9: Las confusiones de Tom

«Billy Future» Fic de Ignacio Pelozo

Capítulo 9: Las confusiones de Tom

Se quedaron en silencio y una oleada de confusiones azotó la mente de Tom. Lo miró, era un hombre. No podía, no debía.
– No te pido que sientas lo mismo –terminó de decir secando su rostro con sus manos– no pido nada. Prometo olvidarte algún día, no te preocupes.
Tom bajó la mirada sintiéndose culpable de su llanto y en lugar de decir lo que su corazón sentía se retiró de la oficina sin poder mirarlo a la cara. Bill miró a su alrededor, por primera vez sentía como la soledad y un incontrolable dolor iba comiéndolo poco a poco. No tenía ganas de trabajar, no ese día. No ahora. Tomó las llaves de su vehículo, su abrigo y se dispuso a abandonar su puesto con la excusa de que se sentía mal.

Narra Tom
No podía, me tenía que meter eso en la cabeza. Bill causaba algo extraño en mí, pero no tenía la exactitud para definir lo que eso significaba. Y por otro lado estaba conociendo a Chanti, ella podía sacarme de la cabeza y del cuerpo esas confusiones pero sobre todo esas sensaciones que me prohibía sentir. Reconozco que la imagen de él, quebrado, desconsolado me había tocado hondo y me habían destrozado contagiándome esa tristeza pero no podía, no no no y no. No podía permitirme enamorarme de alguien como él, no de un hombre. Yo soy un hombre, él es un hombre. Mi padre me dijo cuando era pequeño que jamás sería un marica. No estaba dispuesto a matar mi orgullo de macho por nada del mundo.

Departamento de Bill
Jane había vuelto de casa de su madre. Desde la discusión telefónica no había vuelto a hablarle a su mejor amigo. Lo vio entrar y fingió no escucharlo, cuando le llamó la atención que se encerrara en su cuarto como si nada. Suspiró dolida, no le gustaba pelear con él. Caminó hasta la puerta cuando escuchó claramente como rompía a llorar, eso era algo que la desarmaba por completo.
-¿Billy? –preguntó con el oído en la puerta– ¿Bill puedo entrar?
No obtuvo respuesta y oyó como la puerta del pequeño baño que el de rastas tenía en su habitación se cerró abruptamente. Se alejó mirando la apertura extrañada, desconociendo la actitud de Bill y se dispuso a hacerle algún bocadillo para cuando saliera. Tarareaba una canción mientras le preparaba un sándwich tostado hasta que se oyó un fuerte estruendo, como el de un vidrio quebrarse.
-¿Bill? – gritó asustada corriendo hasta la habitación. Abrió la puerta del baño con el corazón en la boca y allí lo encontró, sentado en el suelo con mil lágrimas bañando su rostro y parte de su brazo cubierto de sangre y un ligero corte. Resto de vidrios del espejo estaban por todas partes.
– Mierda – se quejó la morena – ¿Qué te pasa?
Lo levantó como pudo tomando una toalla presionando su brazo que no dejaba de sangrar. Y lo recostó en la cama obligándole a que la mirara a los ojos. La mirada castaña siempre llena de vida estaba apagada, sin brillo ni luz alguna.
-¿Qué te pasa? –le repitió susurrando con una mano haciendo presión en la herida, y la otra tomando su delicado mentón– ¿Billy de qué me perdí?
-Me enamoré – respondió mientras su labio inferior temblaba – una vez que me enamoro, lo hago de la persona incorrecta.
Jane fue por el botiquín para sanarle la herida a su mejor amigo mientras él le contaba su amor por Thomas, desconociendo que ella siempre lo había amado en silencio.
-Lucha – interrumpió recontándose junto a él– se fuerte, si realmente es para ti tarde o temprano terminaran juntos, pero lucha por él. Si no lo haces luego será tarde y te arrepentirás.
– No quiero pelear por algo que jamás alcanzaré – suspiró cerrando los ojos.
– Descansá Bill – añadió su amiga acariciándole lentamente el rostro – lo único que mereces es ser feliz.

Muchas flores, eso podía apreciar. Un paisaje magnifico, espectacular o soñado y su compañía lo convertía en perfecto. Me alejé de él para apreciar su belleza a lo lejos, acababa de decirle que estaba loco por sus besos, que su piel me encendía, que su cuerpo era mi debilidad. Caminé por la suave hierba mientras mis piernas se debilitaban y poco a poco intentaban flaquearse por la desesperación, los nervios jamás estar a solas con alguien me había exaltado de esa manera. Solo quería que me hiciera completamente suyo. Cuando de repente caí al suelo cerrando los ojos dejando que la tenue luz del atardecer iluminara mi rostro…hasta que una leve sombra se paró ante mí.
-¿Qué haces? – pregunté notando a mi fotógrafo con cada una de sus piernas a cada lado de mi cuerpo.
-Apreciar lo bonito que eres -me respondió con la mirada fija en mis ojos y terminé por ruborizarme. Noté como lentamente bajaba hasta mí atrapando mis labios desabrochando mis pantalones para hacerme el amor, para ser él quien me toque por primera vez.

-Otro sueño –resopló despertándose sobresaltado, con su pecho agitado y su rostro sudado– otro sueño, otra maldita ilusión.

Con sus manos húmedas por sus lágrimas, tomó su celular y llevó los auriculares hasta sus oídos. Buscó la estación de radio que se oyera mejor y la música comenzó a sonar. Una canción echa justamente como él se sentía en ese momento hizo que su mente comenzara a revivir momentos.
Siento, vibro al recordarte junto a míYo diría una más cerca todavía – sugirió el de trenzas preparando nuevamente la cámara para una última imagen.
Lloro y río, es tu locura que corre en mí, he perdido la conciencia la razón por ti¿Por qué había cambiado el sentido de la revista? Porque de hablar de moda pasó a un tema tan delicado como ese? Qué lo había conducido casi inconcientemente? Amor…
Perniciosa me hace daño tan solo pensar en tiAhí los vi, él le sonreía como jamás me había sonreído, la envidiaba.
Te amo, te odio, son tantas cosas que siento por ti. Vivo y muero al mismo tiempo en tiaunque sea me digas una vez un ‘te quiero’, porque mi corazón late de una forma que jamás nadie había conseguido hacer latir.

Tu veneno me ha cegado me va matando lo sé. Y tu cuerpo me ha embrujado me haces daño lo séen sus sueños sus labios comenzaban a pelearse por profundizar ese beso caliente, erótico y pasional. Sus manos recorrían ese cuerpo bien formado sin vergüenza alguna, y arqueado en el suelo sintió como el fotógrafo comenzaba a adueñarse de su cuerpo.
Pero no puedo olvidarte, no puedo arrancarte de míTe amo y no puedo arrancarte de mí. Te amo.
La canción finalizó, sollozó en silencio volviendo a cerrar los ojos aún con ese dolor palpitante en su pecho.

Empresa editorial Billy Future.
Tom estaba impaciente, confundido, abatido. La rubia inversionista no paraba de mandarle mensajes de texto a su móvil.
-¡Liliana! – llamó el de trenzas preocupado a la secretaria– ¿Bill?
-Dio parte de enfermo y se retiró –contestó la muchacha– la verdad es que se veía muy mal.
-¿Dónde vive? –preguntó el de trenzas y presionó sus ojos con fuerza tomando aire, y dejó por fin que su corazón le guiara luego de recibir el domicilio. Esperó que el horario laboral finalizara, para tomar las llaves de su coche e ir a ver como estaba el director. Pero otro mensaje de Chantelle llegó sacándolo de sus pensamientos.

No olvides hablar con el maricón, no hay vuelta atrás.

Cerró el móvil con fuerza, a ver. Tenía que reacomodar su cabeza. Bajó la ventanilla mientras esperaba que el semáforo le diera la luz verde. Él sentía ‘algo’ por Bill, lo tenía claro. Pero no quería permitirse amarlo y era conciente. Como también sabía que disfrutaba físicamente de la rubia y tenía planeado seguir haciéndolo. Pero tenía que hablar con el de rastas, decirle que trabajaría unas semanas más y comenzaría a trabajar para Chantelle. Era el único modo de arrancarlo de su cabeza, porque de su corazón no podría sacarlo jamás. Se detuvo ante una serie de duplex muy parecidos y el portero le indicó el correspondiente a Bill. Pudo divisar a lo lejos unas luces encendidas y subió rápidamente unas pequeñas escaleras encontrándose con una puerta blanca y una B dorada en la puerta y un timbre a su derecha, que no dudó en tocar.

-¡Jane! –Pudo oír la débil voz del de rastas gritar desde el interior – no está, rayos.
De repente la puerta se abrió y sus miradas se encontraron. Bill contuvo el llanto y lo dejó pasar.
-¿Qué haces aquí? –preguntó el director indicándole con la mano que se sentara en el sofá pero Tom le tomó el brazo arrancándole un quejido– ¡No! Duele…
-¿Qué te paso? –añadió asustado notando el corte– Dios, se ve muy mal.
Ambos suspiraron al mismo tiempo sentándose sobre el sillón. El de trenzas sin darse cuenta rozó la piel del de rastas sobresaltándose.
-Estas hirviendo – susurró preocupado – tenés fiebre.
El corazón de Bill comenzó a latir con fuerza cuando sintió la mano de Tom posarse sobre su frente causándole un escalofrío en todo el cuerpo, ante la helada sensación

-Jane no se donde se metió – susurró sin abrir los ojos – es mi amiga, vive conmigo.
-Te dejó solo estando enfermo – agregó molesto – puedo quedarme contigo.
-Pero antes dime a que viniste – interrumpió sentándose con dificultad– ¿Ah qué viniste Tom?
-Verás…con todo lo que pasó hoy, me quedé muy abatido pero tomé una decisión –Bill sintió las ilusiones volver adueñarse de todo su ser, sus oídos esperaban encantados oír un te amo o un perdón salir de sus labios y una amplia sonrisa se dibujó en su rostro al mismo tiempo que el brillo de sus ojos retornaba reflejando esperanza y amor– la próxima semana dejaré la empresa, no quiero que te confundas más. Me iré a trabajar con Chantelle, lo siento Bill. Pero renuncio.
De nuevo rompió en llanto casi involuntariamente, esa punzada se adueñó de su ser y ahora el mundo entero se le vino abajo– ¿Qué?
– Es lo mejor – agregó Tom – no quiero que te ilusiones conmigo.

Continuará…

por administrador

Publico con autorización del autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!