40: Espera, paciencia

«Billy Future» Fic de Ignacio Pelozo

Capítulo 40: Espera, paciencia

– No sabes lo feliz que me siento – suspiró comenzando a vestirse – el hecho de imaginarte a ti con un bebé en brazos hace que me sienta… tan completo.
– A veces comienzo a recordar y definitivamente tú has cambiado mi vida – sonrió el fotógrafo – mira, que hacerlo en la mitad de la sala de trabajo expuestos al peligro. Tú me haces cometer locuras.
– Nadie nos podrá separar – lo abrazó aún desde el suelo y le tomó el rostro entre sus manos – nadie Tomy, ni la misma muerte podrá separarme de ti.
– ¿Cómo lo sabes? – su voz titubeó un poco.
– Solo lo siento – sonrió con plena seguridad – sé que he nacido para ti.

Empresa Editorial
– Dos, tres, cuatro – contaba Jörg con la mirada fija en el monitor cuando la puerta se abrió de par en par, cerrándose violentamente- Derek cuántas veces te dije que…
– No soy Derek – interrumpió Natalie, sentándose cómodamente frente a él – ¿Qué contabas? ¿Tus amantes?
– Deja de decir estupideces – resopló y de inmediato notó la carpeta que la rubia traía entre sus manos- ¿A qué vienes? El trabajo no tienes que dármelo a mí.
– Es una ecografía – contestó – creí que querías saber cómo está.
– No me interesa – agregó – lo siento Natalie, no lo reconoceré. No intentes convencerme.
– Son dos – un nudo se atoró en su garganta y su estómago se retorció. Genial, iba a llorar – ¿Tampoco te interesan?
– ¡Uh! ¡Qué pena! Cuanto lo siento – rió irónicamente – doble trabajo para ti.
– No tienes corazón – dijo entre dientes golpeando con el puño su escritorio – ¡Vas a ser padre Jörg! ¡Qué poco hombre eres!
– ¡Oh Natalie! Has herido mis profundos sentimientos – continuó con sarcasmo – vete a la mierda tú y esos críos.
– Permiso señor – entró el nuevo director interrumpiendo su conversación – ¿Puedo… hablar?
– ¿Qué? ¿Te molesto? – ‘saltó’ Natalie a la defensiva – ¡Oh! Veo que tienen secretitos… ¿Qué pasa Jörg? ¿Esta cosa es tu nuevo amante?
– ¡Yo no soy una cosa, pedazo de puta! – gritó Derek abalanzándose sobre ella.
– ¡Paren! – Ordenó Jörg – vete Natalie, hablaremos por la noche.
La rubia agachó la cabeza e insultándose para sus adentros, abandonó la oficina azotando la puerta nuevamente violencia. El hombre suspiró cerrando sus ojos con gesto de cansancio.
– Dime qué pasa ahora – rogó volviendo a sentarse y Derek le imitó – ¿Algo de Trümper? – Asintió sonriente – no te rías idiota dímelo.
– Acaba de marcharse con el modelo – comentó malicioso – al parecer para hacer el trabajo en exteriores.
– Está perfecto mientras las fotografías logren que la imagen de Billy Future sea satisfactoria, es genial – se meció en su silla tomando el vaso de wisky que siempre poseía sobre el escritorio. Derek frunció el ceño negando con la cabeza – ¿y ahora qué?
– El modelo era su hijo – casi se ahoga. El director tuvo que palmearle la espalda cuando casi se ponía morado – y se acaba de ir con el fotógrafo.
– ¡¿Qué?! – Gritó pasando de morado a rojo desatando la furia en él y… ¿Celos?- ¿¡Mi hijo aquí!? ¿Quién mierda lo ha dejado pasar?
– Yo… yo no sé eso señor – tartamudeó nervioso.
– Prepara un despido – ordenó caminando hasta la ventana buscando algún rastro del vehículo de Bill o el fotógrafo – ¡Ahora idiota!
– No me eche señor, prometo ser más eficaz, si quiere más servicial en la cama y – comenzó a enumerar desesperado.
– Para ti no estúpido – resopló encendiendo un cigarrillo – para Trümper, está despedido.

Casa Trümper
– ¡Así queda bonito! –gritó Simone. Bill estaba semidesnudo, solo llevaba unos cortísimo pantalones; cubierto por las plantas del jardín mostrando su mejor sonrisa. La tarde estaba por caer, y los colores de las flores y del atardecer le daban el toque angelical y natural a la sesión.
– No te muevas – le ordenó el de trenzas – gira un poco solo tu cuerpo hacia la derecha… eso. Ahí va.
– ¿Mami por qué Billy es tan lindo? – Preguntó Melisa observando la situación – cuando sea grande quiero tener un novio como él.
– Genial – sonrió Tom – transfirámoslas al portátil a ver qué tal, antes vístete o pescaras un resfriado.
– Yo mientras prepararé algo caliente – añadió su madre.
Todos ingresaron a la casa, dirigiéndose al comedor. Excepto Bill que tomó sus pantalones, su camiseta y sus botas subiendo las escaleras perdiéndose en el cuarto del fotógrafo.
– Tom ven aquí – le ordenó Simone – quiero hablar seriamente contigo.
– No me asustes mamá – resopló exhausto – ¿Alguna mala noticia?
– Verás… anoche estuve hablando con tu padre – comenzó mientras ambos se sentaban en la mesa, uno en cada extremo – y decidimos mudarnos.
– ¿¡Qué!? – No pudo evitar gritar – No mamá, no me hagas eso. ¿Qué haré sin Melisa? No tengo donde vivir, yo a Bill no lo dejaré y además que…

– ¿Me dejas terminar de explicarte? – Preguntó molesta, y él solo asintió con la cabeza – no muy lejos de aquí. Tu padre prefiere un departamento en pleno centro. Entonces nos dijimos ¿Vender la casa? ¿Ponerla en alquiler?
– No entiendo – suspiró apoyando su rostro sobre sus brazos, los cuales descansaban en la mesa.
– Tu padre quiere dejársela – se enderezó de la emoción y sonrió emocionado – a ti y a Bill.
– ¿Pa-papá quiere dejarnos… la casa? –tartamudeó – ¡Es la locura más increíble que escuché en mi vida! ¿Realmente papá y tú nos dejarán la casa?
– Pues falta para eso, un mes o dos tal vez – sonrió Simone y Tom se puso de pie corriendo hasta ella – creo que lo merecen.
– ¡Gracias mamá! ¡Gracias! – En ese mismo momento Bill apareció despeinado por el umbral de la puerta del comedor – ¿Qué te pasó?
– Me agarró Meli y me despeinó – rió tiernamente- ¿Tom le has dicho a tu madre?
Se miraron con complicidad y cada uno rodeó a Simone por un lado diferente, tomándola de cada brazo.
– ¿Qué se traen ustedes dos? – Cuestionó atemorizada – Me están dando miedo, tengo problemas del corazón.
– Verá Simone… – comenzó Bill – Tom y yo hemos pasado mucho tiempo juntos.
– Hemos compartido ciento de cosas – prosiguió el de trenzas a punto de romper en carcajadas por como paseaban a su madre por todo el comedor – desde problemas hasta momentos íntimos.
– Tom no quiero detalles – advirtió burlonamente.
– Y hemos decidido – dijeron a coro – ser padres.

– ¿Qué? – la expresión del rostro de Simone cambió radicalmente, su sonrisa se desdibujó y miró a cada uno con lágrimas en los ojos.
– ¿Le parece mala idea? – Suspiró triste Bill – Estamos ilusionados y…
– ¡Los felicito! – Gritó abalanzándose contra ambos – ¡Meli! ¡Meli! ¡Mocosa de… ven aquí!
Los muchachos se miraron sonrientes sin contenerse y unir sus labios con suavidad.
– ¿Comida? – Melisa entró dando saltitos como un canguro, pero su madre sin dejar de sonreír con los ojos brillosos negó con la cabeza – ¿Para qué me ilusionas?
– Vas a ser tía – dijo Bill – Tom y yo vamos a tener un bebé.
La pequeña abrió los ojos como platos, y lo primero que hizo fue fijar su mirada en el vientre de Bill. Los cuatro permanecieron en silencio, mientras la niña se acercaba con temor y su brazo extendido.
– Otra que cree que estoy embarazado – rió – pero será complicado explicarle.
– No, mira – susurró Tom – No Meli, que eres bruta mi vida. Cuando dos varones se quieren los bebés no crecen en las panzas.
– Mejor no quiero saber donde crecen – añadió asustada.
– ¡Estúpida! – Rió el de trenzas al descubrir el pensamiento de su hermana – lo trae… lo trae… ¡La cigüeña! Eso, a los bebés los traen las cigüeñas.
– ¿Qué es eso? – Simone, Bill y Tom se miraron estallando en carcajadas.

Empresa Editorial
La noche había caído y lo prometido es deuda. La luna colgaba del cielo e iluminaba la solitaria oficina de Jörg, quien incesantemente trabajaba sobre sus acciones. Hasta que su puerta volvió a abrirse y encendió la luz de la lámpara de mesa.

– Tú de nuevo aquí – resopló quitándose las gafas de leer – ¿Qué quieres?
– Te lo haré corto – comenzó Natalie – o reconoces a los niños o yo hablo.
– ¿Ah sí? – Rió el hombre – ¿Y qué dirás? ¿Qué fuiste cómplice de un engaño hacia mi hijo? No me hagas reír.
– Diré que tú mataste a tu mujer y fuiste el creador del secuestro de Charly – Jörg frotó sus sienes en silencio. La rubia no dejaba de mirarlo, hasta que de repente arrojó el vaso de whisky consiguiendo que se hiciera añicos contra la pared – Ahora lo haré.
– Tú…- susurró sintiendo la furia correr por su sangre – ¡No irás a ninguna parte!

Justo cuando pensaba tomarla del brazo, ella safó del agarre echando a correr con todo lo que sus piernas le daban. Llamó al ascensor viendo como Jörg cerraba su oficina para ir tras ella. Se metió apresuradamente dando planta baja. Ella sabía lo que él era capaz de hacer. El padre de Bill bajó las escaleras con velocidad y al descender totalmente notó como Natalie abría la puerta principal huyendo hasta el estacionamiento. Ojalá tuviera menos años para correr lo suficiente. Ambos ya conducían por la carretera en carriles paralelos. Jörg había tomado el celular para hablarle y conducían a la misma velocidad insultándose con ventanas y aire de por medio.

– ¡Todos sabrán la clase de mirda que eres! – gritó la rubia acelerando.
– ¡Te mataré puta zorra, a ti a tu par de lacras! – dijo alcanzándola.

Pero Jörg no notó que se había cruzado de carril en medio de la discusión, ahora conducía en contra mano; y un camión acoplado venía directo hacia él. Solo pudo notar como los faroles de aquel Mercedes lo cegaron, y luego solo un impacto y completa oscuridad. No había tiempo de cambiar el rumbo. Su castigo acaba de llegar.

Continuará…

por administrador

Publico con autorización del autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!