«Once in a Lifetime» Fic de lyra
Capítulo 46
Berlín, año 2027
Pasó la noche en vela, era imposible dormir cuando sabía que regresar con Thomas estaba al alcance de su mano. No podía culpar a Roger por haberle dado buenas noticias, lo hizo con toda su buena intención y le tenía que estar agradecido.
Decidió levantarse cansado de dar vueltas en la cama, tenía dos días libres y con Roger de visita sabía que Jamie ya habría hecho planes y no quería estropeárselos. Sabía que querían aprovechar el tiempo al máximo y con él cerca se sentían algo cortados.
Se dio una larga ducha y una vez espabilado bajó a hacer el desayuno aunque solo eran las 8 de la mañana.
Preparó café e hizo tortitas con chocolate, las preferidas de Jamie. Siempre se quejaba de que le seguía tratando como si fuera un bebé pero cuando le ponía por delante unas tortitas con chocolate no escuchaba queja alguna.
—Buenos días.
Se volvió de golpe asustado, estaba tan metido en sus pensamientos que no escuchó entrar a Roger.
—Buenos días—le devolvió el saludo.
—Siento mucho haberte asustado—murmuró sonriendo Roger—Y…siento mucho de nuevo haberme metido donde no me llamaban…
—No lo pienses más Roger, tenías buenas intenciones—dijo Bill devolviéndole la sonrisa—Me has traído buenas noticias de Thomas, nada más.
—Pero justo cuando ya habías aceptado que no lo ibas a encontrar—apuntó Roger—Yo solo quería ayudarte, darte al fin una buena noticia tras tantas malas.
Bill asintió suspirando, últimamente las cosas parecían torcerse.
Se sentaron a desayunar en silencio, roto cuando 10 minutos después entró un adormilado Jamie.
—Me ha despertado el olor a café—musitó bostezando— ¿Por qué os habéis levantado tan temprano? Para un día que nos podemos quedar en la cama hasta tarde…
—Así tú y Roger aprovecháis el día—dijo Bill sonriendo— ¿Qué planes tenéis para hoy?
—Había pensado que podíamos ir los tres a ver a la abuela—anunció de repente Jamie—He pensado que como Roger está tan metido en…nuestro secreto y yo aún no lo he visto, podíamos pedirle a la abuela que nos deje subir al desván y abrir el baúl de nuestra herencia McKaulitz.
—No quisiera ser una molestia—se apresuró a decir Roger—Son recuerdos muy personales.
—Quiero que te conozca mi abuela—insistió Jamie—Tiene que dar su visto bueno.
Bill sonrió al escuchar a su hijo, estaba seguro que a su madre le iba a caer muy bien Roger. Y le había parecido una idea estupenda, él también llevaba tiempo queriendo volver a ver los recuerdos que años tras años habían ido pasando de generación en generación hasta llegar a sus manos.
Como el kilt que había vestido 300 años antes…fue con el que regresó a su época y tras su decisión de no volver a hablar del pasado por petición de Andreas, su madre lo había envuelto bien y guardado en el baúl con el resto de las pertenencias.
Incluido el diario de Claire que no había terminado de leer…
.
Se pusieron en marcha una hora después. Bill ya había llamado a su madre y les esperaba encantada. Tenían 2 horas en coche por delante, y durante el trayecto Bill escuchaba los planes de Roger tras el verano.
Iba a echar una mano a Scott en su despacho, él también había estudiado derecho aunque su mayor hobby era la historia de Escocia, de ahí que tuviera muchos temas de conversación con Jamie de lo más interesare.
Llegaron a Leipzig para la hora de comer, Simone les había un ligero aperitivo en lo que esperaban que Gordon regresara de trabajar.
Quedó encantada al conocer a Roger, le pareció un muchacho muy amable y cordial, ideal para Jamie. La diferencia de edad no importaba, era unos 10 años mayor que su nieto y se le veía muy maduro para su edad.
—Abuela por favor, ¿podemos subir ya al desván?—pidió Jamie.
Simone no se hizo de rogar, Bill también estaba deseando volver a coger el diario de Claire y conociendo de sobra el camino echó a correr escaleras arriba seguido de su hijo.
El baúl se hallaba en el mismo lugar que 18 años atrás, la última vez que se abrió fue para guardar su kilt y fue lo primero que vieron sus ojos cuando lo abrió.
Lo cogió con sumo cuidado y sacó del baúl, exponiéndolo ante los ojos de su hijo.
—Con este kilt me casé con tu padre—explicó Bill con un tono melancólico—Los colores del clan McKaulitz junto con su emblema. Je sui prest.
Jamie le escuchaba con mucha atención, hasta ese momento no había sido consciente del todo de que se podía viajar al pasado. Su padre lo había hecho, y tenía las pruebas ante sus ojos.
Dejando el kilt a un lado, Bill cogió con manos temblorosas el diario de Claire. Dejó su lectura en un momento familiar. Claire narraba anécdotas de sus hijos y Bill abrió el diario pasando las páginas hasta hallar lo que buscaba.
Claire relataba su boda, ¡hablaba de él!
«La boda ha sido preciosa, Thomas estaba muy elegante y Bill también. Intercambiaron los votos mirándose a los ojos, y entonces lo supe. Estarían juntos para el resto de sus días…»
Bill suspiró al leerlo, Claire se había equivocado. Solo fueron 5 meses maravillosos, luego tuvo que volver a su época dejando atrás a Thomas con su corazón roto.
—Bill, no sigas leyendo.
La voz de Simone hizo que Bill alzara la mirada del diario y la centrara en su madre. Le notaba muy nerviosa, como si hubiera algo que no quisiera que leyera.
— ¿Qué pasa, mamá?—preguntó Bill con voz temblorosa.
—No debes seguir leyendo—repitió Simone mordiéndose el labio.
— ¿Por qué?—insistió Bill— ¿Hay algo que no deba saber?
Quizás su madre había leído ya el diario en su juventud, Claire lo había escrito todo y quizás su madre dedujo que el Bill del que se hablaba era él mismo. Quizás…quizás Claire había anotado en su diario que Thomas sobrevivió a Culloden y formó su propia familia cuando perdió a su esposo.
Leerlo le destrozaría el corazón, siempre pensó que su amor era eterno y jamás podría serle infiel con otra persona.
Pero bueno…él mismo lo había sido cuando regresó al lado de Andreas. Thomas le pidió que así lo hiciera, que le olvidara y criara a su hijo con su pareja en el futuro.
Pero habían ido más allá, se habían acostado juntos en más de una ocasión…aunque para eso Bill hubiera tenido que cerrar los ojos y soñar con que era Thomas quien le hacía gemir de placer…
—Debo leerlo—murmuró Bill centrándose en el diario.
—No…no quiero perderte de nuevo—suplicó Simone a punto de llorar.
— ¡Mamá! No me vas a perder—dijo Bill con firmeza.
—Si, lo haré—insistió Simone—He hablado con Roger, me ha dicho que ya sabes que Thomas sobrevivió a Culloden y te planteas volver al pasado…
— ¿Cómo que ya sé que Thomas sobrevivió a Culloden?—repitió Bill mirando a su madre fijamente— ¿Tú ya lo sabías? ¿Y no me dijiste nada?
Simone se mordió el labio, había hablado demasiado pero cuando supo de las intenciones de su hijo corrió escaleras arriba a detenerle.
—Investigaste a mi espalda, descubriste la verdad y no me dijiste nada a pesar de verme destrozado todos estos años—le echó Bill en cara.
—No podía decirte nada—susurró Simone.
— ¿Por qué? ¿No querías verme feliz?—inquirió con ironía Bill.
—No, porque no era aún el momento—contestó Simone dándose por vencida.
—No era el momento… ¿a qué estabas esperando?—quiso saber Bill.
—A que Jamie fuera mayor—enumeró Simone—A que tú fueras libre..a que tuvieras las fuerzas necesarias de hablar a Jamie de su verdadero padre y de la necesidad de volver a su lado…
—Tú sabes que papá se va a reunir con Thomas—intervino Jamie mirando a su abuela—Y no quieres que siga leyendo el diario… ¡porque Claire lo ha escrito!
Bill miró a su hijo y lo comprendió todo. Claire había escrito sobre su vuelta al pasado, sabía que iba a volver al lado de Thomas y había hallado la manera de hacérselo saber a su madre para que no se preocupara.
— ¿Es eso verdad?—susurró mirando a su madre.
Simone asintió con la cabeza suspirando.
—Llevo toda la vida sabiendo que te ibas a ir de mi lado—empezó a decir Simone—Que tu amor por Thomas era aún fuerte y tras mucho meditarlo tomarías la decisión de volver aunque para eso tuvieras que dejar aquí a Jamie conmigo…y Roger.
—No puedo abandonarte—susurró Bill de nuevo mirando a su hijo.
—Ya te lo he dicho papá, soy mayor y no te necesito—le recordó Jamie procurando sonar fuerte—Si hay una posibilidad de que vuelvas al lado de…de mi padre, no lo pienses más y ve con él. Te lo mereces tras todo lo que ha pasado.
Bill sintió que los ojos se le llenaban de lagrimas, no era la primera vez que Jamie llamaba padre a Thomas y cada vez que lo hacía sentía que su corazón golpeaba con fuerza su pecho. Aunque para él su padre siempre sería Andreas porque fue quien le crió pero en el fondo, siempre habría un hueco en su corazón para el hombre que le engendró.
—Y…¿cómo lo hago?—preguntó Bill, tomando ya una dura decisión.
—La alianza de Claire es la clave—contestó Simone.
—Pero no sé que pasó con ella, creo que se perdió en mi primer viaje al pasado—murmuró Bill chasqueando la lengua.
—No, se quedó aquí en el futuro—explicó Simone para su sorpresa—Cuando te fuiste, la hallé en la cama del hospital y la cogí. La guardé de nuevo en el baúl, porque sabía que 18 años después la ibas a volver a necesitar.
—Entonces, me la pongo y vuelvo al lado de Thomas, ¿así de sencillo?—inquirió Bill.
Simone asintió con la cabeza.
—Lo he preparado todo con ayuda de Gordon—siguió explicando Simone—Claire me dio instrucciones muy precisas de tu regreso, el año en que volverías y cómo su alianza te llevaría de nuevo al lado de Thomas.
Salieron del desván y se reunieron con Roger en el despacho de Gordon. Allí Bill vio con asombro como su madre se había dedicado con ayuda de su padrastro en ver los ropajes que se usaban en 1764, año en el que Thomas estaba viviendo.
Se le daba muy bien la costura a Simone y había cosido ella misma una réplica de un traje de esa época. Lo tenía puesto en un maniquí ante la chimenea y Bill lo observaba con una sonrisa en la cara.
—Es perfecto, has clavado todos los detalles—murmuró mirando a su madre.
—Lo terminé la noche pasada, justo a tiempo—explicó Simone.
—Pero…aún no puedo irme, tengo muchas que hacer antes—dijo Bill negando con la cabeza.
—Déjamelo todo a mi—intervino Roger—Redactaré un poder en el que nombres tutores de Jamie a tus padres, se harán cargo de tus cuentas y posesiones hasta que cumpla los 21.
—Quiero que te lo quedes todo—dijo Bill mirando fijamente a su hijo—La casa en la que creciste, hace años que terminamos Andreas y yo de pagarla y la pondré a tu nombre. Puedes hacer con ella lo que quieras, si quieres vivir allí con Roger…o en Inverness…
Jamie sonrió a su padre, sabía que en cuanto terminara ese curso sus planes sería pedir un traslado a la universidad de Inverness porque lo suyo con Roger iba en serio y no querían pasar más tiempo separados.
—Te voy a echar tanto de menos—susurró Bill abrazando con fuerza a su hijo—Pero sé que te dejo en buenas manos, prométeme que visitarás con frecuencia a tus abuelos, incluidos a los padres de Andreas. Eres todo lo que les queda de él.
—Lo haré—prometió Jamie entre los brazos de su padre—Y tú prométeme que no te pondrás triste al pensar en mi, piensa que voy a ser muy feliz y te voy a echar mucho de menos, pero quiero que vuelvas con Thomas. Os merecéis una segunda oportunidad.
Bill asintió con la cabeza suspirando, pensando en lo mucho que había crecido su hijo y lo maduro que era para su edad.
.
Solo tardaron media hora en redactar un documento donde Bill se lo dejaba todo a Jamie, sentía una extraña sensación al leerlo pues era su propio testamento.
También redactó una carta de renuncia que Roger haría llegar al director del hospital, en ella le pedía perdón por su inesperada marcha pero tenía un compromiso personal imposible de eludir.
—No habrá ningún problema—dijo Roger una vez firmados ambos documentos—Cuidaré muy bien de Jamie, seré su hombro donde llorar siempre que lo necesite.
Bill lo sabía, por muy fuerte que se mostrara Jamie sabía que habría días en los que los recuerdos y la melancolía podría con él, y Roger sería su paño de lágrimas.
Se dio prisa en cambiarse de ropa, no quería tener más tiempo para pensárselo pues sabía que se podría arrepentir si se lo pensaba más.
Se veía raro con la ropa puesta, más que cuando tuvo que vestir un kilt por primera vez. En su mano derecha llevaba la alianza que le dio Thomas el día de su boda y que nunca se había quitado en esos años. En la otra, esperaba ponerse la de Claire cuando su madre se la entregara.
Justo antes de su partida, llegó Gordon a casa y al verle con la ropa puesta supo que había llegado el momento.
— ¿Lo has sabido tú también todo este tiempo?—preguntó Bill despidiéndose con un abrazo de su padrastro.
—Desde que me casé con tu madre—explicó Gordon sonriendo a su hijastro—Buscaba la ayuda de un historiador para entender el diario de Claire y cuando tuvimos la confianza suficiente como para enamorarnos y casarnos, me habló del destino que te esperaba.
Bill escuchaba asombrado a su padrastro, gracias a él su madre había tenido las fuerzas necesarias para dejarle ir por segunda vez…
—Bill, ¿puedes venir un momento?—pidió Simone.
Bill así lo hizo, salieron del despacho y minutos después de hablar en privado con su madre Bill volvió a entrar secándose las lágrimas que sin poder evitar había derramado.
— ¿Todo bien?—preguntó Gordon, intercambiando una mirada con su mujer.
Simone asintió con la cabeza, ella también se había echado a llorar.
—He pensado en llevarme unas fotos de Jamie—explicó Bill con la voz tomada—Quiero que Thomas le vea aunque sea en papel, desde bebé hasta el hombre en que se ha convertido.
Sobre la mesa del despacho de Gordon había 4 fotos de Jamie enmarcadas que él mismo sacó de su marco y entregó a su hijastro. Bill las metió en una bolsa de plástico, las mantendría el tiempo suficiente hasta que llegada la hora las quemaría para no cambiar el pasado. ¿Qué pasaría si se encontrara una foto del futuro ajada por el paso de 300 años, en una época en la que aún no se había inventado la cámara de fotos?
Una vez preparado para su viaje, tocó la parte más dura. Despedirse de su hijo. A Roger le dio un fuerte abrazo y le pidió que se despidiera de Scott y su madre, y que cuidará muy bien de su hijo. Le dejaba en sus manos.
Con Jamie el abrazo pareció durar años, se negaba a soltarle, quería quedarse con su olor para nunca olvidarlo.
—Quiero que le des un beso a mi padre—susurró Jamie besando a Bill en la mejilla—Que le digas que aunque no le he conocido, que siempre le querré y pensaré en él.
Bill asintió con la cabeza, Thomas estaría muy orgulloso de su hijo.
—*La primera vez que viajé en el tiempo estaba aterrorizado, la segunda roto de dolor. Esta vez me voy tranquilo*—dijo Bill para consolar a su hijo—Estaré bien, te lo aseguro. Y sé que tú también.
Le dio un último beso a su hijo y cogió la alianza de Claire que su madre le pasaba.
— ¿Estás segura que funcionará?—preguntó Bill en un susurro.
—La primera vez que te fuiste había luna llena, y hoy también la habrá—contestó Simone también en voz baja—A estas horas ya ha salido aunque no la puedas ver, confía en Claire.
Bill asintió con la cabeza y tras despedirse de su madre les pidió a todos que salieran del despacho y le dejaran a solas. Quería que fuera así, se desvanecería en el aire y no quería que ese fuera el último recuerdo suyo que tendrían.
Quería que le recordaran con una sonrisa iluminando su cara, a pesar de tener los ojos llenos de lágrimas.
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Una vez a solas y tras tomar aire profundamente varias veces, se acomodó la capa de paño que llevaba puesta sobre su americana larga. En uno de los bolsillos interiores de su chaqueta guardó a buen recaudo las fotos de Jamie y una vez sintiéndose preparado no quiso esperar más y se colocó en su dedo anular la alianza de Claire.
—Je sui prest….—susurró suspirando.
Cerró los ojos y pensó con fuerza en Thomas.
No sentía nada, creía que no estaba funcionando hasta que minutos después volvió a sentir la misma sensación que cuando viajó en el tiempo por primera vez.
Escuchó la voz de Claire en su cabeza recitando unas palabras, como de repente parecía que se había levantado un viendo de la nada y de repente empezó a sentirse mareado.
Sintió que caía y se dejó llevar, hasta que su espalda chocó contra el suelo dejándolo sumido en una profunda oscuridad.
Continuará…
Por fiiiiiiin!! Me encanta! Me muero por leer el reencuentro
Bill ha viajado de regreso al pasado, no puedo esperar a leer el reencuentro con Thomas.
Nos leemos en el próximo, saludos 😊
OH!!! Lo logró!! Estoy 😭😭 de felicidad, después de tantos años y tanta tristeza, por fin se reencontraron….
Estoy super feliz por ambos, ya quiero leer su reencuentro 🙏🙏🙏❤❤❤❤