Once in a lifetime. Alternativo 50

«Once in a Lifetime» Fic de lyra

Capítulo 50

Edimburgo, año 1764

Decidió entrar esa vez por la puerta principal, el oscuro callejón que llevaba a la cocina y en el que Bill fura atacado no le parecía la entrada más adecuada.

Así Bill pudo admirar el edificio donde se alojaba el burdel, una casita de piedra de 3 plantas. Era muy bonita por fuera la verdad, nada parecía intuir lo que pasaba en su interior.

Abrió la puerta y dejó que Bill entrara primero, quedándose con la boca abierta al ver un gran salón con las paredes forradas de una tela roja y cortinas negras tapando sus ventanales.

Había muchos sofás dispuestos y en ellos las chicas de Madame Jeanne entretenían a sus clientes, muchos de ellos ya medio desnudos al igual que ellas.

Entonces vio a Madame Jeanne bajando por unas escaleras cuya barandilla de madera maciza era digna de admirar.

Madame Jeanne sonrió al ver a Thomas, pero cuando se fijó quien estaba con él su sonrisa se esfumó y dejó una seria mueca en su lugar.

Thomas se apresuró y como siempre hacía saludó a Madame Jeanne con dos besos en sus mejillas.

—Monsieur Alexander—saludó Madame Jeanne sonriendo con esfuerzo.

—Madame Jeanne, bonsoir—saludó Thomas carraspeando.

Madame Jeanne no podía apartar la mirada de Bill, quien no sabía donde meterse.

—Veo que al fin has aceptado la sugerencia de Bernardette—empezó a decir Madame Jeanne—Pero te lo advierto, en mi burdel no hay trabajo para ti. Vete a la calle a disfrutar con tus clientes, y olvídate de Monsieur Alexander, es uno de mis clientes especiales y no debería tener contacto con alguien de tu calaña.

—Madame Jeanne, permítame presentarle a William, mi esposo—soltó Thomas antes de que siguiera ofendiendo a Bill.

— ¿Su…esposo?—repitió Madame Jeanne realmente sorprendida.

—Me estaba buscando y anoche fue atacado—explicó Thomas por encima—Quedó tan exhausto que no tuvo tiempo de explicarse. Hoy nos hemos reunido de nuevo tras 18 años separados y como comprenderá, estamos deseando poder ponernos al día.

El gesto de Madame Jeanne se suavizó, sintiéndose algo avergonzada por haber insultado en su presencia a una persona tan cercana a Thomas.

—Le ruego me disculpe Monsieur Alexander—susurró Madame Jeanne.

—No se preocupe, ha sido un malentendido—dijo Thomas quitándole importancia.

—Bonsoir Monsieur William—saludó Madame Jeanne mirando con una expresión menos seca a Bill.

—Bonsoir Madame Jeanne, merci pour votre hospitalité—dijo Bill pronunciando su perfecto francés.

Madame Jeanne sonrió al escucharle, su francés era impecable.

— ¿Está mi habitación preparada?—preguntó Thomas—Nos gustaría cenar en ella.

—Por supuesto—dijo Madame Jeanne asintiendo con la cabeza—Bernardette les llevará la cena en unos minutos.

Thomas se lo agradeció y cogiendo a Bill del codo empezaron a subir las escaleras.

Una vez dentro de su habitación Bill pudo respirar más tranquilo, por el camino se habían cruzado con varias chicas que llevaban a sus clientes a sus propias habitaciones y el largo pasillo que habían atravesado no era del todo silencioso, a través de las puertas se podían escuchar gemidos y pequeños gritos de las chicas trabajando.

Incluso aún estando en el piso superior Bill podía seguir escuchando los gemidos provenientes de la habitación que había bajo ellos.

— *Entonces… ¿vives en un burdel?*—preguntó Bill sin poderse contener.

La primera vez que estuvo en su habitación estaba tan emocionado hablándole de Jamie que no se le ocurrió indagar en el por qué era allí donde Thomas vivía.

—*Si…lo siento*—se disculpó Thomas—*Sé que no está bien traerte aquí pero…necesitamos una cena caliente y es mucho más cómodo que mi herrería*

— *¿Por qué tienes una habitación en un burdel?*—insistió Bill—Madame Jeanne dijo que eras…un cliente especial…

—*No soy cliente de Madame Jeanne*—aclaró Thomas—*Ella es clienta mía, y de las buenas. Me reserva una habitación porque trabajo hasta tarde y me gusta estar en un lugar donde tener una cama y comida caliente a cualquier hora. E intimidad…*

—*Parece razonable*—murmuró Bill.

Thomas se acercó a la chimenea y echó un leño al fuego.

—*Sassenach, ¿por qué has vuelto?*—preguntó en voz baja.

— *¿Por qué crees que he vuelto?*—preguntó Bill a su vez.

—*No lo sé*—contestó Thomas mirándole fijamente—*Eres el padre de mi hijo y solo por eso te debo mi alma. ¿Has vuelto para ser mi esposo de nuevo o solo para traerme noticias de mi hijo?*

—*He vuelto porque pensaba que estabas muerto*—contestó Bill con la respiración agitada.

—*Quise morir, me esforcé bastante*—susurró Thomas—* ¿Como descubriste que no estaba muerto? ¿O donde estaba?*

—Gracias al hermano de un amigo aficionado a la historia—explicó Bill por encima—Te siguió el rastro hasta Edimburgo, leyó el nombre de Alexander Fraser en una lista de prisioneros de Ardsmuir liberados y supe que eras tú. Así que…tuve que regresar.

— ¿Le hablaste de mi…a un completo desconocido?—preguntó Thomas.

—Surgió así, en uno de mis viajes a Inverness—empezó a explicar Bill—Su hermano era amigo mío y de Andreas, cuando nos conocimos y me dijo que sus padres vivían en Inverness…nos invitó a ir en varias ocasiones y allí conocí a Roger, su hermano pequeño. Y con el paso de los años…creció y Jamie también. Se conocieron hace poco y el amor ha surgido entre ellos. Le hablé a Jamie de ti porque empezó a indagar y descubrió que estuve ausente por unos meses y cuando regresé al lado de Andreas estaba ya embarazo de 2 meses.

Thomas le escuchaba en silencio, era una parte de la historia que quería saber y Bill se la estaba contando sin entrar en más detalles.

—Jamie es muy listo—dijo Bill con orgullo— Ató cabos y se enfrentó conmigo para que le contara la verdad. Roger estaba presente y al conocer toda la historia se ofreció a ayudarnos, y aunque me di por vencido cuando llegue a un callejón si salida, no paró hasta dar contigo.

Puso fin a su relato y esperó a que Thomas dijera algo, se le veía algo conmocionado por el torrente de información que le acababa de soltar.

— Entonces, decidiste volver. ¿Por qué?—insistió de nuevo Thomas.

—*Sé que tienes tu vida hecha y tal vez otros lazos…*—empezó a decir Bill suspirando.

—*Hace mucho tiempo que ardo por ti ¿no lo sabes?*—le cortó Thomas—*Pero ya no soy el mismo hombre que conociste. Tu y yo ahora nos conocemos menos que cuando nos casamos*

— *¿Quieres que me vaya?*—preguntó Bill en un susurro.

—*No, no quiero que te vayas*—contestó Thomas con firmeza—*Pero necesito saber si me sigues queriendo…*

—*Seas quien seas ahora Thomas McKaulitz…si, te sigo queriendo*—dijo Bill firmemente acercándose a él—Nunca he dejado de hacerlo, por más que te prometí olvidarte…cada noche te veía en mis sueños y lloraba de rabia por haberme tenido que ir de tu lado.

Thomas tuvo que admitir que a él le había pasado lo mismo, por más que se decía que debía olvidarle porque jamás iba a regresar, no había noche que viera su rostro en sus sueños y le echara de menos.

Puso sus manos alrededor de la cintura de Bill quien llevó las suyas a su cuello y se fundieron en un beso…que fue interrumpido por unos golpes dados en la puerta.

—La cena Monsieur Alexander—escucharon decir a Bernardette.

Se separaron con rapidez, Bill dio media vuelta y se quedó mirando el fuego que ardía en la chimenea mientras que Thomas corrió a abrirle la puerta a Bernardette, que entró y sonrió al ver a Bill con Thomas.

Dejó sobre la mesa que había la bandeja que llevaba y se apresuró a dejarlos a solas. Por los rumores que le habían llegado a la cocina, resultaba que el desconocido al que ella le había salvado la vida resultaba ser el esposo de Monsieur Alexander.

—Merci beaucoup, Bernardette—murmuró Thomas cerrando la puerta tras la cocinera.

Bill se volvió y esbozó una tímida sonrisa.

—Cenemos—dijo Thomas señalando la mesa.

Tomaron asiento y Thomas se encargó en llenar las copas de vino. Cenaron mientras se fueron poniendo al día de lo que había pasado en esos 18 años. Bill le habló más en profundidad de Roger y lo que sentía por Jamie.

—Se quieren mucho—dijo Bill sonriendo—Me sentía culpable por dejarle solo, pero sé que Roger le va a cuidar mucho. Y también mis padres, el mismo Jamie así me lo dijo y me pidió que volviera a tu lado. Sabe…que lo que siento por ti es amor verdadero, que tuve que hacer un gran sacrificio para que él tuviera una oportunidad de vivir y que ahora que él ha crecido y ya no me necesita tanto como de niño, puedo regresar a ti y seguir por donde lo habíamos dejado.

—Has hecho un buen trabajo con nuestro hijo—comentó Thomas suspirando—Por lo que me dices se nota que es un gran muchacho. Debes estar muy orgulloso de él, como yo lo estoy también.

Bill asintió con la cabeza y siguieron cenando. Hasta que no había nada en sus platos, y sus miradas se buscaron. *En la mente de los dos predominaba la misma idea, difícilmente podía ser de otro modo…*

— *¿Quieres…venir a la cama conmigo?*—preguntó Thomas en un susurro.

Bill asintió con la cabeza y ambos se pusieron en pie. Caminaron por la habitación hasta llegar a los pies de la cama, donde se quedaron el uno frente al otro sin saber que hacer.

Thomas dio el primer paso y llevando las manos al chaleco que Bill llevaba desabrochó y dejó caer al suelo. Bill sonrió y le imitó, quitándole el chaleco y aflojando el pañuelo que llevaba anudado al cuello.

No quería parar, empezó a desabrocharle la camisa y Thomas sonrió e hizo lo mismo con la suya. Se despojaron de la prenda y llevando las manos a su musculoso pecho Bill se lo acarició apreciando que a pesar de los años pasados Thomas seguía manteniéndose en buena forma.

Thomas por otro lado no pudo evitar poner las manos en su vientre, el mismo que había llevado a su hijo durante 9 meses. No lograba tener una visión suya estando embarazado, sintiendo a su hijo moverse cada vez que ponía sus manos encima tal y como lo hacía en esos momentos.

Luego llegó el turno a los pantalones de ambos. Se descalzaron y al no llevar nada debajo en cuanto se deshicieron de la última prenda de ropa que les quedaba ambos quedaron expuestos ante el otro.

Bill sentía la mirada de Thomas clavada en él, haciéndole un buen repaso de arriba abajo mientras que a él le costaba bajar la mirada de su pecho.

No pudo reprimirse y se cubrió con ambas manos sonriendo.

—*Maldita sea ¿vas a decir algo?*—preguntó sintiendo que se ponía rojo como un tomate.

—*Cielos….Bill, eres el hombre más hermoso que he visto nunca*—susurró Thomas.

— *¿Tienes tanto miedo como yo?*—preguntó de nuevo Bill.

—*Supongo que debo estar asustado*—contestó Thomas.

—Es como en nuestra noche de bodas—recordó Bill sonriendo—Los dos estábamos tan asustado…

—Confieso que en ese momento solo deseaba que todo pasara rápido—dijo Thomas entre risas—Y en estos momentos…quisiera que se detuviera el tiempo para poder disfrutar de ti para toda la eternidad…

Bill se quedó sin palabras y sabiendo que no podía demorarlo más tiempo dio un paso hacia Thomas quien le recibió entre sus brazos a la vez que se apoderaba de sus labios. Empezaron a besarse mientras giraban y cayeron los dos sobre la cama. Bill quedó debajo y se acomodó bajo Thomas, separando las piernas dejando que sus sexos se frotaran.

Ambos estaban ya preparados y no querían esperar más. Bill separó más sus piernas y alzando sus caderas se frotó contra Thomas mientras jadeaba y suplicaba contra sus labios, quería sentirle dentro tras tanto tiempo pasado, volver a sentirse tan profundamente enamorado que creía que iba a morir en sus brazos…

—*Hazlo ya…*—suplicó Bill desesperado—*Y sin suavidad*

Thomas asintió con la cabeza y llevando la mano hasta su propio miembro lo guió hasta la entrada de Bill y le penetró con firmeza.. Bill se puso rígido al sentirle entrar con cierta brusquedad, separó los labios y emitió un pequeño gemido de dolor, pero negó con la cabeza cuando Thomas le interrogó con la mirada. El dolor era pasajero, pronto empezó a sentir un gran placer al volver a tenerlo dentro de él que el próximo gemido que se escapó de sus labios animó a Thomas a seguir moviéndose.

Empezó a moverse al compás de los movimientos de Thomas quien era el que marcaba el ritmo entrando y saliendo de su cuerpo como si el mundo se fuera a terminar de un momento a otro y no tuvieran ni un segundo más para ellos.

No tuvieron que esperar mucho tiempo pronto Bill empezó a sentir los primeros espasmos y mordiéndose los labios para no gritar llevó una mano a su miembro y empezó a masturbarse al compás de las embestidas de Thomas, quien colocó su manos sobre la suya y le ayudó a llegar al clímax, llegando él también cuando sintió como su entrada se contraía con el orgasmo y se derramó en su interior sintiendo como la esencia de Bill se escapaba entre sus dedos…

.

Minutos después, ambos recuperaban el aliento tumbados de espalda en la cama. Se miraban sonriendo, Thomas acariciaba la desnudez de Bill sin poder dejar de tocarle, como si pensara que si cerraba los ojos al abrirlos de nuevo hubiera desaparecido como si solo hubiera sido un bonito sueño.

—Tienes una piel tan suave….—susurró Thomas acercándose a sus labios—*Dios…tocarte sassenach…no puedo mirarte y tener las manos quietas, o tenerte cerca y no desearte*

Besó sus labios con suavidad, sintiendo como Bill se abrazaba a su cuello y respondía al beso.

— *¿Así te sentías…la primera vez que hicimos el amor?*—preguntó Bill contra sus labios.

—*Para mi siempre fue completo, sasennach*—respondió Thomas.

Bill suspiró y se acomodó mejor en la cama, recostándose sobre el pecho de Thomas.

—*Es como montar en bici*—murmuró cerrando los ojos.

— *¿Qué es una bici?*—preguntó Thomas.

—*Me refiero a que siempre recordamos bien como se hacía*—explicó Bill sonriendo.

— *¿Creías que podríamos olvidarlo, sassenach?*—preguntó Thomas devolviéndole la sonrisa—*Puede que me falte práctica, pero no he perdido mis facultades*

Bajó la cara y buscó de nuevo sus labios, no podía dejar de besarle. Ni de tocarle, sus manos se movían por su cuerpo como si tuvieran vida propia, tocando en todas partes haciéndole gemir contra sus labios desesperado.

El beso fue bruscamente cortado por unas risas provenientes de la habitación de abajo. Thomas se revolvió en la cama gruñendo, no era el lugar adecuado para disfrutar de la compañía de su recién encontrado esposo.

—*Debería haberte llevado a una posada*—murmuró Thomas enfadado consigo mismo.

—*No importa*—dijo Bill, sonriendo para quitarle importancia—*De todos los lugares que había imaginado acostándome contigo, nunca había pensado en un burdel*

— ¿Ah, si?—quiso saber Thomas, alzando una ceja—Explícate, dime en cuantos lugares quieres tenerme desnudo a tu completa disposición.

Bill solo sonrió como respuesta, le provocaba cierta vergüenza contarle a Thomas de sus fantasías sexuales que había podido tener con él.

—Yo solo sé que sea donde sea, nunca te dejaría insatisfecho—susurró Thomas apoderándose de sus labios de nuevo.

No podía dejar de besarle o tocarle, habían pasado 18 años separados y fue tanto el amor que había entre ellos, que ambos sintieron que no podían vivir el uno sin el otro porque eran almas gemelas que debían permanecer juntas para toda la eternidad.

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

5 comentario en “Once in a lifetime. Alternativo 50”
  1. Es tan lindo su reencuentro, y pensar que estuvieron separados 18 años??? Fue tan terrible…. ahora que por fin están juntos ojalá estén juntos hasta la eternidad.
    Hermoso capítulo!!
    GRACIAS!!! ❤👍💐

  2. Qué bonito!!! Dime por favor que el final no está muy cerca y aún podremos seguir disfrutando de la pareja unos capítulos más!

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