Once in a lifetime. Alternativo 55

«Once in a Lifetime» Fic de lyra

Capítulo 55

Edimburgo, año 1764

Cuando perdió de vista a su hijo, Thomas dio media vuelta y regresó a la herrería. Buscó a Bill con la mirada, hallándole acariciando uno de los caballos en compañía de Fergus. Quiso ir con él, pero Georg le cogió del brazo e hizo girar.

—No sabía que fueras tan amigo de Lord John—murmuró Georg con tono serio.

—Somos amigos desde Ardsmuir—le recordó Thomas—*Se ocupó de mi libertad*

—Era el alcaide de la prisión donde estuvimos presos—le recordó a su vez Georg—Ya no le debes nada, y le tratas como si fuera un viejo amigo. Con todo lo que pasamos en Ardsmuir…el Thomas que yo conocí en el pasado le hubiera cortado el cuello.

—He cambiado—dijo con firmeza Thomas—No puedo ir matando a la gente así como así, y menos al gobernador de Jamaica. Puedo ir a la horca y después de re encontrarme con Bill no pienso hacer nada que ponga en peligro nuestra relación. Ha hecho un largo viaje para volver a mi lado, no puedo hacer que sea en vano.

—Pues déjamelo a mi—murmuró Georg—Yo me encargaré de Lord John.

—Tiene un hijo que le necesita—siseó Thomas—*Billie ya ha perdido 2 madres, Lord John es lo único que le queda*.

— ¿Y eso a ti qué más te da? —preguntó Georg exasperado—Es conde, ya lo oíste. No le faltará nada.

—Le faltará su padre, y yo no pienso permitir que le ocurra nada al niño—prometió Thomas enfrentándose a su primo.

— *¿Por qué te preocupas tanto de un chico al que apenas conoces?* —quiso saber Georg.

Thomas se quedó en silencio, no sabía como explicarle lo importante que era Billie sin desvelar su secreto.

Pero no hizo falta que dijera nada, su mirada hablaba por sí sola y Georg conocía a su primo desde que eran niños. Sabía lo que pasaba por su cabeza sin que lo expresara con palabras.

—Es…es hijo tuyo…—susurró Georg aún sin poder creérselo.

Thomas asintió con la cabeza como única respuesta.

— ¿Lo sabe Bill?—preguntó en voz baja Georg.

—No hay secreto entre nosotros—explicó Thomas—Le hablé de Billie, y de como fui extorsionado para acostarme con su madre. Si no lo hubiera hecho, en estos momentos Lallybroch estaría reducido a cenizas y nuestros tíos y primos correrían la misma suerte.

Georg asintió con la cabeza, sabía que si lo había hecho era por una buena justificación.

.

Dada la conversación por finalizada, Thomas se reunió con Bill. Era tarde ya y después de la intensa noche vivida el día anterior decidieron regresar al burdel a descansar. Al día siguiente empezarían con los preparativos de su viaje a Inverness, dejaría la herrería en manos de Gustav y tras recoger sus pertenencias emprenderían el viaje.

Y así se lo estaba explicando a Bill durante la cena, notándolo ausente. Apenas había probado bocado y solo contestaba con monosílabos. Thomas sabía que le pasaba algo, y le dolía que no se lo quisiera contar.

Una vez en la cama, notó como en vez de buscar refugio en sus brazos le daba la espalda y se cubría con la sábana casi hasta la cabeza.

—Bill, háblame—pidió Thomas.

—Estoy cansado—murmuró Bill sin moverse de donde estaba.

—Te noto raro, ¿ha pasado algo?—insistió Thomas— ¿Te dijo Lord John algo que te molestara?

Ver como se ponía tenso fue la respuesta que buscaba. Suspiró y acercándose todo lo que pudo le pasó una mano por la mejilla tratando de consolarlo.

—Cuéntamelo, por favor—suplicó Thomas en un susurro— ¿Qué te dijo Lord John?

Bill suspiró antes de contestar, se sentía como un idiota por portarse así con Thomas cuando lo más sencillo era ser honesto con él tal y como le había prometido años atrás.

Se volvió y se le quedó mirando, notando su expresión de tristeza porque él también lo estaba.

—Nada que yo no supiera ya—contestó Bill.

—Ya…pero te lo habrá dicho a su manera—murmuró Thomas resoplando.

Bill asintió con la cabeza, la forma en la que Lord John le restregó por la cara que él y Thomas habían pasado juntos años criando a su hijo…aunque no fueran en el sentido de pareja, Bill no podía evitar sentirse celoso tal y como Lord John había dicho. El no tuvo esa oportunidad, tuvo que criar a su hijo solo sintiendo que se le rompía el corazón al pensar en todo lo que Thomas se estaba perdiendo.

—Luego se arrepintió—siguió diciendo Bill—Vio que se había excedido y se disculpó, pero el daño ya estaba hecho.

Thomas le atrajo a sus brazos, acunándolo entre ellos.

—Lord John no ha superado lo que siente por mi—empezó a explicarle.

—Lo sé, lo noté en cuanto empezó a hablarme—dijo Bill para su asombro—Me dijo que jamás fue irrespetuoso con Isobel, pero yo creo que en el fondo se sintió liberado con su muerte.

—Sabía que casarse con ella era un error, no se lo merecía—murmuró Thomas, recordando con cariño a Isobel.

—Sé que Lord John se ha portado muy bien contigo y sois amigos pero…ten cuidado con él—le advirtió Bill.

Thomas asintió con la cabeza, sino fuera por Billie hubiera cortado su contacto con Lord John hacía tiempo.

—Te dijo… ¿que me ofrecí a él?—preguntó de repente Thomas.

Bill alzó la mirada, de eso no le había dicho nada Lord John.

—Fue un día antes de mi partida de Hellwater—explicó Thomas—No podía irme sin dejar a Billie en buenas manos y sabía que Lord John era la persona adecuada. También sabía lo que sentía por mi pues me lo confesó una noche en Ardsmuir, allí me besó en un descuido y sabiendo que…si me ofrecía a él podía obtener algún beneficio, lo hice por el bien de Billie.

— ¿Y qué pasó?—preguntó Bill en un susurro.

—Me rechazó—contestó Thomas—Fue entonces cuando me dijo que iba a casar con Isobel, y que cuidaría de Billie sin duda alguna como si fuera su propio hijo.

Y así lo había hecho, se notaba que su hijo le tenía mucho cariño a Lord John a pesar de que sabía que no era su padre. No podía estar en mejores manos.

—Será mejor que descansemos—dijo Thomas carraspeando—Anoche nos fue imposible y tenemos que empezar con los preparativos del viaje.

Bill asintió con la cabeza y para alegría suya buscó refugio en sus brazos. Thomas le estrechó en ellos suspirando, le gustaba dormir abrazado a su desnudo cuerpo, pasar las manos por su piel sintiendo como se estremecía bajo su contacto. Le había echado tanto de menos…

.

Despertó en mitad de la noche, sentía algo de frío y dando la vuelta en la cama buscó a Thomas con la mano. No estaba a su lado, abrió los ojos y le descubrió sentado en una silla ante la chimenea.

Se incorporó en la cama y cogiendo la sábana se cubrió con ella mientras se levantaba. Caminó por la habitación y llegó al lado de Thomas.

— ¿No puedes dormir?—preguntó poniendo una mano en su hombro.

Thomas negó con la cabeza suspirando, ver a su hijo le había dejado pensativo. No se lo podía sacar de la cabeza, pensar que nunca más le iba a volver a ver. Y a Jamie tampoco, sentía que parte de él se moría por ver crecer a sus dos únicos hijos…

—Siento mucho mi comportamiento de hoy—dijo de repente Bill.

Thomas le miró sin entender, él no había hecho nada que le tuviera que perdonar.

—Me enfadé y lo pagué contigo—se explicó Bill—Después de todo lo que hemos pasado, no podemos perder el tiempo con enfados. Tenemos que aprovechar esta segunda oportunidad que nos ha concedido el destino.

Thomas asintió de acuerdo con sus palabras, viendo como Bill se le acercaba más y separando las piernas se sentaba a horcajadas sobre sus muslos mientras dejaba caer la sábana al suelo mostrándolo toda su belleza.

No hizo falta decir nada, ambos deseaban disfrutar del otro.

Bill tomó el control, empezó a mover sus caderas sobre el flácido miembro de Thomas que pronto empezó a ponerse duro con sus roces y caricias. Bill podía notarlo contra el suyo, que de la misma manera yacía erguido.

Empezó a gemir y jadear por lo bajo sin apartar la mirada de la de Thomas, quien con las manos sobre su cadera guiaba sus movimientos, sintiendo que se iba a derramar de un momento a otro.

Bill lo sabía, llevó una mano a su miembro y lo cogió junto con el de Thomas, masturbándose a la vez con él sin dejar de mover sus caderas. Y cuando le sintió preparado del todo se incorporó lo justo para que Thomas pudiera penetrarlo.

Y así lo hizo Thomas, entró en su cuerpo de una embestida y no pudo contenerse más. Llevó una mano a la nuca de Bill mientras le embestía una y otra vez, viéndole como se apoyaba en sus rodillas con las manos para poder moverse mejor y seguirle el ritmo mientras que sus ojos no se apartaban de los suyos.

Sintiendo que se iba a derramar, Thomas se levantó llevándose consigo a Bill sin salir de su cuerpo, le acostó con suavidad sobre la alfombra de piel que había ante la chimenea y se acomodó sobre él, embistiéndolo con fiereza hasta que sintió como su esencia salía de su cuerpo para perderse dentro de Bill, sintiéndole como se derramaba contra su estómago con lágrimas en los ojos…

.

Cuando volvió a despertase, sentía a Thomas abrazado fuertemente a su espalda. Suspiró y cerró los ojos de nuevo, se sentía muy cómodo entre sus brazos a pesar de estar en el duro suelo.

Allí era donde había terminado ese arrebato de pasión y sin ganas de moverse, cogieron la sábana y tapándose con ella se quedaron dormidos sobre la alfombra ante la chimenea.

— ¿Estás despierto?

La voz de Thomas le hizo sonreír. Suspiró y se volvió en sus brazos, sonriéndole al ver su sonrisa.

—Jamás olvidaré esta noche—susurró Bill besándolo en el pecho.

Thomas sonrió al escucharlo, la verdad era que se habían dejado llevar y no podía dejar de recordarlo sentado sobre él o luego tumbado en el suelo recibiéndole en su cuerpo.

—Debemos ponernos en marcha—dijo Thomas suspirando—He de hablar con Madame Jeanne, quisiera partir hoy mismo y llevarnos de momento lo más necesario. Ella se encargará de empaquetar el resto de mis pertenencias y me las puede enviar a Lallybroch más adelante.

Bill echó un vistazo a la habitación, sabiendo que Thomas se refería en parte a sus libros.

Se pusieron en marcha y levantándose con pereza se vistieron mientras planeaban su viaje a Lallybroch. Irían a caballo para ir más rápido, una carreta les entretendría.

—Pero tendré que viajar contigo, hace años que no monto a caballo y no aprendí en mi época—le confesó Bill.

—Añoro el día que nos conocimos, como subiste a mi caballo con apenas más ropa que un camisón fino—murmuró Thomas sonriendo—Te sentía temblar de frío y te tuve que abrazar para que entraras en calor.

—Oh, vaya…y yo que pensé que lo hacías porque te gustaba…—se lamentó Bill en broma.

Thomas le atrajo a sus brazos y se apoderó de sus labios entre risas.

—Me sentí atraído por ti desde el primer momento que te vi tumbado sobre la hierba—confesó Thomas en un susurro— ¿Recuerdas? Pensé que eras una dama en apuros caída en mis tierras, y luego descubrí que no estaba en lo cierto…que eras el joven más hermoso que había visto en mi vida…

Bill sintió que las piernas le temblaban, sino fuera porque Thomas le abrazaba se hubiera ido al suelo ante tal confesión.

—Y…ahora que te he abierto mi corazón, será mejor que nos demos prisa o volveré a hacerte el amor sobre el suelo y no partiremos jamás hacia Lallybroch—dijo Thomas sonriendo.

Bill le devolvió la sonrisa y dejándose besar con suavidad en los labios se separó con pesar de Thomas y terminó de vestirse.

.

Bajaron a la cocina donde Bernardette les preparó encantada una cesta con provisiones para el viaje. Le apenaba tener que despedirse del huésped de Madame Jeanne, pero sabía que un burdel no era un sitio apropiado para alojarse, y menos si estaba casado.

Bill se quedó en la cocina despidiéndose de Bernardette mientras que Thomas hacía lo propio con Madame Jeanne, quedando en que se encargaría de empaquetar sus cosas y mandárselas a Lallybroch.

Habían quedado con Georg y Fergus en la herrería, y hacia ella se encaminaron cogidos de la mano. Se llevaron una grata sorpresa al ver a Gustav que había ido a despedirlos en persona.

—Rose se ha quedado a cargo del pequeño Douglas para que Alec y Cameron puedan descansar—explicó Gustav—Mi nieto no nos ha dejado dormir esta noche. Me recuerda mucho a Cameron de bebé, solo se dormía en brazos de su madre y no quería que nadie más le cogiera.

Thomas sonrió al escucharlo, a Gustav se le veía emocionado con su primer nieto a pesar de no dejarles dormir por la noche.

—Escríbenos a Lallybroch, por favor—pidió Bill a su primo—Quiero tener noticias de mi ahijado, y venid a vernos cuando podáis. Nosotros también lo haremos.

Se despidió de Gustav con un fuerte abrazo y Thomas le imitó. Los caballos ya estaban preparados, Georg y Fergus ya estaban montados en los suyos y Thomas se subió al suyo, tendiéndole una mano a Bill que cogió encantado.

Se montó a su espalda, a la que se abrazó con fuerza. Se sentía nervioso por volver a verse a lomos de un caballo con Thomas a su lado, había añorado esa sensación de viajar sintiendo el viento en la cara y a Thomas sujetándole con firmeza entre sus brazos…

&

El viaje hasta Lallybroch les llevaría varios días, y la primera noche que pasaron bajo las estrellas fue muy especial para Bill. Habían hecho fuego y degustaron parte de las provisiones que Bernardette les había preparado.

Con el estómago lleno Georg y Fergus cayeron pronto dormidos. En cambio, Bill no podía por más que Thomas le estrechara en sus brazos. Hacía mucho tiempo que no dormía bajo las estrellas y empezaba a echar de menos una cama blanda. Pero…estar de nuevo al lado de Thomas, era algo que no cambiaba por nada.

— ¿Estás bien, sassenach?—llamó Thomas en voz baja.

Le sentía resolverse en sus brazos. Abrió los ojos y le atrajo más, besándolo con suavidad en la frente.

—No sabes cuánto he echado de menos tus labios—susurró Bill suspirando—Soñaba que recorrías mi cuerpo llenándolo de besos…

—Cuando quieras, lo hago—prometió Thomas entre risas.

Bill suspiró de nuevo y tumbándose de espaldas fijó su mirada en el cielo. La luna estaba llena y brillaba mas que nunca. Con Bill entre sus brazos, Thomas se sentía muy pequeño.

— ¿Sabes? El hombre viajará a la luna—comentó Bill de repente—El 20 de julio del año 1969.

Thomas alzó una ceja al escucharle, ya le parecía increíble poder volar por el cielo en esos aparatos que Bill llamaba aviones y más increíble le parecía recorrer la distancia que separaba la Tierra de la Luna y poner los pies en ella.

—*Me pregunto como será allí arriba*—murmuró Thomas suspirando sin apartar la mirada del cielo.

—*He visto imágenes y fotografías*—explicó Bill—*Rocoso y árido, sin vida en absoluto. Es preciosa y desde aquí se pueden ver los cráteres, las manchas negras*

—*Se la ve tan cerca que casi puedes hablarle*—susurró Thomas.

Bill sonrió asintiendo, en Berlín no tenía tiempo de pararse a admirar lo que le rodeaba pero en esa época y al lado de Thomas, tumbarse a ver las estrellas era como estar en el paraíso. Sin prisas, sin trabajo alguno…solos ellos dos con la luna brillando en lo alto del cielo…

—*Buenas noches luna…buenas noches vaquita que salta la luna…buenas noches luz, y globo rojo…* (1)—recitó Bill en voz baja.

Thomas le miró acariciando su mejilla, por el tono empleado sabía que era un recuerdo triste de ese futuro que había dejado atrás.

—*Es de un libro que solía leerle a Jamie cuando era pequeño*—explicó Bill sintiendo que se le llenaban los ojos de lágrimas—*Antes de que supiera leer sabia recitarlo entero. Se lo contaba a su peluche favorito, un conejito…*

— *Le extrañas*—murmuró Thomas, odiándose en esos momentos por haberle hecho elegir entre él y su hijo.

—*Muchísimo*—susurró Bill con un hilo de voz.

Rompió a llorar sin poder evitarlo, recordar a Jamie siendo un niño al que le contaba un cuento infantil para dormir le había hecho romperse por dentro. Tanto tiempo conteniendo el dolor por haber tenido que dejar a su hijo atrás, tenía que dejarlo salir y entre los brazos de Thomas lloró amargamente por su único hijo al que no podía evitar añorarlo esa noche con la luna brillando con más fuerza que nunca en el cielo, consolándose con que era la misma luna que Jamie estaría mirando en esos momentos en su época, pensando que sus padres por fin se habían reencontrados y volvían a ser felices el uno al lado del otro…

Continuará…

(1) fragmento del libro «Buenas noches luna», de Margaret Wise Brown escrito en 1947:

Buenas noches Luna

En la gran habitación verde hay un teléfono, un globo rojo y un cuadro de una vaquita que salta sobre la Luna, y otro más, con tres ositos en sus sillitas.
Dos gatitos juguetones, dos calcetines y dos mitones.
Y una casa de muñecas y un ratón que corretea.
Y un cepillo y una gran peine y papilla en un tazón.
Y una amable viejecita que teje muy calladita.Buenas noches, habitación.

Buenas noches Luna.

Buenas noches, vaquita que salta sobre la Luna.

Buenas noches, lamparita, buenas noches ,globo rojo.

Buenas noches, tres ositos, buenas noches, tres sillitas.

Buenas noches, gatitos juguetones, buenas noches, lindos mitones.

Buenas noches, relojes, buenas noches calcetines.

Buenas noches, casita, buenas noches, ratoncito.

Buenas noches, peine, buenas noches, cepillo.

Buenas noches, nadie.

Buenas noches, papilla.

Buenas noches, viejecita que tejes tan calladita.

Buenas noches, estrellas.

Buenas noches, cielo.

Buenas noches, ruidos.

Buenas noches, Tierra.

por lyra

Escritora del fandom

2 comentario en “Once in a lifetime. Alternativo 55”
  1. Cuanta tristeza… Bill recordando a Jamie, algún día se reencontraran?? Talvez pueda viajar al futuro y ver a su hijo y quien sabe talvez Tom también pueda viajar o viceversa….se vale soñar.
    Gracias!!!

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