Disfruten del último capítulo

Fanfic TWC / TOLL de lyra
Capítulo 10
Se dio prisa en cambiarse de ropa, había logrado convencer a Andreas de que esperase hasta el día siguiente para delatar a Bill.
— ¿Por qué ese interés en salvar su cuello?—quiso saber Andreas, como si no lo supiera.
—Porque me niego a creer que haya sido capaz de hacerlo—contestó Tom—Dame tiempo para que hable con él, no le digas nada todavía a Nolan.
—Tienes hasta mañana al mediodía—dijo con firmeza Andreas—Ni un día más.
Y con eso se había tenido que conformar. Echó a correr a la biblioteca y descubrió a Bill en una de las mesas del fondo. No estaban a solas, había un par de estudiantes en otra de las mesas pero lo suficientemente lejos para no ser escuchados.
Fue al encuentro de Bill, dejando caer de golpe su mochila sobre la mesa.
— ¡Tom! ¡Que susto me has dado!—casi gritó Bill sobresaltándose.
—Susto el que me has dado tú—susurró Tom sentándose a su lado— ¿Qué has hecho Bill?
Bill se le quedó mirando sin saber de qué demonios le estaba hablando, y mucho menos ese tono usado.
—Ayer asistí a otra de nuestras fiestas—explicó en voz baja Tom—Aparte de alcohol, había unas pastillas que por lo visto han llegado a Hillerska gracias a ti.
— ¿De qué me estás hablando?—preguntó Bill sin entender.
—Las llevaba Gustav encima, y le han pillado—siguió explicando Tom—Nolan le han expulsado, por tu culpa.
— ¿Mi culpa?—repitió Bill sintiéndose ofendido.
— ¿Se las vendiste tú?—insistió Tom.
— ¡Por supuesto que no!—negó en rotundo Bill.
—Traficar es caer muy bajo—murmuró Tom.
—Yo no soy ningún camello—repitió con firmeza Bill—No sé de dónde has sacado esa idea.
— ¿Por qué lo hiciste?—quiso saber Tom— ¿Querías hacerle la pelota a Andreas, para poder acercarte y ser uno de nosotros?
Bill comprendió entonces de dónde había salido el rumor. De boca de Andreas, …. ¡claro! El paquete que entregó en nombre de Alex, que le dijo que era tabaco, nada importante. Y había resultado ser drogas.
No podía delatar a su amigo, aunque le había metido en un buen lío.
—Tom, solo le hice un favor a Andreas—mintió Bill—Me debía dinero, y me prometió pagarme el doble si le traía un paquete aquí a Hillerska.
— ¿Andreas te debe dinero?—inquirió Tom sorprendido.
—Si, por el alcohol que le conseguí para la primera fiesta—explicó por encima Bill—No me lo puede pagar de momento, por lo visto está en un pequeño apuro económico. O eso es lo que me ha dicho, quizás me ha vuelto a mentir… Tú le conoces mejor que yo, deberías saberlo.
Tom se recostó en la silla resoplando, sin saber ya a quien creer.
—Esto es muy serio Bill—explicó en un susurro—Gustav lo va a contar todo a no ser que encontremos la forma de que no lo expulsen de Hillerska. Andreas quiere echarte la culpa de todo, delatarte como su camello.
—Pero… ¡si yo no he hecho nada!—insistió Bill sintiendo que le faltaba el aliento.
—Si Gustav da nombres….No puedo ser expulsado, Bill—dijo Tom desesperado— ¿Sabes el disgusto que le daría a mi padre?
— ¿Vas a hacer todo lo te diga Andreas?—preguntó Bill con un hilo de voz.
—No, no quiero hacerlo—contestó con firmeza Tom.
—Pero tienes que hacerlo—susurró Bill sin poder creérselo.
—Ponte en mi lugar por un momento—saltó Tom sin poderse contener—No se trata solo de mi, es toda mi familia. ¡De nuestra reputación!
— ¿Y qué pasa con mi familia?—preguntó Bill poniéndose en pie— ¿Tiene que pagar por culpa de los caprichos de unos malcriados ricos?
Empezó a recoger sus apuntes metiéndolos de cualquier manera en su mochila, sintiendo que tenía los ojos llenos de lágrimas.
—Yo no he dicho que crea que tú tengas que cargar con las consecuencias—dijo Tom dando un golpe en la mesa.
Un murmullo recorrió la biblioteca, los pocos alumnos que estaban estudiando alzaron la cabeza descubriendo la discusión que tenía a escasos metros de ellos y que iba subiendo de tono por momentos.
—Estoy metido en un buen lío e intento hablar contigo—siguió diciendo Tom.
—No pienso proteger a tu familia solo porque hayas metido una vez más la pata—murmuró Bill con firmeza.
Recogió su mochila y con ella al hombro abandonó la biblioteca, dejando a Tom sumido en sus pensamientos.
&
Esa noche tras la cena y a pesar de las horas que era, Tom cogió su móvil y llamó a la única persona que quizás le podía ayudar en esos momentos.
—David, perdona las horas—se disculpó cuando descolgaron al otro lado.
—No importa, ¿va todo bien Thomas?—preguntó David.
—Si, gracias—mintió Tom—Necesito que me hagas un favor. ¿Podías averiguar la situación económica de mi primo Andreas?
—Thomas…no es normal que me pidas algo así—dijo David sorprendido por el encargo.
—Lo sé, pero es muy importante—insistió Tom—Y que no se enteren mis padres, de momento no pueden enterarse.
David lo meditó unos segundos, no era nada complicado lo que le estaba pidiendo pero se salía de su trabajo. En otras circunstancias se hubiera negado en rotundo, pero con el tiempo Thomas había cambiado y le había demostrado que había madurado.
Si se lo pedía, sería porque tenía sus buenos motivos para ello.
—Por supuesto, me pondré de inmediato—accedió David.
—Muchas gracias, lo necesito para primera hora de la mañana—dijo Tom respirando algo más aliviado—Si puede ser, claro.
—Sin problema, te mandaré toda la información que encuentre—prometió David.
Tom le dio las gracias de nuevo y colgó la llamada. Esperaba poder así librar a Bill de la condena a la que le había sentenciado Andreas.
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Esa noche en su casa Bill tuvo una desagradable conversación con Alex.
— ¡Me has mentido!—gritó muy enfadado—No era tabaco, sino drogas lo que le llevé a Andreas.
—Bill, lo siento mucho—se disculpó Alex.
—Y se han enterado en Hillerska, creen que soy yo el que está traficando con ella y mañana seré expulsado por tu culpa—estalló Bill sin poderse contener.
— ¿Cómo?—susurró Alex.
—Ha venido Tom esta tarde a advertirme, y no he podido delatarse—siguió Bill con su enfado—Me has jodido la vida Alex, mi padre va a llevarse un buen disgusto.
—No, hablaré mañana con el Nolan—dijo con firmeza Alex—Le diré que es todo culpa mía, no pienso dejar que expulsen.
—Es tu palabra contra la de Andreas, y sabes a quién van a creer—murmuró Bill negando con la cabeza—No hay nada más que hacer, mañana será mi último día en Hillerska.
Alex no sabía qué decir a su amigo, por su maldita culpa le iban a echar del mejor de los internados. Perdería la beca, y dudaba que le volvieran a conceder una con un expediente manchado por el tráfico de drogas.
&
Al día siguiente, Andreas bajó a desayunar tan tranquilo como siempre. Solo faltaban unas horas para echar a Bill de Hillerska, así Thomas se lo sacaría de la cabeza y podría llevar una vida normal y corriente.
—Andreas, el director quiere verte.
Andreas maldijo por lo bajo, no se había sentado a desayunar y ya le estaban interrumpiendo. Salió del comedor y una vez más entró en el despacho del director Nolan.
—Andreas, esto no puede seguir así—dijo Nolan yendo directo al grano—He dejado pasar el tiempo tras el accidente de tus tíos porque comprendo que tu familia estaba pasando por un mal momento, no he tenido ocasión de hablar con ellos desde ese día pero ya no puedo retrasarlo más.
Andreas se le quedó mirando sin saber de qué le estaba hablando.
—Tus padres me han explicado mejor la situación, no pueden hacerse cargo de la matrícula de Hillerska ni de sus mensualidades—explicó Nolan—Lo siento mucho, pero no puedes volver a Hillerska después de las Navidades.
— ¿Qué?—susurró Andreas sin aliento.
—Terminarás el trimestre como el resto de tus compañeros, pero después de las vacaciones por Navidad me temo que no podrás volver al internado—le repitió Nolan—Siento mucho tomar una decisión así con uno de los mejores alumnos de Hillerska, pero ya sabes como funcionan aquí las cosas.
—Mi familia siempre ha hecho generosas aportaciones—saltó Andreas sin poderse contener—No puede expulsarme porque estemos pasando por una mala racha.
—Lo siento mucho, la decisión ya está tomada—dijo con firmeza Nolan.
Andreas se levantó de malas maneras y salió del despacho echo una furia. De camino al comedor se cruzó con Thomas, quien viendo de dónde venía casi le dio un infarto.
— ¿Ya has hablado con Nolan?—quiso saber Tom—Te pedí tiempo.
—Era otro asunto Thomas—contestó de malas maneras Andreas—Pero se te acaba el tiempo.
Entró en el comedor con Thomas pegado a sus talones. Ocupó su asiento y empezó a desayunar, sin advertir que Thomas estaba de pie ante la mesa.
— ¿Te has perdido, Thomas?—bromeó Georg al verle ahí parado—Tú desayunas con los de primero.
—No puedo dejar que echéis la culpa a Bill de lo que ha pasado—dijo Tom sin aliento.
Andreas maldijo por lo bajo y dejó caer la tostada que se estaba comiendo en su taza de café.
—Ya se lo he prometido a Gustav, dirá que fue Bill quien le pasó las pastillas y ya no hay más que hablar—dijo con firmeza Andreas—Bill será expulsado de Hillerska y Gustav podrá volver con la cabeza bien alta.
—No, hay que echarle la culpa a Gustav—murmuró Tom, para sorpresa de Andreas y Georg—Diremos que es él quien está traficando con las pastillas, que nos las quiso vender pero nosotros las rechazamos. Y dará igual lo que diga porque somos 3 contra uno, y además era él quien las llevaba.
— ¿Por qué no quieres que culpemos a Bill?—le picó Andreas.
—Porque los dos sabemos que él no ha sido—contestó con firmeza Tom—Y así es más fácil. A Gustav no le pasará nada, puede buscarse otro instituto donde terminar el curso.
—Tú no mandas aquí Thomas, que no te entra en la cabeza—saltó Andreas golpeando con su puño la mesa— ¿Cuánto tiempo llevas aquí interno? ¿Sólo dos meses?
— ¿Y cuánto tiempo te queda a ti en Hillerska?—saltó a su vez Tom.
— ¿Qué?—susurró Andreas tragando con esfuerzo.
—No puedes pagar la matricula—soltó sin inmutarse Tom—Pase lo que pase no estarás aquí después de Navidad.
—Solo estoy pasando por un bache económico, nada más—se justificó Andreas.
—Tu familia está en la ruina—apuntó Tom—Habéis vendido todas las posesiones que tenéis, pero todavía os quedan muchas deudas. Si aún no te han echado de Hillerska es porque le has estado mintiendo a Nolan, pero al final te han pillado.
Georg no sabía que decir, eso significaba que Andreas se iría para siempre del internado. Era una de las personas más influyentes que había, y sin él el siguiente era Thomas. Ya no parecía el niño frágil que vieron el primer día, se le veía más maduro y tomando decisiones mucho más acertadas.
—Vamos a seguir con mi plan, le echaremos la culpa a Gustav de todo—dijo con firmeza Tom dirigiendo una significativa mirada a Georg— ¿Alguna objeción?
—Ninguna, Thomas—murmuró Georg negando con la cabeza—Se hará como tú digas.
—Perfecto, haz correr la voz entre los demás internos de tercero—ordenó Tom—Gustav es el único culpable, yo ahora mismo voy a hablar con Nolan.
Y diciendo eso salió del comedor, dejando a un furioso Andreas sentado solo en la mesa. Georg se había levantado también y fue a cumplir las órdenes de Thomas, a partir de ese momento Andreas no era más que un simple compañero de clase.
Ya no mandaba en Hillerska.
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Sentado ante el director, Tom mentía con descaro sin inmutarse un pelo.
—Siento mucho no haber acudido antes a usted señor Nolan—se disculpó con sinceridad Tom—Tenía que haberlo hecho en cuánto Gustav me ofreció la mercancía pero no quería causarle ningún problema al ser hijo de un buen amigo de mis padres.
—Claro, lo entiendo Thomas—dijo Nolan desconcertado por lo que estaba escuchando.
—Le dije que yo no tomaba drogas de ninguna clase—dijo con firmeza Tom—Nunca las he probado ni pienso hacerlo. No va conmigo.
—Me alegro mucho saber que piensa así, muchos deberían seguir su ejemplo—dijo Nolan sonriendo—Puede volver a sus clases, hablaré con la familia de Gustav para explicarles la situación. Le agradezco que haya sido muy valiente para venir a denunciarlo, otros en su situación no hubieran hecho lo mismo.
Tom asintió con la cabeza y salió del despacho, encontrándose con Georg y un grupo de alumnos de tercero haciendo cola para dar la misma versión ante Nolan.
Se fue a clase sin poder evitar soltar un suspiro de alivio, había salvado a Bill de la expulsión. Solo faltaba comunicárselo a él tras las clases, estas ya habían empezado y cuando entró en el aula el profesor le dejó pasar sin hacer ninguna pregunta. Ya se había enterado de que había ido al despacho del director a denunciar un grave altercado y estaba disculpada su tardanza.
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No pudo hablar con Bill hasta la hora de la comida. Le mandó un mensaje pidiéndole que se la saltara y fuera a los establos para poder hablar a solas.
«No tenemos nada que decirnos, ayer quedó muy claro»—respondió enojado Bill.
«Por favor, tenemos que hablar de Gustav»—insistió Tom—«Es muy importante, no serás expulsado»
Esas palabras bastaron para convencerle. Se reunieron en los establos como Tom le había pedido.
— ¿Le habéis echado la culpa a Gustav entonces?—preguntó Bill sin entender.
—Logré convencerlos, nadie dijo nada sobre ti—explicó Tom orgulloso.
— ¿Y qué quieres? ¿Qué te dé las gracias?—preguntó con ironía Bill.
—Solo quería que lo supieras—murmuró Tom cruzándose de brazos—Y pedirte perdón por todo lo que te dije ayer. Yo….no quería perderte… Eres muy importante para mí, la única persona con la que puedo hablar libremente de mis sentimientos…
Dejó de hablar, sentía los ojos llenos de lágrimas. Bill lo notó y dejando a un lado su enfado le dio un fuerte abrazo.
Tom se aferró a su cuerpo sintiendo bañadas sus mejillas de lágrimas.
—No quiero perderte—repitió Tom sin dejar de abrazarle.
—Yo tampoco—susurró Bill suspirando.
Tom alzó la cara, se miraron firmemente a los ojos y juntaron sus labios, dando así por terminada su primera pelea.
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Regresaron al internado mucho más animados, haciendo planes para ese fin de semana.
— ¿Quieres venir el domingo a mi casa?—invitó Bill.
—Si—dijo Tom sin dudarlo.
—Comeremos juntos, mi padre estará trabajando y tendremos la casa para nosotros solos—explicó Bill alzando una ceja.
Tom sonrió asintiendo con la cabeza, le gustaba mucho el plan.
Se dieron prisa en ir al comedor, faltaban 10 minutos para que terminara la hora de comer.
— ¿Qué ha pasado?—preguntó con miedo Alex.
Había pasado toda la mañana con un nudo en el estómago, esperando el momento en que Bill fuera llamado al despacho de Nolan para ser expulsado. Pero las horas había pasado y Bill continuaba en Hillerska.
—No me van a expulsar—explicó por encima Bill—Tom ha logrado convencer a Nolan.
— ¿Cómo?—quiso saber Alex.
—Es una larga historia, Gustav cargará con las culpas—murmuró Bill—Y espero que no vuelvas a dirigirle la palabra a Andreas, ya veremos de dónde sacamos el dinero para pagar a Clarisse. Te ayudaré en eso.
—Quizás se lo podías pedir a Thomas—sugirió Alex.
Bill le fulminó con la mirada, no pensaba pedirle dinero a Tom de ninguna de las maneras.
—Vale, era solo una sugerencia—murmuró Alex—Como últimamente pasáis mucho tiempo junto, pensé que os habíais hecho muy buenos amigos.
Bill no pudo evitar sonreír al escucharle, no pensaba contarle que su relación con Tom iba más allá de la amistad. Eran novios formales, aunque tuvieran que amarse a escondidas.
Siguió comiendo en silencio, con un sonriente Tom sentado a escasos metros sin dejar de intercambiar miradas. Ajenos a la fulminante mirada que Andreas les dirigió desde su asiento. No iba a dejar que la parejita se saliera con la suya, se lo iba a hacer pagar de la peor de las maneras.
Continuará…
¿Lees gustó? Aunque decidí agregar algunos capítulos extra.
Claro que me gustó. Gracias.
muchas gracias por leer, me alegro mucho que te haya gustado