Obsesión sexual 21

«Obsesión sexual» (Fic de Eivy)

Capítulo 21

Por Tom

Del portazo que dio tuve que cerrar los ojos por impresión.
La mejilla me ardía, me dio realmente fuerte… pero lo que más me dolía era la razón de ello.
Un golpe para hacerme reaccionar, un golpe con el que tuvo que hacerme parar, un golpe de decepción… no había más que ver su cara…

Me recargué contra una de las paredes y dejé resbalar mi cuerpo por ella hasta quedar sentado en el suelo.

-Tom… tu estás enfermo

Cerré ambos puños y golpeé el suelo, después me los llevé a los ojos y presioné fuerte..
Enfermo…
Enfermo…

-Tom no… por favor, ya basta…

Y no paraba… yo no podía parar a pesar que él me lo estaba rogando.
Él lloraba… Bill estaba llorando… y de nuevo era por mí jodida culpa…
Lo juré.. ¡Maldita sea lo juré! Juré que nunca jamás iba a volver a hacerle daño, que no volvería a llorar por mi culpa…
Soy una mierda… eso es lo que soy…
Bill ya ha obtenido su respuesta a la prueba… no he podido aguantar un puto y miserable día sin estar con él. Ha quedado bien claro que no le quiero como persona… le quiero como juguete sexual, solo lo quiero para follármelo, solo para eso, soy un mentiroso y un miserable… un jodido maníaco que no puede estar sin joder a su hermano pequeño.
Es asqueroso…

De repente me dio una arcada. Me tapé la boca con la mano y se me saltaron las lágrimas.
Soy una mierda… me doy asco.
Otra arcada más insistente me rebotó el estómago y me hizo levantarme de repente. Sentí como la habitación me daba vueltas y mi estómago estaba cada vez más revuelto.
Salí de ese lugar apresuradamente en dirección al cuarto de baño.
¿Por donde era?.. Avancé creyendo recordar donde estaba.
Me apoyé contra una pared, todo el pasillo me daba vueltas. Tragué saliva sintiendo como el esófago la hacía volver hacia arriba junto a una nueva arcada.
Me tapé la boca de nuevo apretando los ojos fuertemente. ¡Donde estaba el puto cuarto de baño!
-¿Tom..?
Alcé la vista rápidamente y encontré a Bill saliendo del mismo baño que yo estaba buscando.
Se quedó parado en la puerta sorprendido, sin embargo yo sabía que es lo que sentía ahora.
Es forma en la que me estaba mirando…

Me convulsioné hacia delante sin poder aguantarlo más.

-Tom… tu estás enfermo

Me gusta follarme a mi hermano… me gusta hacerle gritar mi nombre…
Que asco…
No te quiero… solo quiero tu cuerpo.

-Tom ¿tu me quieres?
-Estoy loco por ti

Estoy loco por acostarme contigo, eso es lo que estoy. Loco por no poder joderte a todas horas, por no poder metértela cada vez que se me levanta pensando en ti…

-Dime que me amas Tom… necesito oírlo, necesito que me lo digas de una vez…
-Te amo…

Soy un mentiroso… un miserable…
Lo siento… de verdad que lo siento…

-…¿tu me quieres?

¡No te quiero maldita sea! ¡Deja de mirarme así!
Quiero tu cuerpo… quiero que me la chupes hasta atragantarte, correrme dentro de ti mientras me gritas que te folle más fuerte ¡Eso es lo que quiero de ti…!
Que asco joder..

-…estás enfermo

¡Ya lo se…! ¡Deja de repetirlo…!

-¡TOM!
Mi mente volvió al mundo real al oírle gritar mi nombre mientras yo lo echaba todo.
Vi como sus pies retrocedían instintivamente para no mancharse.
Vomité en medio del pasillo, echando absolutamente todo lo que había en mi estómago. A cada arcada que hacía rebotar todo mi cuerpo… más asco me daba a mí mismo.
Era humillante, era vergonzoso, estar haciendo eso frente a Bill, así me sentía más miserable todavía.
Mis sonoras arcadas y el ruido del líquido impactar contra el suelo era lo único que se oía en ese solitario pasillo. Era algo repugnante… hubiese deseado que Bill no me viese haciendo esto.

Escupí una última vez notando como ya no tenía nada más que echar. Fue entonces cuando me puse derecho apoyándome de nuevo en la pared. Mis ojos estaban encharcados en lágrimas del esfuerzo, mi respiración era irregular y ahora yo me sentía tremendamente vacío… en todos los sentidos.

-…Tom .. – oí como me llamaba de nuevo. Yo alcé la vista, Bill estaba con el rostro descompuesto y una mano en la boca, vi como se acercaba a mí poco a poco, saltando por encima de todo lo que había dejado en el suelo.
-No… no vengas Bill – Le advertí entre susurros pues para colmo al desgarrarme la garganta por los ácidos del vómito mi afonía estaba peor que antes. No quería que se acercase, yo también estaba lleno de esa mierda, me salpicó en las zapatillas y los pantalones.
Él no me hizo caso y se colocó frente a mí. Yo tenía la espalda apoyada en la pared y mientras me estaba secando las lágrimas con las palmas de las manos.
-¿Qué te ha pasado…? – me preguntó con voz temblorosa. Yo desvié la mirada al suelo y sin querer responderle me adentré en el baño.
Abrí el grifo y puse mi boca debajo. Me enjuagué varias veces hasta que es regusto amargo desapareció. Vi como Bill entraba y se quedaba apoyado a un lado del lavabo, mirándome mientras yo me sonaba la nariz.
-Tom…
Le volví a oír llamándome, esta vez noté como ponía su mano en mi hombro y me hacía girar quedando frente a él de nuevo. Yo no era capaz de mirarle a los ojos… no era capaz.
De repente noté como presionaba sus dulces labios contra mi frente, por encima de la banda del gorro. Aun así los sentí.
-Bill no… no te acerques no quiero mancharte de… – me puso la mano en la boca y me tiró de la cara hacia arriba encontrándome con sus ojos.
No pude evitar que los míos se aguaran… Bill me seguía mirando con amor… esa era la mirada que ponía cada vez que me decía que me quería. ¿Por qué sigues mirándome así después de todo lo que te hago pasar? ¿Por qué no me odias?
-Bill… perdóname, yo no quería hacerte daño, lo siento tanto…
-Shhhh… Tom no pasa nada, lo sé, créeme que se que no querías hacerlo. – me cortó acariciándome la mejilla suavemente.
-¡No joder, no me trates así, deberías sentir asco por mí, ódiame, soy un puto enfermo! – le contesté irritado sin poder evitar que mis lágrimas se desbordasen, limpiándomelas con rabia cada vez que salían.
-Lo sabía… no tenía que haberte dicho eso – desvió la mirada suspirando. – solo estaba enfadado y no pensaba lo que decía ¿vale? Tú no estás enfermo Tom, nunca he pensado que lo estuvieses.
Empecé a respirar entrecortadamente intentando evitar que sollozos saliesen de mi boca, no quería parecer todavía más patético de lo que ya era.
-Bill soy despreciable… solo te quiero para el sexo.
-Eso es mentira – me cortó con tono firme. Yo le miré esperanzado.
-Te hago daño y si no lo hacemos me vuelvo loco ¿Cómo te explicas eso? Eso no es amor, es una obsesión…
-No – dijo negando con la cabeza firmemente. – Eso es que nunca te habías enamorado de nadie y no sabes como actuar.
-¿Cómo? – dije perdido.
-Los sentimientos que experimentas cuando estás conmigo te calan de tal manera que piensas que si te separasen de mí te morirías. – yo abrí mucho los ojos… ¿Cómo sabía él que..? – eso sumado al deseo sexual que tienes hacia mí hacen en ti una mezcla explosiva que te mueven a querer estar conmigo a todas horas, piensas que lo necesitas siempre, aunque realmente no sea así. No es algo físico Tom, no me quieres solo para el sexo, es algo psicológico, piensas que esa es la única manera de sentirme tuyo, la única forma de que realmente seamos uno y no haya nadie más que pueda intervenir en eso. ¿entiendes? Tienes miedo Tom, eso es lo que tienes, miedo a perderme, miedo a que te odie, miedo a que te engañe… Estás loco por mí. – concluyó sonriendo.
Yo estaba totalmente descolocado… podría ser cierto… podría ser…
Por Dios que sea eso…
-Bill ya no estoy seguro de nada… no se que pensar, actuando de esta manera no puedo creerme que lo que tu dices sea cierto… yo no te quiero Bill, lo he demostrado con mis actos…
-Si me quieres. – respondió sonriendo. – Es más… me amas, estas completamente enamorado de mí Tom Kaulitz.
-No joder… Antes creía que sí… pero ¡mírame! ¡mira como te trato! Esto no es querer a una persona, te estoy puteando, te estoy utilizando ¡Soy una mierda Bill! No mereces estar con alguien como yo..
-Me quieres. – volvió a cortarme completamente firme.
-Pero Bill..
-¡Me quieres! ¡Dilo Tom! Tu lo sabes, no hace falta que yo te lo diga ¡reconócelo! ¡libérate! ¡Me quieres, estás enamorado de mí! ¡Dilo!
-Yo… no… ¡no lo sé joder!
-¡Dilo! ¡Tom mírame y dímelo! – me agarró los hombros y me zarandeó, yo le hice caso y me encontré con sus ojos, también ligeramente aguados.
-Bill… – susurré sollozando, joder como podía negarlo… ¿Cómo? Como me atrevía ni siquiera a dudarlo.
-Dilo Tom… yo lo sé, estoy totalmente seguro de ello, créeme. Ahora falta que estés seguro tú.
Alcé mi mano y le acaricié la mejilla izquierda suavemente, después con mi dedo pulgar hice lo mismo con sus labios.

Me acerqué despacio y presioné mis labios cerrados con los suyos suavemente.
Entonces lo sentí.
El corazón empezó a latir apresurado… como queriéndome decir algo, como dándome una señal de lo evidente. Todo mi cuerpo sintió un escalofrío… igual que la primera vez que le besé. Una sensación de plenitud, como si sintieses que podrías estar así el resto de tu vida, como si sintieses que esos labios y la persona que los portaba fuesen lo único por lo que de verdad estas viviendo.

¿Como podía ni siquiera ponerlo en duda…?

No se lo que haría sin él… realmente sin él estaría perdido.
Despegué mis labios de los suyos muy levemente, quedándome pegado a ellos.
-Dilo… – susurró él con ambas manos en mis mejillas.
-Te quiero Bill…
-Es evidente… – sonrió y juntó nuestros labios nuevamente.

¿Cómo podía ser una persona tan maravillosa? ¿Cómo podía existir un ser tan hermoso en todos los sentidos? Bill era una bendición, era mi bendición, era mi salvación…

Me rodeó el cuello con sus brazos y me abrazó. Yo cerré los ojos fuertemente agarrándome a su estrecha camiseta.
-No me dejes Bill… – sollocé en su hombro.
-Jamás haría tal cosa, tú eres el único para mí.

Exploté llorando desconsoladamente en su hombro, todo lo que mi afónica voz me permitía ahora. Esta es la segunda vez que lloro por él desde que empezamos a estar juntos. Yo nunca en mi vida había llorado… no de esta forma, no desde que dejé de ser un niño.
Aparentar y aparentar… ¿de que sirve?
Necesitaba explotar, lo que ahora más me apetecía en el mundo era decir a voz de grito que amaba a mi gemelo…Por que sí, a pesar de mi estúpido comportamiento estaba seguro de que así era. Como estaba seguro de que Bill era la persona más maravillosa del mundo.

Me separé de él y sonreí, él hizo lo mismo.
-¿Te he manchado? – Bajé la mirada y me mordí el labio apurado.
-No tranquilo, aun así esta ropa ya no me sirve para el concierto la camiseta se me ha roto.
-Oh… lo siento… – yo sabía porqué se le había roto y quien había sido…
-Que no pasa nada, venga vamos que tenemos que cambiarnos, el concierto está a punto de empezar. – yo suspiré, Bill me agarró la mano tirando de mí hacia fuera.
-¿Te sientes capaz de…?
-Pero por quién me tomas, claro que sí – le corté indignándome en broma. Él me miró con una ceja alzada y señaló todo el suelo manchado de mis jugos gástricos. –Oh bueno… quizá debería comer algo.. – me retracté poniéndome la mano en el estómago, él se rió.
-¿Qué te ha pasado para llegar al extremo de sentirte así de mal?
-Oh… nada, son cosas de mis traumas mentales no te preocupes por eso.
-No me asustes Tom…
-Tranquilo, estaba al límite, se me rebotó el estómago, nada más.
Él asintió poco convencido pero no dijo nada más al respecto.

Al llegar a la sala nos llevamos una buena bronca, primero por desaparecer y segundo por estar llenos de pota.
Rápidamente nos tuvimos que cambiar, maquillar y peinar, además de yo irme al buffet a comer algo.
Los chicos nos miraban extrañados, pero ninguno de nosotros dio explicaciones.

Realmente éramos dos tíos muy raros.
Sinceramente yo no le veía futuro a lo nuestro pero pienso disfrutarlo cien por cien mientras dure, lo ocultaremos tanto como nos sea posible, intentaré contenerme para que así sea.
La etapa de abstinencia seguía en pie. Bill me miró severamente mientras me lo decía.
Yo asentí avergonzado.
Sabía que era capaz y esta vez se lo iba a demostrar.
Georg seguía con la estúpida idea de “buscarle un buen polvo a Bill” esta noche después del concierto, Bill al final tuvo que acceder para que se callase. No me importa, confío en él. Al igual que sé que él confía en mi. Además yo también iba a estar allí.
No le había dicho que había quedado con Alice el fin de semana… en realidad tuve que sacárselo a regañadientes, ella no me había llamado, dice que fue su hermano para hacer la gracia, y exactamente por la gracia que me hizo le supliqué que quedásemos para hablar. Ella accedió incluso cabreada, era la primera tía que me trataba tan mal. Recuerdo que tenía muy mal carácter.
Pero me picaba la curiosidad, quería volver a verla.
Después del concierto se lo comentaré a Bill, no quiero que haya secretos entre nosotros, no quiero quedar con una tía a sus espaldas, así parece que le estoy engañando y no era así en absoluto.
Esta vez lo voy a hacer bien, lo tengo que hacer bien.
Tenemos por delante una carrera como un grupo mundialmente conocido, somos jóvenes y nos equivocamos, hemos cometido el error de querernos siendo hermanos… pero ahora no se puede dar marcha atrás, vive el segundo… eso es lo que me dice siempre Bill.
Voy a dejar de comerme la cabeza, como dije, ocupar mi mente en otras cosas, en cosas que también incluyan a Bill, somos amigos, somos hermanos y además novios, podemos hacer un montón de cosas que abarquen a esos tres términos, como para no aburrirnos nunca, era un pack completo.

Disfruta de la vida intensamente, nunca sabes lo que puede pasar…

Y bueno… con respecto a lo mío con Bill… ¿he dicho ya que estoy completamente seguro de que le quiero más que a mi vida?
Oh, entonces creo que no tengo nada más que objetar.
Y ahora me voy a dar uno de los tantos conciertos de la gira que quizá para mí era uno más, pero seguro que para ellas no, por eso voy a poner toda mi energía a tope, ahora estoy como nuevo, he expulsado todo lo malo que había dentro de mi y estoy dispuesto a absorber de aquí en adelante todo lo bueno que me quiera dar la vida, por supuesto siempre de la mano de mi chico, de Bill.

Como nuevo y con energías a tope, además de feliz y enamorado, así es como hoy subo al escenario. Estoy completamente seguro de que este va a ser el mejor concierto de sus vidas… si no ya me encargaré yo de que así sea.

Continúa…

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