Obsesión sexual 38

«Obsesión sexual» (Fic de Eivy)

Capítulo 38

Pov Bill

Magdeburgo, casa de los Kaulitz

-Maldita sea… ¿donde están?
Rebuscaba dentro de mi bolso como un loco. No encontraba las putas llaves.
Me llevé las manos a los bolsillos del pantalón y tampoco. No es posible que me las haya dejado allí, seria una soberana putada.
No se si Tom está en casa, pero me da palo llamar al timbre…
Su Escalade estaba aparcado allí, pero no estaba cien por cien seguro de que estuviese.

Resoplé alzando la cabeza en gesto desesperante.
Eran las once y pico de la noche, me había pasado toda la tarde fuera, entube en casa de mi novio porque hoy no tenía nada que hacer. La verdad es que desde que me peleé con Tom no se que hacer en todo el día, es desesperante, no me habla, no me mira, es como si no existiese para él, es más seguro que si llamo y está en casa no me abrirá…

&

Hoy es 5 de Junio, ya han pasado 4 meses desde que lo dejé con mi hermano.
Ahora ya no somos ni eso, vivimos juntos, pero como si no fuese así, cuando yo estoy en casa el se va, y al revés, pero yo no me voy porque no quiera estar con él, me voy porque no soporto la situación, es demasiado incomodo.

Después de los meses de vacaciones en casa hemos vuelto a la rutina, estamos grabando el nuevo álbum, ya queda poco para acabar, tuvimos una pequeña crisis en el estudio por culpa nuestra, nadie entendía que había pasado pero se nota la tensión, los silencios incómodos, se nota demasiado que Tom y yo estamos peleados.
Yo intento hablar con él, arreglar algo, pero el no se para a prestarme atención.
Lo entiendo…
Yo tengo la culpa de que esté así, es lógico.
Pero es lo correcto, es lo que tenía que hacer… No vi otra solución en su momento, y ahora… Ya es tarde para rectificar.

Por otro lado yo ahora mantengo una relación estable con Katriel, mi chico. En realidad yo nunca quise estar con él, todo fue forzado, un puto chantaje.
Ahora ya me he acostumbrado.
Él vivía en Dortmund, pero se ha mudado a Magdeburgo, a un pequeño apartamento en el centro que yo le estoy costeando. Todavía va al instituto, lógicamente ahora va a uno de aquí, está haciendo una nueva vida lejos de su casa para estar cerca de mi, concretamente a una hora de mi casa.
No me cuesta demasiado pagarle los gastos del piso, vive solo, en realidad me paso más tiempo allí con él que en mi propia casa con Tom.
La verdad es que no se porque sigo saliendo con él… Diría que porque me está haciendo chantaje pero la verdad es que ya no es así.
Me enseñó el video, era verídico, nos grabó haciéndolo en el baño de esa discoteca, lo vi en su ordenador.
Una buena manera de destruirnos si quiere, pero no, no es eso lo que tiene en mente, era un cebo para poder estar conmigo. No es un mal chico, no del todo, simplemente está colado por mi y tuvo la suerte de poder hacerme chantaje de esa forma.
La situación es ahora distinta, es más, le pedí que borrase el video y lo hizo frente a mis narices con la condición de que yo no le dejase.
No soy estúpido, se que puede haber más copias, no estoy cien por cien seguro de que ese video haya desaparecido, aun así no me preocupa. Se que jamás lo mostrará, ya lo tengo bien enseñado.
Es extraño, pero de estar en sus manos he acabado dominándolo hasta lo inimaginable, ese chico es como mi marioneta, hago lo que me apetece con él, me lo tiro cuando y como me da la gana, si le digo que haga algo lo hace. Es como mi mascota y me gusta jugar con él.

Ya no supone un problema en mi vida ni en lo que respecta a la relación que un día tuve con mi hermano, ahora solo lo utilizo para follar. Es una necesidad vital, después del ritmo que llevaba con mi hermano yo ahora soy una puta máquina del sexo.
Necesitaba a alguien para desfogar y ahora el que manda soy yo, y me gusta, ya no recordaba lo bien que sienta meterla en caliente. Tener el poder. Manejar, dominar… Es mi manera de descargar todo lo que llevo dentro, ya que él tiene la culpa de mi dolor, ese intenso dolor que me devora el alma cada vez que recuerdo la suave risa de mi hermano… Es risa que no me ha vuelto a dedicar.

Todo a pasado tan deprisa, ha habido tantos cambios en tan poco tiempo, me parece todo irreal, parece un sueño, del que solo deseo despertarme, darme la vuelta como siempre y ver a mi hermano desnudo y durmiendo a mi lado, después de haber echo el amor con él.
Pero no es a él a quien veo después de alcanzar el cielo gritando su nombre, no… Es un rostro adolescente, un niño, no veo su cara, no veo sus rastas… Su cuerpo, esos músculos que tanto adoraba… Su voz… Todo a sido sustituido, todo es distinto a como era, no es Tom… Por mucho que diga su nombre durante el acto mil veces, no es él… No es él, por mucho que siga deseándole, que siga añorándole…

Aun así yo digo llamándole mientras siento ese intenso placer del que se apodera mi cuerpo al tener relaciones con Katriel… Porque si.. Es distinto a como yo estaba acostumbrado pero es muy intenso, quizá por eso no he dejado de hacerlo, quizá es por eso que sigo estando con él y quizá también ese sea el único motivo.

Y aunque Tom no lo oiga yo sigo intentando gritar su nombre, lo hago dentro de mi cabeza, lo hago mil veces durante el acto sexual, lo repito una y otra vez en sueños… El nombre de la persona a la que más he amado en mi vida…. A la que aun sigo amando y a la que no me atrevo a recuperar… ¿Por que? Por que soy un cobarde… Porque tengo miedo de lo que pueda pasar si lo nuestro salía a la luz, porque pienso en la felicidad de los demás antes que la mía propia… Porque no quería joderle la vida a nadie.
Mi cabeza me dice que esto es lo correcto… Pero mi corazón está seco, sin Tom para darme aire mis pulmones están vacíos, ya no siento las cosas con la intensidad que lo hacía antes. Ya no soy feliz, porque estoy enamorado y no puedo estar con esa persona.
Ya no puedo mirarle y decirle cuanto le quiero. No puedo sonreirle porque me gira la cara, no puedo acercarme por que me rechaza, no puedo acariciarle porque me contesta mal… Lo único que desearía ahora es llegar a casa y encontrarle sentado esperándome, lanzarme en sus brazos y dejar que me haga suyo como tantas veces a hecho.

Soy un cobarde… Un cobarde que nunca deja de equivocarse.

&

Regresé al coche y miré en los asientos, entonces vi que me dejé la cazadora sobre el asiento del copiloto, y efectivamente en el bolsillo estaban las llaves.
Suspiré aliviado.

Abrí la puerta y todo estaba oscuro. No anuncié que estaba en casa, era una estupidez.
Avancé encendiendo las luces hasta llegar al salón. Me desplomé sobre el sofá soltando un gran suspiro. Cerré los ojos un momento mientras que con mis propios pies me sacaba las zapatillas.
Hacia demasiado calor, y yo me sentía sucio. Muy sucio. Lo único que quería era ducharme y dormir, Tom seguramente estaría por ahí. Pero no tenía ni idea de donde ni con quien.

Para mi sorpresa oí arriba una puerta cerrarse y me incorporé rápidamente.
Estaba en casa, era muy raro que un Sábado por la noche estuviese aquí, ¿estaría con alguien..?
Tragué saliva pesadamente. No estaba seguro de lo a lo que Tom se dedicaba después de dejarle. No sabía si el estaba con alguien o cuantas tías se follaba a la semana…
Quizá no lo hiciese, la simple idea me destrozaba por dentro, pero yo lo hacia, yo le destrozaba a él no veo porque él no va a poder hacer lo mismo.
Ojo por ojo…
¿Porque tiene que ser todo tan difícil..?

Me levanté y dejando todas mis cosas sobré la mesa, el bolso, la cazadora, todo, y subí las escaleras descalzo.
Me asomé al pasillo superior, efectivamente la puerta de su habitación estaba cerrada, y la luz se veía a trabes de la ranura inferior.
Él estaba allí.

Avancé hasta quedar frente a su puerta. No era asunto mio lo que Tom hiciese ahora o dejase de hacer, ya no era mi novio, no tenia derecho a echarle nada en cara, si estaba con una chica yo me tendría que aguantar….
Aun así la curiosidad pudo más.
Llamé con los nudillos varias veces esperando una respuesta que no me dio.
Era la primera vez en todos esto meses que yo iba a buscarle, normalmente era al revés, hasta que se cansó y dejó de hacerlo..

Llamé otra vez, más fuerte que antes.
-Tom… – dije su nombre sin poder evitar empezar a temblar como un flan. No me respondió, no se oía nada al otro lado de la puerta. – ¿Puedo entrar..? – tanteé con la mano ya en el pomo.
Al no recibir ninguna respuesta decidí entrar.

Giré la manivela hacia abajo y abrí. Me asomé cauteloso y le vi sentado en su cama, con las piernas muy abiertas, llevaba su camiseta azul oscuro y la gorra a juego, uno de sus conjuntos favoritos, como si acabase de llegar, tenía la cabeza gacha y algo entre las manos que no pude ver con claridad.
Giró un momento la cara y me echó una mirada fugaz al percibir que había entrado, yo me colé y cerré la puerta a mis espaldas despacio. Él no volvió a mirarme.
Alcé la vista de el suelo y vi como encendía un mechero y quemaba algo que tenía en su mano.
-Tom… – susurré alarmado, dándome por fin cuenta de lo que estaba haciendo. – ¿Que es eso..? ¿¡Que estás haciendo!? – elevé la voz a la vez que me acercaba para poder ver mejor, aun así me mantuve a una distancia prudencial, era su habitación, yo era un intruso allí dentro.

Él siguió sin decirme nada, sin mirarme, sin prestarme atención.
Observé como liaba la hierva en una papelina despacio, con cuidado, con maña, como si estuviese acostumbrado a hacerlo, como si ya supiese exactamente como se liaba un canuto… Como si no fuese la primera vez que lo hace…

-¿Por que te vas a fumar esa mierda..? – le reproché sin poder aguantarme, decepcionado, frustrado, sintiéndome tremendamente impotente al ver lo que mi gemelo estaba haciendo.
Alzó la cabeza y me miró a los ojos.
-¿Y a ti que cojones te importa? – me quedé tieso, era la primera vez en bastante tiempo que Tom me dirigía la palabra, su tono fue despectivo y basto. Ya no quedaba ni un ápice de delicadeza en sus palabras para mí…
-Si que me importa, eres mi hermano… No quiero que…
-Bill – me cortó en un tono que me dejó helado. – Haz el favor de largarte, nadie te ha dado permiso para entrar.
Me mordí el labio sintiendo como las lágrimas se agolpaban en mis ojos.
-Deja de hacer eso, tíralo, no te lo fumes… – le dije aun plantado delante de él, mientras que sin hacerme caso se lo llevó a los labios y se lo encendió, dándole una profunda calada y expulsando ese denso humo mientras alzaba la cabeza, aparentemente más tranquilo al probar esa mierda.
Crispé mis dedos cerrándolos en dos puños, me daban ganas de darle un bofetón.
Le dio otra intensa calada, aspirando el humo con ganas y expulsándolo mientras cerraba los ojos… no me gustaba verle así, no me gustaba que se fumase eso.
Hice una mueca de asco con la cara cuando toda su habitación empezó a oler a maría.

Se apoyó con una mano hacia atrás y me miró de arriba abajo, yo fruncí los labios sintiéndome como desnudo a sus ojos, como si el viese realmente todo lo que yo había estado haciendo, como si se me notase.
Me llevé ambas manos al filo de la camiseta, y empecé a arrugarla, nervioso..

-¿Te lo has pasado bien esta tarde?
Alcé la mirada del suelo y le miré incrédulo, Tom le dio otra calada sin apartar los ojos de mí. ¿Realmente me había dicho eso..?
Soy gilipollas, he venido y le he dado pie a que me restriegue todo lo que tiene que restregarme y se había estado guardando. Yo solito me había metido en la boca del lobo.
-No.. No es asunto tuyo
-Ja, no me digas – soltó en tono elevado y tremendamente despectivo. Que mal… Tenía todas las de perder. – En serio, no se como tienes el valor de venir aquí y reprocharme nada, intentar decirme lo que tengo que hacer, ¿qué coño te crees Bill? ¿que yo aun bailo a tu son? Y encima me sueltas que no es asunto mio… Venga hombre no me jodas. Pues lo mismo te digo, no es asunto tuyo lo que yo me fume o me deje de fumar, así que no entiendo a que has venido.

Me sentí realmente estúpido ahí plantado, totalmente fuera de lugar. Tenía toda la razón, pero no pude evitarlo, yo aún le quería, le quería a rabiar, me dolía haber descubierto que es lo que hacía… Y a saber que más cosas haría que yo no sé…

-Tom… ¿desde cuando..?
-¿Fumo porros? – terminó él de formular mi pregunta aun con ese tono despectivo y elevado, conmigo no le valía hacerse el chulo, pero después de tanto tiempo acostumbrado a su indiferencia, me estaba abrumando más de lo que yo creía, me sentía pequeño, inferior… Estaba un poco asustado… – Desde hace cuatro meses exactos, en los que la persona que yo más quería me destrozó por dentro sin darme ningún tipo de explicación, ¿te vale?

No pude evitar que una lágrima se escapase, me la limpié enseguida, antes de que le diese tiempo a bajar por mi mejilla.

Empezó a reírse a carcajadas y yo le miré molesto.
-¿Ahora vas a llorar? Que cara más dura tienes Bill, estoy alucinando contigo, ¿te crees acaso que todo el mundo debe ajustarse a tus necesidades señorito cantante de Tokio Hotel? ¿Que pasa? ¿te has peleado con tu novio y ya no tienes con quien follar? ¿Has venido por eso? Pues lo siento mucho, has escogido una mala segunda opción.
Le miré indignado, con la boca semi abierta
-Tom… ¿por que eres tan cruel..? Yo solo me preocupo por ti.. No quiero que…
-¡Pero que me estas contando! – se levantó de repente, yo di un bote asustado, retrocediendo instintivamente un par de pasos, realmente intimidado por su presencia. – ¿Has venido a tocarme los cojones? ¿es eso? ¿quieres marcha?
Empezó a avanzar, mientras le daba la última calada a la mierda esa y la tiraba a la papelera.
-No… No Tom, no hagas tonterías – empecé a temblar al notar mi espalda chocar contra la pared. Tenía que irme de allí, tenia que irme maldita sea, no imaginé que Tom cambiaría de actitud así tan de repente.
-¿Tonterías? Tu has venido a meterme boca ¿que vienes buscando Bill? ¿acaso hechas de menos como te follaba por detrás? – Llegó hasta mí y apoyó una mano en la pared al lado de mi cabeza, acosándome, yo miraba hacia abajo, intentando no encontrarme con sus ojos.
-No sigas por ahí, ya sabes que no es eso… Que lo nuestro se acabó. – Se volvió a reir en toda mi cara, parecía otra persona, este no era mi Tom… No era él
-¡SI SE ACABÓ QUE COÑO QUIERES AHORA DE MI! – gritó dando un puñetazo en la pared, justo a mi lado, yo cerré los ojos asustado, reprimiendo un pequeño sollozo y me tapé la cara con ambas manos. Yo sentía como mi corazón latía acelerado, asustado, nervioso… – ¡¿Que quieres?! ¡¿Por que has venido, por qué?! Acaso te gusta regocijarte en el dolor de la gente, ¿has venido a restregarme lo bien que te lo pasas cepillandote a tu nuevo novio? ¡Maldita sea Bill! ¡Hueles a sexo por todas partes! ¡¿Por que cojones me haces esto?! ¡Déjame en paz, deja que me pudra en mi mierda, en la mierda en la que tu me has abandonado!

Se quedó jadeante, justo pegado a mi cara, yo aparté las manos despacio y ví su expresión de dolor. Se giró en un movimiento brusco y me dio la espalda.

-Tom… – susurré.
-Lárgate, fuera de aquí. – murmuró señalando a la puerta.
-Pero…
-¡QUE TE LARGUES! ¡FUERA DE MI VISTA! – Me gritó con fuerza, yo cerré los ojos por la impresión un momento. Al abrirlos lo ví encorvado sobre si mismo como si le doliese algo mucho, pues le oí quejarse..
-¿Tom..? – Él empezó a toser de una forma que no me gustó nada. No era una tos seca, era una tos tomada como si estuviese enfermo y no me lo hubiese dicho. -¿Que te pasa..? – me acerqué titubeante y posé una mano sobre su espalda mientras me encorvaba levemente como él para poder verle la cara.
La respuesta que recibí fue un fuerte empujón, tanto que me caí al suelo de culo.
Él se incorporó y cogió aire ruidosamente, después se giró y me miró entornando la mirada.
-No me vuelvas a tocar, no después de haber estado con otro tío, no eres más que una puta, una zorra viciosa, un maricón sin escrúpulos… Me arrepiento mil veces de haberme estado acostando contigo durante tanto tiempo, ahora solo de pensarlo me dan arcadas… – sentí como cada una de esas palabras se clavaban como espinas en mi corazón, haciendome retorcer, aun así no le odie por eso, tenía derecho a decirme lo que era… Porque tenía razón… No era más que una zorra sin escrúpulos, yo mismo me doy asco…

Sin embargo no pude evitar desgarrarme de dolor al saber que se arrepentía de haberme amado, de haberme hecho suyo…
Porque para mi era algo sagrado, algo que siempre estará presente en mi vida, tan importante como el respirar es recordar como alcanzaba el cielo entre sus brazos, recordarlo cada noche, revivirlo en mi mente, sonreir al imaginarle de nuevo sobre mí, como sus rastas acariciaban mi piel cuando se movia…

-No digas que te arrepientes… Dime cualquier cosa menos eso… – susurré aun en el suelo, con la cabeza gacha.
No me contestó, no dijo nada, simplemente salió de la habitación dejándome solo, tirado… Justo como yo le dejé a él aquel día…
Oí la puerta de la calle cerrarse con un sonoro portazo y más tarde el rugir del motor de su Cadillac pues la ventana estaba abierta, hizo una fuerte derrapada haciendo chirriar los neumáticos y se marchó.

Cuando todo se quedó en silencio es cuando empecé a desmoronarme..

Empecé a sollozar, convulsionando mis hombros levemente, en silencio… Tirado en el suelo de su habitación, con ese fuerte olor invadiendo mis fosas nasales. El olor de la mierda con la que mi hermano sobrellevaba la situación…

Dí un puñetazo fuerte al suelo, que impotencia, que rabia…

Ahora Tom estaba fuera de mi alcance en todos los sentidos, antes tenía una mínima esperanza de poder arreglar algo con él aunque solo fuese como hermanos….
Después de esto me he dado cuenta de que ya no tengo derecho a nada, me desprecia, me odia… Le he perdido de todas las formas posibles… Y no creo poder ser capaz de recuperarle.

Continúa…

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