N/A: ¡Hola a tod@s! Aquí vengo con un nuevo capítulo de esta dramática historia. ¡A leer!

«As the lights go down» Temporada 2

Capítulo 3

Era 5 de enero, ya había pasado todo el alboroto de navidad y año nuevo y cada persona debía volver a su vida normal y sus labores, incluyendo a Bill Kaulitz. El día anterior había llegado a Berlín para instalarse en la casa que también había adquirido allí hacía unos años atrás, por supuesto no era tan grandiosa como la de Londres, pero cumplía su propósito, pues casi nunca estaba en ella.

En este momento, el cantante conducía alegremente por las calles de la capital mientras cantaba a todo pulmón las canciones que sonaban en la radio y maldecía a uno que otro conductor. Sí, el pelinegro había aprendido a conducir luego de que sus amigos se burlaran de él por no hacerlo a su edad y en mayor parte, porque en una ocasión, John no quiso llevarlo de compras y como consecuencia de su “falta de amor” el alemán prefirió quedarse en casa haciéndole berrinche a su esposo, en lugar de llamar un taxi que lo llevara.

Una vez en la discográfica de Berlín caminaba con su usual ritmo y gracia, silbando una que otra tonada en los pasillos. Se reuniría con su equipo y compañeros para terminar de afinar los últimos detalles para la gira mundial que daría arranque en menos de 22 días.

Esa tarde discutirían las fechas y el setlist definitivo que tocarían durante el tour, además de otras actividades como entrevistas, temporada de premios, vacaciones y otros temas que se presentaban durante el año. Luego de esa reunión, el cantante tenía que ir a probar los vestuarios para que hicieran los ajustes necesarios para que quedaran listos para el inicio de la gira. Por lo que le habían indicado con anterioridad, la gira del Zimmer 483 sería todo un éxito, pues la mayoría de venues en Europa y América eran Sold Out.

Entró a la sala de reuniones y allí estaban Georg, Gustav, David, y los muchachos de escenografía, su hermano aún no había llegado. Se sentó al lado del bajista y pronto ya estaban riendo y haciendo bromas hacia el castaño.

– Espero que ya hayas ido al gastro, no estoy dispuesto a aguantar tus pedos durante 8 meses – rio el pelinegro para luego dar un trago a su botella de agua

– ¡Jaja, que chistoso! – rio sarcásticamente Georg – Sí fui y es colitis, no hay manera de evitarlo

– Ajá – sonrió el cantante

Pronto la puerta se abrió y dejó ver a Liz seguida por Tom. La mirada de los gemelos se cruzó por un instante y luego el mayor procedió a sentarse al lado de David. Durante una hora y quince minutos aproximadamente, discutieron como se llevaría a cabo toda la logística del tour y algunos detalles de la escenografía. Luego por solicitud del cantante, escogieron tres canciones al azar para practicarlas en el estudio en acústico, pues tenían ya bastante tiempo de no tocar juntos y aunque tendrían tiempo de ensayar antes de cada evento, el pelinegro prefirió que se hiciera de una vez.

Luego del pequeño ensayo y quedar satisfechos de que no habían perdido la chispa, procedieron a retirarse cada uno a sus cosas. Bill se quedó un rato más en el estudio, aun tenían tiempo antes de su cita del vestuario y además tenía unas ideas que quería ir plasmando en papel, pues aunque estuvieran en tour, debían ir pensando en el próximo álbum.

Hace dos años Bill había lanzado un álbum en solitario, que fue aclamado por la crítica como uno de los mejores álbumes románticos de los últimos tiempos, de allí partió hacia una pequeña gira y eso le hizo ver cuanto extrañaba a sus compañeros y durante sus múltiples viajes fue escribiendo las canciones que conformarían el álbum Zimmer 483, el cual fue un éxito alcanzando el disco platino en varios países.

El cantante estaba realmente ansioso por salir de gira con sus compañeros, aunque no podía dejar de lado el enorme problema que sería viajar con su hermano. Como siempre optimista y luego de la cena que tuvieron en víspera de año nuevo, creía que en realidad podrían trabajar juntos sin problema, al final de cuentas, era lo mejor para la banda y su salud mental, al menos él de su parte lo intentaría.

Fue interrumpido con un sobresalto cuando Tom entró al estudio estrepitosamente.

– Oh, no sabía que seguías aquí dijo el guitarrista dirigiéndose hacia unos estantes

– Sí – respondió Bill mientras observaba al mayor buscar algo

– ¿Qué haces? – preguntó Tom con desinterés

– Solo… escribía algo – contestó el cantante suavemente

– ¿Para un nuevo álbum en solitario? – preguntó el mayor insinuante

Bill entendió el doble sentido con el que su hermano hablaba y es que este se había puesto furioso cuando se enteró que el menor estaba trabajando en un álbum solitario nada más y nada menos que de la mano de John, quien fue el encargado de producirlo, pero no podía negar que Bill y John se entendían en otro nivel cuando se trataba de producir música y eso lo hacía enfurecerse aun más.

– Mira Tom – resopló el pelinegro cansadamente – Quiero pedirte que tratemos de llevar la fiesta en paz ¿sí?

– Ajá – respondió Tom sin ningún interés

Bill rodó los ojos y continuó – Vamos a estar mucho tiempo juntos y para facilitar las cosas, creo que es mejor intentar al menos llevar una relación cordial

– Y yo creo que es imposible, querido hermanito – rio Tom mirándolo rápidamente –Solo tenerte cerca me hace sentir… Ugh – se estremeció como en señal de escalofríos – Pero intentaré hacer como siempre, fingir que no existes – terminó para darle la espalda nuevamente

Bill frunció el ceño y sintió una ira incontrolable subiendo desde la punta de sus pies, así que sin pensarlo le lanzó la botella de agua que tenía en la mano a su hermano golpeándolo directamente en la nuca.

– ¿Qué te pasa, imbécil? – gruño Tom volteando furioso

– Pasa que estoy harto, Tom – gritó el pelinegro de vuelta mientras se ponía de pie – Estoy harto de tus estupideces, de que me trates así, no tienes ningún derecho para odiarme y ni siquiera puedo entender por qué lo haces, al final tu fuiste el que estropeó todo, en ese caso yo debería ser quien te odie ¿no? – se detuvo para tomar aire – Pero soy una persona lo suficientemente madura para aceptar que las cosas pasan ¡ya deja de ser tan infantil, Thomas, tienes 27 años! – gritó de nuevo

Realmente Bill no lograba entender por qué Tom se comportaba de esa manera, con un desmesurado disgusto, como si fuera una peste que lo contagiaría de algo. Él no le había hecho nada, pues como había dicho fue Tom quien le puso fin a todo. El menor solo había intentado seguir con su vida y eso parecía molestar a su hermano.

&

Fue en la noche de una premiación a la cual fueron invitados. Habían terminado el after party, Tom no había asistido diciendo que no se le apetecía.

Bill se dirigía hacia la habitación que compartía con su hermano esperando encontrarlo despierto, pues quería conversar con él, ya que desde el día anterior venía actuando extraño y por más que le había preguntado qué le sucedía no tuvo respuesta. Cuando entró a la habitación vio al mayor sentado en la cama mirando a la nada, el menor resopló mientras caminaba hacia él.

– ¿Qué sucede, Tom? – preguntó Bill poniéndose de rodillas frente a él – ¿Qué está perturbando esa cabecita? – continuó tomándole las manos

Tom se soltó del agarre como si quemara y se levantó dejando al menor confundido – Necesito decirte algo, Bill – dijo

Bill por supuesto se preocupó al instante e inmediatamente se sentó en la cama – ¿Qué pasa? Me estás asustando

Tom solo daba vueltas por la habitación como si fuera un león enjaulado sin decir nada, solo daba suspiros y se pasaba las manos por la cara.

– Tengo que ser sincero contigo – dijo Tom al fin – Quiero que terminemos – soltó

Esa frase le cayó como balde de agua fría a Bill, pues era lo que menos se esperaba en ese momento. Intentaba que las palabras salieran de su boca, pero se había quedado mudo. Tom al ver el estado de su hermano continuó.

– Desde hace tiempo ya no siento lo mismo por ti, ya no siento la ilusión… he caído en cuenta de que… ya no quiero esto, ya no 

El pelinegro comenzó a llorar, podía sentir como se venía su vida abajo y como su corazón latía a mil por hora, pero él se sentía a desfallecer. No podía dar crédito a lo que sus oídos escuchaban, por más que le diera vueltas en su cabeza tenía que ser mentira, una pésima broma de su hermano.

– Yo no quería que esto pasara, nunca quise lastimarte, te quiero porque eres mi hermano, pero ya no quiero engañarte más, ya no quiero estar contigo, ya no te amo – agregó Tom

Con cada palabra que escuchaba, Bill sentía como su corazón se partía cada vez más y más, Bill secó sus lágrimas y sonrió un poco.

– ¿Estás mintiendo, cierto? – fue lo único que acató a decir Bill, aferrándose a la idea de que era una broma

– Lo siento – susurró Tom

La débil sonrisa de Bill se desvaneció al ver que era cierto, estaba en shock, no podía procesar lo que estaba sintiendo en ese momento, comenzó a respirar y sollozar agitadamente, asustando un poco a Tom quien se acercó para intentar calmarlo, pero fue rechazado por un fuerte manotazo

– Espero que no te arrepientas de esto – susurró el cantante con debilidad

Tom resopló e inhaló profundamente antes de decir – Me arrepiento de todo lo que hice contigo –

Esa fue la estocada final para Bill, Tom le había matado de la peor manera en ese instante. “¿Por qué?” “¿Qué le pasaba a Tom?” era lo que pasaba por la mente del pelinegro, no podía procesar como su hermano le decía esas cosas de un día para otro. En su estado pudo ver como su gemelo se comenzaba a retirar de la habitación, pero por más que intentara levantarse de la cama, no podía moverse.

– Tom – le llamó en un susurró sin éxito – ¡TOM! – gritó poniéndose de pie con dificultad

El guitarrista cerró la puerta tras él, dejando a un destrozado y desconcertado pelinegro. Bill se derrumbó sobre sus rodillas llorando amargamente mientras apretaba su pecho con ambas manos, dolía y mucho. Le costaba mucho trabajo respirar y sus lágrimas no paraban de salir.

Durante toda la noche, estuvo llorando desgarradoramente, desbastado en el suelo de la habitación. Agradecía que las paredes de ese hotel fueran lo suficientemente gruesas para que no saliera ni un sonido, pues si no tendría a todo ejército de gente preguntando que tenía.

En ese momento, una gran parte de Bill había muerto, sabía que ya no volvería a ser el mismo y no tenía idea de como iba a seguir, el dolor que sentía era inmensurable.

&

Tom intentó no inmutarse por las palabras de su hermano, se pasó la lengua detrás de los labios haciendo una mueca como si estuviera pensando.

– Ok, para evitar estos dramas, finjamos que nos llevamos bien – dijo el guitarrista – No te molestaré si no me molestas y hablaremos solo lo requerido ¿te parece bien?

Bill lo miró con recelo y dudoso – ¿Lo prometes? – preguntó

– ¿Creerías en una de mis promesas? – rio Tom

– Para nada – respondió el cantante sin pensarlo

– Bueno, lo intentaré – exclamó el mayor

– Ok – suspiró Bill – Que así sea

El pelinegro se retiró del estudio dejando a su hermano atrás

Aunque habían pasado 5 años desde ese acontecimiento tan traumático y haberlo superado con éxito, seguía sin ser grato recordar ese momento, como se sintió y qué le esperaba durante su recuperación. Era algo que no se lo deseaba ni a su peor enemigo, muchas veces despertaba de las pocas veces que podía dormir, pensando que no sería capaz de salir adelante y creyendo que ese dolor no lo dejaría nunca. Así estuvo durante meses, sin poder desahogarse, tragando todas esas emociones.

Luego de vario tiempo de oscuridad y confusión, pudo irse sobreponiendo gracias a sus amigos y en gran parte a John, pues si no hubiera sido por él, lo más probable es que ya estuviera muerto, ya fuere por una sobredosis o por su misma mano. Ignorando por completo su situación y sin querer, John le había enseñado a quererse y querer nuevamente, le enseño que podía amar de nuevo.

Bill llegó a su auto y subió a él torpemente, una vez dentro se echó a llorar, realmente aunque quisiera evitarlo, no podía evitar sentir un gran resentimiento contra Tom, pues nadie tenía el derecho de hacerle daño a una persona y mucho menos a alguien que lo único que hizo fue amarlo sobre todas las cosas. En la actualidad Bill sufría, pues algunas veces no podía evitar sentirse inseguro y por más que John le cuestionara y le asegurara que no pensaba separarse de él nunca, el cantante alemán no podía dejar de pensar que en algún momento ese cuento de hadas acabaría, el trauma que había dejado su hermano no se curaría nunca, pero de igual manera intentaba aceptarlo, pues le recordaba lo fuerte que era.

Continúa… 

Bueno, al fin sabemos quien fue el culpable de acabar con todo lo romántico de la primera parte. A ver tod@s un ¡Boo! para Tom.

¡Nos leemos en la próxima!

por Kaulitz Angel

Escritora del fandom

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