«As the lights go down» Temporada 2
Capítulo 4
La gira mundial había dado inicio, los chicos acababan de finalizar el segundo concierto de Berlín y ahora se encontraban en el tour bus hacia Frankfurt. Los dos shows anteriores habían sido un éxito rotundo, tocando tanto canciones nuevas como antiguas, acompañados de los miles de fans que se hacían presentes en cada concierto.
Los cuatro chicos se encontraban en el primer piso del bus acompañados de David quien revisaba agendas e itinerarios en su Tablet, Gustav comiendo un cereal mientras Georg y Tom jugaban un videojuego demasiado infantil según el cantante quien los veía con mirada de decepción viendo como estos disfrutaban su partida.
– Te darás cuenta, mi querido amigo, que este juego es solo para personas con intelecto súper desarrollado como el de Tom y el mío – se defendía Georg con altivez
– Georg, eres una maldita tortuga chef – rio el pelinegro
Se acomodó mejor en el sillón donde estaba recostado con la laptop en su regazo mientras veía un programa británico llamado The Saturday Picture Show, un programa de entrevistas donde se tomaban fotografías sorpresa de la estrella invitada, ya fuera cuando eran niños o momentos ridículos y la celebridad debía dar sus comentarios o contar la anécdota de ese momento, además había una sección donde podían atender algunas llamadas de fans y responder preguntas de ellos. Bill ya había estado allí un par de ocasiones y hoy era el turno de John.
– Oh, yo le tomé esa foto a John – gritó Gustav emocionado haciendo que todos los demás se sobresaltaran – Fue en la sala de urgencias, la noche donde pisó una botella que el mismo quebró
– ¿Eso fue lo que pasó? – preguntó el pelinegro incrédulo – ¿Por eso tiene la cicatriz en su pie?
– Estábamos tan jodidamente drogados, él ni siquiera podía llorar del dolor, solo reía como idiota – agregó el baterista
Georg y David rieron al recordar esa noche, Tom se tapaba la cara mientras negaba repetidamente avergonzado, recordaba muy bien esa noche y era algo de lo que no estaba orgulloso actualmente. Fue una noche muy alocada y con todos los excesos disponibles, pero luego John tuvo su accidente y tuvieron que correr a un hospital, fue una herida superficial pero sí requirió nueve puntos y mientras lo atendían, este solo reía en su trance, mientras Tom que estaba a su lado, le sostenía la mano y lloraba desconsoladamente mientras repetía una y otra vez “lo siento, hermano” y su amigo inglés solo le daba palmaditas en la cabeza consolándolo.
– No recuerdo muy bien esa noche – rio el cantante inglés – Estaba casi inconsciente, así que solo sé lo que me contaron los chicos, pero sí recuerdo un poco cuando estaba en sala de urgencias y Tom lloriqueaba como magdalena como si fuera el culpable, pero fui yo mismo quien quebró la botella y la pisé, pero ahí estaba él, consolándome, aunque… ahora que lo pienso, no sé quien estaba consolando a quien – rio para finalizar
– Estaba igual o peor de drogado que él, no sabía ni que pasaba – se defendió Tom de mala gana al ver que los demás se reían de él
– Sé que es una historia graciosa, pero no estoy orgullo de ella – dijo John recomponiéndose – Espero que Bill no esté viendo esto, nunca le conté la razón de la cicatriz, pero si estás viendo, éramos jóvenes y tontos, pero sobrevivimos
Luego de una mueca de Tom, reanudó su videojuego con el bajista, David se fue al frente con el conductor y Gustav se fue a descansar al segundo piso. Bill se quedó viendo un rato más el programa pero poco a poco se fue quedando dormido en una posición bastante incómoda que haría que el día siguiente amaneciera con el cuello torcido. Georg se retiró al rato, dejando al guitarrista jugando solo, de igual manera él disfrutaba más jugando solo, pues sentía el que bajista solo lo retrasaba.
Luego de unos minutos, el celular de Bill comenzó a sonar estrepitosamente despertándolo sobresaltado, se acomodó mejor en el sillón mientras contestaba torpemente y trataba de recuperarse del sobresalto.
– No… no estaba dormido – decía el pelinegro adormilado – Que no… Oye esa era mi chaqueta…
Tom miró como Bill se levantaba y se iba a un lugar más apartado para hablar con privacidad; sin embargo, todo se seguía escuchando. Algo que le causaba gracia al mayor, era el acento británico que estaba adquiriendo el cantante cuando hablaba en inglés, era normal pues llevaba muchos años viviendo allí, a Tom le disgustaban los “wannabe”, pero Bill realmente se escuchaba chistoso.
Luego de varios minutos, el pelinegro volvía al lugar donde estaba su hermano para recoger lo que había dejado allí, pero fue interrumpido por David quien le llamó a la parte trasera del bus donde estaba antes. El guitarrista podía escuchar murmullos sobre asuntos de la banda, el manager y el cantante se llevaban como perros y gatos, solo hablando lo estrictamente necesario, aunque el mayor nunca había cesado sus intentos de “conquistar” al moreno.
– ¿Qué crees que estás haciendo? – escuchó al cantante molesto, luego de que David empezara a decir idioteces
– ¿Haciéndote el muy digno? – preguntó David
– Mira, te he dejado claro que aunque me haya acostada contigo, no quiere decir que me gustas o me agradas, David… Además fue hace mil años, estaba ebrio y probablemente muy drogado, de no ser así, no sé cómo fui capaz – masculló el pelinegro
Tom hizo una mueva de asco, no es como que no supieran lo que había pasado entre el cantante y el manager, pero siempre se cuestionó como su hermano pudo caer tan bajo. Vio como el pelinegro volvía al lugar inicial, pero fue detenido con brusquedad por el brazo.
– No te atrevas a tocarme – gruñó el pelinegro furioso poniendo su mano en la muñeca de David
– Mira tu que… –
– ¡Hey! – dijo Tom en voz alta mirando sobre el sillón – David, Bill ya está casado y ha dicho que no, respétalo – dijo con un tono muy serio – ¡Ten un poco de dignidad!
Ambos le miraron, Bill extrañado y David con ganas de estrangularlo allí mismo, pero soltó al pelinegro y se fue furioso al segundo piso, Tom volvió a lo suyo como si nada hubiera pasado.
– ¡Dios, no lo soporto! – gruñó Bill una vez que ya el mánager no estaba
Se sentó de nuevo en el sillón mientras revisaba algunas cosas en su celular, luego lo dejó de lado y fijó en la pantalla en la que jugaba su hermano y cuando menos se lo esperaba estaba muy metido en la partida, haciendo que Tom le mirara de reojo un poco incómodo.
– ¿Quieres jugar? – preguntó desinteresadamente
Bill le miró vacilante, haciendo una mueca con su boca pues antes había criticado a sus compañeros por jugar eso tan infantil, pero realmente quería intentarlo.
– Ok – dijo no muy convencido
Se sentó al lado de su hermano y este le entregó un mando mientras le explicaba la dinámica y los controles del juego. Se llamaba Overcooked! donde básicamente eran chefs preparando distintas recetas en el menor tiempo posible, se supone que era un gran juego cooperativo, pero debía tener el récord de “El juego que más ha acabado con amistades y parejas”. Al cabo de 45 minutos era Bill el que estaba gritándole órdenes a Tom.
– ¡¡Tom, la sopa de cebolla, la maldita sopa de cebolla!! – gritó el cantante mientras aparecía el mensaje de “Tiempo” en la pantalla – ¡Ay, por Dios!
– ¡Oye! Tú eras el encargado de la sopa de cebolla – se defendió el guitarrista
– ¡Sí! ¿Pero no viste que estaba apagando los incendios? – replicó el menor – Tú y tu estúpido chef pulpo ¿Cómo puedes cocinar si ni siquiera puedes sostener un cuchillo con los tentáculos? Este juego es ridículo – finalizó haciendo un puchero mientras dejaba el mando de lado y cruzaba los brazos
– Pero lo logramos – rio Tom ante tal pataleta
– Pudimos obtener las tres estrellas, no dos – refutó el cantante
Tom negó con la cabeza, divirtiéndose por la actitud tan infantil y competitiva de su gemelo.
Sintieron como el bus se detuvo, ambos se asomaron por la ventana y vieron que estaban en una clase de estación de servicio. Bill rápidamente subió al segundo piso del bus y se puso sus gafas oscuras y abrigo, era la hora de comprar chucherías.
Una vez en la tienda, el cantante compró algunas frituras, dulces y chocolates mientras los G’s daban vueltas en los pasillos mientras decidían que comprar. Por su parte, Tom solo bajó del bus y prendió un cigarrillo mientras hablaba con su “novia Betsy”.
Betsy fue una chica que Tom conoció en los estudios de Berlín mientras grababan Zimmer 483, ella era parte del staff de otra artista que compartía la misma discográfica. Se empezaron a llevar bien y comenzaron a salir, Tom no se había dado cuenta de cuando ya los etiquetaron como pareja, pero él tampoco lo había negado y es que no hallaba como decirle que no a la chica, pues era muy noble y sensible, completamente enamorada de Tom, pero él… no tanto en realidad
Sus compañeros volvieron al bus con sus bolsas, el pelinegro le entregó la suya al bajista y él se quedó sentado en las escaleras del vehículo mientras fumaba y “miraba” al horizonte, pero en realidad estaba escuchando la boba conversación que tenía su hermano. Bill conoció a Betsy, era una chica muy amable y linda, pero realmente dudaba que su gemelo fuera en serio con ella, pues no era para nada su tipo, era muy inocente.
Tom trataba de que Bill no escuchara su conversación moviéndose por todo lado, pero podía ver como su el moreno se reía de lo que decía, al cabo de unos minutos cortó la llamada.
– ¿Cómo está Betsy? – preguntó Bill dando una larga calada
– Bien, como siempre – respondió Tom – Ella… Bien
– ¿Hace cuánto están juntos? – cuestionó el menor
– No sé… año y medio… no sé, no te metas – dijo el guitarrista incómodo
– ¿Cuándo le vas a decir, Tom? Es claro que no la quieres – dijo el cantante muy serio
– Tú no lo sabes – se defendió el mayor
– Te conozco, estúpido – respondió Bill – Ella es una buena persona y no merece esto
Tom no dijo nada, solo siguió fumando su cigarrillo bajo la juzgadora mirada de su hermano, odiaba cunado Bill lo miraba así. El cantante se levantó de los escalones y se estiró dando la última calada.
– Bueno – dijo apagando el cigarrillo con el pie – Solo digo que ella merece saber la verdad y tú no vayas rompiendo los corazones de las personas, el karma existe… hermanito – agregó el pelinegro dándole palmadas en el hombro
Continúa…
Bueno, ya todo inició y ahora este par tendrán que soportarse todos los días ¿Creen que lo logren?
¡Nos vemos en el próximo capítulo!