«As the lights go down» Temporada 2
Capítulo 13
No había dormido en lo absoluto. Toda la noche estuvo removiéndose inquietamente en su cama mientras le daba vuelta una y otra vez a las palabras de Bill.
“¡Ni siquiera sé si es tuyo!”
Tom se sentía abrumado por la realidad que enfrentaba. Había sido ingenuo al ignorar un detalle tan fundamental. Las crueles palabras de Bill, aunque hirientes, le habían hecho ver la cruda realidad de la situación en la que se encontraba.
No podía culpar únicamente a su gemelo por la situación en la que se encontraban. Después de todo, él también era parte del problema. Había aceptado ser el amante, sabiendo muy bien que estaba casado con John. En lugar de resistirse a la tentación, Tom había cedido a los sentimientos que tenía por el menor. Había optado por ignorar las advertencias en su propio interés, pero ahora se daba cuenta de que eso había sido un error grave.
También se dio cuenta de que había sido un tanto duro al juzgar a Bill por su decisión de abortar al bebé. Aunque inicialmente había sentido una mezcla de enojo y desilusión al enterarse de que su amado había tomado esa medida, ahora entendía que había sido precipitado en sus juicios; sin embargo, el pelinegro tenía razón en una cosa. Él nunca había tenido que vivir esa experiencia de perder dos hijos antes, que era un proceso muy complicado tanto física como emocionalmente que el cantante mejor que nadie conocía.
Sabía que Bill era una persona buena y compasiva, incapaz de causar daño intencionadamente a alguien. Si hubiera tenido otras opciones, el menor no habría tomado esa decisión y tenía que admitir que la situación que estaban viviendo ya era bastante complicada por sí sola. No tenía sentido que Bill tuviera que preocuparse constantemente por la posibilidad de un aborto espontáneo, lo que solo agregaría más angustia a una situación ya de por sí dolorosa y compleja.
Aunque fuera complicado para el guitarrista, se dio cuenta de que debía de dejar de juzgar a su gemelo e intentar apoyarlo en este momento difícil. Si querían encontrar una forma de resolver sus problemas, debían hacerlo juntos y con comprensión mutua. Era momento de dejar atrás los reproches y trabajar juntos para encontrar una solución.
Sin más, se levantó de su cama para ducharse y alistarse. Con suerte podría toparse con Bill y acompañarlo a su cita; sin embargo, cuando bajó a desayunar se topó con Gustav quien le dijo que su hermano había salido hacía media hora, le intentó llamar y por supuesto no fue atendido y él tampoco se fijó en los papeles en que hospital se estaba haciendo ver el moreno.
– Lo he jodido – susurró pensando en posibles soluciones
– Oye – escuchó, era David caminando hacia él – Necesito que me ayudes hoy, tu hermano se escapó y necesitamos tomar algunas decisiones
– “Lo que me faltaba” – pensó Tom rodando los ojos
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Las horas pasaban y no había rastro del menor, David tampoco le dejaba libre. Estaba preocupado ¿Y si algo había salido mal? ¿Y si Bill estaba en peligro? Había salido desde la mañana y ya estaba empezando a oscurecer y aun no llegaba.
– ¿Me estás escuchando? – preguntó el mánager por vigésima vez en el día
– David, no, no te estoy escuchando un carajo – confesó el guitarrista – Lo siento, pero ya no
Se levantó del asiento de donde estaba y dejó a un confundido David detrás. Intentó llamar nuevamente al pelinegro pero la respuesta fue la misma. Caminó hasta los elevadores y se encontró con Georg, que bajaba para cenar.
– Hey, al fin te encuentro – dijo Georg jalando a Tom del brazo hacia un lado – Mira, vengo saliendo de la habitación de Bill – empezó a decir en voz baja para que ninguna persona curiosa los escuchara – Me lo topé en el pasillo y hombre… no sé que le ha pasado, pero venía llorando como una magdalena, le pregunté qué pasaba… obviamente no me dijo nada, tal vez a ti sí
– ¿Sigue en su habitación? – preguntó Tom
Georg asintió – Algo malo le está pasando y es preocupante, nunca lo había visto así y ya sabes… tiene 27 años
– Georg, no seas estúpido – le regañó Tom al entender a qué se refería el bajista
– Bueno, solo digo… – se defendió – Habla con él, por favor
Tom asintió, su mente llena de preocupación, y se apresuró a entrar en el elevador. El ascenso parecía eterno mientras su corazón latía con fuerza en su pecho. Una vez que finalmente llegó a su piso, no perdió tiempo y caminó tan rápido como le permitieron sus piernas hacia la habitación de su hermano.
Al llegar a la puerta, llamó con insistencia, pero no obtuvo respuesta. Sabía que no podía perder más tiempo, así que sacó la tarjeta adicional que tenía y abrió la puerta sigilosamente, tratando de no hacer ruido. La habitación estaba en penumbras, y Tom no vio a nadie a simple vista.
Cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, notó una sombra en el gran balcón. Allí estaba Bill, sentado en un rincón del sofá, hecho una bolita, sollozando con angustia y desesperación. La vista de su hermano en ese estado le rompió el corazón. Tom se acercó con cautela, sin querer asustarlo, pero falló.
Como si Bill hubiera sentido la presencia de Tom, se volteó y le dio una mirada temerosa, sus lágrimas no dejaban de fluir, y se aferró a sí mismo con más fuerza, como si quisiera desaparecer en su propio abrazo.
– ¿Lo hiciste? – preguntó Tom en un tono más brusco de lo que quería, la preocupación y la ansiedad se reflejaban en sus ojos mientras esperaba una respuesta de su gemelo
Bill no respondió de inmediato, sus labios temblaban mientras las lágrimas seguían fluyendo sin control
– Lo siento, Tom – soltó en un sollozo ahogado – Soy un monstruo
El moreno se escondió el rostro entre las rodillas mientras dejaba que su llanto saliera amargamente. Tom podía sentir la angustia de su hermano, y su corazón se apretó con pesar al verlo en ese estado.
– ¿Lo hiciste, Bill? – preguntó Tom nuevamente, esta vez con un tono más comprensivo, sentándose a su lado
Bill siguió en su posición, pero empezó a negar frenéticamente.
– No… no pude hacerlo, Tom – respondió con voz temblorosa – No sé cómo pude pensar en eso, yo no puedo matar a mi bebé así… – agregó y levantó la su cabeza mirando a su hermano con determinación y dejando ver que estaba aferrando fuertemente el peluche de jirafita en sus manos – No si existe una pequeña posibilidad de que viva… aunque eso signifique que pierda todo en mi vida, lo único que me interesa es que él o ella esté bien, todo lo demás se puede ir a la mierda
Tom sintió un profundo alivio al escuchar las palabras de su hermano. Abrazó a Bill con ternura y amor, reconociendo la valentía que había mostrado al tomar esa decisión
– Bill – susurró Tom abrazando a su gemelo – ¡Dios!
– Lo siento, Tom… – sollozó de nuevo Bill, sintiéndose abrumado por la emoción y la tensión de la situación
– Tranquilo pequeño, no pasa nada – le tranquilizó Tom besándole la cabeza
– Estoy tan aterrado – admitió el moreno, su voz temblando con miedo y ansiedad
– Lo sé, yo también, pero ahora necesito que te enfoques en cuidarte – dijo Tom, separándose ligeramente y sosteniendo el rostro de su hermano entre sus manos – Necesito que estés fuerte por ese bebé, y haremos todo lo que sea necesario para que llegue a término, ¿ok?
Bill asintió débilmente, sintiéndose un poco mejor al contar con el apoyo de su hermano para enfrentar los desafíos que se avecinaban. Sabía que no estaría solo en esta difícil travesía y que juntos harían todo lo posible por el bienestar del bebé. Ahora esa era su prioridad y se extrañó al sentir que, después de mucho tiempo, sus problemas amorosos pasaban al último plano de sus preocupaciones, ya luego vería como solucionar eso.
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Después de tranquilizarse y compartir una larga charla entraron a la habitación del pelinegro, allí Tom se acostó en la cama mientras Bill le contaba porqué tardó tanto en volver y fue porque pasó al mismo centro comercial en el que estuvo su gemelo el día anterior y también compró algunas cositas para el futuro bebé.
El pelinegro mostraba cada artículo con una enorme sonrisa, como si fuera lo más preciado del universo. Para Tom, era como si Bill hubiera perdido la memoria y no recordara los problemas que le aquejaban.
– Hay algo más – dijo Bill un poco cohibido
– ¿Ah sí? – preguntó Tom curioso
El moreno caminó hasta su mesita de noche y sacó su libreta para luego extendérsela a Tom.
– Escribí esto, antes de enterarme – dijo Bill mirando expectante a su hermano
Tom leía con detenimiento la nota que su hermano le había tendido. Su rostro era un poema con cada línea leída, finalizando con una sonrisa cálida.
Du bist alles was ich bin (Tu eres, todo lo que soy)
Und alles was duch meine Adern Fließt (Y todo lo que fluye por mis venas)
– Esto es lo más hermoso que has escrito, Bill – confesó Tom
– Fue hace tres semanas, es como si en el fondo lo hubiera sabido, solo salió – agregó el menor tímidamente – Quiero que se llame In die Nacht y quería pedirte si podrías hacer la música
– Por supuesto que sí – rio Tom levantándose de la cama para abrazar a su hermano – Para mi será un placer – agregó dándole un suave beso en los labios
Bill rio tontamente ante el gesto amoroso de su hermano, sus ojos brillando con gratitud y afecto. Se dejó acariciar por Tom, sintiendo la seguridad y el amor que emanaban de su presencia. Habían pasado tanto tiempo sin disfrutar de la compañía mutua de esa manera.
Después de un rato, decidieron bajar a comer juntos. Compartieron una comida en la que la conversación fluía de manera relajada, alejándose momentáneamente de las preocupaciones y los problemas que los habían abrumado.
Luego, regresaron a la habitación y se acomodaron en la cama, disfrutando de la compañía mutua. Había una sensación de calma y unidad en el aire, como si hubieran recuperado una parte importante de su relación que se había perdido en medio de los conflictos. Era un recordatorio de cuánto se querían y de que juntos podían superar cualquier obstáculo que la vida les presentara.
Continúa…
¡Qué lindo es el amor! Sabemos que la felicidad no durará mucho y aunque Bill intente ignorar sus problemas por el momento, tarde o temprano tendrá que hacerle frente.
Pero dejemos que de momento disfrute de su bebito y que pueda llevar a término el embarazo esta vez.
¡Nos vemos en el próximo capítulo!
Amooooo, aun me siento mal por Tom ya que tengo miedo que bill haga pasar un mal cuando tenga que limitar la participación de tom en su embarazo en público