VII: ¿Adivina quién viene a cenar? I

«Basorexia» Fic de Haruxita

Capítulo 7: ¿Adivina quién viene a cenar? (P.1)

Aquella estaba resultando una sesión de rutina. Val, concentrado en su trabajo, había perdido completamente la noción del tiempo hasta que tocó cambio de vestuario para la siguiente locación y una de las modelos exclamó que pasaba de la una de la tarde.

 

La información lo puso de mal humor, había estimado que acabarían temprano ese día.

 

Su asistente debió leer en su expresión su estado de ánimo, porque se disculpó antes de extenderle su móvil.

 

Liz, estoy ocupado. —terció, bebiendo un sorbo de la botella de agua mineral— No recibo llamadas a menos que sea una em…

 

Esta si la debes atender.

 

Su corazón se saltó un latido, temiendo lo peor.

 

¿Le sucedió algo a Bibi?

 

La chica hizo una mueca de dolor, debió ser más diplomática al introducir la llamada.

 

Tu hermano está bien.Se trata de Nick. —agregó la chica, en voz baja y ademán de complicidad.

 

El hermoso rostro del maniquí se relajó en el acto, dibujando una sonrisa sincera que iluminó sus ojos. Cogió su móvil y despachó a su asistente con un ligero gesto de su diestra.

 

Desde que rompió con Andy su amigo le enviaba mensajes con frecuencia y lo llamaba dos veces al día: muy temprano por la mañana para desearle los buenos días y a la hora de almuerzo… para invitarlo a comer.

 

A Val le encantaba ser mimado y consentido, de hecho era frecuente recibir costosos obsequios de acaudalados admiradores que buscaban algo más que una fotografía y un autógrafo, la negativa a estos avances sólo los hacía insistir con mayor ahínco.

 

Valentino amaba las joyas y la ropa de diseñador, una cena en un restaurant exclusivo tampoco estaba nada mal.

 

Sin embargo el concepto que Nick Kaulitz tenía de «mal criar» era bastante curioso.

 

Por lo que Val debía estar enloqueciendo definitivamente, no encontraba otra explicación para que una lata de gaseosa y un tupper con pasta casera lo emocionara como quinceañera.

 

Esa tarde no se encontraba en la agencia, ni en el estudio. El equipo de la revista decidió cambiar la sesión a exteriores y el photoshoot se realizó finalmente enSchloss Scharlottenburg.

 

La lujosa locación llenaba completamente los exigentes estándares del modelo, pero quedaba a una distancia considerable de la clínica. Se lamentó, sacando cuentas mentales, Nick no tenía tiempo de alcanzar a llegar antes de que acabara el receso. Tendría que prescindir de la presencia de su amado veterinario, esa vez y conformarse con verlo esa tarde.

 

…estaré bien, y no te atrevas a insinuar nuevamente que estoy demasiado delgado. —alegó al teléfono, a él no le importaba la comida, lo que él necesitaba era su ración diaria de Nick.

 

¿Entonces qué haré con estos Canelloni?

 

Su respiración se atoró en su garganta, a punto estuvo de dejar caer la botella de agua. Esa voz sexy y familiar no provino de su móvil sino de un lugar a sus espaldas.

 

Cerró los ojos intentando serenarse y respirar con normalidad antes de dar la vuelta y enfrentar al hombre que le quitaba el sueño. Un ataque pasional en un lugar público no se vería bien en su currículum.

 

Estoy comenzando a creer que me quieres engordar, aunque el propósito aun no lo descubro. —Bromeó, al girarse. Completamente dueño de sí.

 

El veterinario vestía unos jeans comunes, zapatillas y una camiseta gris. Val tacones de diez centímetros y un costoso traje de diseñador. Pese a ello una extraña sensación lo embargó. No supo identificarla, porque no estaba muy familiarizado con la sensación de inseguridad, las siguientes palabras del otro hombre no hicieron más que acrecentarlas.

 

¿Val, ese es un traje de novia?

 

Un leve calorcillo en sus mejillas contrastó con la corriente fría en su espalda.

 

¿Y si a Nick le chocaba verlo travestido?

 

Cierto que este lo miró con lujuria cuando traía el disfraz de hada. Pero aquel era un traje de fantasía, donde lo que más destacaba eran sus largas piernas, algo que parecía gustarle a su amigo.

 

Pero un vestido de encaje y tacones de aguja… Eran harina de otro costal.

 

La seguridad de la que hacía gala en todo momento se esfumó y no supo cómo actuar.

 

Se obligó a respirar hondo y recurrir de emergencia a una de sus máscaras, laDivase puso en guardia. Si Nick reaccionaba de forma negativa debería emplear su afilada lengua, aunque se estuviera desmoronando por dentro.

 

Cientos de modelos venderían su alma por lucir este traje. —espetó, maquillando el temor con una pátina de acritud.

 

Pero ninguna se vería tan hermosa —Val aún estaba procesando la frase cuando su amigo comprendió lo que acababa de decir y su timidez afloró, enterneciéndolo—. Di-digo, e-es un hermoso vestido. No que tu no sea hermo… Quiero decir, atrac… a-apuesto. Bueno, e-eso ya lo sabes.

 

Con un movimiento algo brusco, el modelo cogió la lonchera que Nick cargaba, para mantener sus manos ocupadas y evitar acabar saltándole encima.

 

Lo que no pudo evitar fue la radiante sonrisa que cruzaba su rostro de esquina a esquina.

 

 

 

~*~

 

 

 

Nick era bueno guardando secretos, por mucho que intentó sonsacarle cómo obtuvo la información sobre su paradero, su amigo se mantuvo en sus trece, asegurando que «un pajarillome contó”.

 

Comenzaba a creer que ese pajarillo tenía un leve acento mediterráneo.

 

Nick propuso realizar un improvisadopic nic.

 

Aunque los jardines del castillo eran un entorno envidiable y los turistas acostumbraban emplearlos con ese fin, tuvo que negarse en redondo, no podía arriesgarse a manchar el vestido con césped.

 

Finalmente llegaron a un acuerdo y cogieron una discreta banca de piedra, alejada de las miradas de intrusos, o al menos eso creyeron ellos.

 

Val se dejaba ir cuando estaba con Nick, hacía supremos esfuerzos por controlarse pero cada vez le era más difícil. En especial dado que Nick era una persona de piel y no se daba cuenta que ciertas actitudes impulsivas suyas – como tocar su peluca, cuando Val aseguró que era pelo natural— lo tenían a un tris de perder la cordura y su autodominio.

 

Lo quería junto a él, lonecesitabaa su lado, y en una forma nada amistosa.

 

El sólo pensar que tendría que prescindir de verlo por un tiempo le hizo tomar una decisión precipitada, de la cual se arrepentiría más tarde.

 

Ven conmigo a New York.

 

Nick se atragantó con su gaseosa, tuvo que socorrerlo, y darle a beber de su agua mineral.

 

Lo siento —se excusó Nick, una vez pasó el susto— por un momento pensé que habías dicho que te acompañara a América.

 

Val repitió su ofrecimiento, con más calma esta vez, sus inseguridades aflorando.

 

Serán sólo nueve días, viajo el dos de julio.

 

El semblante se Nick se tornó serio, incluso Val se hubiera atrevido a aventurar que lucía triste.

 

No puedo, lo siento.

 

Si es por los costos del viaje, no tienes de que preocuparte, como parte de mi comitiva todo correrá por cuenta de la agencia.

 

Cruzó los dedos cuando el hombre se tomó un eterno minuto para pensarlo. Habría cruzado los Siete mares deRhyecon tal de que la respuesta fuera afirmativa.

 

Val, no te ofendas —respondió finalmente, rompiéndole un poquito el corazón—, pero no puedo irme de paseo y abandonar a mi familia cuando más me necesita.

 

Creyó distinguir algo de aspereza en su tono. Deseó que sólo fueran ideas suyas y no un velado reproche por dejar solo a Bibi. Su hermanito estaba acostumbrado a sus períodos de ausencia y además estaban en contacto permanente.

 

Luego recordó que Nick no era un hombre libre y loscannellonile sentaron mal.

 

«Por supuesto, no puede acompañarme porque su lugar es junto a su mujercita».

 

Val cerró el tupper, del cual solo había comido un par de bocados, le informó a Nick que su receso había concluido y, tras darle un par de mecánicos besos en sus mejillas, regresó al interior del castillo.

 

 

 

~*~

 

 

 

A Naty no le agradaba Val, por lo mismo Nick evitaba alimentar esa animadversión. Algo nada sencillo cuando su amiga asimilaba cada una de sus caras largas con el modelo.

 

¿Qué hizo el chico león ahora? —interrogó, apenas lo vio regresar a la clínica esa tarde.

 

No tenía sentido negarlo, además esta vez necesitaba con urgencia desahogarse. No podía contar con Tom para ello, si bien el chico había hecho grandes progresos desde que estaba en terapia, aun cargaba con gran parte de los prejuicios inoculados por su padre.

 

Cogió una silla, se sentó del revés, con sus brazos apoyados en el respaldo y desgranó uno a uno los sucesos de los últimos meses.

 

—… y cuando terminó con su novio me alegré tanto. Sé que es estúpido, no es cómo si yo tuviera alguna oportunidad sólo… ese tipo no era bueno para él.

 

La mujer suspiró y meneó la cabeza.

 

Si no supiera que el remedio sería aún peor que la enfermedad, sugeriría que dejaras de verlo.

 

No puedo hacerlo —renegó, abrumado—, aunque quisiera. La última vez que viajó, el tiempo que estuvimos separados se me hizo interminable y sólo fueron tres días. No comprendo cómo me volví tan dependiente. Digo, ni siquiera somos pareja. Mierda, soy patético.

 

Debe ser muy grave para que uses la palabra con “M”—bromeó la mujer, el lenguaje de Nick solía ser muy propio, en muy pocas ocasiones lo había visto perder los papeles.

 

Me invitó aNew York.

 

¡¿Qué?!—La mujer estaba convencida de que el interés del modelo por Nick distaba de lo meramente filial. Sin embargo, hasta que no estuviera completamente segura de que las intenciones de este para con su despistado amigo eran realmente serias, no le daría el beneficio de la duda.

 

Estábamos almorzando y de pronto lo lanza sin deciragua va. Supongo que para él ha de ser como ir a la esquina por goma de mascar.

 

¿Aceptaste?

 

Por supuesto que no —no necesitó agregar más, el tono apagado en que lo dijo completó la información. Se moría por ir. —Tom me necesita, además… dime, ¿qué haría yo en New York, en medio de un montón de modelos?

 

Suena como una completa tortura, deberías denunciarlo por maltrato psicológico.

 

A su pesar, el veterinario esbozó una sonrisa.

 

Aunque esas chicas fueran agradables,que no lo son, a mí sólo me interesa Val.

 

Puedo encargarme de Tom mientras estás fuera —propuso la rubia, tanteando el terreno—, tienes unas cuantas vacaciones acumuladas que hace años no te tomas.

 

Naty, no puedo ir a ese viaje.

 

¿Por qué no?

 

La mujer sabía que entreno poderyno quererhabía una diferencia abismal. Los argumentos de su amigo para negarse a algo que evidentemente deseaba mucho la intrigaban sobremanera.

 

Porque es durante la primera quincena de julio ¿comprendes ahora? El mensaje que ese viaje le daría a Tom es que prefiero pasar esa fecha con Val en lugar de él.

 

¿El chico león sabe…?

 

No hay manera de que lo sepa, y prefiero que se quede así.

 

¿Aunque ese día andes con cara de perrito apaleado?

 

Sobreviviré.

 

 

 

~*~

 

 

 

Su día no pudo acabar de peor manera.

 

Nick se vio ausente durante los 33 minutos exactos que permaneció en su casa esa tarde. Parecía como si trajera hormigas en su pantalón, no hubo manera de que se quedara quieto en el sillón.

 

Val tuvo la alocada impresión de que su improvisada invitación lo había incomodado, no imaginaba el motivo. Aunque —si lo pensaba sólo por un momento— Nick no era cómo el resto de la gente que él frecuentaba.

 

¿Acaso su propuesta lo había ofendido de alguna manera o…?

 

¿Cabía la posibilidad de que su amigo se hubiera dado cuenta de sus oscuras intenciones?

 

Fue tan sólo un pensamiento espontáneo que cruzó por su cabeza poco más de un segundo. Una suite doble en el hotel, una excusa cualquiera para escabullirse hasta su cama…

 

¡Ni siquiera planeaba ir más allá de un retozo inocente y unas cuantas carantoñas!

 

Sus hormonas alborotadas le nublaban el juicio, suspiró, abrazando a Pumba una vez se quedó a solas. Preguntándose qué cosa especial tenían los Kaulitz que lograba que los Trümper perdieran la cabeza.

 

Para másinriel descarado deLieshabía vuelto a asomar su desagradable nariz.

 

Aparentemente venía espiándolo desde la fiesta de lanzamiento de“Temptation”,a juzgar por el variopinto set de fotografías que le envió.

 

Por separado no eran más que instantáneas corrientes, sin más atractivo que aquél que el modelo despertaba en cada una de sus apariciones. Pero, reunidas todas bajo el contexto que el paparazzi planeaba darles, las fotos reafirman lo que su hermanito le repetía hasta la saciedad: que ellos actuaban y lucían como pareja

 

El escandaloso romance de « V» con un don nadie”. ¿Qué opinas del titular? La mayoría de las fotografías datan de cuando aún estabas de novio con Andreas Brahl. No son el tipo de cosas que hace un chico bueno. Más bien parece la obra de una…

 

Cerró la tapa de suIMacde golpe y lo arrojó contra la pared fútilmente, asustando a su cachorro, que corrió a esconderse bajo la cama.

 

El aparato se despedazó, pero su problema no había desaparecido.

 

Las lágrimas tampoco eran la respuesta, pero la situación superaba con creces su tolerancia.

 

No comprendía hasta qué extremo llegaba la miseria en los corazones de alguna gente. Cómo podían convertir la hermosa amistad que tenía con Nick en algo abyecto y sucio.

 

¿Y todo por qué?

 

¿Fama? ¿Dinero? ¿El placer de destruir lo que él más amaba?

 

Esas fotografías no podían salir a la luz, no sólo dañarían su imagen sino que arrastrarían a Nick en la ignominia con él. Podría hasta costarle su relación con la mujercita aquella, y él no deseaba eso.

 

Al menos no de esa manera, no si implicaba el sufrimiento de su amigo.

 

Amigo que no querría volver a verlo si tal escándalo estallaba.

 

Llamó a su abogado, no le importó que la hora no fuera nada razonable (sus honorarios tampoco lo eran) se trataba de una emergencia.

 

 

 

~*~

 

 

 

El término del año escolar supuso un gran alivio para Bill.

 

Fue un año especialmente duro, por todo lo que le tocó vivir: El cambio de secundaria (dos veces en unos cuantos meses), hacer nuevos amigos, dejar de huir del bullying y atreverse a enfrentarlo, el tiroteo en que perdió a muchos compañeros, su desilusión de Markus.

 

Por lo mismo, tenía sobrados motivos para celebrar.

 

Su hermano lo había autorizado a llegar al día siguiente —al maniquí le parecía más seguro que pernoctara en casa de Georg, en lugar de que anduvieran deambulando por Berlín en medio de la noche con varios grados alcohólicos encima— y planeaba estrujar al máximo la primera noche de sus merecidas vacaciones.

 

El primer mensaje llegó a las 10:27 y no se detuvieron.

 

Bob Marleyrendía sus exámenes al día siguiente y estaba demasiado nervioso para poder conciliar el sueño.

 

El chico de rastas y Bill se habían tornado relativamente cercanos en el último tiempo —No le abres el corazón a alguien cuando está en carne viva para luego cerrarlo así como así—, no era necesario que este lo repitiera, podía palpar su inseguridad en cada frase.

 

Así no había manera de relajarse. ¿Qué tipo de amigo sería si lo mandara a volar cuando necesitaba apoyo, sólo porque interrumpía su noche de juerga?

 

Se mensajearon el resto de la noche.

 

Inicialmente intentó calmarlo, ambos habían estudiado mucho y ahora no quedaba más que esperar los resultados.

 

Como ese argumento no diera muchos resultados probó un nuevo enfoque, lo bombardeó con cada historia absurda que alguna vez hubiera leído en internet. Si, incluso aquella de los sujetos en Colombia que follaban con burras.

 

¿Mejor?—preguntó a eso de las doce, apretujado con el resto del grupo en el sillón circular de los Listing, sin prestar mayor atención a la película que veían.

 

Algo. Creo que no volveré a comer zanahorias en lo que me queda de vida. Que no será mucho si repruebo mañana.

 

Lo harás bien, tuviste al mejor profesor particular que podrías haber conseguido. ¿Ok?

 

Obtuvo un emoji guiñando un ojo y unos cuantos pulgares alzados

 

Te debo una.

 

Ya me cobraré, ahora vete a dormir. Mañana debes madrugar.

 

En eso los amigos de Bill, cabreados de que pasara de ellos por«hablar con su novio»,le arrebataron el teléfono y dieron una ojeada a la conversación.

 

Bill creyó estar a salvo. Un par de semanas atrás— para hacer la broma— cambió el nombre de contacto de “Bob Marley”a“Amorcito”y luego olvidó arreglarlo, además en ese momento no había nada comprometedor o indecente en la conversación.

 

De hecho Gustav aseguró que“son los novios más aburridos que conozco”,Mandy fue más comprensiva“¿Qué esperabas? El chico está preocupado por sus exámenes, es mucho más de lo que puedo decir de ustedes”

 

Sin embargo Bill forcejeó fieramente por recuperarlo el aparato en el momento en que llegó a manos de Georg y vio con terror como este no se conformó con cotillear la conversación, sino que escribió rápidamente, con una sonrisa que no auguraba nada bueno.

 

El moreno se valió de sus manicuradas uñas para recobrar su teléfono.

 

Al leer el mensaje no podía creer lo que su dizque amigo había hecho, temióque Bob Marleyse enfadara. Peor aún, que creyera que realmente él había escrito eso.

 

Si consigues aprobar todo te haré una mamada, Amorcito.

 

Como temió, el de rastas parecía enojado. Lo dejó en visto, no sólo la propuesta de Geo, sino que todas las excusas con que Bill pretendía arreglar la cagada del castaño.

 

Desesperado, Bill decidió llamarlo.

 

Se escapó al antejardín rogando para que el chico cogiera el teléfono. Si bien ambos eran amigos ahora aún no había tanta confianza entre ellos como para hacer ese tipo de bromas.

 

Geo tendría que hacer muchos méritos para que le perdonara esa estupidez.

 

Le tomó trece angustiosos minutos que Bob Marley respondiera con un escueto y demoledor

 

¿Podrías dejar de llamar? Debo dormir.

 

Bill amagó un pucherito, totalmente inservible. No iba a conmover al chico con ello, dudaba que lo consiguiera aun si él pudiera verlo. Debía actuar de forma racional, algo que no se le daba muy bien.

 

No fui yo quien escribió eso, ni siquiera me gusta dar mamadas —arguyó atropelladamente, caminando en círculos por el césped—¡Y jamás te propondría algo sí!

 

Es tu móvil, Trümper.

 

El tono era glaciar, pero al menos no había cortado la comunicación.

 

Los chicos me lo quitaron de las man…

 

¡¡¡Dejaste que tus amigos vieran nuestra conversación!!!

 

Ya te dije, me lo quitaron a la fuerza, no fue mi culpa —Bob Marley tampoco lo vería rodar los ojos, pero era inevitable, el chico le provocaba esas reacciones a veces—. Y no te pongas Drama Queen, ellos no saben que eres tú, piensan que eres mi novio ¿recuerdas?

 

Un novio al que le das mamadas.

 

Ese fue el idiota de Georg, tú lo conoces mejor que yo. Supongo que le hizo gracia escandalizar a mi tímido novio.

 

Ese último comentario consiguió el milagro, Bob Marley estaba riendo al otro lado de la línea.

 

¿Tímido?

 

Tímido y en el fondo del armario. Fueron los argumentos que tuve que usar para que dejaran de insistir en conocerte—se mordió el labio y esperó un momento antes de probar suerte nuevamente—. ¿Ya no estás enojado conmigo? Técnicamente no fue mi culpa.

 

Si con eso consigo que me dejes dormir.

 

Bob Marleeeeey—Gimoteó bajito, para sus amigos dentro de la casa (quienes seguramente estaban cotilleando) no lo oyeran.

 

Supo que lo había conseguido cuando el chico se despidió con un:“Buenas noches, Mauschen”.

 

 

 

~*~

 

 

Julio llegó pronto.

 

Cualquier otro adolescente en su lugar estaría emocionado, tenía el piso sólo para él por casi dos semanas, pero él extrañaba mucho a su hermano, aunque se esmeraba en fingir indiferencia para que este no se sintiera tan culpable por dejarlo tanto tiempo.

 

Iba por la segunda rebanada de pizza cuando recibió la llamada que estaba esperando.

 

Llegó.

 

¿Y qué dice?

 

No lo sé.

 

Se dio una sonora palmada en la frente.

 

Pues ábrelo, ¿qué esperas?

 

Tengo miedo.

 

Tu eres el macho —se burló—, ¿Cómo te va a dar miedo un jodido correo?

 

Si repruebo mi vida se acabó.

 

Bill resopló, su amigo se ponía demasiado dramático cuando estaba nervioso.

 

¿Quieres que lo vea por ti?

 

¿Harías eso?

 

Lo conmovió la vocecita con que este le respondió, quizás su “novio” si fuera un poco tímido, después de todo.

 

 

 

 

 

~*~

 

 

 

Había notado que el de rastas estrujaba los bajos de la camiseta cuando estaba nervioso, a veces removía su piercing con la lengua o torcía su boca hacia un lado. Se hizo una idea de qué tan perturbado estaba esa vez porque manifestó todos sus tics juntos.

 

Bill se apresuró en revisar el mail del otro chico, en cuanto este digitó la contraseña de su cuenta, no fuera a sufrir un aneurisma por causa del stress.

 

Hubiera deseado no ser tan expresivo, porque el chico malinterpretó su reacción — abrir desmesuradamente ojos y boca al leer el correo—y tuvo un pequeño ataque de pánico en el bergère de Pumba.

 

¡Lo sabía! ¡Estoy acabado, muerto, finito! Nick me va a echar de casa, acabaré viviendo bajo un puente…

 

Sin conseguir hacerlo reaccionar, tuvo que tomar medidas extremas y darle una buena colleja.

 

¿Quieres dejar de decir estupideces? El idiota de tu hermano jamás haría eso, mucho menos ahora.

 

¿Ahora qué?

 

Posiblemente, de tanto pasar tiempo juntos comenzaban a mimetizarse, porque la reacción del chico fue similar a la suya. Bill tuvo que reconocer que se veía muy gracioso congelado con su mandíbula en dirección al piso. Tanto que no se aguantó y lo fotografió.

 

Bob Marley había sacado altas calificaciones en todos sus exámenes. Un calorcillo de orgullo ardió en el pecho del menor de los Trümper, junto a la casilla de inglés destacaba un número uno*.

 

Abrupto e impredecible, como siempre, el chico de rastas salió de su estado catatónico y lo estrujó en un abrazo que Bill correspondió.

 

Le gustaban ese tipo de abrazos, los que se daban con todo el corazón y eran más elocuentes que un montón de frases manoseadas.

 

Bill no quería romper el momento, las únicas palabras que se escucharon fueron “gracias” y “felicidades”.

 

Pero su burbuja de complicidad fue rasgada por un chapuzón de realidad. Una mano se apoyó en el hombro de Bill, sobresaltándolo.

 

No era Markus —se cuestionó desde cuándo la presencia de su ex amor platónico le provocaba desasosiego—, tan sólo Hitomi que les advertía que había “moros en la costa”.

 

A buen entendedor, pocas palabras.

 

Tenemos que celebrar. ¿Vamos al cine? —planteó Bill.

 

Bob Marley se removió incómodo.

 

Mejor me voy, pasaré por la clínica a darle la noticia a mi bro.

 

¡No seas aburrido! ¡Hay que festejar! ¿Un helado? ¿Una cerveza? ¿Vamos de compras?

 

No estoy de humor.

 

Hace un momento parecías un petardo a punto de estallar. ¿Cómo que no estás de humor?

 

Bob Marley se pasó la mano por el rostro, y luego habló sin rodeos.

 

No quiero que me vean contigo y piensen que soy un marica, como tú.

 

Bill agachó la cabeza y se miró las sneakers, dolido. Ellos eran amigos —al menos él lo consideraba así— y no veía nada de malo en que salieran juntos.

 

No vamos a besarnos, idiota. Sólo quiero que te diviertas un rato. Has estado enclaustrado estudiando durante meses, necesitas relajarte.

 

No he estado enclaustrado, salgo todos los días de casa.

 

Al trabajo.

 

¿Tanto te mataría pasarla bien un rato? —el chico abrió la boca para replicar, pero no le dio tiempo—Prometo conservar una prudente distancia para que tu virilidad no se vea menoscabada.

 

Aunque lo intentó, Bob Marley no consiguió resistirse a la risa que ese comentario provocó.

 

De acuerdo, pero yo pago… y tienes prohibido mencionar la palabra “macho”.

 

Lo que mi“amorcito”ordene.

 

Aún estoy a tempo de arrepentirme. —pero la calidez en su mirada le dijo a Bill que no hablaba en serio.

 

 

 

~*~

 

 

 

Ya que él había aceptado la imposición del de rastas de dejarlo pagar, a cambio se dio el lujo de escoger el lugar. Propuso ir a comer al McDonald’s, sólo por ver su cara de“me estás jodiendo”.

 

Finalmente acabó arrastrándolo alSpreepark**, tras subirse a todas las montañas rusas y recorrer dos veces el circuito de las “Aguas Bravas” Bob Marley suplicó por un descanso. De la forma en que él lo haría, desde luego.

 

Te ves pálido. ¿Seguro que no estás mareado? No quiero que me vomites las zapatillas, mejor vamos por algo de beber.

 

En vista y considerando que era su día especial lo dejó salirse con la suya y lo siguió al patio de comidas sin chistar, de todas maneras sus tripas llevaban buen rato haciéndose oír.

 

Bill tuvo que honrar su palabra y tragarse un montón de comentarios esa tarde.

 

Como que Bob Marley era muy tierno cuando se relajaba de verdad y no estaba intentando infructuosamente probando ser un semental, o que tenía una linda sonrisa.

 

Definitivamente el otro chico no tenía que enterarse de eso.

 

Su última parada, cuando ya estaba anocheciendo, fue en el tiro al blanco. Bill quiso patearse cuando se le escapó un inconsciente:“¡Hey! Tienes buena puntería, debes haber practicado mucho”.El chico no respondió, solo meneo la cabeza, haciendo que sus rastas se agitaran.

 

A pesar de la distracción consiguió acertar los tres tiros. Le dieron a escoger entre diez alternativas destinadas al premio mayor, el escogió un ratón de peluche, de enormes orejas.

 

Parecen gemelos —aseguró, poniéndolo en sus manos.

 

Bill parpadeó, tardando en comprender que se lo estabaregalando. Tuvo que aceptar la peculiar venganzade su amigo sin replicar.

 

El ratoncito era lindo, pensaba bautizarlo “Mauschen”.

 

Eso tampoco se lo confesaría a Bob Marley.

 

 

 

~*~

 

 

 

Camino a casa se detuvieron en una tienda que vendía insumos de pastelería. Bill aún estaba bajo la promesa de “nada de bromas”, lo que le dio al otro chico la confianza para confesar uno de sus secretos más ocultos.

 

Bill, que por orden expresa de su hermano mayor no sabía ni hervir un huevo, quedó positivamente impresionado.

 

¿Hornearás un pastel?

 

No,Mauschen, he comprado todos estos ingredientes porque planeo hacer cerámica Gres.

 

Impresionado y todo, le pareció triste que tuviera que encargarse de su propio pastel de celebración. Ello le dio un motivo más para detestar al veterinario.

 

Si deseabas comer pastel yo pude regalártelo, no me has dejado hacer nada por ti.

 

Le dio una mirada que no pudo descifrar y chasqueó la lengua, regresando su atención al tráfico.

 

Me ayudaste a aprobar, ya has hecho suficiente por mí. Además el pastel no es para mí, es para el cumpleaños de Nick.

 

La ceja izquierda de Bill se alzó hasta casi tocar la línea de su cabello.

 

¿Cómo era que su hermano no le había mencionado que el veterinario idiota estaba de cumpleaños?

 

Allí había gato encerrado, Val siempre hacía grandes aspavientos con todo lo relacionado con su amado doctor de cachorros, debería haberle pedido su opinión referente a su regalo, como mínimo.

 

Tal vez su hermano no estaba siendo tan abierto con él, como suponía.

 

No puedo creer que Val no me lo comentara, siquiera. — rezongó, sin darse cuenta que lo hizo en voz alta.

 

No tendría por qué, no lo sabe.

 

Casi acabó con tortícolis al girar su cuello bruscamente.

 

Espera, ¿Qué? ¿Cómo que Val no sabe?

 

Pues eso, Nick no le quiso contar.

 

¿Por qué haría eso?

 

Porque tu querido hermanito se largó a América hace cuatro días. ¿Crees que mi Bro se merece recibir un mensaje de madrugada que ponga “Muchas felicidades, XOXO”?

 

No seas injusto con Val, tú no sabes…

 

Todo lo que necesito saber es que Nick ha estado deprimido desde que lo fueron a dejar al aeropuerto.

 

¡Pero mi hermano no tenía idea! De haber sabido, él…

 

¿De haber sabido, él qué…? ¿Habría suspendido su viaje? ¿Me tomas por idiota? Nick es sólo un entretenimiento para él, ni siquiera le importan sus sentimientos.

 

¡¿Cuáles sentimientos?! —chilló, más que cabreado.— Para empezar tu hermano tiene novia.

 

¿Novia?

 

Esa rubia que trabaja con él en la clíni… —Una idea que tal vez no era tan descabellada como parecía se empezó a gestar en su cabeza. Si esa mujer realmente no era la pareja del veterinario, entonces… —. ¿Por qué habría de importarle al idiota de tu hermano que Val esté lejos el día de su cumpleaños? —preguntó, con falsa calma, tendiendo el cebo.

 

¡Porque está jodidamente enamorado de él!

 

 

 

~*~

 

 

 

De acuerdo, a Bill le encantaba tener razón, como a cualquiera. Sólo que en esta ocasión le supo un tanto amargo.

 

Dio vueltas en su cama, sin poder tomar una decisión.

 

Nick Kaulitz realmente estaba hasta las trancas por su hermano, tal como el venía sospechando hace mucho. Sin novia de por medio no había muchos impedimentos para que Val y el idiota estuvieran juntos, fueran eternamente felices y comieran perdices.

 

El amor desbocado que su hermano le profesaba al hermano de Bob Marley era peligroso, para él.

 

¿Dónde quedaba él en esa ecuación?

 

¿Lo enviarían a un internado en los Alpes suizos para que no estorbara a la parejita?

 

O peor aun, con la abuela en Magdeburg. A rezar el rosario tres veces al día para quitarle “las costumbres sodomitas que te contagió el desviado de tu hermano”.

 

Probablemente habría seguido torturándose con pensamientos cada vez más oscuros si el causante de sus requiebros no lo hubiera interrumpido en ese preciso momento.

 

¿Val? ¿Tú no me enviarías a vivir con la abuelaPetra, verdad?

 

¿Qué? ¿De qué hablas, Frijolito? ¿Tuviste una pesadilla?

 

Sí, algo así.

 

Debí dejarte a Pumba para que te hiciera compañía por las noches.

 

No, estoy bien, sólo fue un mal sueño —deseó con todas fuerzas que esa pesadilla jamás se hiciera realidad — ¿Cómo va todo? ¿Firmaste el contrato?

 

Aún no, hay una cláusula en particular que no me beneficia y se resisten a modificarla.

 

Aun a través del teléfono su hermano se oía apagado, y él sabía perfectamente el motivo.

 

¿Hablaste con Nick hoy?

 

Un suspiro y la lacónica respuesta.

 

Creo que está molesto conmigo, lo noto distante desde el shoot paraElle. Es frustrante esa sensación de que hice algo mal, pero no saber el qué.

 

Bill se mordió la lengua, él sabía el motivo.

 

Se preguntó qué tal sería la conexión a internet en los Alpes.

 

 

 

~*~

 

 

 

Valentino y Pumba Trümper regresaron en el siguiente vuelo a Berlín, su abogado se quedó en la gran manzana a cargo de las negociaciones.

 

Sin siquiera una parada en casa para dejar las maletas y descansar para quitarse el jet lag, el maniquí se presentó en la clínica.

 

No hizo ni el intento de disimular su enfado con el veterinario.

 

¿Cuándo planeabas contarme que estabas de cumpleaños este sábado?»

 

Nick no acababa de asimilar que Val estuviera frente a él y no en América

 

Ambos hablaban en diferentes frecuencias. Nick se enfocó en preguntar todos los pormenores del viaje, si hubo imprevistos y el motivo de su regreso adelantado. Val le reclamó por su falta de comunicación. ¿Qué clase de amistad es esa que se ocultan cosas? (se guardó convenientemente que sabía la verdad sobre la novia que no era tal).

 

Val, en todo momento en modo Diva, ordenó más que invitó, que el día de su cumpleaños debía acudir a la cena en su honor en su casa. Hizo hincapié en que debía llevar a Tom.«Es la mejor ocasión para conocerlo y cumplir mi parte del trato»

 

A Nick le temblaron las rodillas, sin comprender el por qué. Miedo no era, más bien se trataba de un placentero escalofrío al ver a Val actuando de forma tan dominante… De hecho, posesiva.

 

El hecho de que Nick no se acordara de mencionar siquiera que existían planes previos con su novia fue la confirmación que Val necesitaba.

Continuará…

*Spreepark: es un parque de diversiones abandonado. En la actualidad no existen parques de esas características en Berlín.

por Haruxita

Escritora del Fandom

Un comentario en «VII: ¿Adivina quién viene a cenar? I»

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