EXTRA. Engrásame la tuerca

RESUMEN: Él sólo deseaba ser follado con rudeza. ¿Acaso era mucho pedir?

«Basorexia» Capítulo especial

«Engrásame la tuerca»

-¡Bendito armatoste inservible!

Patear el guardafangos no fue una buena idea.

A la lista de calamidades absurdas acaecidas ese día (perder su vuelo, una capota estropeada, ser abrasado por el sol inclemente y un motor fundido) ahora debía agregar un pie apachurrado.

La guinda que coronó el pastel de sus desgracias la aportó el incompetente sujeto de la grúa, quién llevaba más de 45 minutos de retraso. ¿Cuántos exactamente? lo ignoraba, la última vez que chequeó su IPhone fue también el momento que la batería decidió morir.

Hizo una nota mental, agregando «Carecer de entrada usb» a los 47 -ahora 48- inconvenientes del precioso Eldorado escarlata, regalo de David.

Por más que forzó su memoria no consiguió recordar haber cometido una falta que ameritara semejante venganza de parte de su agente.

Desanudó la pañoleta que llevaba atada al cuello y la empleó para secar el sudor de frente y nuca. Estaba tirado en medio de «El quinto infierno», camino a «Ninguna parte», perder un poco de glamour era la menor de sus preocupaciones.

Una ruidosa nube de polvo en lontananza hizo saltar su corazón, la ayuda venía a camino, por fin.

Esperaba que Dior aun siguiera de su parte, que aquél vehículo que se acercaba a velocidad pasmosamente lenta perteneciera al impuntual mecánico en lugar de a un psicópata de carretera.

Largo rato más tarde una destartalada camioneta de color indefinido se detuvo ante él. El modelo bufó, si su salvación dependía de ese ruinoso cachivache estaba perdido.

Pero su línea de pensamientos dio un brusco giro cuando el mecánico del infierno salió del vehículo.

Tenía un rostro varonil, barba descuidada y una mata de cabello oscuro atada en un desordenado moño, pero lo que atrapó perdidamente su mirada fueron sus carnosos y enrojecidos labios entre los que se asomaba el palillo de… ¿Un Chupachups? ¡¿Pero qué edad tenía ese sujeto?!

A juzgar por la recia voz con que dijo: «disculpe la demora, Betsy no quería arrancar», la edad suficiente para que las tórridas imágenes que empezaban a tomar forma en su cabeza no calificaran como delito.

El calcinante calor -¿o sería la camiseta del sujeto, que permitía un más que tentador vistazo de sus pectorales?- evaporó por completo su recato. Con paso firme el modelo se acercó al desconocido hasta invadir su espacio personal, le quitó el chupachups y, dejando de lado sus remilgos habituales, se lo metió a la boca.

-Necesito un cambio de aceite. -Aseguró, desabrochando de un jalón los tres botones de sus Yves Saint Laurent.

El desconocido se frotó la barba dándole una mirada evaluativa de pies a cabeza, cómo si analizara el ofrecimiento, pero el brillo de deseo en sus ojos almendrados delató sus intenciones.

Lo devoró con los ojos sólo un instante más, antes de dejar de lado la charada y, sonriendo de forma seductora, colar una de sus recias manos dentro de la prenda del modelo.

El desconocido exhaló un jadeo de complacencia al no encontrar mayor obstáculo en su exploración, el modelo amaba el roce del cuero contra su piel, los bóxers arruinaban esa sensación.

-Eres un chico travieso -murmuró el otro hombre sobre sus labios, incitándolo con su aliento, sin dejar de frotar su carne caliente, que se hinchaba progresivamente ante cada caricia suya, obligando al modelo a separar sus piernas para procurarle mayor espacio para maniobrar.

Sus piernas temblaban por causa de los escalofríos provenientes desde sus bolas. Temiendo que no lo sostuvieran por mucho tiempo se agarró con ambas manos de esa pornográfica camiseta para evitar caer.

-Debo medir el nivel de aceite. -aseguró el desconocido, con esa sexy voz que ponía todos los vellos de su cuerpo en punta. En un par de bruscos movimientos retiró la mano de su entrepierna y lo empujó contra el Cadillac.

El metal ardiente del capó quemó sus piernas y trasero, aun a través del cuero de los pantalones, pero la anticipación que lo embargaba ardía aún más intensamente. Sin pensar en las múltiples consecuencias de dejarse llevar por la calentura, jaló el cuero que se adhería a su piel por causa del sudor, lo suficiente para dejar expuesta por completo su entrepierna.

Ya libre de toda opresión, su polla se irguió enhiesta, enrojecida y chorreando fluido preseminal.

Deseó que el desconocido la lamiera desde la base hasta la cima, que la metiera en su boca y chupara, como al chupachups que él le robó, sin embargo el mecánico tenía otros planes.

Luego de recobrar su chupachups, el sujeto empujó sin previo aviso un par de dedos -esos dedos largos y callosos-dentro de su boca, penetrando su cavidad con inclemencia mientras susurraba obscenidades en su oído.

Ambos estímulos lo estaban enloqueciendo.

Su miembro -imposiblemente endurecido y erecto- punzaba en oleadas de placentero dolor. Evitó tocarse, aun cuando los espasmos se tornaban insoportables, anhelaba correrse con la herramienta del desconocido llenándolo por completo.

Excitado por la idea de estar a punto de ser follado por un sujeto del que ni siquiera conocía su nombre, sobre el capó de ese inservible deportivo, a la vista de cualquiera que acertara pasar por esa polvosa carretera, perdió el férreo control que siempre mantenía sobre su cuerpo y mordió los dedos que acogía en su boca.

El hombre se apartó cabreado, escupiendo una maldición. Aparentaba ser lo bastante fuerte como para darle una paliza, de hecho ni siquiera necesitaba ensuciarse las manos, un certero golpe de la llave Stilson que cargaba en su cinturón y su cuerpo sin vida se pudriría en ese fin de mundo, probablemente Bibi jamás se enteraría de su fatal destino.

Pero su dramática imaginación estaba un poco fuera de lugar, la abultada entrepierna del hombre denotaba que no había desistido de sus planes, sino que estos tan sólo sufrieron una ligera modificación.

-Nada de concesiones, Cara-Bonita -amenazó su amante ocasional, quitándose el cinturón de herramientas, que cayó el asfalto con un ruido metálico.

Pese a la quemadura segura que se ganaría con ello, el modelo apoyó sus antebrazos en el capó, separando sus piernas para dar espacio a la esperada intrusión.

-Dame todo lo que tengas.

Se sonrojó al oír sus palabras. Sonaba como el actor de una película porno de bajo presupuesto, pero estaba demasiado caliente como para reparar en fruslerías.

El desconocido dio un par de apretones a su paquete antes de bajarse los pantalones de un tirón.

Sonrió ante la visión de los calzoncillos con corazones rojos y uno que otro agujero, sin embargo la ridícula prenda no hizo la menor mella en su calentura, al contrario. Tanto rodeo no hizo más que incrementar su lujuria.

Humedeció sus labios, resecos por el calor -en todo el sentido de la palabra-, estimando que «métemela hasta el fondo» era demasiado vulgar, aun para la necesitada situación en que se encontraba. Simplemente meneó su índice en un gesto incitante.

-Creo que alguien debe bajarte los humos -amenazó nuevamente el sujeto, deshaciéndose de lo que restaba de ropa.

Ante la visión del cuerpo desnudo ante él no pudo evitar pasar saliva, ahora comprendió de dónde provenía la fanfarronería del otro sujeto. Quizá no poseyera una musculatura marcada en extremo y su masculinidad no escapara de la media, pero el conjunto era espléndido.

Incapaz de controlar su cuerpo, su lengua lo traicionó.

-Ven a engrasarme la tuerca, papi.

El desconocido respondió a su gimoteada súplica con una estruendosa carcajada. Una carcajada sexy que resaltaba sus sensuales labios y agitaba rítmicamente su gloriosa erección.

-No, lindura. Te lo dije, hoy vas a recibir una lección. -le recordó, dando un amistoso golpecito en su polla, que se bamboleó de lado a lado.

En el transcurso de un parpadeo esos brazos rudos lo jalaron del auto y lo voltearon. Se le escapó un siseo cuando su erección rozó el metal caliente.

Por lo visto habría más dolor involucrado de lo que él solía tolerar, sin embargo inexplicablemente el trato brusco disparaba su excitación.

Apoyó ambas palmas en el capó y se inclinó ofreciendo su trasero dispuesto. Le repugnaba mostrarse sumiso, pero rebelándose solo conseguiría postergar la ansiada intrusión.

Se mordió el labio el inferior y tragó saliva, junto con su orgullo.

-Por favor… -jadeó, inclinándose hasta sentir el calor que irradiaba el metal contra su mejilla.

Su acto de servilismo le valió un par de deliciosas palmadas en sus nalgas, acto seguido ambos brazos rodearon su pecho y lo obligaron a incorporarse.

-Suficiente bonito, la idecva no es que te lastimes.

Respiró aliviado, apoyando su espalda contra el firme torso del otro hombre, sus manos escocían, al igual que su miembro, necesitaba liberarse pronto o acabaría estallando.

-Por fa… -alcanzó a musitar, antes de que su entrada fuera invadida por la rotunda polla del desconocido.

En seco, sin lubricante, preservativo o preparación de ningún tipo.

Aquella era la lección prometida, la lección más dura jamás recibida.

La polla extraña se movía con dificultad en su interior, provocando incomodidad y dolor. Por más que luchó contra ellos, sus gimoteos se dejaron oír.

Una de las manos que lo sostenía se apoyó en el capó ardiente.

-Vas a quemarte. -advirtió..

El desconocido chasqueó su lengua y se salió por completo.

Quiso prometer que guardaría silencio que ya no se quejaría, cualquier cosa con tal de volver a tenerlo dentro, pero de pronto su boca se vio llena por el dulce sabor del chupachups. Compuso una mueca de asco ante el sonido de un escupitajo, sin embargo agradeció el gesto.

-No creas que lo hago por ti, Cara-Bonita, tienes un culo tan estrecho que me lastima la polla.

No le importó cual fuera el motivo, la pequeña ayuda sirvió de mucho, el dolor fue remitiendo gradualmente, pronto cada embestida traía una nueva oleada de placer.

La fricción de la mano del desconocido contra su polla era deliciosa, sus callos la dejarían irritada luego, pero de momento lo llevaban a la gloria. El modelo no tardó en mover su pelvis acompasadamente entre la dureza que lo penetraba por la espalda y esa mano tosca que lo masturbaba.

Sin saber qué hacer con sus manos las echó hacia atrás, en busca de las piernas del desconocido. Arañó con cuidado la tierna piel de sus ingles, no quería correr el riesgo de que se enfadara y lo dejara a medias antes de alcanzar a correrse.

La certeza de que ese hombre tosco y ardiente eyacularía dentro suyo lo llevó al punto de no retorno. Acunó los testículos de su amante eventual en una mano, incrementando el agarre para apresurar la descarga.

El mecánico correspondió apretando la base de su erección.

-¿Quieres jugar, bonito?

-Acábame pronto y te haré la mejor felación que hayas tenido.

Volvió a escuchar la sincera carcajada del otro hombre, quién pese a la incómoda posición se las arregló para dejar un beso en la comisura de sus labios.

-Me encantaría ver a esa remilgada boquita escurriendo leche hasta la barbilla.

El modelo apretó los párpados y dejó caer la cabeza, la última imagen mental fue demasiado para su menguada resistencia.

Con sus casi inexistentes fuerzas, pellizcó el escroto del desconocido, que se liberó en el acto.

El rosario de imprecaciones que emanaron de sus propios labios le provocaría un infarto a su abuela y dejarían boquiabierto aun al gamberro de su hermano menor. Pero a él le supo a la más placentera de las liberaciones.

&

Se restregó los párpados en medio de un bostezo. Sus extremidades se encontraban entumecidas por la posición forzada en que se quedó dormido. Ni siquiera consiguió ver el final de la película.

Nick aun le rodeaba la espalda con un brazo, la enorme sonrisa que este lucía no era usual, al menos no el toque de malicia que se adivinaba en ella.

No tardó en averiguar el motivo, apenas el par de minutos que le tomó recordar el sueño que acaba de tener.

Se apartó de su novio horrorizado, cubriéndose el rostro con ambas manos.

Sus sueños húmedos no se habían detenido con el inicio del noviazgo con Nick, lo que no tendría nada de malo sino fuera bastante vocal durante ellos.

Se preguntó que había dicho y que tanto de ello escuchó su pareja.

-Dilo ya, -pidió, abochornado- soy un hipócrita. Finjo ser un hombre respetable pero en el fondo soy impúdico y chabacano.

El veterinario jaló suavemente sus muñecas hasta que consiguió liberar su rostro, alzó la temblorosa barbilla y dejó un piquito en sus labios.

-Mi amor, tú no eres inseguro. ¿A qué viene esto?

-Me avergüenza que lo hayas presenciado.

-Estaba al tanto de tus sueños, los has mencionado en más de una ocasión. ¿Lo recuerdas?

-Pero nunca me habías oído… decir… esas cosas-la diminuta risita de su pareja lo desconcertó-. No comprendo qué es aquello tan divertido -agregó, cruzándose de brazos. Comenzando a enfadarse.

-Val, si soñaras con otros hombres no estaríamos teniendo esta conversación.

El modelo asintió, su pareja adolecía de escasa autoestima y timidez extrema, no le cupo la menor duda que en tal caso Nick se hubiera marchado en silencio, hundido en su miseria.

-¿Por qué habría de molestarme? -Continuó el veterinario- Al contrario, me halaga que tengas un sueño erótico conmigo, mucho.

-¿Aunque en ellos me exprese como un marinero ebrio?

La cálida palma de Nick acunó su mejilla, el modelo cerró los ojos y se entregó a la tierna caricia.

-Eres un hombre apasionado, Val. No me sorprende que tu faceta más íntima sea…

-¿Vulgar? -interrumpió, con un adorable puchero.

-Salvaje.

Abrió los ojos. Nick había descubierto su más oscuro secreto y continuaba viéndolo con adoración, más aún, si cabe.

Ese hombre era increíble, se supo afortunado de que por fin estuvieran juntos.

-¿Algún día conoceré la tuya, Meine Liebe?-pidió, posando una mano en su pecho.

El nerviosismo del hombre fue notorio, su amado aún tenía un largo camino por recorrer.

-N-no c-creo est-estar prep-preparado. No t-todavía.-El modelo suspiró y le dio un beso perezoso, que esperaba pudiera calmar el corazón que latía agitado bajo su diestra.-A-algún día, l-lo prometo.

El modelo era impetuoso e impaciente, rogó a Dior que ese día no estuviera muy lejos.

F I N

por Haruxita

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!