«Best Friend» Fic de Katnistz
Capítulo 4
Cuando terminé de usar la tina, completé el secado de mi piel y me coloqué ropa holgada, después me encaminé directo hacia la habitación. Deseaba poder dormir una siesta, de ser posible olvidar todo lo sucedido. Me sentía frustrado ante la situación, ya que ella no podía cambiar sus sentimientos, ni siquiera podía cambiar los míos, ni evitar sentirme tan profundamente atraído hacia ella. Deseaba poder perderme entre la oscuridad de mi habitación, sentir cómo la soledad me hacia compañía mientras que seguía inmerso en profundos pensamientos.
Aquella vez que conocí a Selena, ella era sólo una niña inocente de once, cuando yo simplemente tenía quince años. Aquella vez, había sido nuestra primera vez en vernos. Con su delicada manera de hablarme y explicar sus asuntos familiares, sus maneras de provocarme la calma cuando decía que no me preocupara por ella, sentía que tenia esa capacidad de superar asuntos delicados, verle el lado bueno a la vez que notaba como su tristeza se lo impedía, impedía verla feliz. Deseaba poder verla sonreír por algún chiste ya sea malo o bueno.
Desde el asunto de la muerte de su madre, le había afectado considerablemente y era un tema demasiado delicado para ella.
Selena se había ganado todo mi cariño con el pasar del tiempo y quien lo diría, que cada dia me haría enamorarme más de ella.
El pasatiempo favorito que siempre tenia ella, era sacar fotografías y salir a la playa. Adoraba el mar, le encantaba sentir el viento en su rostro, le encantaban tantas cosas de verdad que con ella me había ganado todo y más que éso. No solo era una amistad, no sólo era un momento, éramos felices de nuestras vidas , simplemente éramos dos.
&
Al día siguiente mi estado de ánimo empeoraba un poco más, tanto que deseaba tomar mis siestas sin importar que alguien estuviese en la puerta.
Algo me despertó en ese entonces, había descubierto que me había quedado profundamente dormido, me sentía desorientado con todo.
La puerta sonaba insistentemente, el timbre a la vez ¿Qué día era? ¿Era de dia? ¿De noche? ¿Quien se atrevía a molestarme? Por mas vueltas que daba en la cama ignorando el asunto ya no podía conciliar el sueño. La siesta se había interrumpido por alguien que permanecía insistiendo en la puerta de entrada para que le abriera.
Caminé con mis pasos lentos hacia la puerta, me sentía desganado y sin ganas de hablar con absolutamente nadie. Mis pasos se dirigían hacia la puerta y en ese instante me paralice con su sonrisa y su rostro tan radiante e iluminado ante mi. Me quede helado al verla, llevaba el cabello suelto, apenas se le notaba en maquillaje que traía en sus parpados, aquel que le resaltaba la hermosura de ésos ojos cafés claros. Me quedé idiotizado completamente.
-Gus… –
Llamó luego de unos segundos, levantando una ceja con una sonrisa amplia donde mis ojos se iluminaron, me sentía perdido en ella, completamente ido frente a Selena.
-Perdón. Pasa..-
Le respondí algo dudoso, la sonrisa de ella me era totalmente contagiosa lo que logró poder ruborizarme al notar lo estúpido que me veía en ésa situación.
A penas había notado que venia sola. Ella entró y nos fuimos hacia mi habitación donde le avise que se pusiera cómoda, porque el café se lo traería pronto.
Di un suspiro cansado caminando hacia la cocina, con mi pulso a mil ante la presencia de la mujer más hermosa de mi vida. Nada se le comparaba, su carisma era el que me capturaba por completo, me hipnotizaba con su mirada.
Calenté el agua y esperé mirando hacia la ventana hacia la absoluta nada, con mis brazos apoyados sobre la mesa, y sentado en una de las sillas. Minutos eran los que me habían tomado por sorpresa, ella se había acercado muy disimuladamente por detrás para abrazarme por los hombros. Esa era una maldita tortura. Sentir su aroma, su clásico perfume que envolvía su cabello y su piel de porcelana. Me sentí caer en un profundo agujero sin salida por la manera en que ella comenzó a murmurar.
-Tengo que contarte varios detalles de mi primera cita-
Dijo emocionada y mi mundo se derrumbó. Era como quitarme el corazón y prácticamente tirarlo hacia la basura. Suspiré, con los ojos cerrados comenzando a experimentar una sensación de molestia.
Era cuestión de aceptar lo inaceptable. Ella nunca se podría fijar en alguien como yo. Sólo era mirarme y darse cuenta que era un ser completamente no deseado por nadie. Me había encerrado en mi mismo, me había convertido en su esclavo, en su único amigo que estaba para ella cuando me necesitaba y cuando no también.
Todo en mi vida cobró sentido desde aquellos instantes en que ella pretendía que yo le prestara atención para todo. Descubrí que era un completo desastre, aunque no sé que me vió para elegirme como su mejor amigo. Tal vez sea por mi generosidad, o por algo que desconozco.
-¡¡Gus!!-
Llamo nuevamente, en el que el silencio se vio interrumpido por la dulce voz de Selena.
-Eh..yo..-
La cafetera ya estaba lista, me desvié del tema invitándole a una taza de café.
-Gus.. mírame-
Me dijo pero en ese instante cometi uno de los peores errores de mi vida. La miré.
Mi corazón comenzó a latir con una velocidad indescriptible. Trague en seco obviando el tema y voltee por las tazas. Era imposible para mí pretender que era mi amiga, cuando simplemente ella me veía como tal. Era indescriptible las sensación en mi pecho, diferentes cosquillas o ésos suspiros inesperados que callaba al verla fijamente.
Todo me era confuso, no sé de que estábamos hablando de un momento a otro experimenté esa sensación de miedo, tenia miedo que ella lo descubriera y se alejara completamente de mi lado. Temía su distanciamiento, temía tanto de mí mismo, temía de mis impulsos.
El tema nos llevó a mí mismo. Éso era un momento incómodo por como tenia la mirada fija de ella en mí y en mis extrañas actitudes. Rogaba que no se diera cuenta de todo lo que había dentro, temía de que se notara, de ser predecible, de delatarme fácilmente aunque ella conociéndola, sí me conocía a la perfección y sabia cuando algo no andaba bien.
-Gus.. ¿Que pasó? Te noto.. no sé, raro-
Dijo frunciendo el ceño acercándose hacia mí. Mi corazón palpitaba sin control con su acercamiento. No sabia que decir, simplemente no encontraba las palabras adecuadas.
-yo.. na-da. nada-
Le explique completamente convencido tratando de mirarla a los ojos. Ella tocó una de mis manos y aquello me estremeció completamente.
-Si… Gustav. A ver, cuéntame-
Me jaló con ella hacia la habitación.
-E-espera.. los cafe’s-
Dije en una simple y tonta excusa, tome las tazas y rellené completamente con el liquido hasta ir con ella hacia la dirección que tomaba. Me senté sobre la cama, ella se sentó a mi lado sin pretender un acercamiento. Tomo cierta distancia para mirarme.
-¿Ahora si? Gus, mírame-
Me dijo. Ella estaba a mi lado y me era imposible no resistirme a sus encantos. Deseaba completamente ésos labios, tocar ése rostro, acariciar una de sus mejillas con ternura y perderme en sus ojos café. Solté un suspiro mirando hacia el suelo después voltee la vista hacia ella, hice una mueca bajando la mirada.
-No..no me mires así, Gus..-
Dijo y me tomo con sus manos, apoyo las mismas en mis mejillas frunciendo los labios. Se veía tan adorable. De un momento a otro me rodeo con sus brazos. Me sentía completamente feliz, mi pulso se acelero. Su aroma era hechizante, me sentía bien, me sentía feliz por el cariño recibido por su parte aunque ella no conocía las razones.
-Nunca te dejaré sólo, así sea por Annabelle o cualquier otras mujeres que aparecen en mi vida. Gus eres mi mejor amigo, nunca te dejaría por nada del mundo-
Dijo en un murmuro y mis ojos se cerraron para sentir la calma llenarme completamente por dentro.
Continúa…