“Ojitos que hechizan” Fic de Michelle483
Capítulo 10: Lo ridículo
Solo falto unos minutos para que el encuentro de los polos más opuesto se encontrara nuevamente el menor de los príncipes preparo todo y llamo a su hermano mayor informándole de que el faraón le llamaba, el trenzado lo miro sospechosamente y fue a donde lo llamaban pero este no encontró nada más que la vista nocturna de Egipto y las antorchas que hacían que el oscuro sitio estuviese con iluminación.
—No sé de qué quieres hablar padre…. —se dio la vuelta encontrándose con alguien más que no era su padre— ¿Tu?
—Hola Tom—entro el de rastas bicolores
—Déjame…..no tenemos que hablar—desvió la mirada
—Tal vez tu no, pero yo si—él lo miro de reojo—te debo una disculpa, porque abuse de ti y de tu amabilidad, espero que me puedas perdonar.
—Buen discurso, se lo dices a mi madre mañana—se dio la vuelta, dejando la disculpa del pelinegro en el aire. A la mañana siguiente era otro día de trabajo para las chicas y tortura para Bill, él tenía que enviar el agua hacia la bañera de la reina, lo cual lo tenía exhausto.
—Que no se suponía que tu no trabajabas—burlo, Gustav al ver a Bill agarrando agua con un cántaro.
— ¿Qué tonterías dices? —dijo depositando el agua en el tubo que conducía a la bañera de la reina.
—Tomhotep te hace poner el agua
—Yo ya no estoy con el—dijo sin verle
— ¿No?, ¿Qué sucedió?
—Pues—pauso su trabajo—Tuvimos una pelea el faraón nos vio y nos separó y ahora sufro con la reina.
—Eres un zángano
— ¿Por qué? —el capataz se le quedo viendo sabiendo que el sabe muy bien la respuesta a esa pregunta— ¿y que se supone que tengo que hacer? —dijo entendiendo la respuesta de la mirada del rubio.
—No lo se, Tomhotep es muy reservado—el bailarín rodo los ojos con una expresión de “no me digas” —trata de ganar su confianza—fue lo único que dijo antes de retirarse. La mañana para los sirvientes de la reina pasaba sumamente lenta, en la tarde le daban de comer cambia de peluca cada hora que pasaba, regañaba e insultaba a quien no le teñía bien las uñas o a quien no le daba suficiente aire solo tenía una definición: caprichosa.
—Póngame esa peluca—dijo sonriendo con maldad, Bill se percató inmediatamente que esa peluca se parecía mucho a su cabello tenia rastas bicolores—maquíllame—llego un hombre inmediatamente y saco un palito metiéndolo en el frasco de kohl donde lo revolvió y empezó a delinear con líneas gruesas los ojos de la reina.
—Ese se parece a tu maquillaje Bill su Namun—le dijo Kiya al notar que la reina quería imitar a Bill o copiarle su estilo de belleza—que esta tramando…—musito, la reina se levantó y se fue por un rato, Bill no le tomo importancia hasta sentir que alguien lo empujo al suelo miro así arriba con enojo y noto que la reina ¡estaba usando su ropa!.
— ¡Soy Bill su Namun, y me gusta hechizar hombres y estar con ellos! —dijo la reina imitando la voz del pelinegro empezó a bailar como él y a decir cosas insultantes hacia Bill—porque no te quedas en el piso Bill—le golpeo la rodilla provocando que este callera nuevamente—ya vez que las serpientes se arrastran en el piso.
Muchas sirvientas ayudaron a Bill a ponerse de pie nuevamente pero no podían hacer nada contra el abuso que estaban haciéndole.
—Eres un khawalat—le dijo la reina agarrando la ropa que traía puesta que era de Bill, y así la rompió enfrente de él, las esclavas rápidamente fueron corriendo a tapar la desnudez de la reina
(Nota: En los comienzos del siglo XIX Muhammad Ali prohibió las bailarinas y su lugar fue tomado por los «khawalat» bailarines masculinos travestidos que actuaban en las fiestas y otras ocasiones de festividades públicas).
—Bill estas…—una de las esclavas no pudo terminar de preguntarle porque Bill salió corriendo con los ojos llenos de lágrimas, se tiro al suelo y rompió en llanto agarro una copa de oro para limpiar su rostro pero al ver su reflejo la tiro al suelo con enojo y continuo llorando.
—Levanta eso—exclamo una voz enfada proveniente del próximo faraón, Bill levanto la mirada y se levantó inmediatamente él era la última persona que quería ver.
—Si su alteza—dijo entre dientes, levanto la copa y la dejo a un lado, levantándose camino para recoger un trapo.
— ¿Qué te pasa? —pregunto con calma
—Desde cuando a usted le interesa el estado de ánimo de un esclavo—se arrodillo y empezó a limpiar.
—Por esa actitud te deje.
— ¡sabe! —Se levantó—le pido un deseo—pauso—máteme.
— ¿Qué has dicho?
—Eh Dicho, ¡Máteme! —se acercó a él con las lágrimas rodando por sus mejillas—máteme, ¡por los dioses solo deseo que un cuchillo atraviese mi corazón en este momento—se arrodillo tapo su rostro y siguió llorando.
— ¿Por qué deseas eso? —se arrodillo hasta quedar a su estatura
—No soporto estar más con tu madre….ella me insulta, se burla de mi…pero eso lo tolero pero esta vez se sobrepasó—desvió la mirada—Tu madre hoy se disfrazó como yo, me empezó a humillar, me puso en ridículo y rompió mi ropa…enfrente de mí, ¡ese es el maldito infierno que me haces pasar! —grito, desafiante.
—Levántate—dijo serio levantándolo del caliente suelo— ¿y qué puedo hacer?
—Devuélveme a Guiza…
—Oh no sabes cómo desearía eso…así me libro de ti…pero mi padre no querrá apartarse de su “joya” —dijo con algo de odio en su expresión—hablare con él, veremos donde te ponemos—dijo al final.
— ¡Oh muchas gracias! —agradeció, tomándolo del cuello por sorpresa y dándole un hambriento beso.
Continúa…