“Ojitos que hechizan” Fic de Michelle483
Capítulo 11: Las pirámides puestas y desechas
Mientras el beso iba a otra fase el trenzado aparto con su mano delicadamente el rostro del pelinegro, solo lo miro y se levantó arreglando sus trenzas.
—Disculpa, no debí—bajo su mirada exclamo el esclavo
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En el salón real, el faraón miraba como se levantaban las estatuas pero en su mente surgían otras ideas y las cuales querían salir definitivamente, solo elevo su mano y rápido los esclavos entendieron que el rey de Egipto tenía un nuevo capricho y tenía que ser saciado.
—Lleva a Bill su Namun a mis aposentos—dio la orden, yéndose del lugar.
El esclavo fue desesperadamente a Buscar a quien necesitaba ver su amo, al final de rebuscar por casi todo el palacio encontró al chico de espaldas viendo hacia la puerta.
—El Faraón quiere verte—el pequeño que estaba muy distraído viendo la partida de Tom se dio la vuelta y asintió con algo de desgane se levantó del suelo y se dirigió a la habitación del faraón al entrar de inmediato las puertas se cerraron, quedando solo en la gran habitación, miro gran parte de ella estaba llena de cosas de oro y lujos materiales, en la parte izquierda se encontraba una gran tela de lino cayendo desde el suelo y cubriendo músicos.
—Necesitó que te pongas esto—el chico pego un brinco de sorpresa al escuchar la voz del mayor al hombre que todos deberían temer, extendió la ropa roja de lino peculiar de Bill el asintió por inercia y se dio la vuelta para ir a darse su cambio de ropa de esclavo a lucir radiante con su traje de danza.
El pequeño salió arreglado un falda larga y di una mirada a los músicos tratando de encontrar una respuesta de porque está ahí, le dio una mirada a Fadil quien lo miraba sin entender también lo que pasaba.
—Aun no comprendo porque mi esposa no le gusta tu traje…a mí me parece muy…..hermoso—termino su frase sin quitarle la mirada.
—Por lo que estoy viendo creo que me está solicitando que baile—fue directo al grano
—Acertaste nuevamente Bill—el faraón se dio la vuelta y sobo un barba postiza, solo dio un aplauso y la música empezó a sonar y el de cabellera negra pudo bailar alegremente, quería sorprender al Faraón con sus maniobras de acrobacia pero fue detenido por las mismas manos de este—Danza cerca mío y despréndeme de mi ropa—dijo en susurro en el oído del quien ahora se apartó del faraón y lo miraba con miedo era prácticamente una deidad.
— ¿Qué ha dicho? —negó, ignorando la música y solo se concentraba en la petición descarada del “Horus divino”.
— ¡Salgan! —ordeno a los músicos con el ceño fruncido, al momento de escuchar el sonido de la puerta cerrarse para Bill fue una tumba marcada y para la deidad presente fue una sonrisa de satisfacción—no harás lo que te eh pedido—dijo con las manos atrás
—No lo hare…. —exclamo con seriedad
— ¿¡Que!? —Sujeto fuertemente la blanca muñeca del chico tirándolo a la cama sacándole un quejido— ¿¡Te atreves a retarme a mí!? —Grito posicionándose arriba de él tomando sus muñecas con fuerza— ¡tú haces lo que te ordene! —dijo directo a atacar el cuello de su presa.
— ¡No!…hmg—quejo tratando de soltarse como pudiese— ¡basta! —trataba de quitarse los labios del faraón de su cuello—basta…..ahh…—forcejeo con él.
— ¡ya! —Jalo de una muñeca para que lo viera firmemente y así terminara su pelea de forcejeo —te tendré un poco de compasión ¿sí? Ya que sería una abominación tocarte a la fuerza sin saber que lo disfrutas—acaricio su mejilla las cual el pelinegro repudio rápidamente haciendo crecer la ira del rey de Egipto—Tu mi hermoso diamante del desierto—lo tomo del mentón—no serás tocado, acariciado, rosado por nadie a menos que sea yo de lo contrario, juro por todos los dioses que a esa persona la momificare viva—soltó su mentón retirándose de la cama y dejando en libertad al chico.
El pelinegro aparato los mechones de cabello que tenía y lo tiro hacia atrás así caminando para salir de esos aposentos, Bill camino sin rumbo alguno, y cada ver que tropezaba con alguien se asustaba y se alejaba se reposo en la pared suspirando y mirando como los sacerdotes hacían sus ritos.
—Sabes que esta prohibido que te predicciones—decía Gustav mirando el papiro en agua.
—Déjate de tonterías…ya lo has hecho—dijo el trenzado observando el papiro desde lo alto, además que Gustav era un capataz también era un oráculo.
—De acuerdo utilizaremos la Quiromancia, así que moja tu mano y dámela—el trenzado obedeció y al entregar su manos el rubio empezó a fijarse en las líneas de las manos del mayor.
(Nota: Quiromancia la consiste en leer la palma de la mano de una persona es un antiguo método de adivinación utilizado por varias culturas en todo el globo como hindús, egipcios, chinos y griegos. A través de las líneas de la mano).
—Veo que estas incomodo…..confundido, ¿por unos ojos? —alzo la mirada viendo la expresión de enojo que tenía el príncipe, el trenzado desvió la mirada, y detrás de los molestos cuerpos de los sacerdotes pudo visualizar esos ojitos que lo hechizaban y confundía todos los días desde que lo conoció. — ¿adónde vas? —le trato de llamar la atención al notar que se fue caminando hacia otra dirección sin haber terminado la sesión, luego noto a que dirección se dirigía y era mejor callar—esos dos terminaran juntos…—susurro paran no ser escuchado por el príncipe ya que si lo hacía estaría en problemas.
El pelinegro se percató de inmediato que el trenzado venia en su búsqueda y eso acarraría problemas, se dio la vuelta y trato de caminar disimuladamente era tarde tal vez ya que el sol estaba desaparecido detrás de las pirámides.
— ¿A dónde vas? —dijo volteándolo del brazo bruscamente.
—A servir a la reina—dijo simplemente, y siguió su camino volteo hacia atrás y parece que había perdido el rastro del príncipe agradeció a la diosa Maat por su suerte así soltando una sonrisa placentera. No sintió nada más que un empujo metiéndolo así en la sala de juegos o pasatiempos de la realeza y nobles—quien…. —no termino su frase al escuchar la voz de quien contrataco.
—Me tienes angustiado……—miro con esa mirada felina como al de la diosa Bastet
— ¿Qué he hecho ahora? —pregunto viendo como cerraba las puerta el trenzado.
— ¿Mentirme tal vez? —pregunto regresando su mirada hacia el—se supone que ibas con mi madre, ¿Qué ocurre te veo muy distraído? —se le acerco a su rostro para verlo fijamente—¿o preocupado?.
—Ninguno príncipe….estoy bien gracias por su preocupación—se dirijo a el arreglando su cabello sin verle. Y gracias a que no lo miraba Tomhotep se aprovechó de la situación y se acercó a el para robarlo un beso la cual el se retiro rápidamente sabiendo en que condición estaba—perdone….
—Tendríamos que terminar lo que empezamos—exclamo abrazándolo por la cintura y volviéndolo a besar en los labios.
—No….—negó alejándose de él, Tomhotep notaba el nerviosismo y temor en los ojos de Bill y le enojaba no saber la verdad.
—Dime que ocurre…..—dijo acercándose a el
—Nada—repitió—retrocediendo con temor topándose con el gran sofá que podía confundirse con una cama fácilmente—oh…—trato de no caer pero fue inútil Tom lo empujo bruscamente y se abalanzo sobre él, parecía que había revivido lo de hace unas horas—le suplico que no….—cayo al sentir una manto juguetona que acariciaba la piernas de este y a Bill Su Namun solo se le venían en mente las palabras del faraón, él no quería que le pasara nada a Tomhotep—no…—aparto su pierna—el faraón.. —tapo su boca, había hablado demás.
— ¿El faraón? , ¿Qué tiene el? —frunció el ceño, solo escuchar escucharlo decir esa palabra por la boca de su ex compañero le enfurecía hasta llegar a la otra vida— ¡dime! —zarandeo sus hombros
— ¿Si le digo me dejara en paz? —El otro asintió—El faraón no desea que nadie me toque o me posea solo el…me han de…. —no hubo más palabras de parte el pelinegro, el mayor besaba con delicadeza los labios de este y luego paso por su oído el cual estremeció eh hizo gemir al bailarín—ahh….u-usted…dijo…
—Lo que dije no cuenta—hablo con voz mandataria pero seductora volviéndole a lamer la oreja para luego bajar hasta el cuello provocándole jadeos y pequeños gemidos que trataba que callar.
—P-por favor….si el…ahh…se entera…yo…—suplico, pero cada vez que suplicaba excitaba y enfurecía al príncipe.
—caya—dijo metiéndole dos dedos en la boca los cuales empezaba a chupar Tom aprovecho a quitarle las telas de su torso así dejándolo desnudo, se relamió los labios al ver esos pezones olvidados que necesitaban un poco de atención, el trenzado saco los dedos de la boca del chico y se acomodó más en el cuerpo del menor, sin descaro alguno ataco los pequeños botoncitos café jalándolos, chupándolo y mordiendo causándole varios gemidos al propietario de ellos.
— ¡Ahh! —chillo al sentir el jalón, con la otra mano libre paso la yema de sus dedos por la pierna de este subiéndole su falda y llegando a la entrepierna de este—Si se entera….tu padre…ahhh..ahhh…¿Qué haces? —trato de decir sintiendo esa mano que masajeaba su entrepierna y la delicada tela no se lo hacía de fácil—no…ahh..ughm…..—sujeto las manos tratando que no bajara la falda de lino rojo pero fue casi inútil ya que el príncipe era más fuerte físicamente.
El trenzado nuevamente lo ignoro por completo y arranco la falda roja de su compañero así tirándola para cubrir su torso sin ninguna piedad eh ignorando las suplicas de Bill arranco la tela que cubría la desnudez dejándolo al descubierto con una mano lo tomo y empezó a masturbar arlo, por primera vez se sentía con ganas de devorar a alguien de un solo mordisco, ver la cara de Bill llena de placer con los ojos entrecerrados, tratando de no gemir, retorciéndose y sus mejillas totalmente rosadas era el cielo.
—ahh….hum….Tom….—gimió tratando de no descontrolarse tanto.
—¿Que diría mi padre si me viera ahorita? —dijo con picardía masturbándole con mas fuerza.
—Oh….ya…b-basta Tom ahh—dijo causándole espasmos—si sabe de esto…ahh.. —jadeo al sentir que le daba la vuelta, musito al sentir las manos calientes en su trasero que estaba siendo masajeado.
— ¿Listo? —dijo posesionándose cerca de el.
— ¿Listo?, para que…¡ahhh! —gimió muy alto al sentir que la lengua del príncipe le penetraba lentamente, los gemidos de Bill era largos y excitantes, sus pujidos bajos se convirtieron en chillidos y jadeos al sentir que la lengua del mayor era remplazada por dos dedos que se movían bastante rapidos—ahhh….ahh…humg….mmmm ya…no…—cerro los ojos tratando de no llorar de placer, las manos de Tom lo voltearon y trato de calmarlo con sus labios.
Bill su Namun detuvo el beso y pudo apenas sentarse con la respiración agitada, Tom aprovecho y pudo quitarse las sandalias junto con su falda y la tela que cubría su erección que estaba doliendo, la acaricio un poco y fue posándose en las piernas del chico, donde puso la punta en la entrada del bailarín, al notar lo tenso que se encontraba junto su nariz con la de el para darle confianza, con lentitud empezó a entrar.
—¡Ahh!…duele…duele—repetía, los gemidos inundaban toda la habitación al igual que los sonidos de las pieles al chocar —ahhh…
—Estas muy estrecho…pero me gusta así…—dijo tratando de calmar el activo abdomen del de rastas, al terminar Bill se recostó en el hombro de este suspirando profundamente guardándose algunos jadeos y gemidos.
—ahhhh….ahh….ugm….Tomhotep….—gemía cerca del oído de este provocándole que su vaivén se convirtiera rápido y profundo, Bill lo sujetaba de los brazos y gemía con fuerza haciendo que Tom se desesperara. — ¡Oh!.
—ah…¿A quién le perteneces? —pregunto con autoridad, ambos estaban sudados y a punto de terminar, pero todo esto tenía su propósito.
—Al….fara.. —no termino la frase al sentir la ola de placer final cuando las embestidas se volvieron más rápidas.
— ¿¡El faraón te está haciendo esto ahorita!? —dijo tomándolo por el pelo manejando las embestidas—¿a quien le perteneces? —volvió a preguntar.
—a ti….ahhh…a ti….—trato de hablar
—¿a quién? —dijo ya casi por venirse
—Tomhotep…¡ah! —dio el golpe final separando las piernas como avergonzado, Tom lo levanto de una sola embestida así terminado, salió de sus temblorosas piernas y se tumbó a la par de el sus cuerpos estaban sudorosos y agotados—oh no—declaro al pensar lo mal que traería este acto, cubrió su desnudez con su falda ropa avergonzado.
— ¡Bien! —Rio coquetamente—estrene la bella joya de mi padre….—tomo al chico por el cuello.
—Eres un tonto…si se entera puedes morir—dijo tratándose de incorporar.
—Pues puedo morir en paz, le diré a mi padre que este diamante da el mayor de los placeres—Rio al pensar en su padre.
Continúa…