Ojitos que hechizan 16

Ojitos que hechizan” Fic de Michelle483

Capítulo 16: Ojitos reveladores

El entrañable rubio caminaba por el pasillo del palacio dirección a la sala de los sacerdotes donde solo ellos y los adivinos y magos eran permitidos entrar a menos que fuera una ocasión especial, en este caso fue así, Gustav fue llamado por ellos, el rubio quedo parado observando y escuchando sus nuevas órdenes, llamar a Bill Su Namun al anochecer, traerlo al templo, el de ojos cafés no comprendía tales ordene pero las pasaría por alto.

Al caminar hacia él pensaba que estaba el pelinegro se quedó frente a frente a la puerta custodiada por dos centinelas que por alguna equivocación se podrían confundir con dos bloques de piedras, unas estatuas impenetrables como cada guardia de ese palacio, sin ninguna palabra los guardias separaron las lanzas de oro marcadas con jeroglíficos, los guardias solo guardaron el debido respeto a su jefe, Gustav sin previo aviso abrió las puertas al entrar encontró al príncipe arreglándose su cinturón y a Bill posado en la cama observando al hijo del faraón.

—Se puede preguntar, cuanta confianza y autoridad te dejo entrar aquí sin mi permiso— Dijo mirándolo de reojo.

— ¿Se puede saber que estaban haciendo ustedes dos aquí? — Tom enmudeció odiaba cuando mencionaban algo sobre su amorillo blanco que tenía con un bailarín.

—Eso no te incumbe Gustav….además… ¿Qué haces en mi habitación?— trato de incorporarse en la conversación con su autoridad fingida.

Bill Su Namun tiene que ir con los sacerdotes al anochecer— La mirada del joven pelinegro se impactó de miedo y era lo que más temía en esos momentos, y el momento cálido que había pasado con Tomhotep no le calmaba los pensamientos.

— ¿Por-por qué? —pregunto con vos cortada, Tom lo miro algo preocupado, Bill podía ser un manipulador pero se veía en su mirada miedo y eso le asustaba un poco. Se acercó a él y acaricio su cabello.

—Tranquilo…—musito olvidándose la presencia del rubio

—No tenían…nada—miro a otra parte siendo el “inocente”, Tomhotep lo aniquilo con la mirada y luego volvió su mirada a Bill, que luego de su mirada cabizbaja la levanto y exclamo:

— ¿No sabes para qué? —el chico negó, el pelinegro asintió y luego se levantó del lecho de Tom mirándolo a los ojos le dio un beso a la mejilla como vía de decir adiós, Al salir de la puerta, el príncipe pregunto a Gustav:

— ¿Sacerdotes?, bien por asustarlo

—Alteza—levanto sus manos—yo solo hice lo que me pidieron, no quise asustar a su pareja

—No, lo es…. —murmuro con algo de odio en su mirada, Bill llego al lugar donde las mujeres tejían varias canastas ahí estaba su madre la cual hacia lo mismo, el chico se acercó así ella sin ninguna preocupación se sentó a la par de ella y la miro.

—En la noche voy ir con los sacerdotes… ¿me quieres me acompañar? —Bill se sorprendió también al ver a su madre con una tranquilidad

—Es mi deber…—dijo sonriendo, el pelinegro aun no seguro de la reacción de su madre, asintió y tuvo que esperar hasta el anoche para saber que deparaba el destino.

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Se escuchó un duro golpe en la proa y todos los romano fueron a revisar solo había sido un pequeño rasguño en ella, todos se calmaron pero solo marco era tal vez el único tratando de impresionarse con las grandes palmeras y con algunas pirámides, << Pirámides>>, Pregunto para sí mismo.

—Nos guiaste a un desierto, Marco bien hecho—dijo uno de sus acompañante llamado Héctor era alto, musculoso y su cabello negro ondulado estaba sujetado a una cola y también era acompañado por una barba con algunas partes grises.

—No pienses así Héctor solo es la primera impresión por cierto—miro hacia arriba— ¡Matteo! —grito, el chico que estaba subido en las velas bajo por la sogas, el aire movía su cabello rubio se posó en el suelo de madera con una sonrisa que movía su bigote fino— ¿Dónde estamos?

—Según mis mapas—saco uno detrás de su espalda el chico risueño lo coloco en un mapa en un barril de madera, extendió el pergamino mientras los otros chicos se acercaron a observarlo detenidamente—Estamos en el mar mediterráneo y estamos ahorita navegando en cerca de Alejandría—miro detenidamente el mapa— ¡Estamos en Egipto!, y veremos más pirámides en nuestros paso luego de cruzar llegaremos a la capital, llamara el Cairo.

Todos celebraron su llegada a Egipto y solo era de esperar, pero antes de llegar a las pirámides ellos no se dieron cuenta que los pescadores los observaban de lejos, el jefe de ellos que poseía un nemes negro con dorado fue enterado de la visita del extraño barco, sin pensarlo dos veces el hombre saco a una de sus halcones y le fue amarrado un mensaje en la pata derecha, el hombre acaricio las plumas de aquel ave y lo dejo libre con dirección a El Cairo.

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Era de noche y Bill Su Namun se acercaba al lugar de los sacerdotes pero estabas al pasar la puerta se encontró cuatro sillas donde estaba la realeza de toda Egipto reunida y por sus caras ni ellos sabias lo que pasaba.

—Sin miedo…—Susurro Gustav

—Maktub…—le murmuro con delicadeza el pelinegro, Se acercó sin ningún miedo, los sacerdotes con delicadeza lo guiaron hasta el balcón donde se miraban las constelaciones, los astrónomos y adivinos extendieron sus mapas de constelaciones uno con un pergamino listo para ver lo que los ojos de Bill apuntaban.

—Eleva la mirada—El pelinegro elevo la mirada al cielo y se agacho su mirada podría decirse que podrías hasta sacar luz y destellos los astrónomos le decían al que anotaba con claridad que estrellas tenía que formar al terminar, Bill no se movió y dio una mirada a su madre que veía de lejos, solo se podía ver a los adivinos astrónomos en una pequeña junta.

Al terminar la pequeña junta, todos se miraron entre si y uno el sacerdote de más confianza del faraón se le acercó al odio y dijo unos palabras, el faraón se alejó y lo llamo de nuevo ahora él le decía unas palabras.

—El Faraón….y nosotros…han visto lo que este niño tiene en la mirada…una profecía…Hathor ha dado una profecía la flecha y un barco juntos….es los que unen las estrellas que reflejan la mirada de…Bill Su Namun.

—Y qué significa eso…—termino Tomhotep cansado de su palabrería religiosa.

—Alguien se acerca o está en Egipto—Todos en la sala quedaron cerrados de boca y sin previo aviso un esclavo entro a la sala y fue hacia el odio del Faraón y dijo unas palabras, el faraón se alejó sorprendido, se levantó de su silla y dijo con algo de frialdad y miedo conjugado:

— Vieron un barco misterioso cerca de la esfinge…. —se sentó luego y sobo su frente—Cuiden Egipto, protéjanlo de esos invasores….no se sabe si son amigos o…Enemigos…

—Era cierta—dijo Bill—La profecía

—Oh mi querido Bill…lo dioses nunca se equivocan.

Continúa…

por Michelle483

Escritora del Fandom

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