Ojitos que hechizan. FIN

Ojitos que hechizan” Fic de Michelle483

Capítulo 23: Rencarnación

Tom se abrió los ojos lentamente no había dormido en toda la noche, no era una pesadilla que tenia de niño su padre se había enterado de dicha pelea y seria publica, podía confirmar que las paredes y estatuas tenían oídos y podía serle fiel a su faraón y contarle que cosas pasaban. En esa conversación que tuvieron Tomhotep y su padre junto con la compañía de su madre y la presencia de su hermano fue la de la pelea y sus razones obviamente solo su hermano y con la intuición de madre que poseía la suya sabía a qué razón se debía, ¿Por qué más razones iba a pelear el príncipe con ese egipcio?, Tom respondió que solo por diversión.

Tom bajo a entrenar con Gustav además de dirigir a los guardias también los entrenaba a la vez el trenzado sabía que poseía una desventaja una encajada desventaja ya que sabía que los romanos traían la pelea en la sangre y dioses de la guerra los bendecían, Marco no sería nada difícil de vencer.

El castaño despertó chocando espadas con Alejandro además de saber navegar un barco podía manejar muy bien la espada entrenar con él le serviría mucho pero lo que no le servía era pelear con el príncipe pero no le quedaba de otra tal vez los Egipcios eran cultos y pacíficos pero también sabían pelear de eso Marco estaba seguro tenían aunque no los haya visto.

En cuanto a Bill despertó con un tremendo malestar en la cabeza ¿serían los nervios? Su madre le había contado que la pelea seria publica y santo Ra, el faraón se daría cuenta del amorío secreto con su hijo. Las aguas del Nilo le reconfortaban de una manera inmensa luego fue a buscar a Tomhotep era tiempo de verlo y al encontrarlo entrenando le lleno de angustia y un sabor de alivio.

— ¡Haz despertado temprano! —exclamo interrumpiendo el choque de metal que retumban en los oídos de las estatuas de Bast.

—El que existe por uno mismo, así dijo Itemu

—Cree en él—menciono Gustav—como harán cuando el Faraón se entere de su Romance.

—Decirle la verdad—reconoció Tom—Amo a Bill su Namun y esa es toda la verdad y si me acusa de traición o me quita el trono o me exilia no me importara con tal que este con estos ojos que me hechizan cada día—agrego levantando el mentón de Bill.

—Tus frases románticas encienden mi corazón—Gustav bufo ante la escena de amor que mostraban aquellos “solo les faltaba besarse” pero el rubio se maldijo a si mismo por compartir dicho pensamiento porque eso mismo estaban haciendo.

El Disco solar se colocó en lo más alto y era el momento del enfrentamiento el faraón llegaba junto con su reina a sentarse en su trono, Georg le deseaba el último deseo de suerte para luego ponerse en su respectivo trono, todo hombre, mujer, niño que tuviera el privilegio de vivir en el palacio estaba presente en dicha sala.

—Escoges una máscara de Anubis ¿Por qué? —pregunto sujetando la máscara del chacal en sus manos.

—Porque cuando tire el cuerpo de ese romano al Nilo rogare para que guie su espíritu al otro mundo—respondió colocándosela

—No vas a matar a nadie—agrego frustrado, El trenzado asintió y empuño fuertemente su espada de oro con inscripciones sagradas ahora era tiempo que fuera donde el romano para desearle suerte. Al entrar a la recamara donde los Romanos se situaban estaban rodeando a Marco, dándole ánimos, consejos, era su ultimo día en Egipto entonces irse con una derrota o victoria no importaba ya que el faraón les había otorgado obsequios de gran valor; Marco estaba con un ropa romana como la de gladiador pero con la máscara de Ra cubriendo su rostro.

—Bill su Namun…. —susurro al verlo provocando que sus amigos le vieran con algo de desconfianza.

—Marco…posees una Máscara de un Dios poderoso…cree en tu dios más fuerte y te deseo mucha suerte en esta pelea y en tu viaje—le dio un abrazo—Listo…—murmuro antes que las trompetas sonaran y ambos contrincantes salieran el romano contra el príncipe de Egipto, el heredero de todo un imperio.

Bill se colocó a la par de Georg para ver la pelea de mejor ángulo antes de que empezara El faraón se levantó y pregunto sobre las razones verdaderas de las cuales se hacía realidad la pelea.

Tom miro hacia abajo luego levanto su cabeza y levanto su máscara y con todo orgullo le respondió a su padre.

— ¡Porque voy a luchar por el amor de Bill su Namun! —el pelinegro negó con la cabeza y tapo su boca con ambas manos pensando en que había dicho Tom.

— ¿¡Que!? —los ojos del faraón se tensaron al instante sus puños apretaban con tanta fuerza el látigo y el bastón que creía que lo iban a romper de la furia— ¡Bill Su Namun! —llamo, el menor camino hacia el frente y se arrodillo ante el—Ningún hombre o mujer debía tocarte ¿acaso eso no quedo claro?

—Perdone faraón—disculpo.

—Según tengo entendido mi propio hijo, mi heredero ¡Tomhotep! Me ha traicionado poseyendo, robando el corazón de mi esmeralda de Guiza.

—Padre…. —intento explicar pero fue callado.

— ¡Silencio!, no será una pelea sin valor…..tendrá un precio ¡el precio será! —apunto a Bill con su látigo, sus cuerdas de oro caían y tambaleaban de izquierda derecha acusando y condenado a Bill— ¡El precio de tu derrota Tomhotep será que si tu llegas a caer Bill su Namun será exiliado de Egipto y se ira a Roma y permanecerá ahí por siempre! —dicto, el pelinegro volteo a ver a Tom y asintió sin que Bill tuviera que gritar el trenzado leyó sus labios esos labios que los había saboreado en varias ocasiones y esos mismo labios le había dado las palabras de “Gana”.

—Lo acepto—asintió Bill no había vuelta atrás, las máscaras de Anubis y Ra caminaban para quedarse frente a frente desenfundaron sus espadas y al sonar de un tambor empezó la palea ambos chocaran sus espadas Marco hizo retroceder dos pasos a Tom pero luego cambio el curso de las cosas cuando cambiaron choques de espada Marco no lo dejaba ni respirar ni pestañar, Tom dio un espadazo hacia abajo un grave error ya que el romano le lastimo el hombro cada sonido del choque de espada cada suspiro, queja era un golpe en el corazón para cada uno de los presente pero más para el bailarín que miraba la pelea con angustia.

Ambos retrocedían avanzaban volteaban, giraban ninguno se daba por vencido a Marco le temblaba la mano sujetando la espada ese nerviosismo lo aprovecho el Egipcio dándole una estocada en la máscara haciéndole caer junto con la máscara del dios del Sol, Tom le apunto con la espada en el cuello y al sonar el tambor dándolo por ganador se levantó la máscara pero su mirada aun quería traspasarle la espada en el corazón.

Tom levanto la espada que iba directo al corazón del romano pero una cabellera rubia le detuvo el ataque, el abrazo de Dion a Marco lo protegía de la espada de oro que estaba por atacarle.

— ¡Tom no! —Bill le abrazo con muchas fuerzas haciéndolo bajar su espada—No lo hagas….ya me salvaste detente—rogo con sus ojos.

—Siempre ganas con esos ojos—bufo guardando su espada—creo que mi padre está complacido.

—Gracias Bill—agrego Dion mientras levantaba a Marco del suelo

—Marco creo que debes ver a otros ojos unos ojos que te han estado rogando amor desde el instante que te vieron—lanzo con como una indirecta hacia Dion, Marco alzo su ceja pero miro de reojo al Rubio que bajaba su mirada con rubor.

—Dion…..—susurro, Marco asintió al comprender lo que le decía, El faraón tomo la palabra.

—Han su amor ha superado un reto uno de los mayores—su rostro mostraba compasión—Bill su Namun…ahora tú eres…libre—Bill se alzó a los brazos de Tom y no le importo si alguien les juzgaba en ese momento o siempre, el pelinegro junto sus labios con los del trenzado y no soltó hasta que sus bocas no soportaron más y su respiración se cortaba.

Los Romanos subían a su barco con todos los regalos que les habían dado Marco se despidió de la pareja del momento Bill y Tom miraban desde el balcón de la habitación del mayor como el barco ya iba ya navegando por el rio Nilo, ambos se miraron entre si la ropa de Bill era de la más fina al igual que la de Tom que lucía como la realeza más pura.

—Y en este momento te juro Bill su Namun que te amare hasta en mi otra vida—beso la mano del chico con dulzura.

—Estaré contigo por siempre Tomhotep tú ya no eres ese príncipe que le tenía miedo ahora eres el príncipe que amo—Ambos sellaron sus promesas con un beso eterno.

&

Año 2002

El Cairo, Egipto

Los Dos jóvenes arqueólogos entraban con sus antorchas a la recamara de descanso de la dinastía de la familia de Kaulitz segundo donde revisaban con cuidado las escrituras y el lugar, el pelinegro con mechas rubias levantaba sus botas negras para que no se llenaran de arena.

—Este lugar es inmenso—menciono su compañero que traía unas rastas rubias atadas como una cola— ¡Mira eso! —exclamo con emoción al ver dos sarcófagos muy cerca de ellos.

—Increíble—su amigo soltó una sonrisa encantadora al ver las dos tumbas— ¿de quienes serán?—se acercó a ellas tratando de leer lo que decían los jeroglíficos— ¡Aquí esta, es impresionante!

— ¿El que Bill? —pregunto el rubio

—Este sarcófago pertenece al Faraón cuarto de la familia su nombre era Tomhotep ¡Leí sobre el! Fue uno de los más ricos y prósperos faraones de la familia de los Kaulitz y el, él tenía un romance con…..—se dio la vuelta al otro sarcófago—este ese el sarcófago de Bill su Namun….su esposo ambos reinaron Egipto.

—Ósea que podemos afirmar que existió matrimonio homosexual en el antiguo Egipto—menciono el rubio que miraba el sarcófago con emoción.

—Desde hace mucho tiempo existía el amor entre hombres Tom—le miro con malicia—como tú y yo—Tom le sonrió, movió su antorcha buscando en las paredes la historia de aquellos sarcófagos adornando la habitación habían pertenencias de ambos perfumes, mobiliario, joyas incluso ropa.

— ¡La tengo! —dijo provocando eco, Tom empezó a leer lo jeroglíficos en voz alta—Oh Dioses y personas que han visto el amor más puro, más correspondido serían los de Bill su Namun y Tomhotep…. —Tom se detuvo un momento y miro con duda a su compañero.

— ¿Qué ocurre?

—Sus nombres no se te hacen parecidos a los nuestros—achino su mirada observándolo acusadoramente

—Tonterías—regaño—sigue

—Una amor prohibido era lo que poseían estos amantes cuando apenas Tomhotep era un simple príncipe y el joven hijo de Hathor se convirtió en un bailarín maestro de la danza sus ojos poseían misterio y lujuria su amor prohibido fue llevado ante el faraón donde fueron juzgados y fue una pelea la que determino el destino de su amor, ¡Oh Horus! El príncipe de oro había ganado y la joya preferida del faraón cayo de sus manos su amor floreció al ser nombrado un nuevo faraón ambos reinaron y con la ayuda de una de las bailarinas llamada Akila pudieron tener un heredero, Tomhotep le juro amor eterno hasta su otra vida.

—Que hermosa historia—admiro Bill.

—Resumiendo todo estos dos eran amantes secretos luego los encontró el faraón y pelearon hasta el final para estar juntos

—Exactamente—sonrió el pelinegro—Le juro amor eterno hasta su otra vida—susurro la última frase., ¿No menciona como murieron?

— ¡Aquí! —leyó el escrito en la tumba del faraón —dice…..que el primero en morir fue Tomhotep por edad…pero…oh….aquí dice que antes de que Tomhotep cerrara sus ojos Bill se suicidó clavándose un cuchillo en el corazón, que trágico—miro a su compañero—¿aun crees en esa tontería de la rencarnación? —le observo adivinando su respuesta.

—Pues si ves por este lado—Tom ilumino la imagen grabada en piedra de los Amantes—Bill, al tal Bill su Namun los describen como a ti.

Bill se acercó con la boca abierta y miro la descripción de Tomhotep que en facciones podía parecerse a en gran manera a su novio.

—Eso da miedo….Mentira o no Tom yo en este lugar también te juro amor eterno hasta en mi otra vida.

—Igualmente—le sonrió ampliamente—tu eres mi Bill su Namun

—Y tu mi Tomhotep—se dieron un pequeño beso, una extraña corriente apago sus antorchas dejándolos abrazados y riendo.

F I N

Gracias por sus lecturas.

por Michelle483

Escritora del Fandom

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