«My Guitar Teacher» Fic de LadyScriptois

After Lesson 6

Cuando Tom salió de la habitación, Bill respiró profundo sintiendo un extraño hormigueo por todo su cuerpo y que se intensificaba en su vientre. Su respiración estaba agitada, su corazón latía a una velocidad incalculable y su anatomía temblaba levemente.

Se sentó en la cama y escuchó ruidos en la planta baja, demasiados como para que fuera simplemente el repartido de la pizza.

Bajó de la cama resbalándose con una alfombra y cayendo al piso. Sus piernas se separaron totalmente en split, haciéndolo ahogar en un grito, sus ojos se abrieron completamente y por una milésima de segundo creyó entender lo que sentía las gimnastas.

Una lágrima cayó por sus ojos y luego de segundos, cuando creyó que podía moverse, se dejó caer al suelo de lado y cerró sus piernas. Sentía que se desgarró la cara interna de los muslos si es que eso podía suceder.

Instantes después se puso de pie con dificultad y dio ciertos pasos notando que le dolía horriblemente al caminar, tanto algunos músculos como el tobillo derecho.

&

Andreas recibió un mensaje de Bill cuando iba camino a casa de Tom, lo leyó sonriendo, ya que Adam tuvo razón cuando le dijo que, posiblemente, pasarían el fin de semana juntos.

Llegaron a la residencia Kaulitz y, minutos después de tocar el timbre, les abrió un sonrojado Tom. La pareja compartió miradas cómplices y disimularon una risita.

Pensaron lo mismo.

— ¡Oh, no! No se imaginen nada.− les dijo Tom descifrando esa complicidad, dejándoles pasar y ofreciéndoles asiento.

—No lo hacíamos.− le aseguró Adam a su amigo.

—Los buscamos por todo el instituto. ¿Dónde estaban?

—Lo siento, sé que hicimos planes, pero pensé que querían pasar tiempo, ya sabes, solos. − se disculpó Andreas.

Lo hicieron apropósito ya que el platinado se sintió mal luego de recordar que Bill le comentó algo acerca de un viaje de los padres de Tom.

— Le traje el equipaje a Bill.

—Gracias.− dijo Tom tomando la maleta que le tendía Andreas. — ¿En serio solo iba a pasar el fin de semana en tu casa? – preguntó, riendo al notar el peso del equipaje.

—Así son ellos.− le justificó Adam, recordando cuando Andreas dejó la secadora en su casa e hizo que la llevara a su casa a las cuatro de la mañana.

— ¿Dónde está Bill? – preguntó el platinado.

—Lo dejé en la cama.− dijo Tom. — Quería recostarse un rato, mientras llegaba la cena.− se apuró en corregir.

Corrección que perdió credibilidad al ver los chicos a un Bill que se acercaba a ellos con un raro caminar y con el cabello revoltoso.

—Hola, Bill.− dijo Adam luego de aclarar su garganta.

—Te vinimos a traer el equipaje, pero ya tenemos que irnos.− intervino Andreas y le sonrió de una manera que Bill no entendió. El menor enfocó su mirada en Adam y este le sonreía igual a un sonrojado Tom.

—Hasta luego chicos.− se despidió el ojiazul tomando de la mano a su novio platinado.

Tom los acompañó hasta la puerta e intentó que el color de sus mejillas bajara un poco para luego acercarse a Bill.

— ¿Qué te sucedió? ¿Por qué caminas así? – no pudo evitar preguntar.

—Me caí.− hizo un puchero y se sentó en el sofá. — Me duele.− le dirigió una mirada de cachorrito a Tom y este se sentó a su lado.

Definitivamente Bill ni se imaginaba lo que pasó por la mente de aquellos dos.

— ¿Dónde te duele? – le preguntó, acomodando un mechón de su negro cabello tras su oreja.

— Todas las piernas.− sus ojos se cristalizaron. — Y el tobillo.− apuntó.

Tom le sonrió tiernamente y le besó la mejilla cuando el timbre sonó.

—Ya vuelvo. Debe ser la pizza.

El rastudo fue por la pizza, la dejó en la cocina y se percató de que la casa estuviese totalmente asegurada, activó la alarma de seguridad y volvió al lado de su novio.

Tom con cuidado subió las blancas y largas piernas del menor en su regazo y dudoso las acaricio un poco.

— ¿Cómo te caíste? – le preguntó, observando su tobillo derecho que parecía un poco inflamado.

—Me resbale.

— ¿Te duele aquí? – con su dedo índice, corazón y pulgar hizo un poco de presión en el tobillo ganándose un quejido.

—No tan fuerte.− pidió, aunque Tom apenas estaba presionando. — ¿Crees poder rotarlo un poco? – preguntó.

—Nou…– dijo bajito el menor.

Se aferró a sus hombros pensando que en el algún momento sentiría más dolor, quedando ahora casi sentado sobre las piernas de Tom.

—Creo que con unas vendas estarás bien por ahora, tal vez necesites un yeso para prevenir. − aseguró y continúo con su exploración.

Presionó a mitad de la pierna ganándose una negación de dolor, continuó presionando en la rodilla y su pulso se aceleró cuando supo lo que veía a continuación. Subió un poco la túnica revelando más de esa hermosa piel cremosa, presionó en la mitad de su delgado muslo, casi como una caricia, provocando una negación contra su pecho y un estremecimiento en el cuerpo de Bill.

—Creo que solo tienes daño el tobillo.− aseguró luego de segundos sin retirar la mano de donde la tenía. — Continuaré con la otra pierna.

Bill se alejó un poco de Tom dándole espacio para examinar en su otra pierna. En ningún momento sintió dolor así que solo se concentró en observar a Tom, llamándole mucho la atención ese rubor que era casi permanente. Tal como lo estaba él.

— ¿Quieres ir a un clínica?

— No. – respondió rápidamente el menor.

De ir a una clínica necesitarían a sus padres y ellos creían que él estaba en casa de Andreas, así que la clínica definitivamente no era una opción.

—Puede ser algo grave. – comentó el mayor.

—Estaré bien. – aseguró Bill.

—Supongo que te colocaré una tobillera. Estará bien por hoy, pero deberíamos ir a que te hagan una placa en el tobillo.− le sonrió. — Ve a ducharte y la colocaré luego. ¿Sí?

—Uhum.− aceptó.

Iba a levantar, pero Tom se retiró con cuidado y lo tomó entre brazos.

—No puedes subir las escaleras así.− le explicó.

&

Tom primero dejó a Bill sentado en su cama y luego subió su maleta, la pizza y las bebidas.

—Ya la había olvidado.− dijo emocionado Bill. Definitivamente tenía hambre.

— Bueno, comamos antes de que se enfrié.

Luego de comer Bill entró a la ducha, casi muriéndose porque nunca imaginó que pasaría la noche en casa del rastudo y los pijamas que tenía eran todas infantiles. Tomó la que considero más seria, que consistía en un pantalón de pijama blanco con lunares de colores y una camiseta verde agua.

Al salir Tom ya se había bañado y estaba con su pijama puesta.

—Duermo sin camiseta. ¿Te molesta?

—No.− dijo mirando cualquier punto que no fuera el torso de Tom.

—Ven. Conseguí una tobillera nueva en el botiquín. Te sentara bien.

Bill se sentó en la orilla de la cama y Tom se arrodilló ante él. Tomó con suavidad su pierna derecha, subiendo un poco el pantalón de lunares y sacó la tobillera de su empaque.

El pelinegro estaba conteniendo el aire. Cuando estaban abajo no lo notó, pero al parecer era muy sensible en los tobillos o era simplemente el hecho de que desde el beso de hace instante cualquier contacto con Tom lo hacía estremecer.

—Listo.− le informó Tom besando su tobillo haciéndolo sonrojar.

—Gracias.

— ¿Quieres ver una película? – le preguntó.

—Sí.− le aseguró.

La película era de comedia y el ambiente estaba menos tenso entre ambos chicos ahora.

Las luces estaban apagadas. Tom estaba sentado contra el respaldar de la cama y Bill entre sus piernas apoyando su espalda en el torso desnudo del rastudo, que de pronto era muy cómodo y cálido, además de oler exquisitamente bien, como todo Tom.

—Hace frio.− comentó Bill casi una hora después.

El rubio subió la manta y cubrió a su novio hasta los hombros besando sus cabellos.

— ¿Mejor?

—Si.− giró un poco y besó la mejilla de Tom, le sonrió y esa sonrisa fue borrada por un bostezo que no pudo controlar.

— ¿Quieres que durmamos ya?

—Ya va a acabar la película. La terminamos de ver y dormimos ¿Si?

—Está bien.− aceptó y lo besó castamente.

Antes de que la película terminara Bill se quedó dormido contra él y Tom también estaba casi en las mismas.

Sonrió al ver los ojos cerrados de Bill y como suspiraba entre sueños. Salió debajo de él con delicadeza, recostó su cabeza sobre la almohada, lo arropó mejor y apagó el televisor, se acostó a su lado acomodando su ligero cuerpo entre sus brazos y besó su frente antes de entregarse a los brazos de Morfeo.

Continúa… 

Gracias por leer.

por Lady Scriptois

Escritora del Fandom

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