«My Guitar Teacher» Fic de LadyScriptois

After Lesson 9

Desde hace tres días las prendas favoritas de Bill eran los shorts de jean y estaba seguro de que los seguirían siendo mientras estuviera en casa todo ese tiempo con el yeso. Descubrió que era bastante difícil intentar colocarse sus ajustados jean con la fécula, así que prefería esas prendas que apenas cubrían dos dedos de sus delgados muslos, aunque a partir de mañana tendría que luchar de nuevo para ir a la escuela.

Tenía ganas de salir un rato al jardín de casa, el estar encerrado lo estaba matando y estaba seguro de que no aguantaría hasta mañana. Incluso se colocó un sweater en color blanco bastante abrigador para convencer a su madre, pero esta estaba en contra de que intentara bajar las escaleras con las muletas, y le pedía que por favor esperara a que llegue su padre, ya que todo el personal doméstico que se encontraba a esa hora eran mujeres.

Estaba a un paso del primer escalón, rogándole a su madre, cuando sonó el timbre.

—Tom, querido, pasa.− le recibió su madre y Bill, al escuchar ese nombre, sonrió ampliamente.

Su novio fue, y él ya lo extrañaba mucho.

—Tomi.− le saludó desde la planta alta con una tímida sonrisa.

El rastudo le sonrió admirando lo hermoso que se veía su novio y deteniéndose involuntariamente esas hermosas piernas.

— ¿Qué intentas hacer? – le preguntó con una ceja enarcada cuando logró desviar su atención, y al notar como estaba apoyado en las muletas, cerca de las escaleras, pero sin bajar.

—Es un niño muy terco. No creo que sea seguro que baje así.− le informó Simone.

—Mamá…– rodó los ojos Bill.

—Le ayudaré.− dijo Tom sonriéndole a la señora.

Subió las escaleras y de no ser porque quería ser respetuoso ante la madre de Bill lo hubiese besado en ese instante.

— ¿Cómo te encuentras? – le abrazó y besó la mejilla.

—Mejor ahora que estas aquí.− dijo bajito con una sonrisa soñadora. —Mamá, estaremos en mi habitación.− le dijo sonrojado.

—Está bien, cielo.− aceptó sonriendo porque se olvidó de querer ir al jardín.

Simone confiaba en Tom, así que sabía que dejaba a su pequeño en buenas manos.

Cuando dejaron de estar bajo los ojos de la adulta, Tom miró a ambos lados y cargó a Bill en brazos hasta la habitación del menor.

—Las muletas.− rio aferrándose a Tom.

—Doble viaje.− respondió besando suavemente sus labios.

Dejó a Bill en el sofá, fue por las muletas y volvió.

—Si en un futuro tendré que cargarte tantas veces como lo he hecho estos últimos días, desarrollaré mucha masa muscular.− le picó sentándose a su lado. Tomó las piernas de Bill y las colocó sobre su regazo.

—Tonto.− le picó una mejilla y se acurrucó bajo el brazo que lo abraza y contra el pecho de Tom. —Gracias por la sorpresa.− sonrió besando su mejilla. —Te extrañaba.

— ¿Tanto me extrañabas y solo me besas la mejilla? − le miró con una ceja enarcada antes de aproximarse y capturar sus labios.

Las manos de Bill se aferraron a los hombros de Tom, mientras este último se tomaba la tarea de explorar hábil y delicadamente su boca, hasta quitarle la respiración.

—Tú sí que me extrañabas.− sonrió contra los labios del rastudo.

—Mucho.− le dio un beso casto.

—Mañana vuelvo al instituto.− le informó.

—Hablaré con tu mama, vendré a buscarte y te traeré.

—Creo que papá lo va a hacer, pero me gusta más tu idea. Tengo tanta tarea pendiente.− se escondió en el cuello de Tom.

—Mañana tengo juego, creo que termina temprano, puedo venir más tarde a ayudarte.− propuso, acariciando la hermosa melena azabache de su novio.

—No. Comenzó el último mes de clases y debes estar muy saturado con todo.− le dijo compresivo.

—Siempre tengo tiempo para ti..− le aseguró abrazándolo un poco más. — ¿Cómo va eso? – señaló la fécula.

—Algunas veces pica.− frunció el ceño. — Lo odio.

—He tenido cinco, lo entiendo.

—Lo sé.

— ¿Lo sabes?

—Recuerda que llevas… uhm… los últimos años siendo mi amor platónico.

—Ex amor platónico.− le corrigió.

—Tienes razón.− sonrió enamorado.

—Te ves lindo hoy.− le halagó acariciando sus mejillas y apartando algunos cabellos de su rostro.

A Tom le sucedía seguido que no podía con esos enormes ojos achocolatados enmarcados por pestañas largas y risadas, esos rasgos tan finos pero a la vez con esas mejillas un tanto llenitas y aquellos esponjosos labios rosa.

— ¿Hoy? – peguntó sonrojado.

—Todos los días.− se corrigió y Bill bajó la mirada sonriendo y mordiendo su labio inferior de la vergüenza y felicidad.

Tom posó un dedo bajo su mentón para tener acceso a sus labios, mientras colocaba una mano en su pequeña cintura.

—Yo también tengo un novio muy guapo.− dijo cuándo finalizó el beso.

—Lo sé.− aseguró y Bill le dio un ligero golpe con su codo en las costillas. — No me maltrates.− le besó castamente.

El celular de Bill vibró en los bolsillos de su short desviando la mirada de ambos a ese lugar, o casi, Tom siempre se veía atraído como imán a la piel descubierta de Bill.

—Andreas.

— ¿Cómo sigues?

— Mejor, me incorporo mañana.

—Lamento no haber podido visitarte hoy.

— No te preocupes, vino Tom a verme.

— ¿Tom? ¿Aún está allí?

—Si

—Hazlo.− Bill se mordió el labio inferior dudoso ante esa petición.

— ¿Ahora?

—Sí, te dejaré para que lo hagas.

Antes de que pudiera decir algo, Andreas colgó. Miró a Tom dudoso y luego dejó su celular en la mesita ratonera.

— ¿Sucede algo? – preguntó al ver que Bill estaba un poco tenso.

—Nada… – sonrió pensando en que excusa le diría a Andreas y luego se riñó mentalmente por ser mal amigo. — Tom…– le llamó armándose de valor.

—Dime.

—Necesito preguntarte algo.− decía luchando mentalmente para no acobardarse.

—Lo que quieras.

—Cierra los ojos.− le pidió.

— ¿Por qué? – preguntó confundido.

—Es vergonzoso.− dijo bajito.

Tom le miró extrañado, pero igualmente lo hizo.

«Vamos Bill, es ahora o nunca»

— ¿El… el sexo es doloroso? – cuestionó intentando no sufrir una combustión espontánea.

— ¿Qué? – preguntó Tom abriendo los ojos.

Bill pudo asegurar que el rastudo casi se ahogó con el aire que respiraba cuando mencionó la palabra sexo.

—Olvídalo, no tienes que responder.− se arrepintió y evitó la mirada de Tom.

—No, no. Está bien.

Tom estaba un poco desconcertado, sonrojado y por alguna razón nervioso. De pronto sintió que era peligroso que tuviese una mano sobre una de las piernas desnudas de Bill, así que la llevó hasta la fécula.

Tom sabía que Bill no se refería a una simple erección, es decir, Bill también era hombre así que sabía que una erección podía ser dolorosa. Sabía que el menor se refería a la penetración y, evitando mirar las mejillas casi sangrantes de Bill, tomó valor.

— Para la parte activa es dolorosa, salvo que el lugar sea muy estrecho y tampoco es algo insoportable o constante.

— ¿Y para la pasiva?

—Depende.

— ¿Depende? – Bill de pronto tenía una curiosidad propia, no solo porque le hacía un favor a Andreas.

— ¿Es sexo a…

—Si.− Bill le cortó rápidamente.

Se sintió más cohibido al pensar que si Tom y el llegaban a hacerlo, esa sería la manera.

Aceptó la propuesta de Andreas principalmente porque sentía la suficiente confianza con Tom, pero no contó con que en ese momento llegara a considerar la intimidad con el rastudo, así que estaba a punto de colapsar

—Esa…– Tom aclaró un poco su garganta antes de responder. — Esa área no se lubrica y dilata sola.− enfocó su vista en los dedos nerviosos de Bill que estaban sobre sus suaves muslos y tuvo que desviarla para continuar. — Se debe estimular antes con la ayuda de aceites o lubricantes. Si el área no se dilata lo suficiente a consideración de… – pensó un momento la palabra correcta. De pronto pene, polla, o miembro no estaba bien decirla. —… lo que será introducido, puede que duela más.

— ¿Pero siempre hay dolor?

—La primera vez siempre duele. La magnitud del dolor varía según la dilatación, la relajación y disposición de la parte pasiva, y sobre todo la sutileza del activo.

—Entiendo.− susurró.

Un silencio un poco incómodo se instaló en el área.

Bill se sentía incómodo, avergonzado y muy curioso con respecto al tema. Por otra parte Tom solo compartía la incomodidad y vergüenza, la cual estaba en la misma proporción de ansiedad y de intensidad con respecto al cosquilleo en su vientre.

— ¿Por qué lo preguntaste?

—Andreas.− murmuró y Tom entendió todo.

Su amigo le comentó sobre lo sucedido, y sobre lo preocupado que estaba por si intimidó a Andreas y con la duda de haber apresurado las cosas y arruinar todo.

El ambiente estaba un poco menos incomodo ante esa aclaratoria y Tom, un poco más relajado, decidió abrazar a su pelinegro para relajarlo, lo cual funcionó por que Bill sintió en ese abrazo todo lo necesario para eliminar su tensión.

Tom sonrió un poco y Bill lo hizo también apoyando su cabeza en el pecho de Tom y escuchando sus latidos.

—No permiten ir con shorts al instituto.− comentó de pronto.

—Lo sé. Tendré que batallar con el yeso y los jeans.− gimió triste.

Tom silenciosamente sonrió victorioso. No quería entrar en el papel de novio posesivo, pero se imaginó mañana sin despegarse del pelinegro evitando que alguien mire más de lo debido. Luego reflexionó, de igual forma mañana estaría pegado a él ayudándolo con todo, pero con una preocupación menos, así que volvió a sonreír y besó el aromático cabello de Bill.

—Tom…– susurró escondido desde el cuello del mayor. — ¿Tu serias sutil conmigo?

Continúa… 

Gracias por leer.

por Lady Scriptois

Escritora del Fandom

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