63: HASTA SUERTE TIENE
Sarah azota la puerta del departamento de Tabatha, la cual esta acostada en el sillón, cambiando a los canales de la televisión.
—¿Ahora qué sucedió? —pregunta en tono aburrido.
—¡Atropellaron a la imbécil esa! —responde de mala gana, Tabatha se sienta rápidamente y apaga la televisión.
—¿Está muerta?
—No sé, no fui a revisarle el pulso, pero parecía que había bastante sangre ¡hay maldita imbécil! —grita—¿Qué tan difícil es fijarse en la calle?
—Al parecer para ella es difícil—responde en tono de broma, recibiendo una mirada de rabia de la rubia—Huy tranquila, que sensible, pero cuéntame que sucedió.
—La idiota esa, salió del ese lugar sola, pensé que era mi oportunidad de abordarla, así que comencé a seguirla, pero al parecer no era la única, que estaba esperándola, una mujer con apariencia de vagabunda también estaba siguiéndola y eso me causo curiosidad, comenzaron a hablar o a discutir, esa se giraba intentando marcharse y la otra vieja, la detenía, avanzaron casi tres calles discutiendo y justo en la esquina de la intersección, esa imbécil, baja de la banqueta, en el preciso momento que pasa un coche y sale volando por los aire, como una muñeca de trapo.
—Eso significa que tu plan se arruino.
—No eso significa que mi plan se retrasó, si es que no se murió o de lo contrario voy a tener que hacer una modificación, pero de que Simone y Bill me van a pagar todo el daño que me han hecho, lo van hacer, así sea lo último que haga.
—¿Qué piensas hacer?
—No lo sé, ahora tengo que pensar en que hacer o averiguar si no se murió—camina hacia el bar de Tabatha y llena un vaso con vodka—Ojalá que no se muera.
***
Lemir, Eva, Andrew y Leo, se pasean por la sala de espera, el último de los cuatro está sumamente preocupado y molesto, cuando se dio cuenta que Sofia, había salido del lugar sin él, se molestó con el chico que estaba parado junto a él por engañarlo, en el momento en que salió del bistró fue para encontrarse con un escándalo en la calle, corrió hacia ahí encontrando a la novia de su jefe, tirada e inconsciente, con el histérico de Lemir, gritando que pidieran una ambulancia, le tomo solo un segundo actuar con rapidez y ahora solo esperaba que cuando las puertas de emergencia se abrieran y Bill apareciera por ellas seguido de Sakí, no fuera tras su cabeza.
***
Sakí corre por el pasillo de la empresa Kaulitz a toda velocidad, Leo le había llamado hacía tres segundos, una llamada corta y concisa, diciendo canario caído, dejo escapar una maldición y le dio la orden a seguir, sabia de sobra que, en cuanto Bill, se enterará se iba abrir el infierno bajo los pies de todos.
La secretaria de Jörg le dio una mirada molesta cuando sin ningún reparo abrió la puerta de la oficina del hombre.
—Lamento la interrupción—se disculpa rápidamente, ante la mirada molesta de Jörg y la mirada confundida de los gemelos —Bill, Sofia tuvo un accidente—Los tres hombres se ponen de pie rápidamente—El coche esta abajo, esperando para llevarte al hospital—dice antes de que pregunte que paso, Bill sale corriendo de la oficina, seguido de Tom, Jörg va unos pasos más atrás de sus hijos.
***
Lemir golpea la pared a su espalda, cuando su llamada ha sido enviada directamente al correo de voz de Morgana, Andrew mira hacia la puerta por donde entro Sofia, cuando la bajaron de la ambulancia, han pasado casi veinte minutos, pero para ellos parecen horas, nadie ha salido a decirles que pasa con la rubia.
Un gran escándalo los hace voltear hacia la entrada de emergencia, Bill, seguido de su hermano y un hombre mayor, caminan a paso rápido, Leo se para derecho con gesto estoico, listo para recibir, la embestida de Bill.
—¡¿Dónde mierda estabas?! —grita sacudiendo a Leo—¡Te pago para cuidarla!
—¡Bill! —grita Tom, separando a su hermano del guardaespaldas, Lemir y compañía miran asustados al rubio, que parece ser la personificación del diablo.
—¡Habla imbécil! —grita, luchando por separarse de Tom.
—Fue culpa nuestra—interrumpe Andrew, haciendo que Bill se gire, el chico retrocede hasta colocarse detrás de Lemir, Tom sujeta con fuerza a su hermano.
—¡¿De qué chingados hablas Andrew?!
—Ella salió a llevar un pedido a tres calles del bistró, a uno de nuestros clientes regulares, pero no quería que Leo saliera detrás de ella y ambos nos las ingeniamos para que él, no notara que salía—un sollozo escapa de los labios del chico—No pensé que la atropellarían, siempre se fija al cruzar.
—No cruzo la calle—dice Lemir, atrayendo la atención de Bill—Estaba discutiendo con alguien y no se fijó en la calle.
—¿Contigo? —pregunta soltándose de Tom y dando dos pasos hacia Lemir, pero no llega a él, porque Tom lo jala de la parte trasera del saco.
—Claro que no idiota, estaba discutiendo con la imbécil de su madre—responde con la voz cargada de rabia y frustración—las vimos del otro lado de la calle, Sofia bajo la baqueta y no se dio cuenta del coche que se acercaba, no logre llegar a ella a tiempo—lo último lo dice en voz baja, Eva lo abraza—Había mucha sangre saliendo de su cabeza y parecía muerta—se le escapa un sollozo.
—¡Cállate! —ordena Bill, con la voz temblorosa, camina hacia Leo, que está en una esquina del pasillo hablando con Sakí y Markus—Busca a esa mujer, si quieres conservar la cabeza en su lugar.
—Bill, ¿Qué vas hacer? —pregunta Tom.
—Eso es asunto mío—responde, regresando hacia donde esta Lemir y Andrew y la novia del primer odioso—¿Qué ha dicho el medico?
—No ha salido nadie a decirnos nada—dice Lemir, limpiándose las lágrimas.
—¡No les dijiste que es mi novia! —le grita a Leo.
—Se los dije señor.
—Tranquilo Bill—pide Jörg hablando por primera vez—Acabo de llamar a Jürgens, el mismo está en la operación.
—¿Qué operación? —pregunta Bill y Lemir.
—En este momento están operando a Sofia, por eso no ha salido nadie a decirnos nada, va a enviar a su enfermera de confianza a decirnos lo que está pasando.
***
Bill y Lemir observan a una mallugada Sofia, su pierna derecha esta inmovilizada de la rodilla hacia abajo, su muñeca izquierda también está inmovilizada, tiene algunos raspones en el rostro, una venda en su cabeza, pero fuera de eso, no se ve tan mal.
Jürgens les aseguro que dormiría el resto del día ya que le había administrado un sedante, ya que cuando volvió en sí, después de la cirugía lo hizo con mucho dolor, así que, para ayudarla, prefirieron volver a dormirla.
Lemir observa cada gesto de Bill, quien está sentado a su lado, cruzado de brazos, puede ver como su mandíbula se tensa e incluso escucha hasta el rechinar de sus dientes.
—Creo que te debo una disculpa—dice, rompiendo el silencio de la habitación.
Bill entrecierra los ojos antes de responder—¿Disculpa? Porque sería eso.
—Pensaba… no, aun pienso que solo pusiste a ese hombre tras ella, para que te informe las cosas que hace, a quien ve, como a mí, por ejemplo.
—No eres el ombligo del mundo —responde sin desviar su mirada de Sofia—y te equivocas en todo, no le puse una escolta, para que me informe sus pasos, se lo asigne para para que me informe lo que pasa en torno a ella, pero veo que el imbécil, no sabe cumplir con su deber.
—Woow!! Nunca imagine que en realidad te importara tanto—Bill lo mira como si fuera un idiota al que hay que explicarle las cosas paso por paso—Me refiero a que pensaba que solo… que solo… pero no es…
La puerta se abre y una enfermera aparece con un chico que lleva un enorme arreglo de flores, Lemir agradece la interrupción ya que estaba a punto de decir algo bueno sobre él, de lo cual seguramente terminaría arrepintiéndose, cuando en el rostro de ese imbécil, apareciera un rastro de burla.
—Será mejor que me vaya, iré a ver a Andrew y le diré que está bien, dentro lo que cabe, si pasa algo ¿me llamarías?
—No—responde rápidamente—si dependiera de mí, no te llamaría, pero estoy seguro que, de no hacerlo, me va a matar cuando despierte y se entere—Lemir asiente—Así que vete tranquilo te enviare un mensaje o mandare a que te avisen—se rasca el cuello regresando su mirada al ramo que han dejado en la mesa contigua a Sofia.
Bill observa a Sofia y le acaricia la mejilla morada y con raspones, justo cuando la puerta se abre y Leo entra llevando en su mano un papel, que le entrega y abandona rápidamente la habitación, los ojos de Bill viajan hasta los garabatos del papel en su mano, el cual hace una bola en su puño.
***
Tom cierra la puerta del coche y camina en dirección hacia la puerta de la casa, cuando una figura vestida de blanco llama su atención.
—¡Mamá, que sorpresa! —saluda a la mujer rubia—¿A qué debo el placer de tu visita? —pregunta abriendo la puerta y dejando pasar a su madre primero. Simone camina lentamente observando detalladamente la decoración de la casa de Bill y Sofia, es obvio que es un choque de gustos que curiosamente funciona de forma agradable a la vista.
—Es mejor de lo que esperaba—dice Simone, tomando una fotografía de la mesa de centro, la reconoce de la noche, donde Tom hizo un circo donde él figuro como un hombre engañado.
—Sí, lo es —responde Tom, caminando hacia las escaleras—Lo mejor es que tiene esa sensación a hogar—le sonríe a Simone, quien finge el comentario no la ha lastimado—¿Vas a decirme que haces aquí?
—Tu padre me llamo para decirme que Sofia, tuvo un accidente.
—Así fue, pero en lugar de estar aquí hablando conmigo, deberías estar en el hospital, fingiendo que te preocupas por Bill.
—Iré más tarde, no te preocupes—su mirada de nuevo observa la habitación que pertenece a la pareja, Tom camina por ella como si la conociera al derecho y al revés lo que la hace fruncir el ceño—Te mueves como si conocieras muy bien cada rincón de este lugar.
—Espero que no estés insinuando que mi hermano y yo compartimos la misma mujer, porque eso sería bajo, hasta para ti, para tu información, Bill me dijo dónde estaba lo que tengo que llevarle—responde cortantemente—¿Qué quieres mamá?
—Asegurarme que lo de Sofia, fue un accidente solamente.
—Cruzo la calle sin fijarse, no fue un atentado o algo que se le parezca.
—¿Estás seguro?
—Eso es lo que dijeron sus amigos, incluso la chica que la atropello, se presentó al hospital en compañía de sus padres para asegurarse de que Sofia estaba bien—Simone asiente y se gira para salir de la habitación—¿Pensaste que había sido esa? —pregunta deteniendo a Simone en la puerta.
—Lo llegue a pensar, David dice que no ha dado con ella.
—Voy a decirle a Bill que Sarah está en la ciudad.
—¿Con que objeto? —inquiere—No sabemos si aún está aquí, no digas nada.
—Tiene que estar enterado de su presencia, para que esté preparado—Simone niega—También voy a decirle lo que hiciste.
—Yo no hice nada.
—Destruiste a su familia por él, al final te encargaste de hacerle pagar a esa el daño que le hizo a mi hermano, no te quedaste de brazos cruzados como pensamos, aunque suene increíble lo defendiste, tal vez no de la mejor manera, pero lo hiciste a tu manera.
—No vas a decir nada, si te lo conté es porque no dejabas preguntar porque había aparecido en mi oficina, no para que se lo contaras a Bill.
—Tiene derecho a saberlo.
—¿Qué va a cambiar con eso Tom? Te lo voy a decir nada, las cosas entre nosotros seguirán de la misma forma, así que ahórranos a tu hermano y a mí, ese momento de incomodidad—responde con voz fría abandonando la habitación.
***
—Buenas tardes—Sarah le sonríe dulcemente a la enfermera en recepción que le regresa la sonrisa—Seria tan amable de proporcionarme información sobre una paciente que ingreso hace unas horas.
—Puedes decirme su nombre—Pide con voz amable.
—Sofia Sacks—la mujer teclea en la computadora el nombre, encontrando que el nombre está marcado con rojo.
—¿Eres familiar?
—Soy su amiga, compañera de carrera.
—Lo lamento, pero no puedo darte esa información, solo familiares.
—Pero es que estamos preocupados, es una gran persona y la prensa dijo que estaba muy grave, hemos orado todo el día por ella—sus ojos se llenan de lágrimas—por favor.
La enfermera suspira y sabe que no debería hacerlo, pero el rostro afligido de la chica la hace flaquear —Tranquila tu amiga esta fuera de peligro.
—¿Entonces va a vivir?
—Ya lo creo que si—responde sonriendo.
—Muchas gracias—sonríe y sale del hospital justo en el momento en que Tom entra.
***
—Hey—saluda Tom entrando en la habitación —Cuantas flores.
—Bastantes—responde Bill—Mamá incluso envió un arreglo—señala el primero que llego que dejaron junto a la mesita de Sofia.
Vaya, ¿quién lo diría?
—Raro.
—¿Cómo sigue?
—Hace un rato volvió en sí, pero tuvieron que cederla, tenía mucho dolor.
—Eso luce doloroso—señala la pierna y el extraño aparato de metal que la rodea—¿Qué es eso?
—No tengo idea, Jürgens dijo que para sujetar los tornillos que le colocaron.
—Creía que cuando te fracturabas te enyesaban y era todo.
—Si yo también, pero tuvo fractura expuesta.
—El que duerme con un médico eres tú, a mi háblame un en idioma que entienda—pide haciendo sonreír a Bill.
—El hueso le perforo la piel y hubo que operar y hacer no sé qué, la verdad no entendí mucho—se ríe—solo que tendrá dolor y que estará en cama por seis semanas.
—Podrán jugar al doctor—se ríe.
—Seguro, porque tendrá muchas ganas de hacerlo, con eso en la pierna.
—Buen punto—hace una mueca—¿Tú como estas?
—Enojado ahora que sé que estará bien. Sigo sin entender porque se rehúsa a que Leo la siga.
—Bueno yo logro entenderla un poco.
—¿De verdad? Entonces hazme el favor de explicarme.
—Fácil, ella no está acostumbrada como nosotros, tienes que darle tiempo.
—¿Mientras dejo que le sigan pasando estas cosas? —señala su pierna.
—Creo que después de esto aprendió su lección.
—Eso espero.
—¿Qué va hacer cuando encuentres a su madre?
—Asegurarme que no se le vuelva acercar.
—¿Qué significa eso?
—Voy a darle lo que quiera, es una alcohólica y seguramente hasta una drogadicta, ¿qué crees tú que quiera?
—Dinero, probablemente.
—Es lo más seguro.
—Bien me alegra saber, que no harás nada raro, por un momento pensé que…
—Que iba a matarla—se ríe, pero su risa suena tan irónica y fría que Tom se estremece, sobre todo por lo oscuro que luce su mirada.
—No claro que no—responde rápidamente—¿Dónde está Lémur?
—Se llama Lemir—dice regresando su mirada a Sofia—que te no escuche llamarlo de esa forma—se ríe—se fue a su casa o a no sé dónde, la verdad no me importa, solo me alegra que no esté aquí, para molestar.
—Sigue sin agradarte.
—Está enamorado de ella, aunque tenga novia no deja de rondar a Sofia como buitre.
—Afortunadamente para ti, ella solo te quiere a ti.
—Afortunadamente, pero eso no deja de ser un impedimento para ese imbécil.
***
Sarah entra de nuevo en el departamento de Tabatha, quien esta vez no está sola, la mirada que Otto le dirige no es nada amigable, pero a ella no le importa que no le agrade a ese imbécil, ella solo estará ahí por un tiempo.
—Pensaba que estarías sola—le dice mirando despectivamente al hombre, que solo pone los ojos en blanco.
—Nos vemos luego Tabatha—se despide de la morena con un beso.
—Hasta luego cariño—le sonríe—Siempre tienes que ser tan grosera—le mira molesta.
—Si.
—¿Fuiste al hospital?
—Así es—sonríe
—Por esa sonrisa supongo que murió.
—No, si esa hasta suerte tiene, no me dijeron exactamente qué le ocurrió, pero sí que estaba bien.
—En verdad no puedo creer que hayas ido a pedir información, es que tú no tienes miedo que Simone te encuentre, ya sabes que con esa familia no se juega y esa mujer no es de las que amenaza en vano, como al parecer lo haces tú.
—No le temo a esa mujer y yo no amenazo en vano, voy a acabar con esa estúpida y con Bill, así que sea lo último que haga.
—Estás loca, pero ya te lo dije, a mí no me vas a embarrar en tus porquerías.
—Tabatha, Tabatha, Tabatha, cuando vas a entender que tú ya estás embarrada, hasta el cuello en este asunto, si yo caigo tu caes conmigo.
—Claro que no, tu no me vas a embarrar en tus porquerías, te lo dije desde el principio.
—Pero igual lo hiciste, te revolcaste con Bill como la puta que eres, por unos cuantos euros y por un lugar como este, así que ya te estarás haciendo una idea de cómo se va a poner ese idiota cuando se entere, que tú y yo somos familia.