Somos tres 4

Fic M-Preg de lyra. Temporada I

Capítulo 4: Felicidad

Parecía que vivía en una burbuja llena de felicidad,…quitando las náuseas matutinas que tenía casi todos los días. Pero eso no era nada comparado a los cambios que se notaba en su cuerpo y de los que Tom era el único testigo.

Solo él veía como su vientre se iba poniendo firme y se lo acariciaba con ternura todas las mañanas, que aunque solo estaba de casi 3 meses ya se le notaba…o eso era lo que decía Bill.

—Es pronto todavía—resopló Tom cansado de verle frente al espejo.

—Pues yo te digo que ya se nota—aseguró Bill con firmeza.

De pie ante el espejo, se puso de lado levantándose la camiseta, sonriendo al imaginarse más gordito con el paso del tiempo.

—Vas a enfriar a nuestro hijo—riñó Tom desde la cama.

—Nuestra hija está bien abrigada—contestó Bill bajándose al camiseta.

Se giró y sin perder la sonrisa de los labios se metió en la cama y se tumbó al lado de Tom, quien le cogió entre sus brazos mientras comenzaba a besarle el cuello con pasión.

—Tom…para…no podemos hacerlo—protestó Bill al sentir como una mano se frotaba contra su entrepierna.

—En el libro que estamos leyendo dice que podemos hacerlo los 9 meses si vamos con cuidado—murmuró Tom sin dejar de besar su piel.

—Me refería a que estamos en casa y los chicos nos pueden oír—dijo Tom en voz baja.

Suspirando se incorporó y se apoyó en un codo, mirándole con una amplia sonrisa en los labios.

—Si nos oyen es por tu culpa—acusó Tom.

— ¿Cómo?—preguntó Bill ofendido pero sonriendo.

Se inclinó sobre él hasta que sus narices chocaron mientras le metía las manos bajo la camiseta.

—Si, por tu culpa….por no saber mantener la boca cerrada….por ponerte a gritar como un loco cada vez que llegas al orgasmo…

Antes de que pudiera protestar, Tom ya se había apoderado de sus labios, besándole profundamente mientras le hacía cosquillas acariciándole los costados con la punta de sus dedos, riendo contra sus labios al sentirle revolverse bajo su cuerpo desesperado.

Pensando en la vida que crecía dentro de él, decidió poner fin a la tortura y comenzó a besarle más despacio, bajando las manos hasta meterlas bajo sus bóxer y tirar de ellos hacia abajo. Sintió como relajaba su cuerpo bajo el suyo y tras besar su labio inferior por última vez bajó por su cuerpo hasta lograr desnudarle de cintura para abajo y acariciar su miembro con los labios.

Empezó a lamérselo con suavidad, mientras se desnudaba del todo y entonces se volvió a acomodar encima de Bill, quien separó las piernas para que tuviera más sitio. Comenzaron a frotar sus entrepiernas mientras volvía a besarse más profundamente esa vez.

Bajando las manos, alzó las caderas de Bill y coló dos dedos dentro de él, haciéndole gemir de placer contra sus labios. Jugó con su entrada mientras que con la otra mano se preparó él mismo hasta sentirse listo y entonces empezó a entrar lentamente en él.

Comenzó a embestirle con suavidad sin dejar de besarle, cogió su miembro entre sus manos y lo acarició con suavidad. Juntos alcanzan el orgasmo y se derramaron a la vez mientras gemían contra sus unidos labios.

Salió con cuidado de Bill y abrazándole con suavidad le acomodó mejor sobre él, sintiendo como su cuerpo temblaba tratando de recuperar la respiración.

—Me he podido contener—dijo Bill entre jadeos.

Tom se echó a reír al escuchar sus palabras y tras apartarle el pelo le besó la frente, lo que le hizo cerrar los ojos. Suspiró y metiendo las manos bajo la camiseta que aún lleva puesta le acarició la espalda hasta que le sintió caer dormido sobre él.

Se acomodó mejor y cerró los ojos tratando de dormir él también, sin poder evitar pensar en lo que se les venía encima dos días después.

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— ¿Estás en condiciones de viajar?—preguntó un preocupado Tom por tercera vez.

Bill le miró enojado. Habían pasado casi 3 meses sin casi ninguna actuación ni entrevistas, haciéndole creer a David que aún no se encontraba bien del todo. Pero no podía mentir el resto de su vida, o al menos hasta que su embarazo se hiciera más notable. Tenían que seguir con la gira, en esos momentos en que se encontraba en condiciones.

—Hablé con el médico y me dijo que no me excediera en los conciertos y nada de fiestas si podía evitarlo—contestó Bill con cansancio.

—Al primer síntoma de fatiga yo mismo te bajo del escenario en brazos—amenazó Tom muy serio.

Bill asintió y le cerró los labios con un beso para que no siguiera hablando. Se separaron y antes de que pudiera coger la maleta Tom ya se ha adelantado y negó con la cabeza.

—Sabes que no puedes coger peso—riñó Tom con suavidad.

Se dio la vuelta mordiéndose los labios para no soltar un gruñido frustrado. Tom a veces se pasaba cuidándole. No le dejaba coger peso, comer muchos dulces ni dar dos pasos seguidos por si se cansaba.

Cogió la cazadora y se la puso cambiando el gesto de la cara antes de girarse.

— ¿Nos vamos?—preguntó forzando su mejor sonrisa.

Tom asintió y le abrió la puerta para que saliera él primero. Bajaron las escaleras y se reunieron con sus compañeros, que llevaban casi media hora esperándoles impacientes.

—Cada día tardas más en hacer la maleta—dijo Georg al cantante enfadado.

Bill ignoró su comentario y salió a la calle mientras se ponía las gafas de sol. Subió al coche que les llevaría a la discográfica y se recostó en el asiento de atrás.

Tras meter el abultado equipaje de su hermano, Tom le hizo compañía sentándose a su lado. Los demás también ocupan sus asientos y se pusieron en marcha. Llegaron a la discográfica y mientras metían sus maletas en el autobús David les informó de los cambios de planes de última hora.

—Tras agotarse las entradas han cambiado el lugar del concierto a una sala más grande—les dijo consultando su agenda—Al día siguiente y tras la fiesta de rigor, una sesión de fotos y 3 entrevistas. Luego por la tarde partiremos para otra ciudad en donde tenemos concertadas 2 entrevistas más…

Mientras hablaba los hermanos se miraron. No sabían si se estaban excediendo y tal vez deberían decir algo. Pero David no les daba la oportunidad, ya lo tenía todo planeado.

—En vista de que has tardado mucho en recuperarte y como no quiero que vuelvas a enfermar, para ti no habrá ninguna clase de fiesta—apuntó David señalando cal cantante con el dedo—Tras el concierto te quiero ver descansando en el hotel para salir radiante en las fotos del día siguiente. Y si te sientes de nuevo mal me lo dices de inmediato y lo cancelo todo.

Bill asintió sonriendo, y viendo que no había más noticias subieron al autobús junto a sus compañeros. Se pasaron la mayor parte del viaje bromeando y riendo hasta que el cansancio les hizo subir a tumbarse en sus camas.

Echado solo en su cama, Bill cerró los ojos pensando que aunque tuviera mucho trabajo por delante lo haría sin quejarse, pensando que en unos meses no podría dar largos conciertos y se tendría que conformar con pequeñas apariciones en programas televisivos, en donde todo el mundo vería y criticaría a la joven estrella del rock que se quedó embarazada por no tener más cuidado.

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El concierto fue todo un éxito, y tras recibir el caluroso aplauso del público los chicos bajaron del escenario. Por el camino Tom no dejaba de observar a Bill, como se frotaba la parte baja de la espalda una y otra vez. Aprovechando un momento de distracción de sus compañeros, se acercó y le puso las manos en los hombros, masajeándole con suavidad.

— ¿Cansado?—le preguntó preocupado.

—Un poco—contestó Bill cerrando los ojos.

Antes de que pudieran seguir hablando, llegaron los técnicos de sonido encargados de quitarles los micrófonos y auriculares. Mientras se dejaban hacer, David les felicitó efusivamente.

—Se te ve mala cara—dijo preocupado al cantante tras felicitarle.

—Se lo estaba diciendo, tal vez debería irme al hotel con él—se ofreció Tom.

—No, te mereces estar en la fiesta, no viendo como me caigo dormido en cuanto mi cabeza toque la almohada—negó Bill.

Accedió a regañadientes y se preparó para ir con sus compañeros a esa fiesta que no le apetecía para nada.

—Tienes el frasco de las vitaminas dentro de tu neceser de maquillaje—recordó Tom en voz baja—Y acuérdate de pedir un vaso de leche caliente antes de acostarte, te ayudará a dormir mejor. Si necesitas algo me llamas al móvil y vengo volando.

Bill asintió y le acompañó hasta la puerta del backstage para verle irse sin él. Tras pedir otro coche que le llevaría al hotel, se montó en el algo triste. Se acabaron las fiestas para él, al menos de momento.

Una vez en su habitación y tras cerrar la puerta al servicio de habitaciones, caminó llevando el vaso de leche caliente en su mano. Entró en el baño y sacó el neceser donde estaban las vitaminas tal y como le dijo Tom. Se tomó una con la leche y se acostó en la cama tras ponerse el pijama.

Apagó la luz y se quedó mirando el techo, pensando que en esos momentos Tom se estaba divirtiendo y él se encontraba muy solo. No pudo evitarlo y se puso a llorar suavemente mientras bajaba las manos y se acariciaba el vientre.

No estaba tan solo, al fin y al cabo. Su hijo le hacía toda la compañía que necesitaba…

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Al día siguiente bajó a desayunar sin poder disimular su tristeza y enfado. A pesar de llevar puestas las gafas de sol, Tom se lo notó en cuanto se sentó a su lado sin dirigirle la mirada.

— ¿Te has tomado…?—empezó Tom a preguntar en voz baja.

—Si—cortó Bill con dureza.

Tom le miró frunciendo el ceño. Sabía que Bill estaba molesto por algo, pero no tuvo tiempo de averiguar el porqué. David les vino a buscar en cuanto terminaron de desayunar y los 4 subieron a un coche que les llevaría al estudio en donde tendría lugar la entrevista y la sesión de fotos.

Sentados en un amplio sofá contestaron con la mejor de su sonrisa a la entrevistadora, quien se quedó satisfecha con sus respuestas. Lo siguiente fueron las fotos, y tras posar en grupo llegaron las de los hermanos solos.

Posando al lado del cantante, Tom sentía como se ponía tenso a su contacto. Solo le había puesto una mano en el hombro tal y como le ha pedido el fotógrafo, pero Bill había dado un salto como si le hubiera pinchado con algo.

—Por favor, sonríe un poco—pidió el fotógrafo al cantante.

— ¿Podemos parar? Es que se me ha metido algo en el ojo—se excusó Bill frotándoselo con cuidado.

—Nos tomamos un descanso de 15 minutos—anunció David al notarle cansado.

En cuanto lo escuchó, se separó de Tom y corrió a encerrarse al baño, pero la puerta se abrió antes de que pudiera echar el cerrojo y se giró para que no le viera llorar.

—Bill, dime que te pasa—suplicó Tom tras candar la puerta.

—Nada—mintió Bill.

Pero su voz le delató y al segundo Tom ya le está abrazando fuertemente por la espalda.

— ¿Por qué no viniste anoche a dormir conmigo?—preguntó Bill entre sollozos.

¡Así que era eso! Bill estaba molesto porque tras la fiesta no acudió a dormir con él como hacía todas las noches.

—Regresamos muy tarde, y tú necesitabas descansar. No te quise molestar, perdóname—dijo Tom besándole la mejilla.

Eso consiguió hacerle sonreír, pero no que dejara de llorar. Le giró entre sus brazos y le obligó a mirarle mientras le limpiaba las lágrimas con cuidado de no estropear más su maquillaje.

—Cuéntame que más te pasa—suplicó Tom en voz baja.

—Fue en la entrevista…cuando hizo esa pregunta de cómo me veía en un futuro inmediato tuve que mentir y contestar con lo primero que se me vino a la cabeza—explicó Bill en voz baja—Cuando la realidad es que me veo cuidando de nuestro hijo contigo a mi lado, si no te has cansado ya de mis quejas y lloros.

Tom no lo puso evitar y rompiendo a reír le abrazó muy fuerte cuando trató de escapar de él.

—A mí no me hace gracia—protestó Bill sollozando.

—Bill ¡son las hormonas las que te hacen sentir así! En el libro lo pone. Tienes grandes cambios de humor y lloras con más facilidad que antes—explicó Tom sin dejar de abrazarle.

—Entonces, ¿es normal que me sienta así?—preguntó Bill dejando de llorar.

— ¡Claro! Eso quiere decir que todo está saliendo bien, que nuestro hijo crece fuerte y sano y tú te estás comportando como un embarazado más—contestó Tom sonriendo.

Le soltó lo justo para apoderarse de sus temblorosos labios y hacerle gemir contra los suyos.

—Y deja de pensar que algún día me cansaré de estar a tu lado—susurró contra sus labios—Llevamos casi 17 años juntos y nos queda una larga vida por delante.

Le soltó y ayudó a recomponerse el maquillaje. Una vez calmado, salieron del baño y volvieron a posar ante el fotógrafo mostrando su mejor sonrisa, en donde se reflejaba la felicidad que estaban viviendo en esos momentos….

Sin pensar que algo malo fuera a suceder y enturbiase tanta felicidad…

Continúa…

Gracias por leer.

por lyra

Escritora del fandom

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