Somos tres 5

Fic M-Preg de lyra. Temporada I

Capítulo 5: Peligro

Los días pasaron y Bill se sentía cada vez más pesado. Con las últimas fotos hechas en una mano estudiaba cómo se le había hinchado la cara y se lamentaba ante las risas de Tom.

—Ni un buen maquillaje me disimula ya—murmuró Bill con un puchero.

—Yo te veo estupendo—dijo Tom quitándole la foto de las manos.

—Cada vez me siento más hinchado, y ya se está notando—apuntó Bill levantándose la camiseta.

No pudo evitarlo y puso ambas manos sobre el cada vez más abultado vientre de Bill. Ya estaba de casi 5 meses y costaba ocultarlo. No era que se le notara mucho, pero en su cara se reflejaba el permanente cansancio y ya debían decir algo para rebajar el trabajo.

—Bill, sabes que ya ha llegado el momento—murmuró Tom sin dejar de acariciarle el vientre,

Vio como Bill agachaba la cabeza y asentía en silencio suspirando.

—Sí, ya corren rumores, sobre todo por Internet—dijo Bill suspirando—Si antes se me acusaba de estar demasiado delgado y parecer anoréxico, ahora es al contrario.

—Tenemos dos días libre, podemos ir a casa y contárselo a mamá primero, y luego al resto del mundo. ¿Qué te parece?—preguntó Tom.

—No tengo otra elección, ¿no?—contestó Bill a punto de llorar.

Tras bajarle y acomodarle la camiseta, Tom le dio un fuerte abrazo a la vez que le besaba la frente. Le dejó que se apoyase en su pecho y cerrase los ojos gimiendo por lo bajo. Sabían que tarde o temprano llegaría el día en que todo el mundo se enteraría del motivo de su gran felicidad, pero ese día había llegado demasiado pronto.

Se acabó del disfrutar en secreto de esa nueva experiencia, había llegado el momento de compartirla con el mundo entero.

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Cerrándose con esfuerzo la cazadora, bajó del coche con la ayuda de Tom. Sin soltar su mano echó a andar por el jardín y tras mirarse y coger aire llamaron a la puerta, que fue abierta por Simone.

— ¡Menuda sorpresa!—exclamó Simone riendo.

Abrazó a sus hijos y besó sus mejillas antes de dejarles pasar y llamar a su marido. Gordon salió de la cocina y estrechó sus manos sonriendo.

—No sabíamos que ibais a venir—dijo Gordon señalando el salón.

Los hermanos se dirigieron a el y se sentaron en el sofá ante la atenta mirada de Simone. Se miraron entre ellos y el mayor decidió dar la gran noticia al ver el miedo reflejado en los ojos del pequeño.

—Mamá…Bill está…embarazado—dijo bajando el tono de voz en la última palabra.

La sonrisa de Simone se congeló en sus labios, desviando la mirada al vientre de su hijo pequeño que se acariciaba con una mano tratando de taparlo. Gordon vio la expresión de su mujer y decidió intervenir.

—Tom, vamos a tomar un café, dejaba que tu hermano se explique en privado—dijo a su hijastro mayor.

Quiso negarse a dejarle solo, le prometió estar a su lado cuando se lo dijera. Pero no quería darle otro disgusto a Simone diciéndole que el hijo que esperaba Bill era suyo, tenía que dejar que Bill pasara solo ese mal trago.

Le apretó la mano y se levantó del sofá para seguir a su padrastro a la cocina, dejando la puerta abierta consciente de que por mucho que la cerrara los gritos se iban a escuchar igual.

— ¡¿Cómo has podido?! –estalló Simone una vez a solas—Eres menor de edad.

Bill se llevó las manos a la cara y rompió a llorar sin poderlo evitar, se había prometido no hacerlo, pero sus hormonas estaban disparadas y actuaron como si tuvieran vida propia.

—Al menos sabrás quien es el padre—continuó Simone histérica.

Asintió entre lágrimas dolido por sus palabras, por sugerir que se acostaba con tantos chicos que ya había perdido la cuenta.

—No te quedes callado… ¡di algo!—exigió Simone.

Pero las palabras no le salieron, solo sollozos y cada vez más altos, que fueron oídos desde la cocina.

—Tom, siéntate—ordenó Gordon al ver que se levantaba de golpe.

—No puedo quedarme sentado oyéndole llorar de esa manera—dijo Tom desesperado—Necesita reposo y mucha tranquilidad, y mamá le está alterando.

—Déjamela a mí, mientras prepárale un té a tu hermano—ordenó de nuevo Gordon.

Suspiró aliviado al ver como su padrastro salía de la cocina. Siempre conseguía calmar a Simone cuando él y su hermano hacían alguna travesura. Aunque eso era más grave que una simple chiquillada.

Mientras ponía el agua a hervir escuchó la voz de su padrastro pidiéndole a Simone que se calmara y a Bill que fuera a la cocina. Se giró y a los pocos segundos le vio venir por el pasillo limpiándose las lágrimas por el camino, viendo como la puerta del salón se cerraba tras él.

Le recibió con los brazos abiertos, a los que corrió a refugiarse y romper a llorar de nuevo.

—Sabíamos que no se lo iba a tomar bien—le trató de consolar.

Le levantó la cara y besó su húmeda mejilla, secando de paso esas lágrimas amargas que lentamente se deslizaban.

—Siéntate mientras te preparo el té—pidió Tom retirando una silla.

Bill le obedeció y mientras que Tom retira la tetera del fuego se desabrochó la cazadora y se la quitó, alisando la camiseta sobre su vientre antes de sentarse. Apoyó los codos sobre la mesa y descansó la cabeza en las manos, cerrando los ojos y suspirando.

Tom le escuchó y se mordió los labios. Todos esos gritos no le sentarían nada bien. Cada día le veía más cansado y estresado. Y todavía faltaba que la prensa se enterara, entonces sí que iba a necesitar mucho reposo y tranquilidad, y su incondicional apoyo.

Le puso la taza delante y le acarició la cabeza para que la levantara.

—Bébelo antes de que se enfríe—pidió con una sonrisa.

Bill se la devolvió con esfuerzo y cogió la taza entre sus manos, bebiendo despacio con los ojos cerrados, sonriendo cuando Tom se puso a su espalda y le masajeó los hombros.

—Estás muy tenso—dijo Tom preocupado.

Se separó cundo escuchó que se abría la puerta del salón. Se giró y vio como entraba Simone con los ojos lloroso. Detrás iba su padrastro, quien le guiñó un ojo para tranquilizarle.

Simone se sentó enfrente de su hijo pequeño, quien agachó la cabeza avergonzado.

— ¿Cómo lo estás llevando? ¿Tienes nauseas?—preguntó Simone con voz ronca.

Levantó la mirada y vio la sonrisa que con mucho esfuerzo le ofrecía Simone y se la devolvió de la misma manera.

—Bien, al principio las tenía constantemente, pero ya se pasaron—contestó Bill sorprendiéndose por su cambio de actitud.

Continuaron hablando como si la discusión anterior no hubiera tenido lugar, incluso Simone le daba consejos por si volvía a sentir nauseas, interesándose por la próxima ecografía incluso.

—Me gustaría acompañarte—se ofreció Simone.

—Claro—dijo Bill más animado.

Lo peor ya había pasado y contaba con el apoyo de Simone, quien viendo que se le notaba cansado por el viaje dio por terminada la conversación y se puso en pie para ayudarle a levantarse, no pudiendo resistirse a acariciarle el vientre y sonreír ampliamente.

Algo confuso todavía, Bill subió las escaleras para ir a descansar a su habitación, pero antes de que pudiera abrir la puerta Tom ya lo hacía por él y le dejaba paso, cerrándola tras ellos para que nadie viera como se apoderaba de los labios de su hermano.

—Lo hemos superado—dijo Tom sonriendo.

Bill le imitó y permitió que le ayudase a acostarse. Cerró los ojos mientras Tom le descalza y le tapaba con una manta, inclinándose para besarle la frente y dejarle descansar tranquilamente.

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—No puedo negar que estoy enfadado por no habérmelo dicho antes. Soy vuestro mejor amigo….o eso creo—les recriminó Andreas en broma.

Sentado en la cama del futuro padre no le quitaba los ojos de su abultado vientre que se acariciaba con ternura.

—Queríamos mantenerlo en secreto el mayor tiempo posible—explicó Tom por los dos.

—Lo comprendo… ¡y ahora contáis con el tío Andy para lo que sea!—se ofreció Andreas con una sonrisa.

—Queremos que formes parte de esto—dijo Bill asintiendo.

Dejaron de hablar cuando la puerta se abrió y apareció Simone con una bandeja en las manos que se apresuró a coger su hijo mayor.

—Os he traído algo para merendar—explicó sonriendo a su hijo pequeño—Tienes que comer más, se te ve delgado.

—Mamá, que estoy bien. El médico me ha asegurado que todo marcha perfectamente—explicó Bill.

Simone se rindió levantando las manos y salió de la habitación dejándolos a solas con sus cosas.

— ¿Lo sabe alguien más?—preguntó Andreas sin poder contenerse.

—No, cuando regresemos al apartamento hablaremos con David y los muchachos. Ya lo verás en las noticias—contestó Tom suspirando.

Tras pasar una hora con sus amigos, Andreas se despidió y le dejó que siguiera descansando. Cuando se fue, bajaron a cenar sin dejar de asombrarse por el cambio experimentado en su madre.

Quizás al principio se disgustara por la noticia, pero en esos momentos se la veía muy ilusionada con la idea de ser abuela.

Lo peor vino a la hora de acostarse. Solo en su cama, Bill no encontraba la postura adecuada. Acostumbrado a dormir en brazos de Tom, daba vueltas suspirando.

No podía dormir nervioso como estaba por pensar que en breves días su vida daría un gran giro. Todo el mundo se enteraría de su estado y los comentarios serían inevitables. No podía evitar morderse los labios al pensar en las persecuciones de los paparazzi.

Necesitaba tranquilidad en la recta final de su embarazo, y sabía que a partir de unos días viviría bajo mucho estrés.

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Sentado en el despacho de David tres días después no podía evitar sentirse avergonzado bajo la atenta mirada del productor, quien de brazos cruzados no salía de su asombro.

—Lo habéis vuelto a hacer. Os suplico que me aviséis si os ocurre algo y lográis ocultar un embarazo delante de mis narices—dijo David decepcionado.

—Necesitábamos tiempo…no sabíamos cómo contarlo—dijo Tom por los dos de nuevo.

—Bueno, ya no se puede hacer nada. Solomos ruego que a partir de ahora seáis más sinceros conmigo—suplicó David—Más cuando sientas que no puedes seguir trabajando.

—Serás el primero en saberlo—aseguró Bill con firmeza.

—Bueno, y tras la gran noticia…habrá que preparar una rueda de prensa. Es mejor contarlo nosotros mismos que dejar que la gente saque sus propias conclusiones—dijo David sacando su agenda.

Tras acordarla para dentro de dos días, regresaron al apartamento para contárselo a sus asombrados compañeros.

—Ya decía yo que te encontraba cambiado—dijo Georg guiñándole un ojo.

— ¿Qué tal lo llevas?—se interesó Gustav.

—Me siento hinchado, me canso más a menudo…pero soy muy feliz—explicó Bill con una gran sonrisa.

—Sabes que cuentas con nosotros para lo que sea, reduciremos los conciertos y nada de fiestas en el apartamento—dijo Gustav mientras que Georg asiente con la cabeza.

—Os lo agradecemos—contestó Tom sonriendo.

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Llegó el día de la rueda de prensa y mientras esperaba en la salita a que les dieran la señal para salir no pudo evitar pasear nervioso sin dejar de estirar la camiseta sobre su vientre, como si de esa manera pudiera esconderlo cuando ya era tarde.

Tom le vio arrugar la frente enfadado y se levantó corriendo para ir a su lado y tratar de calmarlo.

—Solo van a ser unos minutos—dijo poniendo las manos en sus hombros.

—Los más largos de mi vida—contestó Bill suspirando.

—Cuando queráis—anunció David asomando la cabeza por la puerta.

Cogió aire y tras expulsarlo en un hondo suspiro echó a andar seguido de sus compañeros de grupo y Tom. Entraron en la sala en donde una docena de periodistas esperaban impacientes por saber el motivo de esa rueda de prensa.

Tomaron asiento tras una mesa y David comenzó a hablar y ser él quien diera la noticia, dejando luego que el cantante respondiera a sus preguntas.

—Les hemos reunido para que sepan en primicia que el cantante de Tokio Hotel, Bill Kaulitz está esperando un hijo para dentro de 4 meses—les anunció casi sin respiración.

Cientos de flashes se accionan haciendo que los muchachos parpadeasen para poder ver bien sin esas molestas lucecitas que veían siempre que les sacaban más de una foto a la vez.

—Bill….Bill…. —llamaban varios periodistas a la vez.

David señaló a uno de ellos y este sonrió por ser el primero,

— ¿Quién es el padre?—preguntó ansioso.

David le miró dispuesto a pasar a la siguiente pregunta si esa le resultaba incómoda, pero vio que el cantante se acercó a su micrófono y cogió aire antes de contestar.

—El padre está enterado y participará en la vida de mi hijo desde la privacidad—explicó con voz calmada.

—Bill… ¿seguirás con la gira planeada?—preguntó otro periodista.

—Solo hasta donde pueda llegar, según como me vea…

—Las fans lo entenderán—intervino Tom.

La rueda de prensa siguió con normalidad. Contestó todas las preguntas con su mejor sonrisa…todas, menos una.

— ¿Sabes ya si es niño o niña? ¿O si serán gemelos?

—Prefiero no saberlo hasta que nazca—contestó riendo al pensar en la idea de tener gemelos….cosa muy probable,

Tras despedirse y agradecerles su amabilidad, los periodistas abandonaron la sala con prisa por publicar esa gran noticia y las fotos que habían sacado sus fotógrafos, sobre todo una muy especial cuando tras sus ruegos el cantante se levantó y posó él solo para ellos.

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La noticia no tardó en extenderse y su primera aparición pública fue todo un éxito. Dieron una pequeña actuación en un programa y luego una entrevista en la que el cantante trató de mantenerse relajado, contestando las preguntas con su mejor sonrisa, enterrando en el fondo de su mente lo mal que se sentía por ser el centro de tanta atención inesperada.

El tiempo pasó volando y los viajes se redujeron. Cancelaron los 10 últimos conciertos conscientes de que no los iban a dar, más cuando tenía que cantar sentado las últimas canciones porque ya no se aguantaba de pie.

Solo se limitaron a actuaciones en programas de televisión y unas cuantas sesiones de fotos que serían las últimas, viendo que al cantante le molestaba que se le viera embarazado en todas las revistas.

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—Era una cosa privada, solo de los dos….y están montando un circo…—se lamentó una noche.

—Lo sé…..era inevitable—trató de consolarle Tom.

Tumbados en la cama, se abrazaron y se quedaron en silencio mirando el techo, con las manos unidas sobre la ya muy abultada barriga que el cantante tapaba con una camiseta de Tom, en vista de que las suyas se le habían quedado ya muy pequeñas.

—Tienes que relajarte, estás muy estresado y eso no es bueno para el bebé—dijo Tom al oírle resoplar en la oscuridad.

—Lo sé…y lo intento—contestó Bill con cansancio.

Ton le abrazó con fuerza y le hizo apoyar la cabeza en su hombro para que se durmiera, mientras que él con los ojos abiertos pensaba en la actuación que iban a dar al día siguiente. Tenía en mente hablar con David para decirle que sería la última, que Bill necesitaba descansar.

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Haciendo caso omiso a Tom, que le pedía que se sentara, Bill paseaba por la sala llevándose una mano a la parte baja de la espalda, cerrando los ojos al sentir otra punzada de dolor, apretando los labios para no gemir y asustar a Tom.

En menos de 10 minutos saldrían al escenario para dar la que sabía que es su última actuación. No había hecho falta que Tom hablara con David, él vio su mal estado y se lo comunicó de inmediato. Tras esa noche, el grupo se tomaría unos meses de descanso, haciendo apariciones públicas sin su famoso cantante que se retiraría a esperar con ilusión el nacimiento de su hijo.

La voz de David le sacó de sus pensamientos y echó a andar tras sus compañeros, sonriendo al productor cuando le preguntó si se encontraba bien.

Salieron al escenario y las fans chillan al verle, muy ilusionadas de tenerle delante y más en ese estado. Sonríe al recordar las palabras de Tom, quien tras una de sus últimas noches de amor le confesó que se le veía muy hermoso estando embarazado.

Se preparó en mitad del escenario y la música comenzó a sonar. Cogió con fuerza su micrófono y esperó con los ojos cerrados a que le llegue el turno de ponerse a cantar…pero no llegó a separar los labios.

Sintió una punzada de dolor que le obligó a doblarse en dos, a soltar el micrófono para llevarse las dos manos al vientre y así evitar que se golpease cuando sin poderlo impedir comenzó a caer al suelo mientras perdía la consciencia….pensando solo en que su bebe se encontraba mal y llevaba todo el día avisándole….y él no le supo escuchar…

Continúa…

Gracias por leer.

por lyra

Escritora del fandom

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