67: Una nueva amiga

67: UNA NUEVA AMIGA

Si había algo de lo que Sofia se sentía orgullosa era de su instinto de sagacidad para poder leer a las personas a su alrededor, en sus cuatro años en la universidad, como estudiante de medicina, había aprendido a confiar en su instinto para dar con el diagnóstico correcto a los signos y síntomas que refiera el paciente, razón por la que estaba más que segura era que Bill le estaba mintiendo.

Hacía poco más de dos semanas que estaba tenso, paranoico y de mal humor, siendo los guardaespaldas quienes pagaban su mal humor, incluso en la cama se distraía, en más de una ocasión tuvo que sacarlo de donde sea que estuviera vagando su mente, había intentado sutilmente extraer algo de información, pero Bill simplemente decía que se debía a la próxima exposición que montaría para un amigo de Andreas, pero no era tan estúpida como muchos pensaban.

¿Por qué no lo sigues? —Sofia pestañeo y miro a Andrew frente a ella, quien estaba muy entretenido pintándole cuernos y bigotes a las personas del diario de esa mañana.

Mira por sobre su hombro, hacia la puerta de cristal del jardín, Bill está hablando con Tom y por lo visto ambos están de malas—lo hice—le confiesa, el bolígrafo resbala de la mano de Andrew.

¿Lo hiciste? ¿Cuándo, por qué?

Hace un tiempo, recuerdas que te conté sobre aquel horrible sueño que involucraba a Bill con la —inhala y exhala antes de continuar— y la puta de Tabatha —rechina los dientes al decir el nombre, aun no puede soportarla idea de la aventura que tuvo su Bill con esa zorra.

Andrew asiente—¿Encontró algo?

Nada, ellos no se han visto desde hace un tiempo.

¿Aun lo sigue?

No, dejo de hacerlo unos días despues de mi accidente.

¿Pero tu aun sospechas que algo te esconde? —ella asiente.

Esta tenso y molesto, además no es el único, Tom y todos están paranoicos.

¿No has pensado que tal vez, sea por cuestiones políticas? —Sofia tuerce los labios—Vamos Sofh, las cosas no están tan bien, con todo lo que está pasando y ellos pueden estar tensos por Gordon.

¿Al grado de estar más paranoicos? No lo creo, además estoy segura de algo me está ocultando, ¿no sé por qué? ¿y mucho menos que es? Pero lo voy a averiguar.

No te has parado a pensar, ¿Qué tal vez no te guste lo que encuentres?

Gracias por el apoyo.

¡Oye sabes que soy neutral! Pero también conoces a varios que están esperando a que tú digas que tu relación con él fue una pérdida de tiempo para recibir un te lo dije.

¡Lemir! —murmuran bajo y al mismo tiempo.

¿Tienes algún consejo?

Si te soy honesto, Sofh, creo que solo necesitas relajarte y dejar que las cosas sigan fluyendo y esperar a que Bill te cuente lo que sea que le preocupa.

Dice que es la próxima exposición.

Vez ahí lo tienes, tú eres la que se está poniendo paranoica.

¿Quién esta paranoica? —interrumpe Bill, sobresaltando a ambos chicos.

Sofh—responde Andrew volviendo a su trabajo sobre las personas del periódico.

¿Así? ¿Por qué?

Por el internado—responde rápidamente, Andrew frunce el ceño, pero no dice nada.

Lo harás bien—le besa la cabeza—eres la mejor doctora que conozco.

Gracias.

***

Bill cierra la puerta de la casa de Tom y camina hacia la cocina donde se encuentra su hermano, hablando con Sakí, por la cara de ambos hombres no tienen buenas noticias.

¿Qué sucede? —pregunta caminando hacia ellos.

Tom suspira y le entrega un sobre color crema, Bill frunce el ceño al darse cuenta que está abierto y más aún que va dirigido a él. Decide no preguntar porque está abierto y vacía el contenido sobre la mesa de granito de la cocina, se encuentra con varias fotografías en las que aparecen dos personas, la primer que aparece a cuadro y sonriendo es Sarah, detrás de ellas se puede ver a Sofia, en algunas tomas esta solo con Leo, en otras con sus amigos o Morgana y hay una en donde están ellos.

¿Qué demonios es esto? —pasa una a una las fotos—¿Es una broma? ¿es un montaje?

Ya revisamos las fotografías y son reales, ella ha estado en todos esos lugares, Markus reviso las cámaras de seguridad de esos lugares y efectivamente la señorita Ulrich ha estado en los mismos lugares que ustedes.

¡¿Qué demonios hacían ustedes?! ¡¿Por qué no la notaron?! —le lanza las fotos a Sakí quien permanece quieto en su sitio—¡Son un montón de inútiles!

¡Bill! —le llama Tom—tranquilízate, estás haciendo justo lo que esa hija de puta quiere, que pierdas la cabeza, ni siquiera tú la notaste, esa imbécil sabe cómo moverse sin ser detectada, pero ahora ya lo sabemos y vamos a estar más al pendiente de eso.

¿De verdad? Me acabo de dar cuenta, ¿Cuándo llegaron?

Llegaron hace dos días.

¿Dos días? ¿Se puede saber porque hasta ahora me entero? —Toma una donde se observa a Sofia sentada en el jardín de la casa de Morgana, jugando con Lucas y Pumba, Sara aparece justo al frente sonriendo.

Revisabamos las fotos e intorrogabamos a la seguridad de la señorita Sacks.

¿Qué encontraron?

Nada—Bill hace una mueca de molestia y fastidio.

Bill, yo confió en la gente de nuestra seguridad, esto es una fuga y esa solo está buscando provocarte, creo que ha encontrado tu punto débil.

Ya me encargué de reforzar la seguridad de la señorita Sacks—comenta Sakí—haremos que pasen como civiles, para que no se sienta acorralada, ya sabemos que odia tener a Leo.

Me alegro que hagas bien tu trabajo—responde con acidez.

Bill, no te comportes como una diva—le reprende Tom—gracias Sakí, ahora déjanos solos, y cualquier cosa me lo informas.

¿Por qué tiene que informarte a ti?

Porque si te lo dice a ti, eres capaz de actuar sin pensar y despotricar frente a Sofia, insisto en que deberías hablarle de Sarah.

No comiences Tom, ella no va a saber nunca acerca de esa hija de puta.

Como quieras, pero despues no te quejes.

***

Sofia está sentada en la sala jugando con Pumba y Lucas cuando Bill entra en la casa, le sonríe y se sienta a su lado, tomando la pelota del hocico de su perro y lanzándola.

¿Todo bien? —pregunta con cautela

Si todo bien—le ofrece una sonrisa tensa, que la rubia no se traga y mucho menos responde—¿Qué? —pregunta al ver su expresión seria.

¿Es solo que no entiendo?

¿No entiendes qué?

él porque te empeñas a fingir que no pasa nada, ¿porque no me dices que te molesta?

Porque no me molesta nada.

Bill, ¿tú en verdad que crees que soy estúpida y no me doy cuenta de las cosas? Sé que algo te molesta y no entiendo porque rayos no me dices que es lo que tanto te molesta.

¡Porque ya te dije que no es nada! —grita, los perros salen corriendo de la habitación ante el estallido de su amo, Sofia parpadea ante el exabrupto —Ya te lo dije antes, es la presentación de esta noche, estoy tenso, el artista es nuevo y un gran amigo y si las cosas salen mal, es mi nombre el que va a quedar en ridículo.

Sofia se frunce los labios y se pone de pie, toma la chaqueta que dejo en el sillón y su bolsa, sale de la habitación.

¿A dónde vas? —pregunta caminando tras ella.

Me voy—responde con voz tranquila—Hace semanas que me estas ocultando cosas, inventando mentiras tras mentiras, no te preocupa la exposición de esta noche, has dicho que será un éxito, así que no entiendo porque no me dices que demonios pasa.

¿Por qué no vas a entender?

sabes que no soy una rubia sin cerebro ¿cierto?  Que la mayoría del tiempo pretenda fingir que no sé qué pasa a mi alrededor no significa que no esté enterada de las cosas, tu ocultas algo y no eres el único, Tom luce igual de tenso y molesto que tú y él no tiene nada que ver con la exposición, tu equipo de seguridad es tres cuartos de lo mismo, ¿sabes qué? ¡Estoy harta!

¿Estas harta?

¡Si, Bill, estoy harta! Cansada de que me ocultes cosas, ya me cansé de dar y no estar recibiendo nada a cambio.

¿Qué no estas recibiendo nada a cambio? ¿te estas escuchando? Te cuido Sofh, te compre una casa, hice que tu madre fuera encerrada porque me lo pediste ¿Oh acaso no lo recuerdas?, arregle que el cerdo que te lastimo nunca vea nada más allá de su celda, así que serias tan amable de decirme ¿qué más quieres?

No te pedí una casa, te lo dije cuando me entregaste las escrituras, lo demás lo hiciste porque así lo quisiste, sobre que quiero, quiero que me digas la verdad, que confíes en mí, como yo lo hago ¿Qué ocultas?

Nada, ya te lo dije, no te oculto na-da, sabes que confió en ti.

Estas mintiendo—niega y deja escapar un suspiro—¿Qué hacemos juntos?

¿Qué?

Me escuchaste, ¿Qué hacemos juntos? ¿Por qué estamos juntos?

Bill parpadea, ante el tono suave y cansado de voz de ella—Estamos juntos, porque somos una pareja, estamos juntos por que nos queremos—Sofia se abraza a él, Bill la aprieta fuerte contra su cuerpo— Te quiero—murmura contra su oído—¿no es suficiente?

Desearía que lo fuera—lleva sus manos a las mejillas de Bill, el bello facial le pica, pero no las aleja—te molesta porque dices que no confió, exiges respuestas, tienes hombres tras mi espalda, contigo soy algo que nunca he sido, me he sometido a tus exigencias y caprichos, pero no puedo obtener de ti el mismo trato.

Sofia, ¿Qué estas tratando de decir?

No lo entiendes aun, hasta que no confíes en mí, no podemos seguir juntos, no quiero estar contigo al menos no así, Bill llevas semanas en la luna, cuando estás aquí, estas molesto, casi no sonríes y cuando lo haces son forzadas y vacías.

Tu no entiendes, Sofia.

¿Por qué no me dejas entender? Bill ¿qué es eso tan grave que te preocupa?

Tengo miedo de que te paso algo, tengo miedo de perderte—confianza, no es la verdad que ella espera escuchar, pero es una parte de ella.

Bill tu no vas a perderme—le acaricia el rostro, sintiendo como la barba le causa cosquillas en las manos—la única forma de perderme es que tú me alejes de tu vida.

Eso no va a pasar nunca—le besa—Lamento haberte preocupado, pero me siento ansioso, no dejo de pensar en lo que te ocurrió y en que debí haber estado contigo, tengo miedo de bajar la guardia y volver a recibir una llamada de Sakí, donde me diga que estas de nuevo en el hospital.

Sofia suspira y esconde su rostro en el cuello de Bill, deja un beso en la vena que palpita y sonríe cuando siente que lo hace más rápido.

¿Te vas a quedar? —pregunta en voz baja y con miedo.

No, me voy a ir—se separa, Bill siente que el corazón se le va a detener en ese momento—Pero voy a volver más tarde—se rie.

No juegues así, no es divertido.

Lo lamento, tengo una cita en la peluquería y tengo que recoger mi vestido para esta noche—Bill la besa y la deja marcharse, un poco más tranquilo y espera que ella deje de insistir con ese tema, lo que no sabe es que Sofia solo se ha tragado medio mentira y sabe que aún le oculta algo y va a descubrirlo a como dé lugar.

***

El ahora largo cabello de Sofia cae lacio por su espalda llegando debajo de su cintura, es un tono más oscuro de su rubio natural, sus ojos están ligeramente maquillados, haciéndolos resaltar aún más y sus labios están pintados de un color borgoña, lleva un pantalón de cintura alta, una blusa negra transparente de cuello alto de la que sobresalta su sostén negro y un saco negro, zapatillas negras, sonríe ahora  con más confianza a las cámaras mientras camina de la mano de Bill, quien al igual que ella lleva un pantalón negro de cintura alta, rodeado por un cinturón negro ancho, un camiseta tipo suéter en azul con una palabras en pecho y una mascada en el cuello, tenis naranjas y  su cabello rubio despeinado.

Los reporteros hacen eco al verlos caminar tomados de las manos y tan compenetrados mientras se dirigen a la entrada de la galería del rubio, la cual está a rebosar de personas que esa noche disfrutaran de una de las exhibiciones de artes más esperada de la temporada, Bill y Andreas se habían encargado de hacer correr la voz como una de las mejores del año y que haría historia dentro del mundo del arte.

Sofia sonreía a las personas que se acercaban hablar y felicitar a Bill por el gran artista que habían presentado esa noche y de cómo estaban disfrutando de la maravilla que mostraba a través de las fotografías,  no entendía ni jota de lo que esas personas querían decir con que la piel se les erizaba al ver las emociones que transmitía un vestido, para ella eran solo lindas fotos de ropa, pero tal vez se debía a que no tenía esa educación para distinguir el buen arte y la moda, como Simone hizo referencia una vez, ante el comentario mal atinado que hizo sobre una pieza de su casa, que ella encontraba realmente feo y de mal gusto.

Pero claro estaba segura que más de uno tampoco entendería si ella les contaba lo maravilloso que encontraba una cirugía a corazón abierto, lo bien que se sentía jugar a ser dios en un quirófano.

Su mirada viajo hasta el joven con la charola llena de copas de champagne, estaba consciente de que si tenía que soportar toda la noche, con una sonrisa estúpida pintada en el rostro y asintiendo a los comentarios frívolos y escuchando sobre el precio de las piezas y la luz que debía recibir dicha foto y el mejor lugar para colocarla, sería mejor que tuviera suficiente alcohol circulando por su sistema sanguíneo hasta que lograr entumecer su cerebro, porque esa como todas las noches de exposiciones a las que Bill solía arrastrarla eran largas y aburridas y lo único que lo compensaba era el buen sexo que recibía cuando llegaban a casa y prácticamente lo arrastraba hasta su cama.

Bill y Andreas hablaban con un crítico de arte o lo que sea que fuera, se giró para ver si encontraba un rosto familiar que rescatara (lo que se traducía en Tom, Georg, Gustav o las chicas de estos) pero los cuatro últimos de sus listas estaban ensimismados hablando sobre una fotografía en particular, Tom estaba tonteando con una cantante, la había reconocido porque Lemir no dejaba de hablar del último concierto al que Eva lo arrastro, donde termino siendo fan de la chica, así que no veía viable el llegar a intervenir en dicha conversación.

Disimuladamente se acercó a Bill y le indico que salía al balcón a fumar, recibió un asentimiento distraído del rubio y le indico a Leo a donde iba, no hacía falta que la siguiera, pero sabía que el hombre lo haría de igual forma, aunque se mantendría a una distancia prudente.

El aire se sentía fresco a comparación de cómo se sentía en el interior de la galería, saco un cigarrillo de su bolso y rebusco en el para dar con el encendedor.

Genial—renegó al darse cuenta que no lo llevaba en el bolso, Bill lo había usado en auto y no se lo había regresado.

Toma—una mano con una manicura impecable le extendió un encendedor rosa.

Gracias—respondió tras haber encendido su cigarrillo, da una mirada a la rubia de ojos verdes frente a ella, por un momento le parece gracioso el extraño parecido en ambas, su cabello está recogido en la cola alta y lleva un mini vestido de lentejuelas, sin duda es una belleza, está segura que debe ser modelo.

¿también saliste huyendo de ahí? —pregunta, sacándola de su escrutinio.

Sofia parpadea avergonzada antes de responder—Hace demasiado calor ahí dentro—respondió con simpleza—¿Tu saliste huyendo?

La verdad es que no entiendo ni jota de arte, el chico con el que estoy saliendo me arrastro hasta aquí—Ambas chicas rieron.

Creo que te comprendo—confiesa, provocando la risa de la rubia frente a ella—No me he presentado, disculpa soy Sofia Sacks, mucho gusto—extiende su mano.

Sarah Ulrich—sostiene la mano con firmeza—Es un placer conocerte Sofia—sonríe y su sonrisa están grande que puede competir con la del grinch cuando se robado la navidad, pero Sofia no repara en eso, está feliz de encontrar a otra persona que encuentre igual de aburrida que ella esos eventos.

¿Dime sueles asistir muy seguido a estos eventos?

Cada que estoy libre en realidad, aunque casi siempre asisto a los que se realizan en este lugar.

¿Eres amiga de los artistas que se presentan en este lugar?

Mi novio es el dueño de este lugar—Responde con simpleza.

¿Eres novia de Bill Kaulitz? ¡Qué pequeño es el mundo!

¿Lo conoces? —pregunta con desconfianza.

Su fama le precede —sonríe, Sofia tuerce los labios en una mueca fastidiada—Lo siento, no quería sonar ruda, a veces no mido el alcance de mis palabras—le ofrece una dulce y avergonzada sonrisa.

Ambas se quedan calladas y dan unas ultimas caladas a sus cigarrillos.

Creo que mejor vuelvo, antes de que envié a los guardaespaldas a buscarme—suspira.

Bastante sobreprotector, ya quisiera yo que el mío fuera así—ambas ríen.

El día que desees te puedo presentar a uno de los cinco tipos que me cuidan las espaldas.

¿Ci…cinco?

Sin contar los que no se ven—responde con fastidio, sin percatarse de la mirada de molestia que refulgen en los ojos verdes de la rubia a su lado—Bueno me dio gusto conocerte y si tu novio es tan asiduo a estos eventos, creo que nos estaremos viendo.

Igual a mi Sofia, espero verte pronto—sonríe.

Lo mismo digo—se despide con una sonrisa y regresa al interior, Sarah, no despega la mirada de la espalda de la rubia, espera unos segundos, antes de regresar a la fiesta y buscar al imbécil con el que asistió, pero espera poder ser vista por Bill.

**

Bill se gira y sonríe a Sofia cuando la ve acercarse a su lado, en ese momento se encuentra hablando con Tom y sus amigos, la rodea por la cintura y le besa la mejilla justo cuando un flash da de lleno con sus caras, provocando que todos parpadeen al ser sido tomados de improviso.

Lo siento Jefe— se disculpa Lila riendo y escapando de la mirada nada divertida de Bill.

Esa chica no te respeta—se burla Andreas.

Tampoco a ti—le recuerda Tom riendo.

¿Dónde estabas? —pregunta Bill en voz baja, solo para que Sofia lo escuche.

Salí a fumar un rato.

Te fuiste a esconder—Tom la mira con diversión, ya que el sí pudo escuchar la pregunta de Bill.

Necesita unos minutos—Bill asiente y Tom pone los ojos en blanco.

Admítelo odias esto, tanto como yo—se burla Tom, Sofia rie.

Claro que no, bueno solo que no entiendo mucho—se rie— Conocí a una chica, mientras fumaba.

¿Otra pobre que odia estos lugares?

Sofia asiente y busca entre las personas para ver si puede encontrarla, sonríe cuando la ve a una distancia prudente de ellos.

Miren es aquella, chica rubia que está hablando con esas personas—les indica, los hermanos siguen con la mirada la dirección que le dice Sofia, aunque no son los únicos, Georg, Gustav y Andreas también lo hacen, Bill y Tom siente que el aliento se les atasca cuando sus ojos conectan con unos verdes que les mira con diversión, Sarah sonríe y levanta su mano saludando a Sofia quien también responde el saludo, antes de perderse entre la gente, momento que Tom aprovecha para moverse del lado de su hermano y comenzar a caminar entre las personas para dar con la rubia que se está escabullendo.

La mano de Bill se ciñe a la delicada y pequeña cintura de Sofia—Ya es tarde, creo que nosotros nos vamos, Andreas te encargas de todo—ordena Bill con un tono de voz que intenta esconder las ganas que tiene de correr hacia Sarah y matarla con sus propias manos y al mismo tiempo quiere mantener a Sofia lejos de las garras de esa bruja, le hace una señal a Markus que rápidamente los sigue y también le ordena a Leo que se mueva.

¿Nos vamos tan pronto? —pregunta con curiosidad, Bill se inclina sobre ella y le besa la oreja arrancándole una risa y que no haga más preguntas.

**

Tom camina hacia una esquina de la galería seguido de Georg, Gustav y Sakí, los cuatro mantienen una imagen relajada, aunque por dentro están como Bill, aunque puede que un poco menos tensos que el rubio que ahora se ha marchado.

Pensé que sería Bill, quien me enfrentaría, no sus perros—les sonríe, Tom se acerca a ella, pero no lo suficiente para no llamar la atención de las personas que están pasando junto a ellos—Dile a Bill que quiero hablar con él, no contigo.

Aléjate de mi hermano—ordena.

Tengo una nueva amiga, tu cuñada es tan estúpida—se burla, Tom intentan tomarla del antebrazo, pero no puede ya que en esos momentos se acerca lila, distracción que aprovecha Sarah para alejarse de ellos.

por administrador

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