Solos los tres 7

Fic M-preg de lyra. Temporada II

Capítulo 7: Un pequeño susto

Nunca había dormido tan bien. Se estiró en la cama bostezando, sonriendo al sentir como Bill se giraba en su busca, acomodándose mejor sobre su pecho suspirando. Sin abrir los ojos, subió una mano y cogió un mechón de su pelo negro que se llevó a los labios, aspirando profundamente su aroma.

Gimió al recordar la sensual manera en la que se lo soltó la segunda vez que hicieron el amor, sentado a horcajadas sobre él mientras que le embestía con suavidad una y otra vez. Se deshizo la coleta que llevaba, dejando que el pelo resbalara por su espalda, inclinándose sobre él para rozarle el pecho con las puntas, lo que hizo que su cuerpo fuera recorrido por miles de escalofríos hasta terminar derramándose dentro suyo…

Dejó de sonreír de inmediato al pensar en eso. Se derramó en su interior…sin haber utilizado ningún tipo de protección…

Abrió los ojos de golpe y se escabulló de debajo de Bill sin despertarlo. Le dejó bien tapado, y sin molestarse en cubrir su desnudez entró descalzo en el baño. Abrió el primer cajón del lavabo y cogió el neceser que guardara allí Bill. Lo abrió con impaciencia. Tenía que comprobar una cosa.

Rebuscó su contenido reteniendo el aliento, descubriendo con miedo que Bill no llevaba sus pastillas anticonceptivas. Dejó el neceser sobre el lavabo y se sentó en el borde de la bañera cubriéndose la cara con ambas manos.

Eso no les podía estar pasando, no por segunda vez y tan seguido. Un nuevo embarazo… ¿cuándo aprenderían a ser más cuidadosos?

Se levantó y salió del baño con paso cansado. Recogió del suelo los bóxer que tiró cuando vio a Bill esperándole metido desnudo en la bañera y se los puso de inmediato. Miró la cama, en donde descansaba Bill ajeno a lo que se les venía encima. Miró la hora en el reloj de la mesilla. Las 7:35, en media hora despertaría y daría paso a su pesadilla.

Se sentó en la butaca que había a los pies de la cama pensando en ello. ¿Cómo iba a estar embarazado de nuevo? ¡Si aún se estaba recuperando del primero! Además de que la pequeña Sarah aún le necesitaba, y un aborto ni se le pasaba por la cabeza…

Ya se imaginaba la cara que pondría su madre. Si llegara a saber que era suyo ese también, no quería ni pensar en lo que le podría hacer…

Salió de sus pensamientos al ver moverse a Bill, dándose la vuelta en la cama, buscándole con una mano y palpando solo la sábana. Le escuchó gemir y comenzar a abrir los ojos, buscándole con la mirada y sonriendo al verle a los pies de la cama.

— ¿Cuánto tiempo llevas observándome dormir?—preguntó Bill ahogando un bostezo.

Pero no le contestó. Se levantó y se sentó en el borde de la cama, viendo cómo se frotaba los ojos y le miraba preocupado.

— ¿A qué viene esa expresión?—preguntó Bill incorporándose.

Decidió no andarse con rodeos, así que cogió aire profundamente y se lo contó.

—Bill, ayer no usamos ningún tipo de protección, ninguno de los dos—dijo sin aliento.

Le vio morderse los labios preocupado y retorcer la sábana con ambas manos.

—Tom, no era necesario—susurró Bill carraspeando.

— ¿Qué no? He podido dejarte embarazado de nuevo—explicó Tom sin necesidad—Debemos comprar uno de esos test de inmediato, y si lo estás…

—No lo estoy—aseguró Bill con firmeza—Ya me he hecho cargo.

— ¿Qué quieres decir con eso?—preguntó Tom alzando una ceja.

—Yo…me hice colocar un DIU—confesó Bill en un susurro.

— ¿Qué has hecho qué?—gritó Tom sin poderlo evitar.

—Sabía que ibas a reaccionar de esta manera—dijo Bill a punto de llorar.

— ¿Y qué esperabas?—siguió Tom con su enfado—Eso se habla antes, no se actúa a escondidas… ¿Por qué lo has hecho? No tenías que…

—Sí, tenía que hacerlo—susurró Bill comenzando a llorar—No quería que volviera a pasar, sabía que algo fallaría otra vez y he acertado. Hemos vuelto a cometer un error muy grande…

— ¿Llamas a Sarah “error”?—preguntó Tom en voz baja.

—No, no he querido decir eso—contestó Bill limpiándose una lágrima con rabia—Quiero a Sarah con toda mi alma, pero no quiero volver a quedarme embarazado de nuevo. No ahora.

— ¿Y por qué no?—preguntó Tom cambiando el tono—Se te veía tan hermoso con tu abultada barriguita….

Tendió una mano tratando de rozársela bajo la sábana, pero Bill se alejó de su contacto. Rodó por la cama y se levantó por el otro lado. Caminó desnudo hasta la cómoda y saca unos bóxer del primer cajón que se puso dándole la espalda.

—Si quieres darle un hermanito a Sarah, tenlo tú—murmuró Bill tragándose las lágrimas.

— ¿Cómo?—dijo Tom levantándose.

—Lo que has oído—saltó Bill con cansancio volviéndose—Tú lo has vivido todo muy bonito desde fuera, pero yo lo he pasado muy mal. Solo tenía 16 años cuando supe que iba a traer a un bebé al mundo, era un niño y tuve que madurar a la fuerza. Viendo como mi cuerpo iba creciendo y cambiando cada día, sentir que algo crecía dentro de mí….y el miedo que me daba el momento del parto…

—Lo hiciste muy bien—dijo Tom con firmeza—Estuve a tu lado, fue el mejor momento de mi vida…

— ¡Casi muero desangrado!—le recordó Bill entre lágrimas—Ni siquiera oí llorar a mi hija. Me desmayé de dolor sin saber si estaba viva o no…

—Bill—llamó Tom dando un paso en su dirección.

—Por eso tuve que hacerlo—dijo Bill retrocediendo—Me da miedo quedarme embarazado de nuevo. No quiero volver a pasar por esto nunca más en la vida…

El sonido de su móvil les interrumpió. Maldijo por lo bajo y evitando a Tom se acercó a la mesilla y lo cogió mientras se limpiaba las lágrimas.

—Bill, siento despertarte, pero me ha salido una entrevista—explicó David.

—No pasa nada, ya estaba despierto—dijo Bill con la voz tomada.

— ¿Estás bien?—preguntó David preocupado—Te escucho raro…

—Si, no es nada. Dame media hora, nos vemos en recepción.—contestó Bill colgando antes de que su voz revelara que había estado y continuaba llorando.

—Luego seguimos hablando—dijo Tom comenzando a vestirse.

—Yo ya he terminado—aclaró Bill entrando en el baño.

Cerró con un ligero portazo y comenzó a arreglarse. Se aplicó un ligero maquillaje, pero nada podía cubrir sus hinchados ojos por haber llorado. No le quedaba más remedio que estar toda la mañana con sus gafas de sol puesta.

Tras dar los últimos retoques con la plancha a su pelo, salió del baño. Comprobó aliviado que Tom se había marchado y abriendo el armario eligió su vestuario, negro como ya era una costumbre. Solo así podía disimular el peso ganado con el embarazo y que aún no había logrado perder del todo. Era poco, pero él se veía gordo…

Se puso la cazadora y las gafas, dejando el móvil en la mesilla al lado de su cartera, en donde siempre llevaba una foto de su sonriente hija en brazos de su querido hermano.

Se quedó mirando el móvil, pensando si era muy temprano para llamar a su madre y preguntar por Sarah. Por la hora que era la estaría dando el desayuno, y no quería interrumpirla.

Decidió dejarlo para después de la entrevista…

.

Ya en recepción, estrechó la mano del periodista que David le presentó. Suspiró aliviado al ver que no le acompañaba ningún fotógrafo. Esa mañana su sonrisa saldría muy forzada…

Entraron en una de las salas de prensa que el hotel amablemente les había cedido, en donde sobre una mesa les habían servido un pequeño desayuno para los tres. Mientras el periodista preparaba su grabadora y sacaba sus notas, se acercó a la mesa, estudiando lo que había en ella. En una bandeja había croissants recién hechos, tostadas y bizcochos de chocolate.

Arrugó la frente y negó con la cabeza ante eso último. Nunca le gustó el chocolate, pero durante su embarazo tuvo algún que otro antojo de el.

Se sirvió una taza de café y se la tomó allí mismo de pie.

— ¿No vas a comer nada?—preguntó David cogiendo uno de los odiosos bizcochos.

—Tengo el estómago revuelto—murmuró Bill sin mirarle.

—Vaya, espero que la pequeña Sarah no le haya pedido ya un hermanito a su padre—rio David guiñándole un ojo.

Genial. Encima tenía que aguantar con una sonrisa ese tipo de bromas que le hacían a cada rato. La gente le paraba y preguntaba que para cuando el próximo….las ganas que le entraba de gritarles que nunca jamás le volverían a ver con barriguita…

Otra cosa que no le gustaba, que la gente se creyera en el derecho de tocársela. Era su cuerpo, no les había dado permiso. El único que pudo, fue Tom, ya que gracias a él se encontraba en ese estado.

—Ya estoy preparado—anunció el periodista.

Se sentó en el sofá y esbozando su mejor sonrisa respondió a todas las preguntas, incluyendo las relacionadas con un futuro embarazo. Negó sin dejar de sonreír, argumentando que era muy joven todavía para volver a traer otro bebé al mundo.

Estaban en mitad de la entrevista, cuando la puerta se abrió de golpe y entró Tom corriendo como una exhalación. Nada más verle, se llevó una mano al pecho y contuvo el aliento…

— ¿Qué ha pasado?—logró susurrar Bill.

—Acaba de llamar mamá—contestó Tom ayudándole a levantarse del sofá—Sarah está en el hospital. Tuvo mucha fiebre y está en observación en la UVI infantil…

.

No fue consciente de lo que ocurrió después. Recordaba romper a llorar en los brazos de Tom, escuchar a David disculparse con el periodista y llamar para facilitarles un coche que les esperara con el motor en marcha. No hizo falta subir a por sus cosas, Tom ya se había encargado. Llamó a sus compañeros, quienes metieron en su bolsa de manos el móvil que se dejó en la habitación, la cartera y sus cosas personales. Ya les mandarían el resto más tarde.

No recordaba haberse despedido de ellos. Subió al coche cegado por las lágrimas, ayudado por Tom, y allí rompió a llorar con más fuerzas a él abrazado.

—Ha sido culpa mía…dije cosas horribles de ella…—sollozaba Bill.

—No digas eso, no has tenido la culpa de nada—le consoló Tom acariciando su pelo.

—Dije que quedarme embarazado fue lo peor que me había pasado, pero era mentira—dijo Bill entre lágrimas—Me hacía mucha ilusión tenerla creciendo dentro de mí, sentir como se movía…

Le atrajo más a su pecho, besándole en la frente con los ojos cerrados. Había sido muy egoísta, solo pensó en su felicidad ante un nuevo embarazo, no en lo mal que lo pasó Bill.

Continuaron el resto del viaje en silencio, sin dejar de abrazarle, dejándole reposar sobre él y dormitar de cansancio tras media hora de incesante llanto.

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Llegaron al hospital y corrieron por el pasillo hasta llegar a la sala de espera, en donde su madre les tranquilizó con una sonrisa.

—No es nada grave, está en la UVI por precaución—consoló Simone a su hijo pequeño.

—No debí dejarla, llevaba malita dos semanas….—susurró Bill rompiendo a llorar de nuevo.

—Bill, suele pasar. Los bebés enferman con mucha frecuencia, solo es un simple resfriado—continuó diciendo Simone.

Pero eso no le consoló. No podía respirar tranquilo hasta verla con sus propios ojos y acunarla en sus brazos.

—Quiero verla—pidió con un puchero.

—En unos minutos sale el médico que la atiende—explicó Gordon.

Se quedaron esperando en silencio, hasta que la puerta se abrió y el médico tranquilizó al fin al joven padre.

—Como ya le expliqué a tu madre, es solo un pequeño catarro, agravado por la fiebre que le subió de repente. La dejaremos hasta mañana en observación y si todo va bien te la puedes llevar a casa.

—Necesito que me vea—pidió Bill de nuevo.

—Solo unos minutos. Allí está muy bien atendida, no dejaremos que le ocurra nada.

Siguió al médico a través de largos pasillos, ni siquiera se volvió para despedirse de Tom. En esos momentos, solo le importaba Sarah.

El médico le señaló una incubadora en donde descansaba su pequeña, con el pecho lleno de cables que la monitorizaban. Se sentó en la mecedora que había a un lado y se quedó observándola dormir con los ojos llenos de lágrimas. Metió la mano por uno de los agujeros de la incubadora, acariciando la suave mejilla de su hija, quien levantó una de sus manitas y encerró en ella su dedo con fuerza, lo que logró arrancarle una sonrisa. Sabía que está a su lado, y eso la tranquilizaba.

Pasados 10 minutos la dejó con todo el dolor de su corazón. Regresó a la sala de espera y se sentó al lado de su madre un poco más calmado.

— ¿Habéis suspendido la actuación de esta noche?—preguntó Simone.

— ¡Pues claro!—contestó Bill con rapidez.

—Bill, la niña está bien—insistió Simone— Pasará todo el día en observación y no te dejarán estar a su lado. Aquí no hacéis nada…

—Sabe que estoy cerca, y no me pienso ir si no es con ella en mis brazos—dejó bien claro Bill a su madre.

Viendo cómo estaban los ánimos, Gordon decidió llevarse a su mujer a tomar un café, dejando a los dos hermanos a solas.

—No entiende que conmigo está en buenas manos, que no hace falta que reniegue de su trabajo por un simple resfriado—dijo Simone camino de la cafetería.

—Simone, es su hija—dijo Gordon como única explicación.

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Una vez a solas, y aprovechando que nadie les estaba mirando, Tom se acerca a la ventana, desde donde Bill miraba la calle. Le abrazó por la espalda y besó en el cuello dulcemente.

—Me cogió un dedo—explicó Bill sonriendo—Noté sus fuerzas, sus ganas de vivir…

—Es muy fuerte, como tú—murmuró Tom contra su piel.

Le hizo girar en sus brazos y una vez de cara a él le besa con suavidad en los labios.

—Siento haber sido tan egoísta. Solo pensaba en lo feliz que me haría verte embarazado de nuevo, no tuve en cuenta tus sentimientos—se disculpó en voz baja.

—Yo también lo siento mucho—susurró Bill besándole de nuevo.

—Tenías que habérmelo dicho, mi deber era estar a tu lado en ese momento y apoyarte—continuó Tom con su disculpa.

—Lo pasé muy mal. Todo era muy frío y estaba asustado—dijo Bill acomodándose en su pecho—Pero tenía que hacerlo, ¿lo comprendes?

—Sí—contestó Tom con firmeza—Pero si notas molestias, ya pensaremos en otra solución. Tal vez yo…

—No—dijo Bill poniendo un dedo en sus labios—Tú no te hagas nada. Lo que dije no iba en serio. Quiero tener más hijos, y que tú seas el padre de todos ellos.

—Pero esperaremos a que Sarah sea más mayor—afirmó Tom con una sonrisa.

Bill se la devolvió fundiéndose en un profundo beso mientras pensaba que lo de ese día no se iba a volver a repetir. A partir de entonces no se separaría nunca más de su hija, se la llevaría a todos lados.

Y si eso no era posible, mucho se temía que el fin del grupo estaba muy cercano…

Continúa…

Gracias por la visita.

por lyra

Escritora del fandom

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