Y fueron felices 18

Fic M-preg de lyra. Temporada III

Capítulo 18: Mas felices, imposible

Al día siguiente se levantaron más animados y con un plan en mente. No podían posponer más dar la nueva noticia, no a los que aún no la sabían. Su familia y sus compañeros de grupo fueron los primeros, ahora solo quedaba el productor…y el mundo entero…

—Iremos a la discográfica y hablaremos con David en persona—dijo Tom mientras vestía a Sarah.

—¿Y qué hacemos con Sarah?—preguntó Bill mientras se peinaba—No se la podemos encasquetar a los muchachos cada vez que nos surge algo, y Vanessa…la verdad, no quiero volver a verla.

—Ni yo, sé que me besó porque no sabía que estaba contigo. Es una buena chica y Sarah estaba en buenas manos con ella, pero si a ti no te parece bien, te apoyo—dijo Tom con firmeza.

—Si la llevamos con nosotros, fijo que Silke o Dunja se hará cargo de ella, pero me parece abusar—murmuró Bill suspirando.

—O nos puede ayudar, David se ablandará, no se atreverá a chillarnos con Sarah delante—dijo Tom rompiendo a reír sin poderlo evitar.

—Esto es serio, no te rías—le riñó Bill pegándole en el brazo con su cepillo del pelo.

—Lo sé…lo siento—murmuró Tom resoplando.

Terminaron de arreglarse y bajaron a desayunar. Mientras Bill se encargaba de que Sarah se tomara la leche sin mancharse, escuchaba a Tom hablar por el móvil. Quedaron en verse en el despacho del productor en dos horas, tiempo justo para que cancelase las reuniones que tenía, pues había notado en la voz del guitarrista que pasaba algo grave.

—A la vuelta podíamos parar en el comercial y hacer unas compras—dijo Tom a Bill cerrando el móvil.

— ¿Qué compras?—preguntó Bill arrugando la frente—Sarah no necesita nada.

— ¿Ya te has olvidado de su cumpleaños? ¿O del nuestro?—dijo Tom sonriendo.

—Cómo pasa el tiempo—bufó Bill.

Sarah cumplía dos añitos, y ellos dos 19 y con un bebé en camino. No pudo evitar llevarse las manos al vientre y suspirar, más cuando Tom se le acercó y le imitó. Le acarició con suavidad sobre la camiseta que llevaba, la única un poco amplia que ocultaba la sorpresa que aún se reservaban.

.

Dos horas después dejaban a la pequeña Sarah en manos de una encantada Dunja, que se la llevó a su despacho cargada con un cuento y pinturas. Entraron en el despacho de David y se sentaron delante de su mesa, viéndole cerrar la carpeta que tenía delante con una amplia sonrisa en los labios.

—Esto marcha—dijo David frotándose las manos—Las revistas se mueren por publicar lo que sea sobre vosotros y el nuevo disco, las fans lo esperan impacientes.

Esas palabras hicieron que los hermanos se miraran y resoplaran por lo bajo. Mucha gente dependía de ellos, de su trabajo…pero eso era distinto, era su vida y en ella solo mandaban ellos mismo.

—David—llamó Tom suspirando.

—Podíamos dejar caer algo, lo típico—seguía diciendo David como si no le hubiera escuchado—Que os encontráis ensayando noche y día, que Bill no para de escribir canciones mientras que cuida de su hijita…

—David, por favor—insistió Tom.

Se le quedó mirando, borrando la sonrisa de sus labios.

— ¿Por qué me da que lo que me tenéis que decir va a anular toda la agenda?—preguntó David cruzándose de brazos.

—David, lo siento mucho—se disculpó Bill por los dos.

El productor le miró muy serio, de arriba a abajo sin poder evitarlo, estudiando su cuerpo como si eso fuera a evitar lo que iba a pasar irremediablemente.

—¿Para cuándo?—preguntó David resoplando.

—En unos 5 meses—murmuró Bill sin mirarle.

Los dos hermanos contuvieron el aliento, escuchándole chasquear la lengua y tamborilear los dedos sobre la mesa.

—No soy quien para decirte que hacer con tu vida, pero eres un poco egoísta Bill—dijo David para sorpresa suya—Lo de Sarah fue una sorpresa, lo de Hannah una fatal desgracia, y este… ¿otro error?

— ¡David!—gritó Tom de repente.

—Siento ser cruel, pero pensé que ya habías aprendido la lección—dijo David con tono duro—Un hijo es mucha responsabilidad, y ahora vas a tener dos. ¿Qué va a pasar con el grupo? ¿No es ya importante para ti?

—Lo es, pero no lo primordial—contestó Bill a punto de llorar.

—Georg y Gustav lo saben y nos apoyan—intervino Tom.

—Sois solo unos niños, para vosotros esto es solo un juego, nunca os lo habéis tomado en serio—estalló David enojado—Ahora me toca a mí hacer el papel de malo, llamar a los jefes y decirles que todo se va al garete, llamar a todas las personas que se están matando para que el nuevo disco salga a la calle en la fecha indicada y decirles que no se molesten, que el cantante va a estar muy ocupado pariendo su nuevo hijo.

—Vámonos Bill, ya hablaremos con David cuando esté más calmado—dijo Tom levantándose.

No iba a quedarse callado viendo como el productor decía esas barbaridades, hablaba sin pensar en nada más en el maldito dinero que iba a perder por culpa de un inocente bebé…de ese hijo tan querido…

—No me calmaré ni en un millón de años—siguió David con su enfado.

—Calmaos los dos, por favor—pidió Bill respirando hondo—El disco puede salir en la fecha prevista, solo hay que hacer algún cambio en su promoción, no viajar tanto o hacerlo sin mí, los chicos podrán hablar con las fans mientras yo cuido de mi hijo.

—Querrán oíros en persona, ¿qué vais a hacer? ¿Cantará Tom en tu lugar?—preguntó David soltando una carcajada.

—No podrá ser, porque estaré al lado de Bill—dijo Tom sentándose de nuevo.

Llegaba el momento de hablar de su segundo secreto, no iban a poder seguir ocultándolo para siempre. Cuando sus hijos fueran mayores no les podían pedir que mintieran si les preguntaban por su otro padre. ¿Qué les iban a decir? ¿Qué fue un chico que pasó una noche con Bill por casualidad?

Bill miró con firmeza a Tom y asintió con la cabeza.

— ¿Te vas a quedar al lado de Bill?—repitió David sin entender— ¿Es que no sabe cuidar él solito de un bebé? Además, está vuestra madre,….

—Pero soy yo el que debe estar a su lado—insistió Tom—No puedo dejarle porque…porque…porque yo soy el padre.

Esperaron conteniendo el aliento, recibiendo como respuesta un tenso silencio. No sabían cómo se lo podía tomar, él que los conocía desde que eran unos niños jugando que eran unas estrellas del rock. Si a su madre ya le costó entenderlo, al productor….

—No sé porque no me extraña—murmuró David recostándose en la silla—Siempre tan juntos, hablando de ese lazo tan especial que os une. Hasta un ciego vería que sois el uno para el otro.

—David, sentimos mucho ponerte en este aprieto—dijo Tom muy serio—No lo planeamos, sucedió y ya no hay vuelta atrás. Solo queremos que este bebé crezca sano y salvo dentro de Bill, que cuando venga al mundo vea que sus padres le estaban esperando entusiasmados.

—Queremos darle todo el amor que no pudimos con Hannah—murmuró Bill dejando escapar una lágrima.

No lo decía para ganarse puntos, para que el productor se ablandara y les diera la razón. Lo dijo porque era verdad y le había salido del fondo de su corazón.

—Dejadme hacer unas llamadas, yo hablaré con los jefes y programaré una nueva agenda—dijo David dándose por vencido.

¿Qué iba a hacer? ¿Pedirle al cantante que aguantara el bebé dentro un año entero?

.

Tras dejarle haciendo las llamadas oportunas, fueron al despacho de Dunja a por Sarah. No estaban solas, Silke jugaban también con Sarah sentada en el suelo con una amplia sonrisa. Se miraron entre ellos y asintieron, ya que habían empezado con el productor las chicas podían ser las siguientes en saberlo.

—La voz de Sarah se parece cada día más a la de su papá—dijo Silke sonriendo más.

—Habrá que esperar a escucharla cantar—murmuró Dunja pensativa.

—Dentro de poco lo veréis—dijo Tom entrelazando los dedos con los de Bill—Nos ayudará a cantar nanas a su hermano.

Las chicas se les quedaron miraron con la boca abierta, paseando la mirada por el vientre del cantante, encontrándolo de repente abultado.

— ¡Bill! ¿Estás otra vez embarazado?—preguntó Dunja chillando emocionada.

Le vio asentir sonriendo y no puedo evitar chillar un poco más y aplaudir a la vez. Silke la imitó y se levantó del suelo con la pequeña Sarah en brazos.

—Sarah, vas a tener un hermanito—le dijo, como si ella no lo supiera ya— ¿Para cuándo?

—En unos 5 meses—respondió Tom por Bill.

—Cuando lo sepa David…—empezó a decir Dunja.

—Ya lo sabe—dijo Bill suspirando.

— ¿Y qué tal se lo ha tomado?—preguntó Silke conteniendo el aliento.

—Lo del bebé no muy bien, que yo sea el padre….algo mejor, diría yo—dijo Tom sin darle oportunidad a Bill de contestar.

— ¿Eres el padre del nuevo bebé?—repitió Dunja sin podérselo creer.

Le vieron asentir sin soltar a Bill, cogiéndole con fuerza la mano y sin un atisbo de miedo en sus ojos.

— ¿Y el de Sarah también?—quiso saber Silke.

— ¡Silke!—riñó Dunja.

— ¿Qué pasa?—se defendió Silke.

—No pasa nada, y si, también es el padre de Sarah—contestó Bill esa vez.

— ¿Os molesta?—preguntó Tom con miedo.

—Para nada. ¿Quién mejor padre que tú?—dijo Silke entregándole a Sarah.

Retrocedió un paso y se los quedó mirando muy pensativa, viendo como Tom acunaba en sus brazos a Sarah y Bill se inclinaba y la besaba en la mejilla, primero a Sarah y luego más atrevido le daba un beso a Tom en los labios.

—Qué familia más bonita—suspiró Silke sin poderse contener.

Dunja asintió sonriendo. Los chicos las miraron y levantando una mano se despidieron de ellas. Regresaron al apartamento parando por el camino. Iban a celebrar una gran fiesta, había mucho que celebrar. El cumpleaños de Sarah, el suyo que también estaba cercano, que había un bebé en camino…que Tom ya no debía ocultar su amor por su hermano…

.

Esa noche durmieron más relajados, o al menos uno de los hermanos. Tumbado de espaldas en la cama. Bill no podía dormir. Sentía que el bebé no paraba de moverse, tal vez presintiera el nerviosismo de sus padres y tampoco podía conciliar el sueño.

Resopló cansado, bajó una mano hasta su estómago y acarició esa mata de rastas que había sobre el.

— Tom —llamó en voz baja.

Tom sonrió contra su piel y tras besar su estómago por última vez en el lugar exacto donde estaba el pie de su hijo levantó la cabeza y se acostó de nuevo al lado de Bill.

—Lo siento—murmuró Tom besándole el pelo.

—Entre tú y Chris no hay quien duerma—resopló Bill con cansancio.

—Nathan está inquieto y yo no me he podido resistir a besarle el pie—explicó Tom sonriendo.

—Yo creo que lo que has besado ha sido mi riñón, pero….—susurró Bill riendo.

—Eres muy malo, te lo juro, el próximo le tengo yo—dijo Tom comenzando a hacerle cosquillas.

Pasó los dedos por su costado y comenzó a rozarle con suavidad, arrancándole carcajadas que imitó en voz alta él también.

—Para….Sarah nos va a oír…piensa en Chris…—dijo Bill entre jadeos.

Sabía que tenía razón y dejó de clavarle los dedos, envolviéndole en un fuerte abrazo besándole de nuevo el pelo.

—Durmamos, hoy ha sido un día muy largo—dijo Tom bostezando.

Cerró los ojos y sin dejar de abrazar a Bill cayó en un profundo sueño, que fue interrumpido horas más tardes por un sollozo por lo bajo.

—Tom….

Se despertó de golpe, girándose con rapidez para ver que le podía pasar a Bill para llamarle en mitad de la noche.

— ¿Qué…que pasa?—preguntó asustado.

—Tom….quiero un poco de helado—dijo Bill mordiéndose los labios.

— ¿Qué quieres que?—preguntó Tom elevando la voz sin querer.

—Es que…no me podía dormir y empecé a pensar en que hemos comprado helado para la fiesta, y…se me ha antojado—explicó Bill haciendo un puchero.

—Ahora…a las…—comenzó a decir Tom cogiendo su móvil— ¿A las 4 de la madrugada?

—Iría yo mismo, pero…me duele el cuerpo por las patadas de Nathan y…—mintió Bill descaradamente.

—Chantajista—murmuró Tom levantándose— ¿Y desde cuando llamas a Chris Nathan?

Dio la luz de su mesilla y cogió la goma del pelo que dejó sobre ella, haciéndose una cola con sus rastas. Caminó descalzo por la habitación y bajó a la cocina mascullando por lo bajo.

Una vez a solas en la cama, Bill se incorporó frotándose las manos. Se recostó en las almohadas que puso en el contra el cabecero y esperó pacientemente a que Tom regresase acariciándose el estómago, pidiéndole perdón a su hijo por haberle usado.

A los 10 minutos escuchó sus pasos y se relamió sin poder evitarlo. Al poco le vio entrar llevando en sus manos un cuenco con dos bolas de helados.

—Me malcrías—dijo Bill sonriendo al verlo.

Tom pasó de contestarle. Se metió en la cama y se sentó a su lado, enseñándole las dos cucharas que había subido.

—Yo también quiero—dijo la ver su gesto.

— ¿También tienes un antojo?—preguntó Bill cogiendo su cuchara y hundiéndola en el helado.

—No, es que como me has despertado en media noche llegando a pensar que te habías puesto de parto, pues necesito comer algo para que se me pase el susto—contestó Tom imitándole.

—Aún me quedan meses, tonto—rio Bill chupando la cuchara.

Tom rio con él y siguieron comiendo helado hablando en voz baja, haciendo planes para la fiesta que iban a celebrar la siguiente semana, en la que celebrarían el cumpleaños de Sarah como una gran familia unida, que esperaba con impaciencia el nacimiento de un nuevo hijo que les colmaría de más felicidad si era posible.

Continúa…

Gracias por la visita.

por lyra

Escritora del fandom

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