23 As The Lights Go Down

«As the lights go down» Temporada I

Capítulo 23

– Tom – lloraba el pelinegro sentado en la cama del mayor – ¡Contéstame!

– “El número que usted marcó…” 

– ¡Mierda! – gritó

¿Cuántas veces había escuchado eso? Unas 97 veces, tal vez.

Ya habían pasado veinticuatro horas desde que se había ido, veinticuatro horas desde la última vez que le vio. Era poco tiempo, pero para él había sido una eternidad.

¿Por qué se había ido? ¿Por qué le había dejado sin siquiera esperar lo que él tenía que decirle?

– ¡Dios, Tom! Te extraño tanto – susurró

Se dejó caer en la cama de espaldas mientras unas traviesas lágrimas salían de sus ojos, los tenía hinchados de tanto llorar.  Había pasado todo el día abrazado a una de las almohadas del mayor lloriqueando por su partida mientras insistía con las llamadas, se sentía como adolescente a la cual acaban de terminar, pero no podía evitarlo, así se sentía realmente.

¿Por qué tenía que pasarle eso a él? ¿Por qué Tom debía ser tan cobarde?  Bueno, no toda la culpa era suya, si él no se hubiera puesto en modo “somos hermanos, está mal”, en ese momento quizás estarían repitiendo lo de la noche anterior, pero él siempre tenía que hablar de más.

Tan solo pensar que en ese momento podría estar disfrutando en los brazos de su hermano, hizo que un agradable cosquilleo bajara desde su espina hasta su entrepierna.

– ¡No, Bill, basta! – se regañó volviendo en sí – No es tiempo para pensar en eso

Sus malditas hormonas ya le habían hecho tener malas pasadas durante el día, pero es que Tom… jodido Tom, algo le había hecho, podía sentir como sus manos le acariciaban como si estuviera con él en ese momento.

– ¡Bill! – gruñó – ¡Maldito pervertido!

Se sentía mal por tener esos pensamientos eróticos con su hermano, sabiendo que este se sentía mal y estaba desaparecido, pero realmente deseaba que volviera, arreglaran las cosas y le tomara esta vez consciente del todo.

Con esos pensamientos se fue quedando dormido, abrazado nuevamente a la almohada del mayor, aspirando su olor, ese aroma que lo traía jodidamente loco.

&

Tom se daba una ducha intentando relajarse, pero es que le era imposible, no podía dejar de pensar en cómo se estaría sintiendo su hermano en esos momentos.  Le estaría odiando, eso era seguro. Su corazón sabía que había estado llorando todo el día, podía sentirlo.

Se terminó de duchar y salió, se vistió con los primeros “harapos” que había sacado de la maleta y volvió a esa fría habitación de hotel. Se sentía extraño, solo y silencioso sin Bill hablando hasta por los codos, caminando de aquí para allá.

Se acostó en la cama mientras ojeaba noticias en su móvil, no había nada nuevo, solo chismes y rumores como siempre. Poco a poco sintió como sus párpados se cerraban, así que dejó el móvil a un lado y se acomodó para dormir, así podría olvidarse por un momento de su pelinegro, pero el destino, nuevamente, interfirió en sus planes.

&

– Tom – jadeaba Bill aferrando fuertemente sus manos a la sudorosa espalda del otro – No… no te detengas. 

– ¡Oh, Bill! – gimió el mayor sintiendo que estaba a punto de terminar

 – ¡Dios! – siseó el pelinegro al sentir como su hermano terminaba dentro suyo y él le seguía 

&

 Abrió los ojos de golpe y se encontró solo en la habitación de su gemelo.  Respiraba agitadamente y sintió como una agradable sensación recorría su cuerpo como cada vez después de un orgasmo.

– ¡Mierda! – jadeó sentándose

Miró sus pantalones  y estaban manchados. Joder, había tenido un sueño húmedo con su propio hermano y se había corrido en la realidad, pero es que ¡qué sueño! Al menos allí sí podía estar en los brazos de él.

– ¡Vaya, Bill! – resopló dejándose caer de espaldas sobre la cama – No tienes remedio

Por otro lado, a unas cuantas manzanas de allí, Tom se encontraba en la misma situación. Habían tenido el mismo sueño, ahora el mayor se reñía él mismo por tener eso en su mente en esos momentos tan delicados. Pero no podía hacer nada, realmente le había encantado esa noche y lo que más deseaba era poder repetirlo, aunque sonara imposible.

&

A la mañana siguiente, Bill comenzó a desesperarse ¿cuánto tiempo más pensaba Tom dejarle? No creía que fuera para siempre, no podía ser capaz ¿o sí? ¿Por qué Tom le hacía eso? Tenían que hablar, dejar todo en claro y llegar a algo, porque… ¿había algo, cierto?

Intentó llamarle nuevamente y nada, el mismo resultado del día anterior, esa estúpida contestadora.

– ¡Maldito, coge el puto móvil de una vez! – sollozó con rabia

Ya estaba comenzando a enojarse, no podía creer que Tom fuera capaz de huir luego de lo que pasó, o sea, no había sido una peleíta tonta la que habían tenido, habían tenido sexo; no era posible que solamente se fuera y ya, sin explicaciones.

– Ni que yo fuera una puta a la que te coges y dejas – gruñó apretando las sábanas con rabia – Espera a que te encuentre, Tom Kaulitz… Te voy a dar una…

¿A quién quería engañar? Por más enojado que estuviera con él, seguramente lo primero que haría cuando lo viera sería correr a sus brazos, suplicarle que no lo dejara de nuevo mientras lloraba como un bebé.

– ¿Y qué, hay algún problema con eso? – dijo como si estuviera discutiendo con alguien – Solo estoy enamorado – susurró

Enamorado

Esa palabra resonó por su mente, enamorado de su propio hermano, sonaba loco pero así era.  ¿Cuándo había sucedido? No lo sabía con exactitud, quizás cuando vio que Tom le necesitaba, que él también le necesitaba… cuando se dio cuenta que era feliz al lado de su hermano.  Porque sí, era feliz estando con él. A pesar de todo lo que había pasado al principio, Tom había cambiado y ahora era alguien completamente diferente, del que nadie podría evitar enamorarse, ni su propio gemelo.

Enamorado

¿Por qué no sintió ni un poco de emoción cuando vio a Gareth? Lo había amado con todo su corazón, estuvo a punto de casarse con él, estuvo a punto de… formar una familia con él; pero cuando le vio, no sintió nada, bueno sí, sintió miedo, porque sabía que no era bueno que él estuviera allí.  Tuvo que actuar como “novio dolido” por la “traición” para poder librarse de él, para que no le alejaran de su hermano.

En ese momento se dio cuenta que estaba enamorado, tan solo pensar que lo querían alejar hizo que su cuerpo temblara de temor, peor aun cuando Tom mismo le pidió que se fuera. Pero entonces ¿por qué tuvo que rechazarlo cuando le confesó que le amaba? ¿Por qué no solo besó a su hermano y aceptó sus sentimientos? ¿Por qué tuvo que salir el “señor moralidad” a estropearlo todo?

– ¡Basta! – gruñó levantándose de la cama – Tienes que hacer algo, Bill… si él no viene a ti, tú irás a él

Con paso decidido caminó hasta su armario y sacó un abrigo y un gorro, se los colocó y luego se miró al espejo para darse el visto bueno.

– Bien, Bill Kaulitz… ve a buscar a tu hombre – susurró

Sonrió bobamente y se ruborizó al decir eso, pero era la verdad, Tom era suyo y él… pues, vaya que su gemelo le había hecho suyo, ya había marcado territorio, las marcas en su cuello y pecho lo demostraban, decían a gritos “Tom Kaulitz”.

Continúa…

Gracias por leer, te invitamos a continuar con la lectura.

por Kaulitz Angel

Escritora del fandom

Un comentario en «23 As The Lights Go Down»
  1. Que bueno que Bill este tomando esta actitud. No solo ya se dio cuenta de sus sentimientos por Tom sino que ahora está pensando en un futuro juntos.
    Espero pronto estén juntos otra vez.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!