Jóvenes Rebeldes 15

Fanfic TWC / TOLL de lyra

Capítulo 15

Fueron puntuales, 10 minutos después se abrochaba el cinturón mientras que Markus conducía dirección de Hillerska.

—Voy a matar a Alex—dijo Clarisse enojada—Mis padres están super preocupados y él de fiesta. Que mande un mensaje diciendo que va a llegar tarde, pero que no les dé ese disgusto.

—Últimamente está irreconocible—murmuró Bill.

—Pues más le vale cambiar de actitud y aplicarse en los estudios—apuntó Clarisse—No ha abierto un solo libro en vacaciones, si sigue así perderá la beca y el año que viene no podrá volver a Hillerska.

—Estamos llegando al internado—interrumpió Markus, esperando alguna indicación.

—Tienes que girar a la derecha antes de llegar a la puerta principal—explicó Bill—Verás un camino de tierra que se adentra en el bosque, va a dar a un edificio abandonado que los de tercero suelen usar para sus fiestas.

Markus asintió con la cabeza y al llegar al camino de tierra giró a la derecha como Bill le había indicado. Pasados unos minutos vio el edifico abandonado y aparcó a un lado del camino para no ser vistos, sabía que iban a tener que colarse en la fiesta y mejor no anunciar su presencia.

Nada más apagar el motor Clarisse se bajó del coche seguida de Bill.

—No, tú espera aquí con Markus—pidió Clarisse—No quiero que te metas en ningún problema y te echen de Hillerska.

—Ten mucho cuidado—pidió a su vez Bill—Rodea el edificio, se puede entrar por unas ventanas rotas que hay a la izquierda.

Clarisse asintió con la cabeza y echó a correr. Mientras, Bill entró de nuevo en el coche ocupando el asiento que Clarisse había dejado al lado de un sonriente Markus.

.

Una hora después Tom llegaba a Hillerska, dejó el equipaje en manos del chófer de su padre y entró en el internado. Por el camino saludó a los compañero de clase con los que se cruzaba, hasta llegar a la sala común donde saludó a Charles entre otros. Echó un vistazo a su alrededor, dándose cuenta que no se había cruzado con ningún alumno del tercer año.

—Tienen una fiesta—explicó Charles como si le hubiera leído la mente—Y como es lógico no nos han invitado, ni tenemos permiso para salir del internando. Órdenes de Andreas.

Escuchar el nombre de su primo hizo que le hirviera la sangre, como precepto tenían que acatar sus órdenes sin rechistar pero eso se iba a terminar. Pensaba vengarse por lo que les había hecho a él y a Bill, le iba a quitar todo lo que más deseaba. Empezando por ser precepto, un cargo que le encantaba.

— ¿Quién quiere ir a la fiesta?—preguntó Tom en voz alta.

Todos sus compañeros se pusieron en pie al momento, sin saber cómo iban a poder hacerlo pues en cuanto les vieran fuera del internado les mandarían de vuelta de inmediato y serían castigados.

—Pues en marcha—dijo Tom con firmeza.

— ¿Cómo vamos a lograr entrar?—preguntó Charles.

—Dejádmelo a mi—contestó Tom sonriendo.

Se pusieron en marcha y salieron del internado sin ser vistos usando para ello la ventana de la habitación de Tom ya que estaba en la planta baja. Recorrieron el bosque con rapidez hasta llegar al edificio abandonado que los alumnos de tercero usaban para sus fiestas privadas.

La música ya llegaba a sus oídos y con Tom a la cabeza se dirigieron a la puerta principal, donde Georg charlaba con Henry, otro alumno de tercero.

— ¡Eh! ¿Dónde demonios creéis que vais?—gritó al verlos.

Se puso delante para no dejarlos entrar y se cruzó de brazos, mirándole con gesto serio.

—Nadie os ha dado permiso para salir del internado—siguió diciendo Georg.

—Queremos asistir a la fiesta—contestó Tom por todos.

—Sólo es para los alumnos de tercero—apuntó Georg—Será mejor que volváis de inmediato, si os ve Andreas…

—Ve a por él—cortó Tom con firmeza—Que venga y me lo diga a la cara.

Georg asintió con la cabeza y le hizo una señal a Henry, que al momento fue en busca de Andreas. No tardó mucho en encontrarle, a los pocos minutos Andreas se reunía con ellos con una amplia sonrisa y una cerveza en sus manos, que fijo que no sería la primera ni la última.

— ¡Tom, bienvenido a Hillerska!—exclamó sonriendo arrastrando un poco las palabras.

—Para ti siempre seré Thomas—aclaró Tom fulminándole con la mirada—Solo mis amigos me llaman Tom.

Andreas borró de inmediato la sonrisa y se le quedó mirando, era la primera vez que le replicaba en público. Y no solo eso, le notaba más cambiado, su forma de mirarle era otra como si hubiera perdido el poco respeto que pudiera tenerle. Y con razón…

—Queremos entrar—dijo con firmeza Tom.

—Sólo es para los alumnos de tercero—siseó Andreas.

—Si, ya nos lo ha dicho Georg, pero nos da igual—dijo Tom encogiéndose de hombros.

Andreas carraspeó procurando mantener la calma.

—Si regresas de inmediato, quizás te ahorres el castigo—apuntó Andreas—Debes entender que…

—Atrévete—saltó Tom sin poderse contener—Dime lo que tengo que hacer, a ver qué pasa.

Una vez más Andreas se quedó sin saber que decir, Georg a su lado esperaba que les ordenara de nuevo regresar al internado pero Andreas sabía que Tom le tenía pillado por los huevos, si no le había delatado a Nolan o incluso a la policía era porque eran familia, en caso contrario hubiera contado todo lo que había hecho encantado.

—Si insistes, supongo que podemos hacer una excepción—dijo al fin Andreas.

Tom sonrió ampliamente mientras que asentía con la cabeza y se puso de nuevo en marcha seguido por sus compañeros mientras que Georg trataba de frenarlos en vano.

Recorrieron un largo pasillo y entraron en la gran sala que hacía de discoteca improvisada. Al momento Tom se quedó a solas, sus compañeros se fueron a la pista de baile y no quiso ir con ellos. Su idea era darle en las narices a Andreas, nada más. No estaba de ánimo para ninguna fiesta, pero tampoco podía marcharse en esos momentos como si nada.

Se quedó observando el panorama, además de los alumnos de tercero una vez más habían invitado a las chichas del internado de al lado, y la fiesta estaba de lo más animada.

Empezó a pasear por la estancia, buscando un rincón solitario donde esperar un tiempo prudencial antes de escabullirse por una de las ventanas rotas que servía de entrada trasera para los que se quisieran colar.

— ¡Alex!

Se volvió con rapidez, ¿Alex estaba en la fiesta? ¿Estaría Bill con él?

Vio que era una chica quien le buscaba, la reconoció al momento como al hermana de Alex. La había visto en alguna ocasión recogiendo a Bill y Alex cuando se les había hecho tarde y no había autobús de vuelta a casa. Y sabía cual era su nombre.

— ¡Clarisse!—llamó al momento.

La chica le vio y esbozó una tímida sonrisa mientras se le acercaba.

—Ya veo que tú también te has colado en la fiesta—murmuró Clarisse— ¿Has visto a mi hermano? Sé que está aquí pero es imposible encontrarle con tanta gente.

—Acabo de llegar y no lo he visto—explicó Tom, muriéndose de ganas de preguntarle por Bill.

Entonces vio que Georg pasaba por su lado y no se pudo contener y le agarró del brazo.

— ¿Has visto a Alex?—preguntó en voz alta.

—Hace unos minutos que le hemos echado, antes de que tú llegaras—explicó Georg soltándose de su agarre—Estará en mitad del bosque vomitando, él y sus amigos se han pensado que esto era barra libre.

— ¡Yo le mato!—exclamó Clarisse visiblemente enojada.

Dio media vuelta y se dirigió a la salida. Tom no se quedó quieto, fue tras ella por si necesitaba su ayuda. Salieron de la fiesta y se internaron en el bosque.

—Como mis padres le vean en ese estado va a estar castigado todo el año—murmuró Clarisse al ver a Tom caminando a su lado—No hace falta que me acompañes, ya le encontraré por mi cuenta.

—El bosque es muy grande y no voy a dejarte sola—dijo con firmeza Tom.

Clarisse se lo agradeció en silencio, la verdad era que siendo de noche y no conociendo el lugar le daba un poco de miedo.

— ¿Qué tal estás?—preguntó de repente Clarisse.

Tom se le quedó mirando, pensando si de verdad le preocupaba su estado o solo preguntaba por ser educada. No la conocía de nada, pero se le veía buena persona y su sonrisa era sincera.

—Han sido unas vacaciones horribles—confesó Tom suspirando—He discutido con mis padres, y estaba deseando regresar a Hillerska cuanto antes.

Clarisse le escuchaba en silencio, se le notaba muy afectado.

—Bill tampoco lo ha pasado bien—confesó Clarisse a su vez—Se ha pasado casi todo el tiempo encerrado en casa estudiando, no quería salir a la calle porque parecía que todo el mundo le reconocía del video y se sentía humillado.

—Mis padres hicieron retirar el video de inmediato—comentó Tom.

—Ya, pero el daño ya estaba hecho—apuntó Clarisse—Y Bill ha quedado como el único perjudicado.

—Siento mucho haber mentido diciendo que yo no salía en el video, pero mis padres me obligaron—se justificó Tom—Y me arrepiento mucho de haberlo hecho, de haberle dejado a solas cargando con toda la culpa.

—Bill solo quería tener una relación normal contigo—murmuró Clarisse—No ser el secreto de nadie, como si hubiera que mantenerle escondido del resto del mundo.

—Aquí en Hillerska todos saben que el video fue grabado en mi habitación, negarlo en un comunicado de prensa ha sido una estupidez—dijo Tom resoplando—Nadie me lo dice a la cara, pero todos saben que yo estaba con Bill en mi propia cama. Fue un momento íntimo que ha quedado convertido en un chisme más para contar.

Clarisse le escuchaba hablar en silencio, se le veía abatido por todo lo que había pasado tanto con Bill como con sus padres. Estaba pasando por un mal momento y parecía que no tenía a nadie más con quien hablar.

—Oye Tom, si necesitas hablar de lo que sea con alguien puedes contar conmigo—dijo Clarisse—O un hombro sobre el que llorar. He escuchado a Bill y también te puedo escuchar a ti, nunca contaré nada de lo que me digas tú o Bill.

—Gracias, la verdad es que ahora mismo eres mi única amiga—confesó Tom suspirando.

Clarisse sonrió ampliamente, si estaba en sus manos que tuvieran una oportunidad de volver a estar juntos, ella haría todo porque así fuera.

— ¿Clarisse?

La voz de Alex hizo que se le borrara la sonrisa y fuera a su encuentro.

— ¿Dónde demonios te habías metido?—gritó Clarisse sin poderse contener—Te hemos llamado y no has cogido el móvil, ni contestado un maldito mensaje.

—Perdona, no me he dado cuenta—se disculpó Alex.

— ¿Has bebido?—siguió Clarisse gritando.

—Solo un par de cervezas, lo juro—contestó Alex.

—Mañana tienes clase y has hecho que vengamos a buscarte para llevarte a casa de las orejas—dijo Clarisse cogiéndole con firmeza del brazo—Verás papá y mamá, te espera una buena.

Tiró de su hermano y emprendió el camino de vuelta al coche de Markus, volviéndose lo justo para poder despedirse de Tom.

—Gracias por tu ayuda, y recuerda lo que te he dicho—dijo Clarisse sonriéndole de nuevo.

Tom asintió con la cabeza y sintiendo la garganta seca decidió volver a la fiesta para tomar algo. Tanto hablar de Bill y la discusión con sus padres le habían puesto en un estado melancólico del que sólo podía salir tomándose algo fuerte. Lo necesitaba en esos momentos.

.

Sentado al lado de Markus, Bill no podía evitar sentirse algo nervioso. Se frotaba las manos como si tuviera frío, y ese gesto no fue pasado por alto por Markus, que al momento puso la calefacción.

— ¿Tienes frío?—preguntó Markus.

—Un poco, gracias—contestó Bill, poniendo las manos cerca de la calefacción del coche—Espero que le encuentre pronto.

—Aquí en Hillerska si que saben montarse una buena fiesta—comentó sonriendo Markus— ¿Has estado en alguna?

Bill no pudo evitar recordar aquella lejana fiesta a la que él y Alex habían sido invitados, y como terminó la noche. El y Tom se besaron por primera vez, y eso fue el principio de todo.

— ¿Bill?—llamó Markus, al ver que no contestaba.

—Eh…si, perdona—se disculpó sonriendo Bill—He estado solo en una, pero ya no me acuerdo.

Quería zanjar el tema y que no le siguiera preguntando, estaba despertando dolorosos recuerdos que quería dejar en el pasado.

Markus captó el mensaje a la primera, se le veía algo molesto y sabía que era por algo que había dicho. Decidió cambiar de tema, a ver si lograba hacerle sonreír.

—Así que…cantas en el coro—empezó a decir.

Bill asintió al tiempo que esbozaba una sonrisa, para él la música lo era todo.

— ¿Has ido alguna vez a un karaoke?—preguntó de repente Markus, viéndole negar con la cabeza—Pues cuando quieras vamos una noche, quiero comprobar personalmente que tienes una voz bonita.

Bill sintió que se ruborizaba, estaba claro que le gustaba a Markus y no se cortaba un pelo. Y era algo que le hacía sentirse halagado, la verdad.

— ¿No está tardando mucho?—preguntó Bill de repente.

—Bueno, habrá mucha gente y…—empezó a decir Markus.

—Voy a por ella—dijo Bill saliendo del coche antes de que pudiera detenerle.

—Espera, te acompaño—se ofreció al momento Markus.

—No, quédate mejor en el coche por si vuelve—pidió Bill—Tranquilo, estaré bien. Pero gracias por ofrecerte.

Echó a andar antes de Markus insistiera de nuevo y siguió el mismo camino tomado por Clarisse. Entró en la fiesta y empezó a buscarla a ella o Alex, pero había mucha gente y se estaba empezando a agobiar.

Se volvió y entonces le vio, dirigiéndose a la barra caminaba Tom abriéndose paso entre tanta gente. Y no se pudo contener, separó los labios y le llamó.

— ¡Tom!

.

Sin soltar aún a Alex, Clarisse se dirigió donde estaba aparcado el coche de Markus con Bill dentro esperándoles.

— ¿Qué le has dicho a Tom?—preguntó de repente Alex.

— ¿Qué?—preguntó Clarisse a su vez.

—Le has dicho que recuerde lo que le has dicho, ¿qué es exactamente lo que le has dicho?—quiso saber Alex.

—Nada que a ti te interese—murmuró Clarisse —Y basta ya de preguntas, que contenta me tienes.

Siguieron caminando en silencio y llegaron al coche de Markus. Clarisse abrió la puerta de atrás y empujó a Alex para que entrara, dándose cuenta entonces que faltaba uno de sus ocupantes.

— ¿Dónde está Bill?

—Como tardabas fue en tu búsqueda—explicó por encima Markus—Quise acompañarle pero no me dejó.

Clarisse resopló al escucharle…bueno, con un poco de suerte se encontraba con Tom y quizás hicieran las paces.

.

Entró de nuevo en la fiesta y se dirigió a la barra, pero antes de que pudiera llegar a ella escuchó una voz que no podría jamás sacarse nunca de la cabeza.

— ¡Tom!

Se volvió con rapidez y se le quedó mirando como si fuera un espejismo, de repente se había materializado ante sus ojos aquello que tanto deseaba. Fue lentamente a su encuentro esbozando una amplia sonrisa, conteniéndose las ganas que tenía de estrecharle en sus brazos y apoderarse de sus temblorosos labios.

—Hola—fue lo único que pudo decir al llegar a su altura.

Bill le devolvió la sonrisa, no sabía por que le había tenido que llamar. Lo último que deseaba esa noche era reencontrarse con él, hubiera preferido hacerlo al día siguiente y así poder tener más tiempo para poner en orden sus pensamientos.

— ¿También te has colado en la fiesta de los de tercero?—preguntó con curiosidad Tom.

—No, sólo estoy buscando a Clarisse, la hermana de Alex—explicó Bill por encima—El sí que se ha colado en la fiesta y no contesta al móvil, sus padres están preocupados.

—Vi a Clarisse y le estuve ayudando—explicó Tom a su vez—Dimos con Alex en el bosque y se lo ha llevado de vuelta a casa.

—Pues me estarán buscando—murmuró Bill sacando el móvil.

Antes de que pudiera hacer nada recibió un mensaje de Clarisse donde le explicaba que ya tenía a Alex y le estaban esperando pues Markus tenía algo de prisa.

—Me tengo que ir—dijo Bill tras contestar al mensaje con un rápido «Ok».

Dio media vuelta antes de que Tom pudiera hacer nada por retenerle pero le sentía caminando pegado a sus talones.

— ¿No podemos hablar?—suplicó Tom sin poderse contener.

—Mañana nos vemos en clase, ahora me están esperando.—contestó Bill por encima—Y…no creo que haya nada de lo que hablar…

Aceleró el paso y salió de la fiesta sin pararse a escuchar los gruñidos de Georg al ver que también se había unido a la fiesta sin permiso.

— ¿Tú también estabas aquí?—preguntó Georg resoplando.

Tom salió tras él pero se quedó en la puerta, no quería que la mitad del internado le viera ir tras él en su búsqueda, estaba claro que no quería hablar con él y no podía obligarle a escuchar todo lo que le quería decir.

Desde donde estaba le vio echar a correr hacia un coche que había aparcado a escasos metros. Al volante había un chico esperando y cuando llegó a su altura entró en el coche sentándose a su lado en el asiento del copiloto.

Tom se quedó viendo como arrancaban y se iban, preguntándose quien sería ese chico cuya cara le sonaba.

—Es Markus—dijo Georg a su espalda—Sus padres trabajan en los establos y le habrás visto alguna vez echando una mano.

Tom asintió con la cabeza, se había cruzado con él en más de una ocasión pero nunca habían hablado ni nada. ¿Y Bill y él eran ahora amigos?

—Y…está muy bueno—apuntó Georg en voz baja.

Tom se le quedó mirando sin saber a qué se refería, hasta que la sonrisa que Georg esbozaba le aclaró su confusa mente.

— ¿Tú….eres gay, también?—preguntó en voz baja sin podérselo creer.

¡Con todos los comentarios homófobos que le había escuchado! Por no mencionar cuando hablaba de Bill en su presencia los primeros día, como le salía con facilidad la palabra marica para burlarse de su condición sexual.

Entonces lo comprendió, era todo una tapadera para aparentar ser como los demás y que nadie se metiera con él. ¿Y por qué se lo confesaba, si no eran amigos ni nada?

Georg asintió con la cabeza, echándose a reír al ver la cara que ponía.

—Ya ves, no eres el único de todo Hillerska—apuntó sin dejar de reír—Ni Bill tampoco claro. Te sorprenderías al saber cuantos somos, pero claro, somos algo más discretos. No nos gusta llamar la atención ni aparecer en videos sexuales.

—Esa nunca fue mi intención—dijo Tom resoplando.

—Lo sé, fue una putada lo que os pasó pero bueno, ya está olvidado—dijo Georg sonriendo—Mira, tu problema con Bill es que ambos pertenecéis a mundos diferentes. Tienes que escoger a alguien de nuestra misma clase, puedo ayudarte si quieres.

—No, gracias—murmuró Tom.

—Lo entiendo, Bill está muy bueno pero lo vuestro no puede ser—insistió Georg—Y él ya ha pasado página, ya ves que está con Markus.

—Sólo le ha traído a la fiesta—apuntó Tom molesto.

—Bueno, si lo quieres ver así—dijo Georg encogiéndose de hombros—En fin, voy a regresar a la fiesta. Si cambias de opinión y quieres conocer a alguien, dímelo. Te prometo que será todo muy discreto.

Dio media vuelta y dejó a Tom sumido en sus pensamientos. ¿De verdad que Bill estaba saliendo con Markus? ¿Tan pronto había olvidado lo que había pasado entre ellos?

Continúa… 

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por lyra

Escritora del fandom

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