N/A: Este capítulo es en honor  a mi otro fic «Tres más uno» (También Kauleto) ¡Muchas gracias!

«Wünschen». Temporada II

Capítulo 17: Torbellino

— ¡Está hecho! —Shannon se levantó de su silla y yo me retiré los auriculares con una sonrisa, los dejé colgando detrás del micrófono. Inspiré profundamente mientras levantaba los pulgares con una emoción indescriptible.

Toda la banda festejaba que ya teníamos tres canciones hechas, aún andábamos en discusión sobre las restantes. Shannon decía que todas eran sobre el mismo tema, y tenía razón, así que hicimos un acuerdo en que alguien compusiera una letra para mí y yo la cantaría. No me había enojado ni nada, me lo tomé bien, comprendía a lo que él se refería. Todo era casi parecido, digamos que no podía encontrar otra manera de expresar mis canciones, siempre iba por el mismo camino. Geisterfahrer, Attention e In Your Shadow I Can Shine eran las que estaban hechas, faltaban dos. Down on you estaba en proceso, aún no habíamos comenzado con las grabaciones. Faltaba una última canción y Shannon se puso en contacto con Shiro, hacía bastante que no lo veía y comenzaba a extrañarlo también, él le dijo que ayudaría con la composición de una nueva canción para mí, yo solo debía aguardar hasta tenerla en mis manos.

Salí con cuidado de la cabina y mi mejor amigo me recibió con un fuerte abrazo, tenía los ojos llorosos de la emoción por verme en acción. El que le siguió en llanto de emoción fue mi padre postizo, Shannon. Me decía que estaba orgulloso de mí y toda la cosa empalagosa, en verdad que sí actuaba como padre, que raro que no haya tenido hijos todavía.

—Esa voz promete mucho —me separé de Shannon al reconocer esa voz, me giré y me sonrió. Me sorprendí tanto que abrí la boca como si se tratara de un infante, rápidamente me arrojé entre sus brazos y me frotó la espalda con gusto. —Veo que me echaste de menos.

— ¿Dónde andabas, Shiro? —decía aún pegado a él. —Joder, que nunca me contestabas nada, o lo hacías millones de años después.

—Tenía mis asuntos, Shay andaba con las inauguraciones de su tienda en L.A —decía apenado, se acomodó el pequeño sombrero oscuro que le sentaba muy bien.

—Oh, es verdad ¡Shay! ¿Cómo está ella? —estaba muy alterado y animado, Shiro se rió de eso.

Comenzamos a hablar nuevamente, mientras Shannon arreglaba algunas cosas con los del grupo. Jared andaba con ellos, habíamos pasado la noche anterior juntos, pero no en ése sentido, sino que nos quedamos en el estudio trabajando. Y como aquí también hay cocina y ducha, no nos hicimos problema.

Me puse al día con Shiro, en verdad, me agradaba su compañía. Le enseñé las canciones que ya estaban listas y dijo que tendría todo su apoyo, que en lo que hacía falta él estaría, le propuse que fuera mi manager pero él dijo que ya habían arreglado las cosas con Shannon, y que por el momento el manager no andaba disponible pero si hacíamos la producción con calma, Shiro ocuparía su lugar hasta entonces.

Nos fuimos a la cocina a beber café, extrañaba que hiciéramos eso. La del piso de Shannon era diferente a la que solía tener el estudio de Shiro, ésta era más espaciosa, con mesa ovalada y cinco sillas incluidas, y estaba más equipada. El estudio parecía otra casa, con razón Jared no se hacía problema al quedarse cuando su hermano andaba de cazador de jovencitas. Tenía microondas, un refrigerador, una cocina de tres hornallas, el fregadero y una mesada de mármol con cinco alacenas de color blanco, con todos los electrodomésticos existentes para esta área, realmente no le faltaba nada.

— ¿Aún sigues tomando café con edulcorante? —me preguntó Shiro, yo negué con la cabeza, por lo que le puso unas cucharaditas de azúcar cuando lo sirvió en mi taza, me lo tendió con el cubierto adentro y le agradecí. — ¿Cómo te ha ido en la vida? Hace bastante que no tenemos de esas conversaciones largas.

—Tienes razón —mezclaba los contenidos para que fuera homogéneo. —Pues yo estoy bien, muy emocionado con todo este proyecto. No sabía que se requería tanto, digo, una cosa es ver cómo alguien canta y hace las mezclas y esas cosas, y otra es que uno cante y esté en toda la producción del álbum. Ahora entiendo a KillYa.

—Es verdad —le miré y él le dio un sorbo a su café, recargándose en la mesada de mármol. —Es todo un proceso pero uno se entretiene y, además, aprende de ello.

— ¿Y tú? —pregunté luego.

—Estoy bien, gracias a dios. Todo marcha bien con mis proyectos, tengo que reconocer que cuando pasas los cuarenta comienzas a vivir mejor la vida. —Se rió, mi madre solía decir lo mismo y bueno, conoció a Gordon.

—Felicitaciones por ello —dije sonriente, elevamos nuestras tazas a modo de brindis y bebimos al mismo tiempo, mirándonos de manera divertida. Él fue quien habló luego de abandonar los labios de su taza.

— ¿Cómo le está yendo a David? —le miré atento, mis ojos se abrieron de par en par lentamente. —Leí su libro y en verdad tiene una buena imaginación.

—Oh… Él —titubeé, me sentí idiota. —Bueno, está bien, con varias promociones en camino, y a consecuencia de ello no está mucho en su apartamento por las reuniones.

—Me imagino, debe estar demasiado estresado, ¿verdad?

Fue ahí que retrocedí a los recuerdos. Shiro tenía razón, David era muy frágil en ese sentido, recordaba que cuando andaba produciendo a Andrew se tomaba un descanso a cada instante, parecía estresarse, y era que él le ponía tanto empeño. Hasta trabajaba por las noches, ahora Biersack estaba con otro manager y otros productores, también eran buena onda como David y Shannon. Parpadeé de manera repentina, confundido por las actitudes que tenía ahora. Tratándose de su libro, estaría el doble de estresado, con constantes dolores de cabeza, y yo, debería estar a su lado dándole aspirinas como el enfermero que era para él a veces. Postré la vista en la taza, haciendo memoria de que él no se encontraba así, al contrario, parecía más joven que yo, con harta energía y hasta parecía que le succionaba la vitalidad a alguien más…

—Si —me salió casi en un susurro, algo en mi cabeza comenzaba a armarse y no quería creerlo, tal vez él andaba muy emocionado y eso era más fuerte que su cansancio. Sí, era solo eso. —Pero supongo que él sabe manejarlo, ya está acostumbrado, jajaja.

Ni yo me creí la risita que había tirado al final. Shiro al parecer no quiso preguntar más del asunto. Y de la nada, recordé que él y Tom eran muy buenos amigos, me invadió la curiosidad entonces, ¿Sabrá de él? ¿Se hablaban seguido? Estaba con inmensas ganas de preguntar, pero sabía que si hacía eso, desataría un eslabón en cadena, y no era momento de ponerse nostálgicos.

—Me ha llegado a los oídos que tienes unas complicaciones con respecto a las canciones, ¿No es así? —agradecí internamente que cambiara el tema.

—Oh, sí —dije dejando la taza sobre la mesa y junté mis manos, frotándolas con ansiedad. —El problema es que tengo una que podría funcionar, pero Shannon dice que le falta algo y no quiero estropearlo. Las demás sí son iguales y la verdad que mi cerebro ya no puede trabajar correctamente, he estado escribiendo a lo loco desde que me fui a visitar a mi madre.

— ¿Podrías enseñarme esa canción? Tal vez pueda ayudarte. —Yo sonreí, él saboreó el café antes de dejarlo también en la mesa. — ¿Lo tienes en tu teléfono?

—No, lo tengo en una libreta, debe estar en mi bolso. Ya regreso —dicho eso, regresé por donde segundos antes había estado, escuchaba carcajadas y la voz de Shannon de mandón para con el grupo. Ingresé y dos compañeros estaban jugando a los golpes y se reían, la verdad que ninguno era maduro, hasta yo también tenía mi berrinche de niño chiquito, pero todos me apretujaban las mejillas al final, y todo porque decían que era adorable, ¿Qué mierdas era adorable?

— ¡Oigan! ¡Calmados, ya! —decía Shannon mientras elevaba las manos. —Terminarán a las piñas en serio.

Pasé por al lado de ellos sin darle importancia, siempre tenían sus peleas a modo de broma, incluso todos nos sumábamos y todo terminaba en un abrazo grupal, yendo de un lado a otro como si estuviéramos de violentos en un concierto de post-hardcore y queríamos arrasar con todo. Me fui hasta el sofá y abrí el bolso, como un condenado comencé a buscar el cuaderno, tanteaba otras cosas y no daba con mi objetivo. Miré el interior; llaves, teléfono, mi estuche de maquillaje, un gorro de lana, perfume, pero nada más. No había señales de mi libreta, me erguí nuevamente mirando el suelo, como si por ahí encontraría la respuesta. ¿Dónde lo había dejado?

—Bill, iremos a almorzar, ¿Quieres venir, o estarás aquí con Shiro? —Dijo Andy, le miré con el ceño fruncido. — ¿Sucede algo?

—No encuentro mi libreta —estaba confundido, ¿No lo había guardado?

— ¿Dónde estuviste anoche? —se preocupó por mí. Exhalé aire mientras tiraba el bolso nuevamente al sofá. Quería recordar y…

— ¡En casa de David! —respondí alertado. Menos mal, ya estaba pensando en poner cierta recompensa para que volviera a mis manos. —Ayer en la tarde lo habré dejado antes de quedarme aquí. Supongo que podemos ir a almorzar y luego me haré un tiempo para ir a buscar la libreta.

—Perfecto, porque me cago de hambre y necesito tu lindo culo a mi lado —me dio un golpe con su puño cerrado, me quejé y sobé dicha zona. Este Andy sí que era bruto.

—A ver, ¡Par de críos! —Shannon ya daba por sentado que todos debíamos abandonar al estudio. Teníamos semejante comedor, pero no, preferíamos pasar el rato en ese delicioso restaurante que servían pizza y diversas comidas para chuparse los dedos.

— ¿Vendrás con nosotros? —Jared me sorprendió y di un respingo por eso, de reojo vi que Shiro se acercaba a Shannon, mientras que nosotros abandonábamos el estudio.

—Sí, tengo mucha hambre —le sonreí, al tiempo que enfocaba mis ojos en los suyos.

Algunos bajaron por las escaleras, los de mi banda eran muy tacaños y se comportaban como los niños que Shannon decía que eran, la verdad, no sabría decir de donde los había sacado pero eran buenas personas, muy profesionales todos. Los más adultos, yo incluido, nos metimos al ascensor. Shiro le dio una mirada a Jared, y su hermano se percató de algo.

—Oh, se me había olvidado —El mayor se golpeó la frente, hizo un sonido estúpido que me aguanté una sonrisa. Andy fue más descarado, se rió de la acción cometida. —Shiro, él es mi hermano menor, Jared.

—Un placer —dijo el de ojos azules, sonriéndole y extendiendo su mano. Shiro estrechó su mano con una sonrisa también. —Mi hermano me contó sobre tus proyectos, te admiro por eso.

—Muchas gracias —recibió el halago y yo solo les miraba con una sonrisa, me encontraba al lado de Jared, casi apoyando mi mentón sobre su hombro. Poco después, las puertas se abrieron, salí junto a mi compañero y los otros tres venían atrás.

— ¿Te quedarás en el estudio esta noche nuevamente? —me preguntó Jared, le miré y enganché mi brazo con el suyo.

—Sí, mañana temprano debo ir a la Taberna —desvié la mirada a las puertas y las empujamos para salir al exterior. Todos nos esperaban, algunos fumaban y otros andaban con sus teléfonos.

Domingo era esplendido, el calorcito que el sol nos brindaba nos obligaba a andar en camisas o ropas sueltas por la temperatura. Al estar todos reunidos, marchamos tranquilamente hacia el restaurante, Jared me iba contando sobre una de sus posibles nuevas aventuras, tenía muchas ganas de volver a escalar, y hasta me había propuesto ir con él. Pero yo era demasiado exagerado, las alturas me daban un poco de miedo, y aunque también sentía seguridad, me sentía demasiado frágil como para hacerlo.

—Tienes que estar bien físicamente —comentó. —Ante toda aventura disparatada tienes que tener el cuerpo preparado.

—Solo estoy a base de comida rápida y café —dije apenado. —No creo que vaya a durar mucho.

—Yo cuidaría de ti —hicimos contacto visual, su mano vino en mi dirección y su pulgar tomó mi mentón, dándome una leve caricia. Lo abandonó segundos después, pero aún sentía el calor de sus dedos en mí piel, automáticamente mis mejillas se encendieron y bajé la mirada mientras apretaba los labios, evitando que una sonrisa boba apareciera en mi rostro.

Tragué saliva y decidí ponerle frente a esos ojos azules, al hacerlo, me sentí glorioso al contemplar su sonrisa. Me gustaba que lo hiciera, me dejaba idiotizado. Estaba consciente de lo que estaba manifestando para con él, y no me cuestionaba por eso, simplemente dejaba que me sintiera de esta manera.

Luego divisé los pequeños brotes de los árboles mientras continuábamos avanzando, pronto todo florecería y estaría verde nuevamente. Antes consideraba la primavera como un castigo, con eso de las flores y que el romance era lo mejor para esta época, y todo porque me sentía atormentado por lo que me había sucedido. Pero ahora, ahora quería que esos árboles crecieran frondosos y fuertes, presumiendo todas sus hojas y sus flores, agitándose contra el viento de primavera, presumiendo sus brillos, la vida que habían creado. Mi perspectiva había cambiado, nada estaba perdido, mi vida recién comenzaba y todo gracias a una persona que me dio una opinión diferente.

Sin decir nada, dejé reposar mi cabeza sobre el hombro de Jared, él ni se inmutó, solo siguió caminando. Seguramente ya estaba acostumbrado a mi trato hacia él. Íbamos hablando de cualquier cosa, incluso de lo que podíamos encontrar en el camino, con Jared siempre había tema de conversación, y me gustaba su manera de pensar.

Una vez que llegamos al lugar, Jared fue a pedir por nosotros. Había optado por dejar la carne y él me aconsejó que lo hiciera de apoco, así que tenía un día para consumir carne, hoy no era ese día.

—Parece que alguien está de cacería —susurró mi mejor amigo en mi oído, me estremecí por eso y él se puso frente a mí con una picardía.

— ¿De qué hablas? —dije confundido, miré en dirección a las mesas en las que se estaban acomodando algunos de los chicos. Adherían mesas y más sillas debido a que éramos harta cantidad.

— ¿Qué no es obvio? —desvié la mirada a él, se mostró indignado. —Te mira mucho, pero mucho.

—Yo también te miro cuando te hablo —abrí bien grande los ojos para verlo mejor, exagerando con su comentario.

—Pero no tienes ganas de tirarme contra la pared y darme tan duro. —se cruzó de brazos.

—No seas idiota —revoleé los ojos. —Y habla bajo, que seguramente ya te habrá escuchado.

—Y tú estás muy calmado… ¿Acaso quieres que él lo escuche, eh? —me miró como solo él solía hacerlo.

—Andy —le miré serio. —No hay nada entre nosotros. Somos amigos.

—Uy, así empiezan las cosas —dramatizó tanto las palabras que me eché a reír por cómo lo hacía.

El almuerzo transcurrió como siempre, con risas y anécdotas, con bromas entre nosotros y brindando con cerveza. Jared y yo nos hablábamos al oído de vez en cuando, la razón era que la música estaba un poco fuerte, y también mis compañeros gritaban para hablar o lo hacían al mismo tiempo que casi no se les entendía. En la sobremesa, mi brazo estaba enganchado al suyo, Shannon y Shiro estaban frente a nosotros. Su hermano ya estaba acostumbrado a que tuviéramos este tipo de trato, pero, en un instante, pensé en Shiro y me separé lentamente de Jared. Lo había olvidado por completo, y era que con el de ojos azules nada me importaba, solo compartir buenos momentos con él.

Al pagar la cuenta, salimos afuera. Jared se separó de mí solo porque le dije que tenía que ir al apartamento de David a buscar la libreta, mi mejor amigo se ofreció a acompañarme, y tras avisarle a Shannon que en un momento estaría en el estudio, ambos nos pusimos en marcha para dar con mi libreta.

—Creo que hice algo estúpido —comenté mientras fruncía las cejas, mi mejor amigo me dio una mirada. —Shiro me ha estado mirando medio raro.

— ¿Te refieres a lo de Jared? —Asentí repentinamente — ¿Qué tiene?

—No lo sé.

— ¿Piensas que le contará a Tom? —escuchar esa pregunta logró que se me revolviera el estómago, por un momento percibí que me había puesto pálido. — ¿Y qué hay con eso? Él está revolcándose con la zorra esa, que se joda.

—A veces no sé si estás en contra o a favor de él —le miré confundido, él se rió.

—Estoy del lado de la persona que te hace feliz, no importa quien sea.

De la persona que me hacía feliz. Entonces, eso quería decir que ¿Jared me hacía feliz? Me sentí algo mareado con respecto a eso, no lo había pensado tan a fondo, quiero decir, era consciente de que la pasaba de maravilla y todo pero… Había pasado muy poco tiempo, o tal vez inconscientemente me estaba esforzando por olvidar el pasado y atarme a otra persona con tal de lograrlo. Aunque no podía ser así, yo no era de ese tipo de persona, no podía andar fingiendo. Bueno, con David la situación era diferente, pero Jared, con Jared todo lo hacía en serio, porque así lo quería, porque me sentía bien a su lado.

Continuamos con nuestro pequeño viaje, Andy trataba de hacerme ver el lado bueno de mi relación amistosa con Jared, pero en realidad él quería que pisara el palito y adiós David y todos los anteriores. Sin embargo, mientras él me daba ánimos, una parte de mi cabecita me nombraba a aquella persona que me había dejado una herida abierta en el pecho, como esperando a que él mismo hiciera algo para poder curarla, dejando a la intemperie el dolor, presumiendo cómo me sentía entonces. Por más que intentaba seguir adelante, siempre estaría esa voz que me haría retroceder, no poder continuar, ¿Y por qué? No lo sabía, quería encontrar la respuesta por mi cuenta y no lo obtenía, ¿Acaso alguien más lo contestaría por mí? Mi mente daba tantas vueltas con todo, con el pasado, el presente y lo que podría ser el futuro, ya ni me entendía, no sabía qué era lo que quería. Por momentos quería estar enfocado en mi proyecto, dar todo de mí en esas canciones, otras veces me sumergía en largas conversaciones con Jared y me sentía realmente bien con eso, pero también estaban esos momentos en los que prefería estar mirando la ventana, tomando café o fumando, pensando en mi pasado y en la persona que había arrasado conmigo de forma inesperada.

— ¡Hey, Bill! —parpadeé constantemente, me detuve y busqué a Andy con la mirada, lo encontré atrás mío, observándome confundido. —Estás en la luna, ya llegamos, ¿O se mudó?

Fijé el edificio que él señalaba, ya habíamos llegado y estaba tan sumido en mis pensamientos que perdí la noción de todo. Me disculpé y preguntó si me encontraba bien, le contesté que sí y que me esperara, no tardaría mucho. Él tampoco me insistió para que le dejara subir conmigo, de todas formas, le iba y venía David, como que mucha importancia no le daba.

Al ingresar al ascensor, buscaba la llave dentro del bolso. David me había dicho que llegaría en la noche, de todas formas le dejé en claro que, tal vez, no vendría a dormir. Bufé mientras fijaba el contador, ojalá mi libreta estuviera en el apartamento sino ya andaría repartiendo folletos para encontrarlo. Cuando el ascensor se detuvo, y las puertas se abrieron, caminé despacio hacia la entrada del apartamento. Coloqué la llave correcta en el cerrojo, le di dos vueltas en silencio e ingresé como si él estuviera en una reunión importante, no sabía porqué siempre hacía eso. Dejé pasar mi persona y lo cerré con sumo cuidado, al escuchar el clic, me giré mirando el interior, divisé mi libreta en la mesita de café y reinó el alivio.

Arrojé el bolso al suelo y apresuré el paso hasta el living, tomando mi libreta, automáticamente una sonrisa se me dibujó en el rostro, le di una mirada y escuché un golpe. Me alarmé enseguida, el ruido había provenido de alguna de las habitaciones, y de pronto, escuché risas. Fruncí el entrecejo mientras miré el angosto y corto pasillo, podía ver una línea de luz, proveniente de una de las habitaciones, preferentemente del dormitorio. Inspiré hondo, ¿Qué demonios era eso?

Y ahí fue que me di cuenta. Al comienzo del corto pasillo alfombrado, estaba la maleta de David, y había un bolso de mujer. Mi confusión fue más extrema todavía, y mis ojos se abrieron por la sorpresa, presioné la libreta contra mi pecho, como queriendo que me cubriera de algo malo. Decidí entonces avanzar por ese corto camino, escuchaba risas y murmuraciones, y otras cosas que no sabía qué mierda eran en realidad. No podía explicar con exactitud lo que estaba pasando por mí mente, era algo que no podía controlar; era como si miles de torbellinos se ensalzaban y formaban el más grande huracán de la historia.

Me asomé un poco, al tiempo que escuchaba los latidos de mi corazón como si le hubieran puesto un micrófono de alta definición y se podía oír por todas partes del apartamento. Sentí un puñado de adrenalina golpear mi esternón, y un poco de calor en mi espalda me advertía de un acontecimiento posible. Me asomé de costado, poniendo la oreja primero, la voz de David estaba acompañado de… Evelyn. Los sonidos no eran nada más que sus labios tomando contacto, y fue entonces que la bomba explotó en mi interior, me alerté tanto que mis piernas flaquearon y quise salir corriendo, pero el shock del momento y el desvanecimiento que estaba experimentando, me llevaron a dar con la maleta y el bolso que estaban al comienzo del pasillo, provocando un sonido estúpido, y eso detuvo toda risa de aquellos farsantes.

— ¡Mierda! —mascullé mientras se desataba toda la adrenalina por mi cuerpo, me reincorporé rápidamente, como si un ladrón estuviera por robarme lo más preciado que tenía.

Agarré el bolso mientras caminaba algo descolocado, mi rodilla había soportado todo el peso de mi cuerpo por la caída que me dolía horrible; como un rayo veloz me salí del apartamento y llamé al ascensor como un condenado, como si el propio lucifer estuviera al acecho por mi alma. No podía pensar en otra cosa que no fuera salir de este maldito lugar, quería postrar mi concentración en llamar al puto ascensor, pero no, los acontecimientos recientes golpeteaban mi cabeza como si quisieran arrancármela de forma rápida.

— ¡Bill! —Al oír eso, me di vuelta por puro pavor. Me encontré con que David estaba con el jean desabrochado y la parte de arriba al desnudo, tenía labial rojo por la comisura de sus labios y el cabello revuelto. Su cara estaba pálida y de la respiración ni hablar. Tragué saliva fuertemente, sintiendo como si un balde de agua fría me hubiera caído recientemente. —Bill, yo no…

No dejé que continuara, me fui a la mierda de ahí. Comencé a descender las escaleras, me cagaba en el ascensor, quería irme lo más lejos posible. No estaba dolido, no estaba herido pero, ¿Por qué me sentía atemorizado? Era como si estuviera viviendo un infierno y me sentía tan atormentado que escapaba cuando la parca decidía acercarse unos metros más.

Mi alivio llegó cuando pude abrir la puerta de la entrada principal, Andy daba pequeños saltitos y tenía una cara de preocupación extrema, y fue peor, cuando notó algo raro en mí.

— ¿Qué carajo pasó? ¡Estás pálido! —Le miré asustado, pero lo negué todo moviendo la cabeza. — ¿No me dejarías ir al baño? Me estoy cagando.

—No. —dije en un hilo de voz, miré con temor la entrada, deseando que David no apareciera. —Nos vamos.

— ¡Pero me estoy cagando! —chilló Andy mientras se tocaba el vientre con las manos. —Prometo echar desodorante de ambiente pero…

— ¡La puta madre, Andy! —me miró al ver que cambié de actitud. — ¡Nos vamos a la mierda! ¡Ahora!

Le tomé del brazo y le tironeé sin importar el grado de violencia que había utilizado para con él. En ese mismo instante pasaba un taxi y le hice señas para que parara, mi mejor amigo no entendía una mierda, pero por mi actitud sabía que algo bueno no había sucedido arriba, y si había algo que él sabía de mí, era que mejor debía calmarme primero para poder contarle lo sucedido. Solo cuando me encontraba deprimido solía sacarme con facilidad las cosas, pero ahora no lo estaba, tenía ganas de golpear la cara de David por puto. Sí, ¡Por puto!

Arrojé unos cuantos euros, y era más de lo que le tenía que pagar en realidad al taxista, pero estaba echando humo por doquier que ignoré cuando me decía que le había dado de más, y encima era considerado el hombre. Mi mejor amigo venía corriendo atrás de mí, yo avanzaba a todo dar, sin importarme un carajo si me llevaba por delante a un niño o una anciana, quería entrar al estudio, terminar las canciones y que todo el mundo viera que podía seguir adelante sin importar los problemas que se me presentaban.

— ¿Ya volvieron? —preguntó Shannon, yo le di una mirada y saqué la libreta del bolso.

— ¿Dónde está Shiro? —miré para ambos lados, Andy le dijo algo al oído a Shannon y luego se fue, seguramente, al baño. Shiro apareció y dejé de tener el ceño fruncido para sonreír. —Aquí tienes la canción.

Le tendí la libreta abierta, él me dio una mirada y luego bajó la vista a la página. Le dio unas cuantas leídas mientras yo observaba su concentración, me había cruzado de brazos y golpeteaba un par de dedos contra el brazo, como si estuviera impaciente, y era que en realidad estaba calmándome internamente. Pasaron unos minutos, él suspiró y nos miramos.

—Ya sé quién puede ayudarte —dijo sereno, relajé todo músculo de mi cara al ver lo calmado que estaba. Quería preguntar quién podría ser, pero Shannon nos interrumpió.

— ¿Estás bien, Bill? Te noto muy pálido —puso el dorso de su mano sobre mi frente, midiendo la temperatura.

—Estoy bien, ¿Podemos empezar con Down on you? —sabía que mi actitud era diferente, todos me miraban por el tono de voz que usaba, era como si me estuviera conteniendo, esforzando, y así era.

Me fui a la cocina, Shannon estaba preparando todo mientras mis compañeros iban a sus posiciones, ellos grabarían en su cabina y yo en la mía. Me serví café solo, lo bebí de un solo estar sin azúcar, necesitaba despejarme, me quedé mirando por la ventana, algo vibraba en el bolsillo de mi pantalón, lo retiré y vi la pantalla. Rechacé la llamada de David, pero eso logró que me llamara nuevamente, por lo que decidí apagar el teléfono y lo revoleé por la mesa, se escuchó el golpe doloroso, ya que se deslizó por la madera y cayó al suelo.

— ¿Qué pasó? —miré por sobre mi hombro, Shiro se acercaba. —Estás muy tenso, siento energía negativa.

—Cosas de siempre —dije enfadado. —Traición tras otra, ya ni sé si confiar en mí mismo, tal vez hasta me esté engañando sin darme cuenta.

—Uou —parecía sorprendido de mis palabras abrumadoras. —Acaso tiene que ver con…

—Sí —volví a mirar por la ventana, le estaba dando la espalda mientras me cruzaba nuevamente de brazos. —Al parecer uno se mataba escribiendo canciones mientras otro se revolcaba con su secretaria.

—Con su, ¿Qué? —sentí sus pasos apresurarse, se asomó por mi derecha y sentía sus ojos en mi perfil. —Bill…

— ¡Bill! —alguien venía corriendo, me di la vuelta y el guitarrista me dijo que ya era hora. Sin mirar a Shiro, dejé la taza en la mesa y fui hacia el estudio, ingresé y pasé directo a la cabina sin echarle el ojo a nadie.

Inspiré profundamente mientras sentía algo en la garganta, mi botella de agua descansaba sobre una mesita a mi lado y decidí beber un poco para que desapareciera. Miré a Shannon y él estaba junto a Jared, que cada vez que se sentaban en esas cómodas sillas se volvían profesionales, nada de distracciones. Shiro apareció por la entrada y le miré de reojo, vi que guardó su teléfono pero no le di importancia.

Troné los dedos, esperando a la indicación. Mis compañeros ya estaban en sus lugares y miraban por el cristal, ellos estaban frente a las consolas mezcladoras, y yo a un lateral, podía ver ambos lados. Shannon habló por el micrófono, sabía que esto era el primer ensayo pero uno nunca sabía si ese podía ser el último y la canción saliera bien a la primera.

—Down on you, esmérense chicos. —luego de eso, las baquetas se dieron a conocer y comenzó a sonar la introducción.

Cerré los ojos y me invadieron los nervios. Entonces…

Can I drive you home?

Can I crush into your life?

Can you fix my soul?

Can you break my heart tonight?

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.

por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

Un comentario en «II Wünschen 17»
  1. No me esperé esto de David. Sé que Bill no estaba enamorado y no eran novios oficiales, pero fue una bajeza por parte de David. Que traicionen tu confianza una y otra vez, me deja sin palabras.

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