II Wünschen 20

«Wünschen». Temporada II

Capítulo 20: Paso a paso

Entré al apartamento de Andy una vez que le di la vuelta al cerrojo con la llave, todo estaba en silencio. Él me había dicho que estaría aquí y que podríamos hablar sin problemas, yo tenía tantas cosas para contarle, mi cabeza daba demasiadas vueltas al asunto de Jared. No sabía si me había sentido confundido por lo de David, si lo que hice estaba bien, o me había sentido tan motivado y conmovido por sus palabras que lo besé. Sin embargo, no me arrepentía de eso, solo era que pensaba e intentaba buscar el motivo por el cual yo había decidido romper esa barrera que iba más allá de ser amigos.

— ¿Andy? —pregunté mirando a mí alrededor, todo estaba como abandonado, ¿En serio él estaba aquí? Las luces estaban apagadas, menos la de la cocina, que estaba en conexión con el living y el comedor, había una olla hirviendo y lo apagué, también vegetales trozados y un aroma a carne asada logró que mi estómago crujiera de hambre. No había comido un animal en una semana, otra vez, por lo que era mi permitido.

Escuché un sollozo cuando bajé el fuego, provenía del pasillo por el cual te conducía al baño y los dormitorios, avancé a paso rápido, lo primero que hice fue verificar el cuarto donde dormía, y no lo encontré, solo una impecable habitación, otra vez escuché el sollozo y miré la puerta que estaba en frente, era la del baño.

— ¿Andy? —otra vez su sollozo se oyó y me preocupé por él. —Andy, ¿Qué pasa?

Miré la puerta como si pudiera encontrar otra manera de poder ver como se encontraba él adentro. Pronto recordé la situación que vivió con Bruno y supuse que estaba mal por eso.

—Andy… Lamento eso, sé que quieres a Blas, yo también lo quiero pero no te sientas mal por un beso que le diste a Bruno… —apoyé la oreja en la puerta, aún seguía con ese berrinche de llorar. —En serio, no te pongas así, solo es momentáneo, dile a Bruno que eres feliz con Blas y ya, él lo entenderá.

— ¡Idiota! —me sobre exalté al oír su grito. — ¡Estoy tratando de cagar, imbécil! ¿¡Déjame cagar en paz!? ¿De qué mierdas hablas?

—Eh… ¿No estás llorando? —miré el picaporte con confusión.

—Claro que no, estoy… tratando de hacer… lo segundo…

— ¡Maricón, y yo aquí tratando de darte un puto consejo! ¡Puta madre! —Me alejé a regañadientes, pero cuando me estaba acercando a la cocina, escuché su carcajada mortal y no me pude resistir. Había veces en las que nos íbamos muy a la mierda.

Luego de unos minutitos, Andy apareció y yo me burlé de él tapándome la nariz y haciendo una mueca extraña, el me revoleó un trapo a la cara y pasó por mi lado. Se lavó quinientas veces las manos y yo le ayudé, no quería que tocara nada después de haber ido al baño.

—Y bien, ¿Cómo es que pasó eso del beso? —me miró con atención. —Aunque ya era hora, tardaste bastante, a comparación de tus otros machos.

—Hey, no me trates de fácil —le señalé con la cuchara de metal. —Solo que soy muy apasionado.

— ¡JAJAJA! ¡Apasionado del culo, querrás decir! —se burló de mí y le di solo una mirada amenazante. —Bueno, hablando en serio, ¿Qué pasó?

—Eso ni yo sé —di unos golpecitos con la cuchara en el borde de la olla y lo llevé a mi boca para saborearlo. —Estaba tan concentrado en él que…

—Oh, no me digas —me detuvo con sus manos, miré su rostro y tenía una expresión sorprendida — ¿¡Te enamoraste!? ¡Oh, puta madre!

— ¡No! —chillé. —Da… supongo que no.

Me sobé la frente, estaba realmente confundido.

—Jared no está tan mal —fue a la nevera a sacar algo. —Me cae muy bien y todo eso pero…

— ¿Pero? —le miré, él tomó dos vasos de vidrio, vertió el jugo y me dio una a mí.

— ¿Estás seguro?

—Andy, no creo que esté enamorado. Solo… siento que tengo tanto en común con él por una situación similar que atravesamos —bebí el jugo.

—Yo solo puedo apoyar lo que decidas, sabes que estaré contigo en las buenas y en las malas, pero mayormente en las malas, porque nunca te toca un tipo que te haga feliz verdaderamente.

—Gracias por tanto —dije irónico. —Supongo que todo se dará naturalmente, tsk, esto es muy difícil para mí. Todavía sigo pensando en…

—Tom. —me cortó él, yo asentí, me sentía apenado por ese tema.

Pensé que lo había dejado atrás, claro, los recuerdos ya no eran frecuentes ni nada y ya no sabía cómo era su voz, o por lo menos tenía una vaga idea de ello. Hasta el momento no lo tenía presente, ahora aparecía como un fantasma que quería torturarme hasta llevarse mi alma al más allá y hacer lo que quisiera. ¿Por qué me sucedía esto? ¿Acaso algo le estaba pasando? No sabía si era alguna conexión o qué, pero el pecho me dolía de tan solo pensar en él.

—Esto nunca te lo dije, pero antes de dormir miro la foto que tenemos juntos —bajé la mirada. —Intento olvidarme de él, y por un rato puedo hacerlo, seguir adelante con mi carrera y con la nueva vida que estoy haciendo. Sin embargo, las canciones me lo recuerdan mucho y es que tres de ellas están inspiradas en lo que nos sucedió.

Me entró la nostalgia, no me había puesto así delante de nadie, siempre me cuestionaba estas cosas cuando me encontraba solo en mi habitación a oscuras, mirando la fotografía que nos habíamos sacado en el Tegeler See, cuando había escuchado su promesa. Ese día fue el comienzo de algo hermoso, de lo que me marcaría para siempre, aunque desde un primer instante era consciente de que él estaría en mi piel hasta que me fuera de este mundo.

—Es una mierda —dijo él. —Tú ahora tienes tu orgullo y él el suyo, si no fueran tan tercos ya se hubieran arreglado.

—No puedo, de seguro ya está feliz con Tessa.

— ¡Agh! ¡Deja de hablar de esa zorra, no pegan ni con chicle! —Se frotó las sienes, enseñando una expresión de disgusto. —Venías hablando bien bonito de ustedes, y tenías que meterla a esa. Sí que sabes cómo cagar los momentos.

Al terminar de cocinar, ambos cenamos, decidimos apartar el tema de Tom y Jared. Pero yo seguía sumergido en el asunto con Tom y no tenía idea del motivo de tenerlo tan presente en mí justo ahora. Seguramente Shiro ya le habría comentado sobre lo que andaba haciendo, no era que él fuera un metiche pero eran amigos, y suponía que el barbudo aún tenía derecho de preguntar sobre mí, como yo sobre él. Eso, tenía que preguntar sobre él la próxima.

— ¿Me acompañarás al estudio? —pregunté mientras llevaba los platos al fregadero y él estiraba los brazos, quitando la flojera de encima. Cuando quise verlo, él ya andaba fumando.

—Sep —dijo liberando el humo hacia arriba. —Tengo que saber qué noticias hay.

—Podría adelantarte algunas, supongo —Me mojé las manos bajo el grifo, al tiempo que mi mejor amigo ayudaba a limpiar la mesa y pasarme los vasos para comenzar a lavar. —Haré una pequeña muestra en el centro cultural, donde hacen las festividades de otoño.

— ¿Cerca del Tegeler See? —me preguntó, yo asentí luego de un suspiro. Ese lugar siempre me traería recuerdos.

—Será bonito, digo, para empezar.

Tardamos como media hora entre prepararnos e ir al estudio, ya le había avisado a Shannon que estaba en camino y él me contestó que tenía algo para mí. En el camino Andy iba hablando sobre lo de Bruno.

—Después de ese beso, todo se aclaró. Quedamos en ser buenos amigos. —decía mientras yo le observaba un tanto confundido, no podía creer lo que acaba de escuchar. Él me miró de reojo y se dio cuenta de mi expresión. —Lo dije en serio, hemos quedado en eso.

—Es increíble —sonreí. —Que actúes más maduro que yo, en serio me ganaste.

—No quiero joder mi relación con Blas —aclaró su garganta. —Podía ser cierto que al principio era fanatismo, pero cuando lo conocí de verdad supe que había algo entre nosotros. Y no quiero echarlo a perder por alguien que se tardó en confesar lo que sentía, admito que me gustaba en su momento, más ahora estoy haciendo mi vida y estoy feliz…

—Voy… a… Llorar —dije sollozando. La mano de mi mejor amigo acarició mi mejilla como pudo y sonrió apenado, sentía que me estaba dando justo en donde todo se desmoronaba. —Tengo que aprender de ti, no sé cuándo mierda maduraste.

—No maduré, no se madura nunca —se rió —solo se piensan las cosas, buscas las verdaderas razones.

—Quizás yo debería buscar las mías —me crucé de brazos.

—Ya deberías hacerlo, antes de que sea demasiado tarde.

¿Tarde? ¿Tarde para qué?

Al llegar, y subir los cinco pisos, nos topamos con el ensayo más caótico del universo. Había serpentinas, máscaras de fiesta y algunos globos por el suelo, mis compañeros bailaban muy animados, tal vez hasta ya estaban ebrios debido a las botellas que descansaban en las mezcladoras y el alfombrado. Pronto recordé que era el cumpleaños de uno de ellos, por la mañana lo había recordado, sin embargo, la reciente conversación me había hecho olvidarlo nuevamente.

— ¡Chicos, por favor, no me destruyan el estudio! —Shannon tomaba precaución con sus manos, había gente que era amigos de mis compañeros, solo unos cuantos.

—Oh, hay comida —susurró Andy, ¿Qué no se llenó con lo que cociné? Me dejó solo y justo Shannon logró verme, por lo que sus ojos brillaron como si hubiera esperanza de encontrar alguien que tenía su cuerpo bajo control y no por el efecto del alcohol.

—Creo que es mejor que vayamos a la sala de reuniones para que podamos hablar tranquilos —dijo luego de darnos un abrazo, yo asentí y ambos desaparecimos.

—La están pasando bien —le miré y él vaciló. Shannon podía ser serio a veces, y más tratándose de hacer un festejo en el lugar más preciado para él.

—Espero que siga así, juro que será la última vez que permito que hagan fiestas aquí —permanecía sonriente. —Pero me trae recuerdos de mi adolescencia.

—Vamos —le animé —no eres tan viejo, Shann. Apenas tienes cuarenta.

—El doble de tu edad.

— ¿Y qué? Son solo números —los dos nos reímos.

Frenamos al notar que estábamos frente a la puerta, él la abrió y me encontré con Shiro, que estaba sentado esperándonos. Le sonreí e ingresé mientras elevaba la mano, saludándolo, luego me recibió con un abrazo y miré de reojo la mesa, había unas hojas y mi estómago se revolvió.

— ¿Quieres un poco de café, antes de empezar? —me ofreció y lo rechacé amablemente, sobre la mesa también habían tazas y bocadillos, era como si ellos estuvieran aquí desde hacía un buen rato.

—Bueno, Bill… —Ellos dos permanecieron parados, yo me senté en una silla con las hojas frente a mí. —Con Shiro ya estuvimos al tanto, aunque ya sabes cómo está el asunto, hablando de manera profesional.

—Sí, sé que están buscando a un manager —dije serio, ambos asintieron.

—Traje un contrato —Shiro me enseñó los papeles. —Esto ya te lo he explicado, pero si quieres puedes volver a leerlo para que no desconfíes.

— ¿Es una broma? —les miré. —Confío en ustedes, no son de una legión satánica, ¿O sí?

Los tres nos reímos, yo me erguí en el asiento mientras tomaba el bolígrafo que Shannon me había tendido, fijé de reojo los papeles, les daba una leve vista porque Shiro me había hablado sobre eso más tranquilos y analizando a fondo.

— ¿Trajiste a un testigo? —asentí, Shannon dijo que iría a buscar a Andy, por eso también quería que viniera. Detuve la mirada en la última hoja, el área del mánager estaba incompleta, di una ojeada las anteriores y su nombre aún no figuraba, ¿Acaso todavía no lo habían conseguido?

— ¿Quién será el manager? —pregunté mirándole, Shiro pareció sorprenderse de aquello. —El campo está vacío, ¿Aún no lograron contactarlo?

—Oh, no es eso —parecía estar ansioso… O nervioso. —Logramos contactarlo pero está de viaje, en cuanto vuelva hablaré con él. Le enseñaré los papeles.

— ¿Y cuándo podré conocerlo? —Le miré curioso —Digo, tenemos que entablar comunicación y eso, no puedo confiar en un completo extraño.

—Es una buena persona, muy profesional. —se sobó la nuca, había algo en él, algo raro. —Creo que él será quien podrá dar un buen giro a tu carrera.

—Eso espero —me crucé de brazos, recargándome en el espaldar de la silla. —Lo último que desearía sería derrumbarme con la carrera también.

Hubo un silencio después, pero se disipó cuando la voz chillona de Andy se percibió, ambos ingresaron y él tenía un gorrito de plástico de cotillón y un silbato de color fucsia en los labios.

— ¿Así serás mi testigo? —fruncí el ceño, él se quitó el objeto de la boca.

—Ni que fueras a casarte —se sentó a mí lado, liberándose también de ese ridículo gorrito. —Aunque también estaría así, o incluso mucho peor.

Nos pusimos manos a la obra, entre charla y firmas íbamos completando todo. Aunque esto tendríamos que haberlo hecho desde un principio, pero sin la confirmación de un mánager no se lograría; por lo menos sabía que ya había uno y estaba en camino a conocerlo. Ojalá que no fuera alguien arrogante y ambicioso, si yo hacía esto era porque me gustaba, el dinero va y viene.

Cuando todo estuvo listo, les pedí un momento para ir al baño, me estaba por orinar encima. Ellos decidieron quedarse porque aún faltaba algo más, así que pasé por el estudio, que era un descontrol pero moderado por el momento. Me reí al ver como se tiraban uno sobre otro y fui a la puerta del baño, hice lo que debía y luego me lavé las manos, miré el espejo mientras lo hacía. Sentía que alguien estaba faltando, admitía que estaba feliz por todo lo que me estaba sucediendo, sin embargo, una parte de mí extrañaba a alguien y sabía a quién.

— ¿Está ocupado? —preguntaron luego de dar dos toques, me acomodé las rastas y decidí salir, me encontré con el baterista que ya andaba entonado.

Caminé por el pasillo entre risas, debido a la torpeza de mi compañero al querer ingresar al baño, le ayudé hasta donde podía y luego dejé que él hiciera el resto, miré nuevamente el estudio y ya andaban bailando como si se tratara de un burdel. Me quedé mirándoles un instante apoyado en el umbral de la entrada, cruzado de brazos, ellos tenían más energía que yo. También me remontaba a mi época en las que salíamos con Andy a conciertos y clubes nocturnos, estaba extrañando un poco eso, no recordaba cuando fue que dejé de asistir a esos lugares.

Tomé nuevamente el camino hacía la sala de reuniones pero los murmullos lograron detenerme antes de que pudiera poner la mano en el pomo de la puerta. Me incliné para oír mejor ya que la música se filtraba por el pasillo.

—La banda de Tessa ya no cuenta con un miembro, así que yo no tengo mucho que hacer aquí —era la voz de Shiro.

—Y sabemos que David no es la excepción, por los hechos ocurridos recientemente —intervino Shannon.

—O sea que… es la única persona que podría tomar ese lugar —la voz de mi mejor amigo demostraba asombro. —Shiro, Bill confía mucho en ti y si le haces eso…

No lo pensé dos veces y decidí ingresar, fue ahí que ellos cambiaron el tema y les observaba mientras se les notaba a flor de piel los nervios, y más en mi mejor amigo, que tronaba sus dedos, eso lo delataba.

—Bien. —musité, ya sabía que no me lo dirían hoy, ¿Por qué tanto misterio? ¿Acaso el mangaka de Eaaruma era mi manager? — ¿Hay algo más que hacer?

—Eh no, todo está en orden. Aquí tienes la copia para ti —me tendió Shiro los papeles secundarios. Se dio por finalizado el acuerdo y todos salimos, pero yo no me iba a quedar con las ganas, por lo que seguí a Shiro hasta la cocina. Guardé el contrato en el bolso y lo dejé en la mesa apenas entré.

Mi mejor amigo y Shannon marcharon al estudio, luego les alcanzaría. Shiro se asustó al darse la vuelta y toparse de lleno conmigo, le di una mirada y solo disimuló que iba a por una taza de café, me ofreció y esta vez la acepté, sabía que él se ablandaba mejor si tenía café en sus venas. Fijaba todo lo que hacía, estaba sospechando de sus acciones, constantemente me observaba y yo solo estaba examinando sus expresiones.

— ¿Todo bien? —cuestioné cuando me dio la taza, él asintió. —Oí que hablaban del mánager.

—Ah, ¿Qué tanto escuchaste? —me miró atónito, fruncí levemente las cejas.

— ¿Por qué no quieren decirme quién es? ¿Acaso quieren hacerme una sorpresa? —sonreí por esta última pregunta.

—Claro… ¡Sí, eso! —Sonrió de manera repentina —Te doy mi palabra que te caerá muy bien.

—Hmmm —di un sorbo al café —Está bien, si tú dices que irá bien entonces dejaré de preguntar. Ahora, ¿Puedo preguntarte otra cosa?

—Lo que quieras, Bill —dijo más calmado tras beber su café. — ¿Qué sucede?

¿Estaba en lo correcto preguntar por él? Podría hacerlo por mi cuenta mandándole un mensaje directo, pero mi orgullo no me dejaba y mi cerebro decía que era una mala idea. Sabía que Shiro era la única persona que tendría contacto con él, Georg estaba muy enfadado cuando se enteró lo de Tessa, y deducía que por ello no me hablaba de él y había perdido el contacto también. Al carajo, si seguía con el orgullo en la garganta terminaría muriéndome en cualquier momento.

—Sabes… —aclaré la voz porque no estaba saliendo bien. — ¿Sabes algo de Tom?

Los dos hicimos contacto visual, noté como cada músculo de su rostro se tensaba, y como su piel iba cambiando de color, ¿Por qué se ponía así? Ni que fuera a morirse. Solo era una simple pregunta.

— ¿Tom? —dijo en un hilo de voz.

—Sí, no he sabido de él en mucho tiempo y sé que tú y él están en contacto. No puedes negarlo.

—Bueno —dejó la taza en la mesada y se apoyó en la misma mientras fijaba en otra dirección.

Tragué saliva, estaba por saber cómo estaba, qué era de su vida. Solo esperaba que Shiro no me mintiera o algo por el estilo.

—Está bien, rehaciendo su vida con muchos planes en mente.

— ¿Rehaciendo? —fruncí el entrecejo, él hizo una mueca, al parecer metió la pata en algo. — ¿Qué sucedió?

—Bill, yo no creo que sea correcto decir esas cosas —me miró.

— ¿Pero es algo grave? —me preocupé.

—No… No, él ahora está bien. —mi corazón estaba latiendo con prisa y sentía que la ansiedad iba a comerme vivo en cualquier momento. —En serio Bill, no quiero comprometerme más.

— ¿Por qué? Solo es una pregunta —dije sereno. —Solo me preocupa que lo digas así, es como si le hubiera pasado algo malo.

—No le sucedió nada. —me incliné ante él, le miré fijamente y mantuvo el contacto visual, pero sus párpados se tensaron y me di cuenta. Lo descubrí.

—Shiro.

—Él term…

— ¡Bill! —me aparté de él para mirar por la entrada, mi mejor amigo venía con una botella y ese ridículo gorrito. — ¡Deja de hablar del contrato, vamos a bailar!

— ¿Ya estás borracho? —me crucé de brazos, demostrando un falso enfado. —Andy, ni siquiera pasó una hora.

— ¡Yo estoy borracho a toda hora! —revoleé los ojos mientras me alejaba de Shiro, aunque en realidad no estaba borracho solo un poco entonado, y me daba cuenta cuando ya andaba riéndose como bobo.

Por esta vez Shiro se me había escapado, yo tenía que cuidar a mi mejor amigo de que no hiciera ningún disparate, bajo el efecto del alcohol se olvidaba hasta de su nombre. Entramos al estudio, y apenas me vieron, me soltaron de Andreas y me hicieron bailar, yo no era de bailar bien, bueno, solo movía los hombros y ya, tenía que estar muy ebrio para poder «bailar».

Busqué a Shiro con la mirada y lo encontré hablando con Shannon, en serio que había mucho misterio entre ellos dos. Jared apareció y pronto olvidé hasta el contrato recién firmado, él parecía divertirse y eso me animó, por lo que empezamos a bromear con mis compañeros. Cada tanto le echaba una mirada a Andy que, por el instante, solo se limitaba a beber al tiempo que nos señalaba, ya sabía lo que estaba pensando.

Y de pronto, el nombre de aquella persona rebotó en mi mente, por lo que miré adelante y Jared se reía con otro de mis compañeros, no estaba tan lejos de mí. Dejé de mover mi cuerpo y me quedé mirando el suelo, pensando en él, en su nombre, en como estaría. Lo que Shiro me había dicho de repente me golpeaba bruscamente, y me estaba odiando por volver a sentirme como en el pasado. Caminé hasta sentarme en el sofá y bebí de un solo estar la botella de cerveza que descansaba a mi lado, no sabía de quién era pero lo ingerí hasta secarlo, necesitaba olvidar esto, no tenía que regresar a lo de antes. Él estaba bien, Shiro me lo había dicho, no tenía por qué sentir incertidumbre.

— ¿Estás bien? —preguntó Jared al sentarse al lado mío, asentí y me acurruqué más a él. Dejé apoyar mi cabeza contra su hombro y él me abrazó por la espalda, ambos nos quedamos mirando la diversión montada en el estudio y sonreí por lo bien que la estaban pasando.

Noté unos labios situarse en mi frente y cerré los ojos, disfrutando ese gesto dulce que Jared efectuaba, lograba armonizarme y centrarme en el momento.

Como él me había hecho entender: solo tenía que enfocarme en el presente, dejar el pasado y no pensar en el futuro.

Continúa…

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por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

Un comentario en «II Wünschen 20»
  1. Es triste, pero el pasado siempre te alcanza.
    Me parece muy desubicado que Shiro haya planeado lo del mánager, ¿qué no saben que no se tiene que mezclar lo personal con lo profesional? Además, sigo muy resentida con las decisiones que tomó Tom, solo espero que todo termine bien y que el sueño de Bill por ser cantante no se arruine ahora. (Lo siento, pero amo a Bill con toda el alma y siempre seré su fiel defensora en lo ficticio y lo real).
    Gracias por actualizar.

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