«Wünschen». Temporada II
Capítulo 22: ¿La decisión correcta?
El estudio se quedó en silencio cuando terminé mi línea, y era que aún la pista estaba siguiendo. Bajé la mirada mientras cerraba los ojos e inspiraba con cuidado para no estropear la grabación. Escuché un pitido que me advirtió que la sesión había terminado y cuando me quité los auriculares, todo el equipo festejaba la última canción que faltaba grabar.
That Day ya había sido concluida.
Elevé la curva de mis labios en una satisfactoria sonrisa, el primero que entró a la cabina fue Jared, y sin pensarlo dos veces, plantó un beso inocente en mis labios. Me sonrojé y luego me abrazó, frotando la espalda como si hubiera sufrido lo peor, cuando en realidad era lo contrario, me sentía en la gloria misma. Lo abracé también, sintiendo su calor y el alivio de terminar con la canción que me identificaba tanto, la verdad que quería conocer a la persona que me había ayudado a terminarla pero Shiro siempre me esquivaba con respecto a eso y me rendía.
Ambos salimos de la cabina y todos nos felicitamos entre todos, el desempeño del equipo fue genial, fueron pacientes con respecto a cada grabación. Admitíamos que hubo momentos en los que teníamos discusiones, como toda banda, pero siempre mantuvimos la unión. Ojalá esto pudiera seguir así por mucho, pero no tenía que pensar en eso.
—Y esto no podría ser más perfecto sin la primera sesión fotográfica de la banda.
— ¿Habrá tiempo para darme un ducha? —levantó la mano el baterista. —Porque estoy apestando a diablos.
—Todos tienen hora y media para asearse y estar bien bonitos, la sesión será muy larga y tienen que estar frescos como lechugas —intervino Shiro. Todos comprendieron y fueron a tomar sus pertenencias para comenzar el aseo.
Jared y yo fuimos los últimos en irnos, Shiro y Shannon se quedarían hablando. Nos despedimos de ellos y salimos del estudio, íbamos hablando sobre el viaje a L.A, ya faltaba poco para Mayo y la verdad que estaba muy ansioso por esa fecha. Luego de ese viaje tendría mi primera presentación en aquel espacio cultural cerca del Tegeler See, no podía estar más contento por todo lo que estaba pasando.
Como Jared no vivía lejos del estudio, decidimos ir caminando, el mediodía era grandioso y para ser domingo, las calles estaban repletas de personas que paseaban por la ciudad. Era un día hermoso, todo me parecía hermoso ahora. Estábamos caminando juntos, chocábamos los hombros a cada tanto e íbamos a carcajadas por las ocurrencias y bromas de Jared. Al divisar el edificio, él comenzó a buscar las llaves y miré el teléfono, tenía un mensaje de ¿Georg?
«Hey, ¿Cómo va? Tanto tiempo sin hablar, ¿Qué historias tienes para contar? :)»
Me detuve en la entrada del edificio, mirando a Jared que abría la puerta. Al hacerlo, me miró para que ingresara y le sonreí, guardé el teléfono nuevamente y me puse a su lado, caminando al ascensor.
— ¿Quieres comer algo antes de ir a la sesión? —me preguntó —Tienes que comer, la jornada será extensa.
—De solo pensar en eso ya se me quitan las ganas de comer —me reí sin ganas.
—Prepararé algo ligero entonces.
Al llegar al apartamento, lo primero que hice fue darme una merecida ducha, traía una muda de ropa en el bolso, por lo que me encerré en el baño por unos quince minutos. Me puse a pensar que dentro de poco seria mi cumpleaños y la pequeña presentación de mi primer álbum, no podía creer que el tiempo pasara muy rápido. Seguramente en el siguiente parpadeo ya iba a tener cuarenta años.
De fondo podía escuchar el reproductor de música, Jared siempre cocinaba escuchando bandas relajantes que pudieran darle inspiración. Era creativo para hacer las comidas y eso me servía también para aplicar otras técnicas a mi arte culinario. El tema de la cocina era otra cosa que nos unía, compartíamos la admiración por el mismo grandioso chef y el estilo oriental. No podía haber llegado alguien más genial que él.
Al terminar de duchar y cambiarme, salí del baño con la toalla en la cabeza y descalzo, el suelo estaba tibio y el alivio de sentirme como nuevo me hacía moverme con facilidad. Ingresé a la cocina y Jared estaba muy animado, en ese momento se dio la vuelta y le sonreí, husmeé qué es lo que estaba haciendo y comenzaba a preguntarle. Como ambos éramos vegetarianos, el menú de preparación era diferente y siempre andaba con el cuestionario de cómo se podía lograr sin fallar. Instantes después, me dijo que cambiara la música y fui al living, me incliné ante el equipo y pasé las canciones hasta que él dijo que la dejara en una de The Notwist.
Me erguí mientras movía la cabeza de un lado a otro, era una canción armoniosa. Miré hacia adelante e intenté concentrarme, pero percibí unas manos que se situaron en mi cintura y comenzaban a cubrirme el abdomen, sonreí al tiempo que sentía el enrojecimiento de las mejillas y giré para encontrarme con su rostro. Mis manos ascendían por su pecho hasta dar con sus hombros y terminaron por unirse detrás de su nuca, hicimos contacto visual y sus ojos azules lograron estremecerme un poco.
— ¿No se quemará la comida? —pregunté con una sonrisa, sus brazos iban acortando la distancia, logrando que nuestros cuerpos se chocaran.
—Lamento decepcionarte pero el almuerzo ya está listo —sus ojos bajaron a mis labios, siempre fijando esa dirección. Era mutuo lo que queríamos, no podía encontrar el motivo pero ahí estaba, haciéndose tentar.
Nos dimos una mirada, mi sonrisa se elevó más y él acortó la distancia que quedaba entre nosotros, besando mis labios. Comenzaba a tambalearme de un lado a otro a causa de sus intentos de baile mientras nos besábamos, comenzamos a deslizarnos por el living hasta que mis pantorrillas dieron con algo, haciéndome desvanecer. Separé mis labios de los suyos cuando impacté mi cuerpo en el sofá y él quedó sobre mí, los dos nos reímos de esa situación estúpida pero luego la canción reinó nuevamente cuando volvimos a besarnos.
Su mano acariciaba mi mejilla y la otra sostenía mi nuca, las mías estaban sujetadas a su pecho y nuestras piernas estaban entrelazadas. Sus labios bajaron por mi mejilla hasta llegar a la curva del cuello y yo solo mantenía los ojos cerrados, disfrutando de aquello. Todo se estaba por ir al carajo, y la adrenalina se presentaba debido a que sus labios me estaba dejando una linda marca sobre la piel.
— ¿Ya está la comida? —los dos escuchamos y yo abrí los ojos, mi respiración estaba algo acelerada y con Jared nos miramos, ambos inclinados, no queriendo levantar la cabeza para ver a quien había hecho la pregunta. — ¿Dónde carajo están?
—Eh… —Jared se levantó, yo vi desde abajo la situación. —El almuerzo ya está hecho, ¿Por qué demonios no mandaste un mensaje? Pensé que te quedarías en el estudio.
—Bueno, tenía hambre y estoy harto de la comida chatarra. —se adelantó y se quedó perplejo en cuanto notó que yo estaba debajo de su hermano. — ¡Hola, Bill! Es una buena vista, ¿verdad?
—Hola Shann —me senté y Jared se puso de pie, joder que nos había cortado el momento. Me acomodé las rastas y la ropa. — ¿Cambiaste de idea?
—De haber sabido que iban a aprovechar bien el tiempo me ahogaba en baba por la hambruna —dijo divertido. — ¿¡Qué es eso!?
Señaló mi cuello y yo me alarmé, deposité la mano sobre esa zona y me sentí avergonzado, sabía qué era pero no quería que alguien lo viera. Me lo cubrí con las rastas y salí disparando del sofá para ayudar a Jared a preparar, mi respiración iba tomando su ritmo normal y el calor iba desapareciendo. Hicimos como si nada hubiera sucedido y los tres almorzamos en armonía, Shannon estaba al tanto de lo que sucedía, pero él no era de meterse en el asunto, solo nos gastaba en bromas y esas chorradas.
Mientras comía analizaba lo que había pasado, lo que iba a ocurrir en ese sofá iba a ser una consecuencia que tenía que asumir sin pretextos, aunque me estaba sintiendo raro. No era algo sentimental que me estaba dominando mientras la situación se estaba dando, era otra cosa. Tragué saliva al recordar que mi mejor amigo decía que era bueno tener sexo sin compromiso, yo jamás había experimentado eso, siempre terminaba enamorándome. Sin embargo, lo que había sentido en ese momento no era algo semejante al sentimiento de amar, ¿Qué me estaba pasando?
— ¿Por cuánto tiempo me dijeron que se irán de vacaciones? —preguntó Shannon mientras observaba a su hermano con confusión. —Es para ajustar algunas cosas en la agenda.
—Supongo que un mes. —contestó Jared seguro. La verdad que no me molestaba que nos fuéramos por ese tiempo, era lo mejor que podía recibir luego de haber trabajado duramente en mi proyecto y en la Taberna.
—Habrá que tapar eso —dijo mirando su plato, jugando con el tenedor, yo fruncí el ceño y miré a Jared.
— ¿Cubrir las vacaciones? —pregunté confundido.
—No —se rió Shannon y me observó. —Lo que tienes en el cuello, ¿Cómo pudiste hacerle eso justo ahora?
Me tapé la cara con una mano mientras escuchaba las carcajadas, me estaba muriendo de la vergüenza. Con la otra restaste me sobé el lugar y recordé lo que había sucedido hacia unos momentos atrás, si Shannon no hubiera aparecido ya estaría desnudo y desparramado por ese sofá. Apreté mis labios mientras movía la cabeza para quitarme esas imágenes de la cabeza, de tan solo pensar en eso ya mis piernas estaban poniéndose tensas.
—Solo me pondré algún collar y listo, o usaré maquillaje —comenté y bebí el agua para bajar la temperatura de mis mejillas.
Al terminar de almorzar, Jared dijo que levantaría la mesa y se iría a dar una ducha, por mientras tanto Shannon y yo nos quedamos hablando.
—Bill, hay algo que quiero preguntarte —postré toda mi atención en él, me puse serio, él se inclinó hacia adelante y sus ojos color miel me observaron, buscando algo en mí. —No debería meterme en la vida de mi hermano, ya es grande y tú también pero… ¿De qué va el asunto?
—Bueno —elevé las cejas de la sorpresa, aunque ya era obvio que algún día lo preguntaría. —Eso no podría saberlo, y creo que es muy pronto para que preguntes algo como eso, ¿No crees?
—Lo sé pero conociendo a mi hermano, y sabiendo lo que le pasó hace mucho tiempo… —aclaró su garganta. —Eso que te hizo en el cuello, ¿Con qué lo hizo?
— ¿Qué? —no entendía nada.
—Digo, usó algún objeto o… algo por el estilo.
— ¿De qué estás hablando? —sentí una presión en el pecho. Shannon me quedó mirando a los ojos, parecía un psicópata, me estaba sintiendo incómodo. Y luego, se echó a reír de una forma que me hizo asustar.
— ¡Fue una broma! —dijo entre risas, yo exhalé el aire aliviado y quise sonreír pero no podía. —Lo siento, tenías que haber visto tu cara de espanto.
— ¡La puta madre, Shann! —le di un golpe en el hombro y sonó por todos lados, él se seguía riendo. —Casi me muero del susto, ¿Qué te pasa?
—Ya, hablando en serio —dijo limpiándose las lágrimas. —Espero que puedan estar juntos, y si no resultan, que queden como amigos.
— ¿Por qué eres tan negativo? —sonreí incómodo. — ¿Acaso algo malo pasará?
—No, solo es una posibilidad entre tantas —bebió de su vaso, dudó en contestarme.
Descansamos un rato más hasta que fue hora de ir al lugar citado para la sesión de fotos. Según Shannon, se trataba de una casa con todos los lujos fuera de Berlín, yo decía que era demasiado pero a los demás les había encantado y al final terminaron por convencerme así que lo acepté. Nos fuimos en el auto de Shannony llegamos en veinte minutos, no estaba notando los nervios y eso se me hacía raro, pero no tenía que estar así, solo era trabajo.
Nos juntamos todos en la entrada, perfumados y bañados, pero con ropa de entre casa porque adentro estaría esperándonos unas cuantas mudas de ropa y esa era la parte que me encantaban de las sesiones de fotos. Shannon dio la orden como si fuéramos unos niños que no tenían el sentido de la orientación, me empujaron para que yo guiara a la manada y antes de que pudiéramos terminar de recorrer ese verdoso y lujoso jardín delantero, alguien nos abrió la puerta, una chica de cabello rojizo nos sonrió y Shiro la saludó como si se conocían de años.
La joven nos dio la bienvenida al lugar y todos miramos a nuestro alrededor. Honestamente estaba sintiendo algo de pánico ahora mismo por todo lo que había en este lugar, la gente iba y venía de un lado a otro con cámaras, luces, cosas que en mi vida sabía que existían. Se suponía que ya estaba acostumbrado a esto, había asistido a la sesión fotográfica de otras personas, todo debería ser normal a esta altura. Sin embargo, tratándose de que ahora yo tenía que salir en las sesiones, me causaba un poco de pavor. ¿Qué tendría que hacer? ¿Debería sonreír? ¿Debería quedarme serio como esas modelos que te «asesinan» con la mirada? Estaba manifestando un revoltijo espantoso en el estómago, y cuando miré el bufet que habían colocado en una esquina, fui casi corriendo para calmar la ansiedad. Esa idea de poner catering en este tipo de eventos era genial, bendito sea quien lo haya inventado.
Nos dieron diez minutos para cambiarnos, el vestuario que me correspondía no se alejaba de mi estilo y la encargada de esto ya se estaba ganando un lugar en mi corazón. Había música para tranquilizar el ambiente, y casualmente se trataba de las canciones que ya habíamos grabado, y no solo eran esas, sino también otras tres más que no iban a estar incluidas en el ep pero que a mí me encantaron igual.
Nos dirigimos a la primera escena y algunas personas terminaban de destrozar y colocar botellas en el suelo, ya me habían advertido de la temática, saludamos a todos los que estaban en el lugar y fuimos a hacer lo nuestro.
Era divertido por momentos, nos reíamos de las bromas que mis compañeros hacían y nos burlábamos de las caras serias que teníamos que hacer, nuestro fotógrafo era muy buena onda y se prendía en la naturalidad que efectuábamos, no forzábamos nada.
Pasamos el resto del día en esa lujosa casa, por la noche seguíamos y con un poco de café pudimos terminar la primera parte, supuestamente tendríamos que hacer otra en el piso de arriba. La diferencia era que el fondo era gris o blanco, no recordaba la explicación que nos habían dado. Con un poco de retoque de maquillaje y el último cambio de ropa, la banda hizo la última sesión, y nos felicitamos con todo el equipo por haber logrado otra jornada exitosa. Para ser la primera vez como grupo no fue tan mala.
Shannon y Shiro se quedarían para ver algunas cosas, con Jared decidimos irnos y su hermano nos prestó el auto para regresar porque era un poco lejos. Mis compañeros se fueron en la van y quedamos en vernos la semana siguiente.
—Te ves muy cansado —comentó Jared mientras conducía, yo me sobé la nuca, moviendo la cabeza de un lado a otro para dejar de sentir la tensión en esa zona.
—Solo un poco —hice una mueca — ¡Pero fue divertido!
Sonreí y aplaudía emocionado. En serio, fue una linda experiencia y ya me andaban cargando con bromas con respecto a que tenía que ser modelo o algo parecido.
Llegamos antes de lo pensado y era que no había nada de tráfico. A paso lento llegamos al apartamento de Jared, quedaba más cerca que el mío, dejé el bolso en el sofá una vez que ingresé al living y me dejé caer de espaldas en el mismo, segundos después. Los párpados se me pusieron pesados y dejé que cayeran, inspiré profundamente y parecía hundirme de repente. Mi mente traía imágenes que no tenían nada que ver con lo que había estado sucediendo en el día. Me asusté por ello y regresé a la realidad, logrando abrir de un solo estar los ojos, me senté y Jared venía con dos tazas de café, me tendió uno y le agradecí.
— ¿Quieres comer algo? —preguntó y yo negué con la cabeza.
—He comido demasiado de los nervios durante la sesión, estoy bien —me sobé el estómago con la mano restante, bebí un poco y dejé la taza en la mesita. — ¿Tú quieres comer?
—Tampoco tengo hambre —dejó su vaso de jugo.
—Jared —le llamé, él se dio la vuelta al tiempo que me observaba para mirarme, y en ese segundo, yo me acerqué tan veloz que se sorprendió de mi acción.
— ¡Tom! ¡Quítate de encima! —chillé moviendo mis piernas. — ¡Eres un aprovechador! ¡Claro! «Solo es una película», ¡Maldito mentiroso!
Entre mi lucha y mi fastidio, oía las carcajadas de Tom en mi oído, estaba realmente pesado y no podía sacarlo de encima. Su cabeza estaba a un costado de la mía y podía sentir su respiración en mi nuca, eso me estremecía.
—Ahora yo tengo sueño, no tengo energías para levantarme —decía con la voz de un viejo en su último minuto. — ¿Por qué no nos quedamos así hasta mañana?
— ¡Que no! —le golpeé el pecho con mis puños, pero era un acto innecesario, no lograba nada. —Mañana tengo que hacer muchas cosas desde temprano, y tú tienes que ir a trabajar, ¡Mañana será la víspera de año nuevo, idiota!
—Vaya, mi Bill se volvió un chico rudo —este pendejo… ¡Definitivamente maduró de un lado y se volvió un niño de otro! —Dime otro insulto y juro que no te dejaré salir.
Miré los ojos azules de Jared, no quería sentirme así, no quería que esos recuerdos me atormentaran de nuevo. Mi mano se deslizó por su mejilla mientras nuestras respiraciones se mezclaban, mis labios y los suyos tenían un pulgar de distancia y el contacto visual no quería romperse.
—Tom. —dije más calmado, él levantó la cabeza para quedar frente a frente. Nuestros ojos se enfocaron, la tensión aumentaba. —Podrías quitarte de encima, por fav…
Me interrumpió cuando estampó sus labios contra los míos nuevamente, fue corto, inocente, cargado de sentimientos que obtuvo mis mejillas enrojecidas y muertas de calor. Un simple roce de labios devolvió todos mis sentimientos, todos. Otra vez, esas mariposas, aquella hermosa sensación de estar enamorado, todos mi momentos con él poseían cada parte de mi ser.
Sin más intriga, fui yo quien decidió continuar. Comencé a besarlo e iba siendo correspondido, mis párpados volvieron a bajarse para que la sensación hiciera un mejor efecto, pero en cuanto lo hice, las cosas en mi cabeza empezaban a tornarse difusas. No obstante, el ritmo de nuestros labios iba tomando otro camino, y dejé que lograra seducirme con su lengua, fruncí el ceño al tiempo que intentaba acomodarme a horcajadas sobre él. Sus manos comenzaron a acariciar mi cintura por debajo de la prenda, sintiendo el tacto de su piel con la mía y me estremecí por lo frío de las yemas de sus dedos.
Al tomar distancia, él enseñó una auténtica, perfecta, envidiable y hermosa sonrisa.
— ¿En serio quieres que sigamos siendo amigos?
Me estaba doliendo el pecho, y en el mismo lugar, la adrenalina me decía que siguiera, que no me detuviera solo por algo que había sucedido en el pasado, y que mi mente quería rescatar para hacerme frenar, ¿Y por qué quería que parara? ¿Qué quería decirme?
Cada segundo que transcurría, cada bocanada de aire, cada succión de labios nos iba llevando a algo que éramos conscientes de que sucedería. Lo besaba con todo lo que podía dar, demostrando que no estaba atado a nadie, que ningún recuerdo me invadía, que ninguna especial sonrisa se presentaba en mi interior, que ningún perfume me lo recordaba ni que sus besos me dominaban. No… No tenía que pensar en él.
Jared separó sus labios de los míos, volviendo a hacer contacto visual, nuestras respiraciones andaban algo alteradas, él me sujetó con firmeza de las piernas y se levantó del sofá sin problemas. Yo me eché a reír por las cosquillas que su barba me hacía al llevar sus labios a mi cuello, logrando que un escalofrío me recorriera la espalda de lo lindo que se sentía.
Ingresamos a su habitación, dejó la puerta abierta y me estampó suavemente contra la pared mientras volvía a besarme con la misma fogosa intensidad que antes. Mis manos fueron hacia la parte inferior de su camiseta y la tironeé hacia arriba, él se separó de mí un solo segundo para quitársela por completo, y luego volvimos a unir nuestros labios como si no nos hubiéramos alimentado en décadas. Una vez más me sujetó con fuerza para que no me cayera de él y me llevó hasta la cama, me dejó caer despacio mientras yo no me apartaba de su boca.
Por un lado, me estaba dominando otro tipo de control, uno que no había experimentado con antelación, y aunque mi lado consciente lo cuestionaba no lo detenía, solo dejaba que siguiera con lo que yo había iniciado. Por el otro, mis recuerdos intentaban acribillarme pero no le daba tanta importancia, dejaba que se ahogaran en su mar de sentimientos que ya no podía tomar, porque las cosas eran diferentes ahora.
Presioné los párpados y estaba sintiendo algo cálido que descendía por mis mejillas, fruncí le ceño y dejé que el nuevo control tomara mi cuerpo, dejando enterrado aquellos que tanto me había costado trabajo hacerlo.
Era momento de olvidarme de él para siempre. No había otra oportunidad, sino ya tendría que haberse presentado.
— ¿Estás bien? —miré a Jared y él se mostraba preocupado, con el dorso de su mano acariciaba mis mejillas y barría las lágrimas que había soltado, tragué saliva y asentí, enseñándole una débil pero satisfactoria sonrisa. —Podemos parar si quieres.
Mojé mis labios, estaban hinchados y entre abiertos, negué con la cabeza. Postré ambas manos por detrás de su cuello y lo atraje nuevamente hacia mí para volver a besarlo. Iba a continuar aun así se me quemara el pecho, no quería sentirme más así y si lograba quitarlo de mi cabeza esta noche podría seguir sin remordimientos.
Continúa…
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