II Wünschen 25

N/A: Prepárense, lo que leerán a continuación será el progreso más alucinante (y wtf) de la historia(?)

«Wünschen». Temporada II

Capítulo 25: Con las ganas

—Espero que esta vez vengas con buenas noticias —escuché, inspiré profundamente y quise que me mirara en ese preciso instante.

—Puede que esto te interese, aunque seguramente ya debes estar enterado.

—Serás el mánager de Bill —empezó, apreté mis labios y comencé a acercarme. Estaba parado mirando por la ventana en el living de su casa, alguna vez fue mi hogar también pero sucedió hacía tiempo. —Profesionalmente te felicito, eres capaz de lograr lo que sea cuando te enfocas en algo. Sin embargo…

Ya estaba preparando mi cabeza, mi padre jamás se iba a cansar de cuestionar el abandono de esa relación, relación que me había hecho muy bien. Me merecía el sermón de medio mundo con respecto a eso, y aunque era consciente del error, poco a poco empezaba a intentar arreglarlo. Aún no sabía cómo iba a arreglar las cosas del todo pero estaba casi seguro que encontraría la manera correcta muy pronto.

—… espero que eso no les afecte —se giró para verme, yo tragué saliva. — ¿Estás seguro de hacerlo? ¿Cómo ha tomado él la noticia?

—Él todavía no lo sabe —su desconcierto se presentó y caminó para sentarse en el sofá y estar más cómodo, yo hice lo mismo con el sillón que estaba atrás de mí. —Ya firmé el contrato, Shiro me dio los papeles y eso lo sabes.

—Eso va contra el reglamento —estaba serio y asentí. —Sabes que tanto el músico como los manager y productores deben tener noción del otro.

—Lo sé, pero le pedí a Shiro que no le dijera nada porque, no lo sé, tal vez no quiera que esté… a su lado. —pasé la mano por detrás de mi nuca como si eso quitara la pena de encima. —Y soy consciente de las leyes de la discográfica pero… Espero que entiendas.

—Lo entiendo, Tom, pero soy el presidente y no porque seas mi hijo tienes ese privilegio. —se quedó callado un segundo. —Regresaré a la discográfica mañana y organizaré una cita con él, eso si no se presenta algún inconveniente con ese muchacho solista y lo demás.

—Shiro dijo que programó un encuentro antes del veinte de Mayo, o algo así —le comenté y él estaba atento a mis palabras. —Te sugiero que me esperes, no quiero presentarme antes de esa fecha, hay tantas cosas que debo arreglar.

—Como ese golpe en la cara, ¿Cuándo vas a aprender? —frunció el ceño, el tono de su voz me advirtió de la reprimenda. —Ya no tienes quince años, y todavía tengo que andar regañando contigo.

—Papá —al oír eso, él relajó todo músculo de su rostro. —Lamento no ser maduro como lo esperabas, pero el asunto fue porque alguien insultó a Bill.

— ¿Y crees que peleando arreglará todo? —bufó. —No quiero saber los detalles, pero más te vale que el desempeño sea bueno cuando trabajes para él. Me enviaron el material y, tal como lo imaginé, ese chico tiene una voz encantadora.

—La más hermosa que pude haber escuchado —confesé. —Y ya estuve pensando en varias cosas, comencé a contactarme con mi entorno y andan curiosos de momento.

—Así me gusta, que trabajes y te desenvuelvas en este ámbito. —sonrió. —Y espero que estés impecable, esa no es la forma en la que te eduqué.

Ambos escuchamos la puerta abrirse, y segundos después, vimos a Sarah con un pequeño en sus brazos, y la pequeña en brazos de su hermana. Ella se sorprendió de verme y lo primero que preguntó fue por el golpe. Al mismo tiempo cargaba a mi pequeño hermano en brazos mientras se familiarizaba, lo cual terminó por abrazarme. Mi padre decía que él se parecía a mí de pequeño y un poco de razón tenía. Saludé a la hermana de Sarah y preguntó si me quedaría a almorzar, y con pena respondí que no porque tenía una reunión con Gustav por el tema del proyecto de Bill. Él había estudiado diseño gráfico, y por ende, sus ideas eran maravillosas y sabía que haría un buen trabajo con el diseño del disco y toda la conformación que lo acompañaba con la portada y demás.

Pasé un rato con los pequeños, y en mi cabeza pasó la idea de que Bill tendría que visitarlos algún día. Sarah preguntaba por él, y ahora que sabía un poco de su vida le comenté algo, ella siempre andaba con un aire positivo a la hora de hablar sobre nosotros. Sabía de mi arrepentimiento y demás, y que si yo asumía mis errores primero, entonces luego podía dar los siguientes pasos.

Una hora después, me encontraba partiendo rumbo en dirección hacia el estudio, le envié un mensaje a Gustav si estaba en camino o si le había surgido algo de improviso. También hablé con Shiro sobre la confirmación de la reunión definitiva, la que daría comienzo a todo un proceso, tanto profesional como personal. Me dejó en claro que sería el día anterior al cumpleaños de Bill, y supe que tenía que aprovechar esa oportunidad tanto como pudiera. Aún no tenía pensado en hablar con él a fondo, pero en el primer encuentro las cosas podían tomar un rumbo diferente a la cual uno esperaba, todo dependía de las reacciones. Yo conocía a Bill, sabía que, o bien podría golpearme o simplemente actuaría o intentaría llevar la conversación como si nada ocurriera. Ojalá no sucediera algo terrible, no quisiera cagarla de nuevo, ya no quería dañarlo. Yo estaba seguro de lo que sentía, de mis sentimientos, de todo, y por otro lado, sabía que no sería fácil demostrarle todo eso, que tendría que ir muy despacio; y más ahora que un obstáculo se me presentó, y eso no estaba en mis planes.

Mi teléfono volvió a sonar y atendí sin siquiera mirar la pantalla.

—Shiro, ¿Sucedió algo?

Ah… Hola Tom, tanto tiempo —al escuchar eso, miré la pantalla y era número desconocido. —Espero que no te hayas olvidado de mí.

—Hola, Andreas —dije entre confundido y alegre. —Por supuesto que no, ¿Cómo has estado?

Estoy muy bien, espero que no te moleste que te haya llamado.

—No, para nada —dije mirando con atención las calles, ya estaba cerca del estudio. —Es solo que me sorprende.

Quiero hablar contigo —fue directo y sentí un nudo molesto en la garganta. —Shiro me dijo que estás en el estudio, ¿Puedo verte ahí?

—Precisamente estoy llegando en este momento, así que… —comencé a reducir la velocidad. —Puedes venir cuando quieras, estaré en el cuarto piso.

Perfecto, en unos minutos estaré allí. Nos vemos —cortó la llamada y yo apagué el motor luego de estacionar correctamente el coche. Me quedé absorto en su llamada, ¿Cuál era el motivo de querer verme? Bueno, lo sabía pero… ¿Era muy grave?

Suspiré y tomé unas cosas, salí del vehículo y me adentré segundos después al estudio, di aviso en recepción que vendría Andreas y fui al ascensor. Los nervios estaban matándome, tenía que admitirlo, venir a estos lugares y saber que muy pronto tendría que ser concurrido por Bill y yo al mismo tiempo, me ponía los pelos de punta. Sabía que era un pensamiento un poco absurdo pero no sabría cómo reaccionaría hasta que ese momento se diera.

Una vez que llegué al piso, avisé a otra jovencita que un tal Andreas vendría para el piso y ella lo anotó. Me dirigí hacia la sala de reuniones y, tan puntual como siempre, Gustav estaba sentado con su laptop sobre la mesa alargada de madera reluciente, Shiro se levantó de inmediato como si hubiera sido descubierto haciendo alguna travesura de niño. Cerré la puerta tras mi paso y él terminaba de escribir quien sabe qué cosas. Nos saludamos con un abrazo, Shiro dijo que iba a por café, lo acepté y me acomodé al lado de Gustav, dejando sobre la mesa algunos papeles y mi teléfono.

— ¿Y la pequeña? —fue lo primero que se me vino a la mente.

—Ahora tuvo su primer resfrío —dijo algo cansado. Pobre pequeña, me imaginaba como debía estar, Sarah era muy cuida en ese sentido y los mellizos habían evitado una de esas gripes atroces que había circulado en invierno.

—Espero que se recupere muy pronto.

—Ya se está recuperando, por suerte —suspiró y se irguió en su asiento. — ¿Y tú, cómo estás? ¿Qué demonios te pasó en la cara?

—Eso mismo iba a preguntar —intervino Shiro con tres tazas, las dejó en la mesa a nuestro alcancé y tomé una.

—Situaciones que uno no se lo esperaba —esbocé una débil sonrisa. —Pero estoy bien, no me duele, solo tengo este color violeta y verde, pronto pasará.

—Siento que estoy tratando con el Tom de hace diez años —se echó a reír Gustav y yo le imité.

—Escucha —dije más tranquilo. —Quiero agradecerte primero por aceptar hacer esto, no hubiera elegido a otra persona, tú eres el mejor para mí.

—Descuida, pero no por eso te la dejo gratis eh —dijo bromista. —Sé que esto significa mucho para ti, y para él también, por eso decidí aportar un poco de mi sabiduría.

— ¿Ya han terminado con la plática cursi? —Dijo Shiro a modo de broma. —Creo que ese golpe te afectó el lado emocional.

—Cállate —musité. —¿Tienes algo? ¿O estás pensando todavía? —pregunté curioso observando a Gustav.

—Escuché el material, y de acuerdo con la sesión de fotos… —colocó sus manos sobre el teclado de su laptop y yo solo miraba sus acciones. Shiro tomaba tranquilo su café, al parecer ya estaba al tanto de todo. —Estuve diseñando, combinando estilos y demás, tengo varios bocetos y supongo que quien debe dar la decisión final…

—Es él —le terminé la oración mientras Gustav me enseñaba las diferentes portadas y sus estilos. Todos concordaban con su personalidad, y realmente me impresionaba que Gustav tomara eso como inspiración para su trabajo. —Pues tienes razón, esto es muy de su talla y tiene que decidirlo.

—Le dije lo mismo, Gustav realmente eres genial con todo esto —le dijo contento.

—Gracias —fue lo único que pudo decir. —Aunque aún siento que le faltan detalles pero creo que él debería decidir.

— ¡No jodas! —dije emocionado —Se ve bien, en serio. Cuando sea la reunión definitiva podrás hablarlo con él.

—Y tú… —se puso serio. — ¿Pudiste?

—Aún no —miré la mesa, luego de darle un vistazo a Shiro —Supongo que habrá que esperar.

—El amor no espera, Tom —le miré, su expresión ya la conocía y sabía que estaba hablando muy en serio. —Es ahora o nunca. Pero… ¿No te vas a presentar así, verdad?

—Descuida —dije apenado, mostré una sonrisa estúpida. —Lo tendré todo bajo control.

Hablamos un rato entre los tres, quitando mi tema personal. Organizamos bien los posibles eventos, hice un par de llamadas para confirmación, la fecha del centro cultural estaba intacta y no iba a ser removida. Lo que yo no comprendía era porque no podía suceder en la fecha de su cumpleaños, como yo había pensado, Shiro al principio no quiso contestarme, decía que Bill aún no estaba listo y que necesitaba descansar un poco. Sin embargo, en la manera que intentaba buscar una buena excusa, no me la creí ni un segundo, y mucho menos cuando Gustav le observaba como si entendiera el balbuceo.

Gustav tuvo que irse, tenía unos asuntos que resolver y seguía preocupado por su pequeña. Quedamos en juntarnos en algún momento que él tuviera libre, una vez que Shiro y yo nos quedamos solos, no iba a quedarme callado.

— ¿Qué demonios está pasando? —le miré y él tragó saliva. —Sé que había tirado esa fecha, pero… ¿De verdad él no está listo?

—Seré sincero —se rindió en seguida. —Él saldrá del país. Tom, él necesita vacaciones, relajarse, tiene que estar tranquilo para su debut. Así que organizamos para mediados de Junio.

—Él no irá solo, ¿verdad? —pregunté casi en un hilo de voz, él suspiró. Cuando abrió la boca, fue interrumpido por una presencia que reconocí al instante.

—Eh… La chica de adelante dijo que podía pasar sin problemas —Andreas se mostraba un poco asustado o desorientado. Shiro se levantó, ya que estaba más cerca que yo de él, así que se saludaron, luego el amigo de Bill me observó un poco raro. —Joder, ¿¡Qué mierda te pasó!?

—Creo que debería pagarles por todas las veces que me preguntaron eso en todo este tiempo. —me reí, él me abrazó como si me hubiera perdido por medio siglo. — ¿Cómo estás?

— ¡Estoy jodidamente bien! —dijo con ese tono de voz que lo caracterizaba tanto. —Mejor que tú, por lo que veo. ¿Acaso fue por defender a la gata que tienes por novia?

—Bueno, creo que es mejor que me retire —Shiro empezaba a tomar sus pertenencias. —Seguro tendrán mucho de qué hablar.

Él y Andreas se dieron una mirada, y luego desapareció tras la puerta. Mierda, eso me hizo dar escalofríos. Él se giró, giró una silla para enfrentar la mía y se sentó, hice lo mismo.

— ¿Te duele? —llevó sus dedos a mi frente y presionó donde se encontraba el moretón, me quejé un poco y él se rió. —Debí imaginarlo, ¿Qué querías demostrar?

—Que dejaran de hablar de Bill a sus espaldas. —frunció el entrecejo.

— ¿De qué hablas?

—Encontré a David hace dos días y solo tenía que ponerlo en su lugar.

— ¡Puta madre! ¿¡Por qué no estaba yo en ese momento!? —se exaltó. —Yo le hubiera extirpado las pelotas por imbécil, ¿Cómo pudo hacerle eso a mí Billy?

—Tranquilo, tuvo lo que merecía —dije animado. —Y si se vuelve a aparecer no dudaré en darle una segunda paliza.

—Pensé que había sido por esa tipa —se mostró indiferente, yo me reí. — ¿Qué sucede?

—No estoy más con Tessa desde hace bastante tiempo. —Su mandíbula, literalmente, cayó al suelo.

— ¿¡Qu-Qué-QUÉ!? ¿¡CÓMO!? ¿¡QUÉ CARAJOS PASÓ!? —se paró frente a mí y yo solo le seguí con la vista, fue de un lado a otro como un desesperado. —Oh, dios mío, ¡Todo lo que soñé se está haciendo realidad!

— ¿Eh? —me mostré confundido y él me miró con la misma exaltación.

—Tom, ¿Ya sabes lo de Jared? —se sentó mientras me observaba con ojos saltones. —Porque he venido a hablar sobre eso contigo.

—Desgraciadamente lo sé —dije firme. — ¿Por qué quieres hablar sobre eso? No hace falta.

—Sí, si hace falta —tomó mis manos como si fuera una señorita. —Admito que te he odiado antes por lo que hiciste, y Jared es buena persona, muy atento con Bill pero… estoy notando que algo no va bien.

—Explícate —miré la manera en la que sujetaba mis manos.

—Bien —suspiró. —Está todo bien en que ellos estén juntos, yo apoyo todo lo que mi mejor amigo haga, sin embargo… ¡Ah! Siento que él no está siendo honesto nuevamente.

—Andreas —me incliné un poco, sus cejas adoptaban una expresión de preocupación. Me miró como si tuviera miedo. —Agradezco este enorme gesto que tienes. El de venir aquí y contarme esto, me caes bien y todo, y no importa si me apuñalaste por la espalda, todos cometemos errores.

—Ok, ahora tú me estás asustando —dijo sorprendido.

—Estoy pensando como un adulto.

—Ya era hora —se rió. —Pero… Antes de que él haga algo estúpido, quiero que hables con él.

—Escucha —separé lentamente nuestras manos. —No puedo obligarlo, tal vez no sabes cómo se siente porque no eres él, lo que puedo decirte es que dejaré que él haga lo que quiera. Claro que hablaré con él, y a la mínima que note que no haya una oportunidad, me voy a retirar dignamente. Sin peleas, ni discusiones o algo por el estilo. Lo dejaré libre, solo seré su mánager y eso será todo.

—Cuando me enteré que ibas a serlo, primero me puse a pensar en cómo sería su reacción —bajó la mirada. —Y sé que le costará mucho enfrentarlo, es un pacto macabro, ¿De quién fue la idea?

—Eso no importa, solo intentaré ser profesional. —tragué saliva, lo que iba a preguntar iba a ser duro —Dime, ¿Se ve tan bien con ese Jared?

—No voy a mentirte, Bill parece un niño a su lado. Y aunque lo veo bien, hay algo que no me termina de convencer.

— ¿No te dijeron que no es bueno en meterse en vidas ajenas? —me mostré divertido.

—Yo solo quiero cuidar del bienestar de mi amigo, sé que él haría lo mismo si yo estuviera en una situación así. —se excusó, elevó ambos hombros mostrando algo de ofensa.

—Entiendo. —me quedé pensando. — ¿Tú sabes la dirección de donde se encuentra la casa de ese tipo?

— ¿De Jared? —la confusión volvió a dominarle, y asintió ante mi confirmación. — ¿Para qué quieres saberlo?

Había dicho que iba a esperar hasta la reunión definitiva, no obstante, hablar de todo esto me estaba desesperando. Tras un intercambio de palabras, logré obtener la dirección, Andreas me advertía una y otra vez de no cometer algo de lo que me arrepentiría luego. No iba a repetir ese error, no tenía que volver a ser el de antes para enmendar las cosas, esta vez iba a ir con madurez, dispuesto a hacer lo que fuera. Y si eso implicaba retirarme para siempre de su lado, entonces preferiría que Bill fuera quien me lo hiciera saber antes que los demás. Solo él podía mandarme de una bofetada al infierno.

Luego de un rato, ambos abandonamos el estudio y nos fuimos por nuestro lado. Me encerré en el vehículo y estuve un largo tiempo pensando, ¿Debería hacer lo que tenía en mente? Probablemente en su apartamento no lo encontraría, si pasaba por la nueva Taberna podía ser que sí, pero por las dudas tenía esta dirección, que para mí era la última opción.

Mi teléfono sonó, y miré la pantalla, otra vez aparecía el número desconocido. Atendí, podría ser Andreas.

— ¿Hola?

¿Tom? —la voz de Eike me hizo cambiar el humor, ahora estaba entre relajado y sorprendido.

—Eike, ¿Cómo estás? —Puse las llaves donde correspondían, le di la vuelta y el motor rugió.

Muy bien —parecía animado. — ¿Y tú?

—Estoy como puedo —miré hacia atrás por si se aproximaba un vehículo. — ¿Cómo va tu búsqueda?

No voy a mentirte, me distraje con varias actividades aquí, ¡Alemania es muy lindo! —dijo emocionado, eso me hizo sonreír. —Y me preguntaba si… No lo sé, quisieras venir conmigo al área latina. No quiero ir solo, no es divertido, y tú eres el único a quien conozco aquí.

Tardé unos segundos, y al final terminé aceptando. Quedamos en una hora y yo fui a casa para darme una ducha y estar más presentable, tenía que tomarme muy en serio eso de estar impecable para cuando volviera a trabajar. En parte estaba ansioso, y por otro se me estaban estrujando las pelotas de los nervios. Quería que ese momento llegara, que todo se diera como lo estaba pensando, más mi lado realista y pesimista optaba por prepararme para la verdad, y esa era aceptar que Bill, no lo sabía, ya me había olvidado por completo. Y aunque Andreas y todos los que nos conocían mostraban una teoría, solo él sabía la verdad, porque era él quien cargaba con todo eso.

Mis pensamientos se habían terminado de acomodar, y tenía decidido que fuera lo que debía ser. Yo aceptaría su respuesta, y si eso me dolía, que así fuera. De esa manera aprendería, sería maduro ante eso e intentaría seguir adelante; apoyando su proyecto, verlo feliz con alguien más, que esa persona le alegre los días, que le regalara lo que le gustaba, que fuera atento y amable…

Sentí una corriente helada por mi espalda, pensar en eso me hacía sentir incómodo. No debía ponerme en ese plan, claro que tenía mis expectativas, pero también tenía en claro que no todo iba a suceder como yo quería. Yo no controlaba a las personas, no tomaba sus decisiones. Si Bill aceptaba su realidad, yo tendría que lidiar con ello y estar a su lado como el mánager y amigo que era.

Al llegar a casa, me di una ducha, me quité la maraña que tenía por barba. Admitía que me veía rarísimo pero era necesario, me puse lo más presentable posible y salí nuevamente hacia mi coche. Un poco de aire me haría bien, tenía que dejar de pensar en todo esto antes de que me arrepintiera de mi sentencia.

Continúa…

HOLA! ¿CÓMO ESTÁN? Espero que bien, después de leer esto xD

Al parecer ese golpe si afectó a Tom, ahora actúa como lo que tuvo que ser todo este tiempo xD ¿Piensan que esto durará para siempre? Me refiero a que se tome todo con calma, ¿O piensan que explotara cuando menos se lo espere?

Se dieron cuenta de algo… Digo, ¿No notan que la personalidad de Tom se asemeja, en cierto punto, a lo que fue Bill antes? (Mi concepto aquí es claro, quería aclarar que en esta temporada es como que los papeles se cambian) ¿Qué pasará al final? ¿Irá pronto a ver a Bill en el apartamento de Jared? ¿PODRÁ SOPORTARLO? ¿Y QUÉ PASA CON EIKE? ¿Y ANDY? ¡ANDY APARECIÓ, MIERDO XD!

por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

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