«Wünschen». Temporada II
Capítulo 27: Cruce
Estaba consciente de que algo no marchaba bien. Esto había formado parte del pasado, y aun así, aquí me encontraba, sentado en el sofá mirando una pantalla brillante con miles de hormigas pasando una sobre otra, emitiendo un sonido que aturdía bastante y eso me hacía sentir más confundido. ¿Qué estaba haciendo?
Mi cuerpo no respondía a mis reacciones, solo mi cabeza podía desplazarse de izquierda a derecha, fijando todo lo que había a mi alrededor. Los muebles, las fotografías y los cuadros en las paredes, todo estaba en el mismo lugar, no había cambiado nada. La vista se postró a mi derecha, fue ahí que tomé una respiración profunda. Tom estaba mirando el televisor, ¡Pero en el televisor no estaban pasando algo! Solo era la transmisión que se había caído y se apreciaban esas hormigas pequeñas que se movían de aquí para allá por toda la pantalla.
—To… ¿Tom? —solté, casi inaudible. Creí por un segundo que solo lo había dicho en mi mente, pero al notar que él me fijó de reojo, caí en la cuenta de que sabía de mi existencia.
Ese segundo que logró posar su vista en mí, para luego dirigirse a esa pantalla, fue suficiente para demostrarme la indiferencia, el desprecio, el rechazo hacia mi persona. Suavemente mi cuerpo iba despertando a mis órdenes, había olvidado si estaba respirando hacía unos momentos, más ahora mi pecho subía y bajaba como si hubiera corrido una maratón con tanto entusiasmo.
Sentía como todo se desmoronaba nuevamente, como mi cuerpo parecía cargar con varias toneladas, como la gravedad se iba a la mierda y sentía que iba a mezclarme contra el suelo de tanto ser aplastado. Sin embargo, mi boca se abrió, y al parecer eso pudo obtener que volviera todo a la normalidad.
—Lo siento —dije. Fue lo primero que se me pudo ocurrir. —Lamento todo esto, ¡En verdad lo siento!
Pero él parecía no escucharme. Tan solo estaba ahí, sentado, mirando hacia adelante. Llevaba puesto una remera blanca y su chaqueta de cuero, jeans desgastados y no podía saber qué llevaba en los pies, mis ojos no podían ir más allá. Sus manos estaban sobre sus piernas, descansando, enseñando esos tatuajes que había memorizado de hartas veces que los admiraba cuando solía acariciarme las mejillas o unir nuestras manos.
El miedo comenzaba a apoderarse de mí, ¿Miedo? Sí, era el miedo a su reacción. Éste no era Tom, yo estaba consciente de que no era él, de que no estaba aquí en realidad, que todo era parte de un…
— ¿Lo sientes? —escuché su voz, parpadeé un par de veces. Él enseñó una sonrisa, pero no eran de esas bonitas, de aquellas que lograban sentirme más enamorado que nunca, no. Esta sonrisa demostraba lo contrario, una burla hacia mis palabras, una rebelión al prójimo.
—Tom… —giré mi cuerpo cuidadosamente, tratando de hacer el menor ruido posible. Logré sentarme sobre mis tobillos en mi lado del sofá, pero eso no fue suficiente para probar que en verdad estaba fuera de la realidad. Por lo que me sostuve con una mano hacia adelante, quedando en una posición un tanto provocativa.
No obstante, este momento estaba cargado de tensiones, y yo solo quería acercarme. Estiré el brazo a la altura de mi hombro, separando los dedos cada que la distancia entre las mismas y Tom se acortaban, dándole el privilegio al índice de poder ser el primero en sentir su anatomía. Al estar a un pulgar de distancia, tomé una respiración profunda, pensando en si era correcto realizar el movimiento o mejor mantener la distancia y preguntar resguardado en mi lado del sofá.
Daba igual, anhelaba tocarlo. Ya no podía saber cómo era su piel al tacto, su respiración en mi cuello, su perfume impregnándose en mis prendas, sus manos paseándose por mi cuerpo. No, ya no tenía noción de cómo se sentía, de cómo me estremecía al punto de querer adormecerme a su lado. Por ende, con valor y una angustia atorada en el pecho, me incliné un poco más hasta que mi dedo alcanzó su hombro. Y fue entonces que él reaccionó de la peor manera.
Como una ráfaga de viento él tomó mi muñeca con su mano, lo había hecho de manera tan brusca que me espantó, haciendo que abriera más los ojos, fijando lo terrorífico, sintiendo los latidos del corazón en la garganta. Su agarre comenzó a lastimarme y vi como los dedos se habían encorvado, y como las venas de mi mano empezaban hincharse debido a la fuerza con la que la sostenía. Mi vista fue a la suya, más sus ojos solo se postraban hacia adelante, aun manteniendo esa sonrisa frívola, espantosa. Mi respiración ahora aumentó, queriendo salir de aquí; lamentablemente ahora mi cuerpo no respondía, permanecía inmóvil ante él.
El color de mi piel se estaba tornando rojiza, mis venas empezaba a notarse más y sus dedos aprisionaban cada vez más, con harta brusquedad. Mi rostro se contraía, mis párpados amenazaban con bajarse para limpiar las pestañas, y en realidad era que quería hacer desaparecer las lágrimas que apenas estaban cayendo por mis mejillas. No lo había notado, la conmoción de su reacción me había dejado absorto, tanto que no estaba enterado de que había soltado unas gotas de sal en ese preciso instante.
Mis dientes tiritaban, mi nariz se congestionaba, solo mi cara podía manifestar como me sentía, el resto estaba sodomizado. Inspiré profundamente, viendo como su rostro, lentamente, empezaba a dirigirse hacia a mí. Me quedé sin aliento, soportando el dolor de mi muñeca, el dolor en el pecho. En cuanto pudimos establecer el contacto visual, él me empujó hacia atrás, no supe cómo. Mi físico golpeó contra el material del sofá, y fue ahí que abrí nuevamente los ojos.
Fijé el techo, la tenue oscuridad, el sonido del viento que ingresaba por la ventana. Todo había sido un sueño. Respiré tranquilamente, volviendo el alma al cuerpo, recuperando la paz y mi estabilidad mental. Llevé una mano a la frente y quité el leve sudor que había en ella con el dorso, mi pecho ahora se agitaba por lo acontecido y humedecí mis labios, sintiendo el sabor agrío de mi saliva.
Noté una luz que venía por mi derecha, y algo pesado sobre mi pecho. Con cuidado me senté en la cama, mirando todo lo que había en su extensión; había fotografías, y el álbum yacía a mi lado sobre una almohada. Claro, ahora recordaba todo, había estado husmeando el pasado y tuve aquel sueño.
Dicho álbum iba a ser el regalo de cumpleaños de Tom, quería obsequiarle eso como símbolo de nuestra relación. Él estaba al tanto de eso pero me había prometido que fingiría sorpresa el día que se lo diera. Iba a ser algo estúpido, ya que siempre decía frases como «Tómame esta foto para el álbum» o «¿Así estoy hermoso para una foto?». Me eché una leve risita al recordar como inflaba el pecho y cerraba los ojos, presumiendo su apariencia y adoptando una voz de niño caprichoso.
Suspiré ante esos recuerdos, miré la mesita de luz y yacía mi vaso de jugo. Lo bebí enseguida porque tenía sed, la vista fue hacia la ventana y decidí ir hacia ella. Estaba amaneciendo, me había quedado toda la noche mirando esas fotografías, sumergido en los recuerdos. Riendo y llorando. Comportándome como solo un cobarde y arrepentido lo haría, más aun así tenía el valor de seguir mirando las pruebas de aquello que algún día fue bonito.
Era una mañana muy rara, no sabía si iba a salir el sol o si las nubes amenazarían con soltar gotas. De todas formas, no había excusa para ir al estudio por unos asuntos, que si bien eran menores, no dejaban de ser importantes para mí. Debíamos seguir ensayando, y Shiro dijo que tenía que consultarme un par de cosas con respecto a la portada del EP. Por ende, con lluvia, sol o huracán yo debía ir al estudio, la flojera tenía que hacerla desaparecer y la nostalgia sumergirla hasta que ya no sintiera una pizca de ella en mi pecho.
Me dirigí a la laptop y la encendí mientras me sujetaba las rastas en una coleta. Me fije en algunas cosas que solía hacer apenas me despertaba, como el clima, noticias y demás. Eran las siete de la mañana y todavía no escuchaba ruidos de la parejita de colitas de algodón, así que decidí preparar un poco de té, no hacía frío para café y supuse que en el día el ambiente iba a estar cálido por la primavera, últimamente no llovía y tenía la esperanza de que así fuera, había días que la temperatura pasaba lo normal y parecía que estábamos en verano. Necesitábamos algo de alivio, ojalá hoy llueva un poco.
Comencé a preparar todo mientras escuchaba las noticias, pronto Ria me ayudó a terminar de hacer las tostadas y nos reunimos en la mesa, Zira se sumó luego de darse una ducha. Nuestra conversación fue lo de siempre, sobre el estado de ánimo, algún que otro comentario sobre los sucesos que pasaban en la tele.
—Creo que será otro día en el que no llueva —comentó Zira mirando el pronóstico.
—Menos mal que no estamos en verano sino ya estaría calcinada —Ria se ató el cabello. —Pero sí está un poco sofocante.
—Estoy seguro —acoté luego de beber el té. —de que lloverá el día de mi cumpleaños, los últimos dos años sucedió lo mismo.
— ¿Ahora eres vidente del clima? —preguntó la morena. —El verano empieza al día siguiente, se vienen días calurosos. Te tocará buena temporada en Estados Unidos.
— ¿Pueden dejar de hablar del clima? No es un tema interesante —Zira nos ordenó aquello y fue fin del tema. Terminamos de desayunar, Ria acomodó todo y yo me fui a dar una ducha y empezar la rutina para este día.
En una hora estaba de camino al estudio, Shannon había pasado a buscarme y me llamó la atención que Jared no estuviera. Ahora que recordaba, anoche le había enviado un mensaje y no me contestó. De todas formas no lo había notado hasta ahora que no lo veía a mi lado, tan enérgico como siempre.
— ¿Y Jared? —pregunté.
—Ah, tiene muchas cosas qué hacer. —me miró de reojo. —Lo vi anoche y estaba atareado de un montón de papeles sobre la pre-producción.
—Oh… —me sorprendí, lo había olvidado completamente. —Es verdad.
Me sentí como un idiota, ya estaba pensando en otras cosas y me quise odiar por eso mismo. Repentinamente llegó un mensaje a mi teléfono, me entró unos nervios porque el nombre de Jared aparecía en la pantalla. Sonreí como el más imbécil de la galaxia al decirme que lamentaba no haberme contestado antes, y que quería verme en cuanto se desocupara.
— ¿Supiste de las nuevas noticias? —Volteé a mirar a Shannon, y negué con la cabeza.
— ¿Tiene que ver con lo de la portada? —él enarcó ambas cejas sorprendido. —Eso lo sé, si es otra cosa no tengo la más remota idea.
—Eh, sí. Supongo que es eso. —dudó en contestar, había algo más. Y luego recordé que podría averiguar de Tom, ya que él tenía contacto con David, vaya a saber uno si así era todavía.
— ¿Todavía sigues en contacto con alguno de La banda de Tessa? —Asintió lentamente, comenzaba a reducir la velocidad debido a que adelante había un leve tráfico. —Y… Tienes idea si Tom…
Su teléfono sonó, él me dijo que le diera un momento. Ese momento duró todo el resto del camino y ya no pude saber nada más. Una vez adentro, ambos nos teníamos que dirigir a la sala de reuniones. Shannon se quedó en la recepción hablando con la secretaria en la planta baja, yo fui a llamar al ascensor mientras tanto, pero el mismo ya estaba llegando al piso. El sonido me advirtió de que las puertas se abrirían, y al hacerlo, reconocí una voz y me quedé quieto mirando el interior del cubículo.
Sus ojos fueron a mí, desvaneciendo toda expresión que había estado efectuando. Las personas que iban delante de ella y a su lado comenzaron a salir del ascensor, pero ella se quedó ahí, mirándome estupefacta. Inhalé profundamente, viendo lo cambiada que estaba, ella siempre podía cambiar su cabello, su forma de vestir y aun así le quedaría jodidamente bien.
Poco a poco empezó a poner un pie delante de otro, moviéndose lentamente hacia afuera del ascensor, su vista estaba clavada en la mía y yo no salía del asombro.
—Bill. —dijo ella mientras se situaba frente a mí.
—Hola Tessa —salió sin pensar.
Pronto todo lo que Andy me había dicho de ella y Tom venía a mi mente, ¿¡Y si él también estaba aquí!? Porque no sabía si seguía con ella de manera profesional, miré hacia donde los que habían salido con ella se dirigían. Había un tipo que reconocí al instante y a Iñaki, el manager de la banda. Sin embargo, no había rastro de él, ni tampoco había otra presencia en el ascensor.
—Él no vino —habló, regresé la vista y bajó la mirada. —Ya no trabaja más para mí.
No podía describir como me estaba sintiendo, me estaba faltando el aire y que Tessa actuara normal me hacía poner más nervioso. Ella lanzó una risita y volvió a mirarme, con la misma faceta que mantenía conmigo. Esa sonrisa que parecía asesinarme o insultarme por dentro, ese cinismo, la hipocresía en sus ojos se presentó nuevamente.
—No tienes que mostrarte así, bonito —jugó con su cabello. —Por dentro estás saltando de alegría, ¿O me equivoco?
Parpadeé ante su brusquedad, Tessa fijó a su compañía, la estaban llamando. Shannon en ese momento giró a verme y se percató de que yo no estaba solo, así que empezó a separarse de la recepción y de la charla con la secretaria para venir a mí.
—Bien —nos miramos. —Te deseo toda la mierda del mundo en tu nuevo proyecto.
Había escuchado esa frase, recordaba cuando a Andrew le habían dicho lo mismo y me enojé por ello, él solo se rió y lo aceptó. Tessa se marchó de mí saludando con la mano en alto, moviendo sus dedos como si fueran olas. Aquella frase en este ámbito, o por lo menos en esta discográfica, significaba suerte. Mucha suerte.
La vi irse con su grupo, parecía reírse de algún chiste que uno de ellos había hecho, o por algo en especial. Caminaba como esas modelos que venían para quedarse, esbelta como ellas, derrochando diamantes con cada paso. Yo estaba anonadado, no podía creer que la volviera a ver y que siguiera igual, su aspecto iba rotando pero su personalidad… Siempre iba a ser fría y no tenía idea de porqué. Bueno, sí sabía por qué, pero yo ya no estaba con Tom, ¿Por qué tanto rencor?
— ¿Estás bien? —Asentí cuando sentí la mano de Shannon en mi espalda y su vista clavada en mí. Ambos decidimos avanzar al ascensor para la reunión.
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—Mmm… ¿Eso es limón? —Dije sonriendo, me sujetaba de las manos de Jared. No podía mirar por donde pisaba ni donde estaba, me había dicho que cerrara los ojos y eso estaba haciendo. La fragancia a limón me encantaba y este lugar estaba inundado de ello. — ¿Dónde estamos?
Había silencio, y yo me estaba poniendo ansioso. Jared me condujo entre risas hacía, lo que noté después, una silla y me sentó con cuidado, me advirtió que no abriera los ojos hasta que me dijera lo contrario. Él me soltó la mano y yo entré en pánico, no sabía dónde mierda me encontraba. No era que desconfiaba de él, era solo que no tenía ni noción del tiempo. En todo el camino me había dicho que cerrara los ojos, y yo en ningún segundo los entreabrí, siempre había cumplido esa regla suya.
—Bien, ahora puedes abrirlos —me dio la orden. Primero entreabrí un ojo, y luego parpadeé para ver mejor el panorama.
Lo primero que hice fue tomar una profunda bocanada de aire, luego vi tres sonrisas que iban dirigidas a mí. Me tapé la boca en ese instante y mi vista comenzaba a nublarse mientras la nariz ya iba picándome. No podía creerlo, el elenco principal de mi serie favorita de zombies estaba frente a mí, a distancia, ¡Sonriéndome!
Simplemente no caía en que ellos estaban ahí, como un idiota fui y me saludaron, tan confianzudos y con mucha buena onda. Noté que no me encontraba en el apartamento de Shannon, parecía como la suite de un lujoso hotel. Pronto comencé a preguntarles cosas, no sin antes pedirles disculpas por ser tan rompe bolas y ansioso por tenerlos allí. La coprotagonista, que en el elenco era la más perra de la serie, resultaba ser como Andy, tan bromista y alegre. El protagonista era muy apuesto y perfecto, ¡Por dios, me siento como fangirl! También estaba el que hacía de Eike, mi personaje favorito más hermoso de la historia. No sabía cómo, pero estaba tan metido en todo el asunto de la serie que me había olvidado hasta de mi nombre.
Ellos tenían una cena en el restaurante del hotel, luego me di cuenta en dónde estábamos y no quedaba tan lejos del estudio, sin embargo, el viaje se me había hecho eterno.
—Tengo que agradecerte esto, en serio, ¡Tengo que hacerlo! —dije en cuanto tuvimos la oportunidad de estar solos. El elenco se había adelantado, allí tenían a sus conocidos.
Jared me explicó que había un festival de cine y series, por eso ellos estaban aquí. Yo no estaba enterado, también por eso él no había podido dar conmigo en toda la noche anterior.
—Solo di gracias —me miró divertido.
Acto seguido, fui a él y le di un beso en la mejilla. Había mucha gente, y a pesar de que no me importaba lo que las personas pensaran de mí o de mis relaciones personales, era consciente de que también había personas que a eso les interesaba, por lo que no quería comprometer a Jared, y que nos encontraran en una escena no apta para algunas personas cerradas de mente.
—Gracias —susurré cerca de su oído.
Al separarnos, le sonreí y continuamos con el camino hacia el restaurante. La cena transcurrió muy entretenida, en verdad que estas personas me hicieron el momento, el mes, el año. Lo estaba tomando como un regalo de cumpleaños anticipado, ¡Y lo mejor de todo! Fue que el mismísimo «Eike», que en realidad se llamaba Joseph, me invitó formalmente al festival. Obvio que no lo pensé dos veces y lo acepté, joder, no me iba a perder esto ni aunque fuera lo último que hiciera.
Me sentía tal niño en su felicidad completo, rodeado de golosinas y muchos juguetes, bueno, como un niño de la década pasaba, ya que ahora la tecnología reemplazaba esas pequeñas cosas que hacían alegrar las tardes de esos pequeños.
Este día no podía terminar tan bien. En el día había ido a ver las portadas, y todas eran muy geniales, no sabía que Gustav pudiera hacer eso, realmente le agradecí no sé cuántas veces. Él decía que no era nada, que yo era su amigo y me ayudaría, también habíamos ensayado un par de horas con la banda, teníamos que ir ajustando cosas antes del pequeño debut en el centro cultural en menos de dos meses, y aunque aún parecía faltar mucho para eso, el tiempo corría veloz.
—Y antes de que te vayas, tenemos que reunirnos, dejar en claro algunas cosas —habló Shiro mientras todos tomaban sus pertenencias para ir retirándose del estudio.
—Por supuesto —bebí mi agua. — ¿Será aquí?
—Sí, será la definitiva —soltó. —Conocerás al resto del equipo. Y estarás al tanto de las nuevas noticias que hay en camino.
— ¿Por qué no lo dicen ahora? —le miré. Él y Shannon se dieron un vistazo.
—Creo que sería más conveniente si estamos todos, ¿No crees?
Tenía razón, tenía que conocer a mi manager y al segundo productor. Toda la banda y el staff nuevo estarían presente, mierda que era una crew bastante grande. No sabía que se requería tanto personal para un proyecto solista, bueno, no era tan solista después de todo. Tenía mi propia banda, mi baterista, mi guitarrista, mi bajista, mi segunda guitarrista y yo, la voz. Por dios, pensaba que estaba soñando.
—Sí, es cierto lo que dices —dije saliendo de la burbuja. —Solo espero que todo salga bien.
Sonreí mientras ponía el bolso al hombro, ahora tenía que partir hacia la Taberna y ya no me sentía desganado, tenía la sensación de que al final del día algo bueno iba a ocurrir.
—Eso espero —se sobó la nuca Shiro, pasó por mi lado y salió del estudio, seguramente se dirigía a la cocina.
Shannon me quedó mirando y enarqué una ceja, él negó con la cabeza y siguió con lo suyo, ¿Por qué me observaba así? ¿Acaso tenía algo en la cara? Busqué en mi bolso el pequeño espejo, me vi reflejado en el mismo y estaba impecable, bueno, tenía el maquillaje algo corrido y lo solucioné con el dedo. Eso era pecado pero no había tiempo para arreglarme del todo. Estaba sobre la hora para dirigirme a la Taberna.
Me despedí de todos y salí casi disparando del edificio. Tomé un taxi, Zira iba a matarme, aunque centenares de veces me dijo que no me preocupara. Que tenía que acostumbrarme al abandono de mi trabajo, yo sentía que me estaban obligando a que renunciara, más una reciente conversación con Jared, y el consentimiento de Andy, me hicieron dar cuenta que estaba en lo correcto con respecto a renunciar limpiamente a la Taberna.
—Necesitamos brindar —dijo Joseph muy animado, creo que a pesar de tener un gran potencial en la actuación, era muy flojito con la bebida. Eso me causó gracia. —Por la nominación de la serie, ¡Salud!
Levantó la copa y todos lo hicieron, Jared y yo nos reíamos de como Joseph se tambaleaba, y justo cuando se quería sentar, pasó de largo y se cayó. La coprotagonista estalló en carcajadas, y yo me preocupé por él y fui a socorrerlo, pero tenía que admitir que también me estaba aguantando la risotada. Fue muy cómico.
Continúa…
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