Fanfic TWC / TOLL de lyra
Capítulo 17
Al día siguiente Tom trató de asistir a las clases con toda la normalidad que pudo. Desde que se había despertado no hacía más que coger el móvil y colgar todas las llamadas que su madre trataba de hacerle, no estaba aún en condiciones de hablar con ella. Sabía lo que quería pedirle y no podía una vez más acceder a sus deseos por el bienestar de la familia. Estaba muy dolido, y no entendía que sus propios padre no lo vieran y trataran de apoyarle.
Y ver a Bill en clase no hacía que mejorase su estado de ánimo. Le veía tan tranquilo, con una sonrisa iluminando su cara que seguramente sería provocada por el recuerdo de Markus y la cita que habían tenido.
Una vez más le tocó sentarse a su lado, no sabía si sus compañeros lo hacían a posta o qué. Ocupó su asiento y mientras que esperaban a que entrara el profesor a clase decidió soltar todo aquello que le atormentaba.
—Siento mucho tener que sentarme a tu lado de nuevo—siseó dirigiéndole una fría mirada—Ya sé que quieres disfrutar de ese espacio que tanto te gusta.
—Solo trato de ser honesto con lo que siento—soltó también Bill con frialdad —Tú también deberías intentarlo.
Antes de que Tom pudiera replicar la clase dio comienzo y no tuvo otra oportunidad de entablar conversación con Bill. Tuvo que esperar tras la comida, sabía que tenía limpieza de establo y aunque tenía mucho que estudiar decidió dar un paseo para ver si lograba que Bill estuviera a solas y poder preguntarle si de verdad ya se estaba viendo con alguien.
Y ese alguien estaba allí también, Markus se dedicaba a limpiar la pista de arena donde solían pasear libremente los caballo y viéndole ocupado Tom dio un rodeo para no tener que saludarle y entró por otra puerta al establo buscando a Bill con la mirada.
Pero con quien se encontró fue con su primo Andreas, que también se sorprendió de verle en los establos no siendo tarea suya la limpieza de esa tarde.
— ¿Me buscabas?—preguntó Andreas carraspeando.
—Para nada—murmuró Tom siguiendo su camino sin dignarle a mirarle.
— ¿No podemos hablar?—suplicó Andreas.
Tom se paró en seco y se volvió para enfrentarse a su primo.
— ¿Vas a confesar lo que has hecho?—quiso saber Tom.
—Sabes que no puedo—siseó Andreas—Y que estoy muy arrepentido, te lo dije antes de vacaciones y en todos los mensajes que te he enviado y tú has ignorado.
—Con pedirme sólo perdón no es suficiente—murmuró Tom.
Andreas resopló al escucharle, ¿qué ganaba su primo haciendo que se entregara a la policía? Daría un buen disgusto a sus padres, por no hablar de la mala reputación que llevaría a su familia, el tema del video volvería a ser noticia y los padres de Tom se verían de nuevo salpicados por el escándalo.
—Ya sabes de las consecuencias si voy a la policía—empezó a decir Andreas— ¿Te da igual lo que le pase a tus padres? ¿O implicar a la familia real cuando se vuelva a hablar del puto video?
—Solo quiero que se haga justicia—dejó Tom bien claro.
—Así no vas a recuperar a Bill—soltó Andreas sin poderse contener—Ya he oído los rumores de que se está viendo con Markus, él es más sensato y ha pasado página. Ahora sólo te toca a ti.
—Pasaré página cuando se sepa al fin la verdad—dijo Tom con firmeza—Que tú nos grabaste y subiste el video, te estoy dando la oportunidad de comportarte como un hombre por una vez en la vida.
—Thomas, yo…no puedo hacerlo—susurró Andreas.
—Pues entonces, no vuelvas a dirigirme la palabra en tu vida—murmuró Tom dando media vuelta.
Odiaba que Andreas hiciera lo que le diera la gana y se saliera con la suya sin reprimenda alguna. Si Bill supiera que había sido él iría directo a la policía, pero no tendría nada que hacer. Al momento los mejores abogados de Alemania defenderían a Andreas ante Bill que contaría con suerte con un abogado de oficio que nada podría hacer.
Así era como se solucionaban los problemas entre los ricos, más si estaban emparentados con la familia real. Saldrían en defensa de Andreas por ser primo suyo y Bill sería de nuevo quien se llevara la peor parte.
No podía permitirlo, no le quedaba más remedio que callar y dejar que su primo se fuera de rositas.
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Viendo marcharse a Tom, Andreas dio media vuelta tratando de regresar a Hillerska pero entonces de uno de las cuadras salió de repente Alex quien parecía que había estado escondido mientras era testigo de tan privada conversación.
— ¿Fuiste tú?—soltó Alex sin poderse contener.
Andreas maldijo por lo bajo, estaba claro que les había escuchado.
— ¿Cómo has podido hacerle eso a tu propio primo?—siguió Alex con su enfado.
—No lo entenderías—murmuró Andreas resoplando.
—Mucho debes de odiarle para hacerle eso—dijo Alex encarándose con él—Y mira que yo también le odio por haber mentido a todo el mundo solo para salvar su culo, pero… ¡y espera que Bill lo sepa!
Andreas se movió con rapidez, cogió a Alex del brazo y se lo llevó a un lado del establo.
—Bill no debe enterarse nunca, ¿me oyes?—siseó con rabia Andreas.
—No estás en condiciones de dar órdenes—siseó Alex a su vez—Bill es mi amigo y es mi deber contarle que has sido tú quien le ha jodido la vida.
—El que le va a joder la vida eres tú si le vas con este cuento—dijo con firmeza Andreas—Porque Bill irá a denunciarme a la policía y ¿sabes qué va a pasar? ¡Nada! Yo tendré los mejores abogados y saldré indemne de todo mientras que Bill tendrá que ver que es de nuevo noticia y todo para nada.
Alex le escuchaba en silencio, no había pensado en eso. Estaba claro que siempre saldrían perdiendo por culpa del maldito dinero, estaban en desventaja ante los ricachones de Hillerska que podían hacer lo que les diera la gana sin consecuencia alguna.
—Vale, tú ganas—cedió Alex de mala gana—Pero no pienso irme con las manos vacías.
Andreas no pudo evitar sonreír al escucharle, siempre supo que de los dos era el más listo y tenía que tener cuidado con él.
—Sabes que mi familia anda mal de dinero…—empezó a decir.
—No quiero tu maldito dinero—cortó con brusquedad Alex—Pero si beneficiarme aquí en Hillerska. Quiero ser invitado a cada fiesta que hagáis los de tercero, y espero que a partir de ahora sean muchas. El otro día nos expulsasteis de malas maneras, me lo debes.
Andreas asintió con la cabeza, lo que le estaba pidiendo era una tontería pero si así lo quería…le complacería.
—Y lo más importante…sé que tienes contactos aquí en Hillerska, mis notas no son tan buenas y mi beca de mis próximos cursos pende de un hilo—explicó en voz baja Alex.
No hizo falta que dijera más, le estaba pidiendo que hablara con quien tuviera que hablar para que hiciera la vista gorda y le concediera una beca para terminar sus estudios en Hillerska.
—Dalo por hecho—murmuró Andreas.
Alex sonrió al escucharlo, no sabía cómo lo iba a hacer pero en el fondo sabía que Andreas lo lograría, pues siempre se salía con la suya y ya tenía su futuro académico resuelto.
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Necesitaba calmarse, tras su conversación con Andreas estaba que echaba humo pero no quería que Bill le viera en ese estado, y mucho menos tener que darle explicaciones porque temía ponerse a hablar y que la verdad saliera de sus labios.
— ¡Tom!
Se volvió y vio con sorpresa que Clarisse estaba tras él llevando de la mano un cubo con agua. Cogió aire y esbozando una sonrisa se acercó a su nueva amiga.
—No sabía que trabajaras aquí—dijo Tom, encantado de volver a verla.
—La familia de Markus necesitaban a alguien y yo ganar un dinero extra—explicó por encima Clarisse.
Le llevó el agua al caballo que le estaba esperando y Tom fue tras ella. Como ya le dijo podían hablar siempre que lo necesitara, y en esos momentos no tenía a nadie más que le pudiera escuchar.
— ¿Estás bien?—preguntó Clarisse al ver su cara.
—Si es que…he discutido con mi primo pero no quiero hablar de eso—murmuró Tom.
Entonces no pudo reprimirse, necesitaba hablar de lo suyo con Bill y Clarisse era la única persona con la que se podía desahogar.
—Ayer Bill tuvo una cita—soltó sin poderse contener—Con Markus, ¿lo sabías?
—Yo misma le llevé al bar donde habían quedado—explicó Clarisse—Pero si te tengo que ser sincera, tú eres más guapo que Markus.
Tom sonrió al escucharla, tratando de darle ánimos. Aunque en el fondo sabía que era más amiga de Bill que suya y fijo que a él trataba también de animarle, sugiriéndole que salir con Markus le ayudaría a olvidarle.
Y no podía echárselo en cara, solo hacía o decía lo que más le convenía a su amigo a quien él había destrozado el corazón.
—Siento que le he perdido para siempre—confesó Tom en voz baja.
—No debes darte por vencido tan pronto, sólo han quedado una noche—dijo Clarisse—Y tú tienes más ventaja, pasas más tiempo con Bill que Markus.
—En clase apenas hablamos y me siento observado por los demás compañeros—murmuró Tom resoplando—Quiero poder hablar con él a solas pero siempre hay alguien que lo impide. Markus lo tiene más fácil, fuera de Hillerska tiene más libertad que yo para estar con Bill.
—Le he visto limpiando las pistas, ahora podéis hablar si quieres—sugirió Clarisse.
—Lo sé, he venido a eso pero no lo encuentro…
Dejó de hablar cuando vio una limusina negra aparcar ante la puerta del establo. La reconoció al momento, era la de su padre y no se lo imaginaba yendo a verle tras la conversación del día anterior.
Y estaba en lo cierto, quien salió de la limusina fue David.
—Creo que me buscan—murmuró resoplando.
Fue a su encuentro seguida de Clarisse quien no pudo mantenerse al margen. Veía a Tom destrozado y solo quería ayudarle.
— ¿Me buscabas, David?—preguntó Tom cuando llegó a su altura.
—Vamos, tenemos que irnos—dijo David sin dar más explicaciones.
— ¿Irnos, a dónde? ¿Ha pasado algo?—quiso saber Tom sin moverse del sitio.
—A casa, tus padres quieren que regreses—contestó David con un tono muy serio—Puedes recoger antes lo que más necesites, luego ya vendrá alguien a por el resto.
— ¿Recoger todas mis cosas? ¿Me voy de Hillerska?—preguntó Tom sin poder lo aún creer.
—Era lo que querías, ¿no?—dijo David fulminándole con la mirada—Nunca quisiste venir aquí y tus padres se han dado cuenta del error que han cometido al mandarte. Terminarás tus estudio en otro instituto, donde no haya ninguna otra distracción.
Tom no entendía nada, de repente sus padres le sacaban de Hillerska cuando él ya no se quería ir. ¿Por la conversación de la noche anterior? ¿Así era como su padre le castigaba? Alejándole de Bill todo lo que podía, para que él también pudiera pasar página.
— ¡Vamos! Hay prisa—gritó David sin poderse contener.
—Tom, ¿va todo bien?—intervino Clarisse.
Tom asintió con la cabeza y tras dirigirle una última mirada entró en la limusina que le llevó de vuelta a Hillerska.
Clarisse lo vio alejarse y cogiendo el móvil llamó a Bill para contarle lo que había pasado. Si Tom se iba a casa, era su oportunidad de poder despedirse.
— ¡Clarisse! ¿Ocurre algo?—preguntó Bill tras cogerle la llamada.
—Tom se va de Hillerska—soltó Clarisse sin aliento—Han venido a buscarle, creo que está ahora mismo haciendo las maletas.
— ¿Cómo que se va de Hillerska?—repitió Bill sin entender.
—Creo que sus padres le están obligando a marcharse—explicó Clarisse—Pero él no quiere irse, deberíamos hacer algo.
—Yo…veré qué puedo hacer—murmuró Bill antes de cortar la comunicación.
No entendía por qué lo hacía, si en el fondo lo mejor sería que Tom saliera de una vez de su vida y marcharse de Hillerska sería la mejor solución. Pero…había algo que le impedía aún que sus caminos se separasen, por mucho que tratara de seguir adelante como si nada hubiera pasado entre ellos estaban aún esos recuerdos que habían compartido y cada noche acudían a su cabeza cuando estaba dormido…
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Una vez en su habitación Tom se sentó ante el escritorio mientras que David empezaba a abrir su armario y ayudarle a recoger la ropa.
— ¿Dónde tienes las maletas?—preguntó enojado al verle sentado.
—No pienso irme—contestó Tom en el mismo tono.
— ¿Crees que puedes decir todas esas cosas sin tener un merecido castigo?—estalló David sin quererse contener—Y delante de los demás accionistas, no le has dejado otra opción a tu padre.
— ¿Tiene que hacer lo que los demás digan?—estalló Tom a su vez—Podía pensar por una vez en mi.
—Todo lo que hace, lo hace por ti—dejó David muy claro—Porque quiere que no te falte de nada y tengas la mejor educación del mundo.
—Para eso me envió a Hillerska y creo que estoy dando lo mejor de mi—dijo con firmeza Tom.
—Y también muchos disgustos—apuntó David—Cuando no es una pelea, es un video follando con otro chico…
Tom apretó la mano en un puño, odiaba que David usara ese lenguaje para referirse a su relación con Bill.
—Tu padre está cansado ya de tu comportamiento—dijo David un poco más calmado—Y después del accidente deberías ponerle las cosas más fáciles.
—Solo pido su apoyo y comprensión—murmuró Tom también calmándose—Mi madre me ha escuchado y entendido, pero mi padre parece que no lo hará nunca porque siente que le he defraudado y no me lo puede perdonar.
—Tu madre lleva todo el día tratando de hablar contigo—le echó en cara David—Estás tan resentido que ni que has querido hablar con ella, ha tratado de mediar y se lo agradeces de esa manera.
Tom se maldijo al escucharlo, era verdad que estaba tan rabioso por la conversación del día anterior que no quería hablar con ninguno de sus padres y en esos momentos se odiaba por haber sido tan cruel con su madre.
Sacó el móvil y marcó su número, no iba a dejar pasar un minuto más sin poder hablar con ella y pedirle perdón por su estupidez.
—Mamá, perdona que no te haya cogido las llamadas—soltó Tom cuando su madre descolgó.
—Tu madre está ahora descansado—contestó Jörg por su mujer—No ha parado de llorar en todo el día.
Tom se odió al escucharlo, era lo último que quería que hubiera pasado.
—Haz tus maletas y regresa a casa—ordenó Jörg.
—No quiero irme de Hillerska—casi suplicó Tom.
—Después de lo que dijiste ayer ante todos los accionistas como comprenderás no puedo pasarlo por alto—dijo con firmeza Jörg—Tienes que entender que las amenazas tienen consecuencias.
— ¿Qué amenazas? Sólo expresé mis sentimientos—murmuró Tom—Sé que me excedí, estaba mal y no debí hablarte en ese tono.
—Ni decir lo que dijiste sin pensar en las consecuencias—insistió Jörg—Has ido demasiado lejos, sé que estás triste pero no por eso puedes actuar de forma irracional e impulsiva. Decías incoherencias, no dejabas de hablar de Bill y una supuesta cita…
—Me dijiste que no querías que le volviera a ver—recordó Tom con dolor.
Escuchó a su padre resoplar al otro lado del teléfono, se le hacía complicado tratar de que entrara en razón.
—Lo de no poder verlo fue por el tema del video—murmuró Jörg—Para no echar más leña al fuego.
—Me obligaste a mentir—insistió Tom.
—Fue para protegerte ante el mundo—dejó Jörg bien claro—Si quieres llevar una relación fuera de lo convencional quiero que lo hagas en tus propios términos, no porque alguien te haya obligado.
—No…no sé qué me quieres decir—murmuró Tom confuso.
—Que aún no tienes la madurez suficiente para tomar esa decisión—se explicó Jörg—Cuando cumplas los 18 podremos hablar de tus planes de futuro. Tienes 16 años, eres aún muy niño para mostrarte abierto con tus relaciones de cara al público. Tienes que tener mucho cuidado con las personas con las que quieras relacionarte, tanto como amigos como…lo que tú quieras.
—No quiero irme de Hillerska—repitió Tom con firmeza.
—He de tomar ciertas medidas con tu educación Thomas—dijo con firmeza Jörg—Todos esperan que te reprenda por tus acciones, hay que pensar en el bienestar de la empresa…
— ¿Puedes por un momento ser sólo mi padre y pensar en mi bienestar?—soltó Tom sin poderse contener.
—Es lo que hago todo el tiempo aunque a ti no te lo parezca—dijo Jörg con firmeza—Y ahora mismo lo más sensato es que te vayas de Hillerska.
—Por favor papá, necesito quedarme—suplicó Tom—Sé que cuesta entenderlo pero…no puedo irme.
Jörg le escuchaba en silencio, le dolía que su hijo le suplicara porque le estaba quitando algo que para él era muy necesario. Y sabía que lo hacía para seguir cerca de ese chico que ya parecía haberle olvidado.
Pero debía mantenerse fiel a su palabra, había prometido a los accionistas que su hijo sería castigado y no podía echarse atrás. Aunque podía haber otra solución…
—Puedes quedarte pero bajo mis condiciones—cedió Jörg—Quiero que vayas al psicólogo, que te ayude a gestionar esos arrebatos de furia que te dan y te ayude a pensar bien las cosas antes de hablar.
Tom accedió de mala gana, tampoco le estaba pidiendo demasiado su padre y con tal de no irse de Hillerska haría lo que fuera.
—Y darás el discurso en el aniversario de Hillerska—siguió con sus exigencias Jörg—Quiero que me hagas sentir orgulloso de ti ese día, es muy importante no solo para nuestra familia.
Tom accedió de nuevo mientras tragaba con esfuerzo, no sabía cómo iba a poder hablar delante de tanta gente mientras sentía se iba a desmayar de un momento a otro.
Cortó la llamada y no hizo falta que dijera nada, David había estado prestando atención a la conversación. Le vio dejar su ropa donde estaba y cerrar la puerta del armario.
—Tú ganas, otra vez—murmuró resoplando David—Pero que sepas que estarás bajo supervisión, otro fallo por tu parte y tu padre no dudará en sacarte de aquí. Es tu última oportunidad, espero que la sepas aprovechar.
No le dio tiempo a replicar, abrió la puerta y salió de la habitación. Desde donde estaba Tom escuchaba las voces de sus compañeros y levantándose de la silla no pudo evitar asomarse a ver qué estaba pasando.
— Thomas, ¿estás bien?—quiso saber Charles— ¿Qué ha pasado?
Al parecer una vez más las noticias volaban en Hillerska y ya todo el internado sabía que había estado a punto de marcharse obligado por su padre.
—Estoy bien…me quedo—contestó Tom sin querer dar más explicaciones.
Salió de la habitación y pasó entre sus compañeros que no podía dejar de cuchichear, algunos alegrándose de que se quedara y otros más bien porque así tendrían la oportunidad de saber cómo continuaría su historia con Bill.
Ignorando sus cuchicheos Tom salió de Hillerska, necesitaba tomar aire y su idea era dirigirse de nuevo a los establos para tranquilizar a Clarisse entre otras cosas pues pudo ver como le miraba preocupada mientras hablaba con David.
¿Y qué pasaba con Bill? Seguro que se había enterado de lo que había pasado y no le veía por ningún lado para mostrarle su apoyo como habían hecho muchos de sus compañeros.
¿Es que le daba igual lo que le pasara? ¿Que en el fondo se alegrara de que se fuera de Hillerska, para así tener más libertad con Markus y poder al fin olvidarle?
Continúa…
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