Administración: Estoy muy feliz de anunciar que, nuestra querida Kaulitz Angel, ha finalizado esta obra. La temporada II contará con 30 capítulos que serán publicados cada semana, como teníamos costumbre. Recuerden que esta historia SOLO está en esta web, así que hay que considerarla un fic V.I.P. Como regalo, para salir del hiatus, hoy serán subidos los capis 18 al 20. Disfruten de la lectura.

«As the lights go down» Temporada 2
Capítulo 18
– ¿Estás seguro de que quieres hacer esto? – preguntó Tom dubitativo
– No saldré sin maquillaje en frente de todo el planeta, tarado – respondió Bill rodando los ojos – Vamos, me has visto hacerlo muchas veces
– Sí, pero… mierda ¿estás consciente de que puedo sacarte un ojo? – dijo el mayor sosteniendo una brocha de maquillaje al frente de su hermano – Ya no andarías solo manco, también estarías tuerto, con un horrible parche en el ojo
– Tom, deja de decir estupideces y solo hazlo – se quejó el cantante frustrado, dándole un zape al otro con su mano libre
Tom tragó grueso. Era obvio que no le sacaría un ojo al pelinegro, pero si su maquillaje quedaba mal, tendría que escucharlo quejarse por lo menos 5 largas semanas.
– No, no lo haré, te verás como un mapache – se negó el guitarrista rotundamente, guardando la brocha de nuevo en el estuche de maquillaje – Mejor solo ponte esto y ya – dijo entregándole a Bill el rímel
Bill lo miró fijamente con una expresión de “¿Es broma, verdad?” al ver como su hermano le tendía el rímel justo a la altura de su mano herida. Tom se dio una patada mental. El menor agarró de mala gana el rímel con su mano izquierda.
– Al menos sostén el espejo – le dijo al mayor – ¿Eso sí lo puedes hacer?
– ¡Santo Dios! Estás es un hospital, nadie espera que te veas bien – resopló el otro gemelo
– ¿Entonces me veo mal? – preguntó el menor indignado
– Olvídalo, estás imposible hoy – Tom hizo una mueca y agarró el espejo para que su hermano
Con toda la concentración del universo y luego de un par de pinchazos en cada ojo, el pelinegro finalizó su ardua labor, no muy convencido con el resultado, pero era lo mejor que podía hacer con su mano no dominante. Así, comenzó a grabar el vídeo de disculpa, trató de mostrarse lo más positivo posible, incluso bromeando sobre sus heridas para que sus fans realmente no se sintieran tan preocupados y que estuvieran seguros que pronto estaría en los escenarios nuevamente para continuar con la gira y reprogramar las fechas canceladas, por último agradeció los mensajes y regalos que le habían hecho llegar, tanto a él como a los bebés.
Habían transcurrido alrededor de 36 agotadoras horas en el hospital, y Bill ya estaba más que harto de estar confinado en ese lugar. En cuanto le dieron la oportunidad, David entró a la habitación y tras asegurarse de que el moreno estaba fuera de peligro, le regañó con una diatriba por no haberles hecho saber su estado, riesgos y bla bla bla… Bill dejó de escucharlo luego de dos minutos de sermón.
Georg y Gustav habían llegado para visitarlo también, y se alegraron al ver que Bill no se tomaba demasiado en serio sus heridas. Una vez que todas las visitas se marcharon y solo quedó con Tom, quien, de hecho, no se había movido de la silla del hospital ni por un segundo, comenzaron a inspeccionar algunos de los regalos que les habían enviado. Sus dedicados fanáticos incluso habían enviado mamelucos para el bebé, lo que llenó a Bill de emoción.
Luego de una “comida insípida” como había calificado el pelinegro la comida del hospital, decidió descansar. Todavía le faltaban algunas horas para recibir el alta, así que, sosteniendo la mano de Tom, que seguía a su lado en la silla, intentó conciliar el sueño.
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No tenía idea cuánto había dormido, pero al parecer ya estaba oscureciendo de nuevo. Miró hacia la pantalla que seguía monitoreando a sus bebés y una sonrisa boba y radiante iluminó su rostro antes de voltear hacia su hermano que dormía en una posición evidentemente incómoda apoyado en la cama, pero aun sostenía su mano.
Con una voz y un delicado apretón, intentó despertarlo.
– Tomi – le llamó con dulzura– Despierta, estás a punto de romperte la espalda – bromeó
El hermano mayor se movió con lentitud y se reincorporó, luciendo completamente desorientado. Bill sintió un apretón en su corazón al verlo en ese estado. En el hospital, incluso le habían ofrecido una sala separada para que pudiera descansar, pero Tom había rechazado rotundamente la idea, afirmando que no dejaría solo a su hermano y a sus «sobrinos».
– Tengo hambre – susurró el cantante un poco avergonzado
Tom arqueó las cejas en asombro – ¿De nuevo? – preguntó incrédulo
– Sí – respondió el menor como si fuera obvio – ¿Sí captas que somos tres los que necesitamos comer?
– Veré que puedo hacer – Tom respiró profundamente y se levantó, pero antes de que pudiera moverse, Bill detuvo su brazo.
– Eres maravilloso – dijo el pelinegro con una sonrisa – Y te amo – agregó ampliando más su sonrisa
Tom tenía la paciencia de un santo con él, cuidándolo y soportando todos sus cambios de humor. Aunque la mayoría del tiempo el pelinegro fuera insufrible y pareciera que quería estrangularlo por no ser capaz de leer su mente, Bill lo amaba, tanto como a sus bebés y cuando sus berrinches se le pasaban, se aseguraba de hacerle saber a su gemelo lo que sentía por él.
– Lo sé cariño, soy irresistible – rio el guitarrista dándole un beso en la frente
Ambos compartieron una risa cálida y reconfortante. El gemelo mayor se encaminó hacia la puerta de la habitación, decidido a encontrar a la enfermera y rogarle que proporcionara algo de alimento a su hermano fuera de las horas establecidas. Tom avanzó por el pasillo unos cuantos pasos hasta que finalmente dio con la enfermera. Sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, se quedó paralizado como si hubiera presenciado al mismísimo diablo al ver con quién estaba conversando la mujer.
– ¡Oh, hola Tom! ¿Bill ya despertó? – preguntó la amable enfermera – Su esposo ha venido a verle, pero cuando llegó estaban dormidos y no quisimos despertarlos
Tom estaba en estado de shock ¿cómo demonios estaba John allí? Se suponía que estaba en Estados Unidos, grabando el maldito álbum. Estaban jodidos, muy jodidos. Quería responderle a la enfermera, pero estaba inmovilizado como una estatua y sin poder articular ni una sola palabra. Solo pudo asentir con la cabeza mientras intentaba inútilmente comunicarse telepáticamente con su hermano para avisarle que su “amado esposo” estaba allí y que los había visto durmiendo tomados de la mano.
La enfermera le sonrió a Tom mientras John lo miraba con una expresión indescifrable. Lo único que estaba claro era que, si el inglés tuviera la oportunidad, le dispararía en medio de los ojos sin titubear. Ambos caminaron hacia la habitación, dejando a Tom en el pasillo. Este se dejó caer en una de las sillas de la sala de espera, tratando de asimilar la situación y luego solo escuchó:
– “¿¡JOHN!?” –
Dentro de la habitación, un pelinegro pálido, con sus ojos casi desorbitados de incredulidad, observó a la persona que irrumpía en su espacio, pensando “mierda, mierda ¿cómo carajos…?”.
– Tienes al mejor esposo del mundo, Bill – sonrió radiantemente la enfermera – Mira que volar desde USA solo para verte… ¡Guau!
Bill respondió con una sonrisa forzada mientras su esposo se acercaba con una sonrisa genuina en su rostro.
– Santo cielo, Bill – dijo el inglés mientras le abrazaba con fuera – Me diste el peor susto de mi vida
– John – susurró el pelinegro tratando de devolver el abrazo torpemente mientras intentaba salir de su asombro
– ¿Estás bien? – preguntó John inspeccionándolo, haciendo un recorrido por la vendita que tenía en su frente y su brazo – ¡Dios, mira tú brazo! – exclamó
– No es nada – respondió el menor intentando minimizar la situación – No está roto, es solo una fisura
– ¿Por qué no me dijiste nada? – cuestionó el recién llegado rompiendo el abrazo – ¿De cuánto estás? ¿Es cierto que son gemelos?
– John, por favor – le detuvo Bill al sentirse abrumado por tantas preguntas – No lo sé… solo estaba en shock, no podía creerlo y quería asegurarme de que todo estaría bien… Además, no sabría como reaccionarías, habíamos hablado de que no tendríamos hijos y… solo sucedió – mentía el pelinegro como si hubiera obtenido una maestría profesional en ello
– ¿Y a Tom sí se lo contaste? – reprochó el otro
– Georg y Gustav también lo sabían – respondió Bill con cierto tono de molestia – Ellos viven conmigo, John. Es imposible que no se enteren
– Ok, solo… – el inglés tomó un largo respiro – Perdóname, solo… Estoy muy sorprendido, mi amor. No esperaba recibir una noticia así, mucho menos en la manera que me enteré ¿pero todo está bien, cierto?
El pelinegro asintió – Estoy de 13 semanas y sí, son gemelos, me enteré de eso ayer – añadió el moreno
– Santo cielo, gemelos – suspiró John – Seremos padres de gemelos – agregó dejándose caer en la silla como si hasta en ese momento cayera en cuenta de la realidad
El pelinegro, sintiéndose un poco culpable, mordió sus labios mientras observaba a John. Podía percibir que, en su mente, el cantante inglés ya había imaginado mil y un escenarios de como serían sus vidas criando a dos pequeños terremotos. Finalmente, John se levantó de la silla, aún visiblemente desorientado, y abrazó nuevamente a su esposo, pero esta vez más fuerte.
– Nunca me cansaré de decirte que realmente eres el ser más maravilloso de este universo – murmuró John contra el cabello de Bill – Ni siquiera sé cómo agradecerte esto… ¡Amor, felicidades! Estoy seguro de que serás un padre asombroso
Bill rodeó a John con su brazo, respondiendo al cálido abrazo de su esposo. Descansó la cabeza en el pecho de John en un intento de calmar el creciente malestar en su estómago, que aumentaba con cada palabra que pronunciaba. Cada expresión de amor y preocupación solo intensificaba el conflicto interno que Bill estaba enfrentando. Su corazón se apretaba, y ahora, más que nunca, era una realidad inminente que pronto tendría que tomar una decisión para resolver definitivamente el enorme problema que tenía sobre sus hombros
Después de un rato de conversación para ponerse al día con todos los detalles, Tom entró en la habitación para informarle al menor que se iría al hotel para descansar y comer algo que no fuera el insípido sándwich del hospital. Bill le miró con el corazón partido, y, por supuesto, sabía que su gemelo compartía el sentimiento. El menor se despidió con un «Gracias por todo«, y Tom comprendió que ese «todo» abarcaba en realidad «TODO«.
– Bueno, ahora que sabemos que te dan la salida mañana, le pediré a Corine que prepare la casa para tu llegada – dijo John mientras comenzaba a escribir un mensaje en su celular
– ¿Qué? – preguntó el menor, frunciendo su ceño – ¡NO!
John le miró desconcertado, esperando que explicara su negativa.
– No quiero ir a Londres – declaró Bill con firmeza
– ¿Por qué no? – cuestionó el inglés, completamente confundido
– ¡Porque no! No quiero estar solo allí – comenzó a explicar el cantante alemán – Tu volverás a Estados Unidos en unos días y no puedo estar solo – dijo moviendo un poco su brazo herido – Me iré a Alemania
– ¿A Alemania? – preguntó en inglés con una risa de incredulidad
– Sí, quiero estar allí, extraño mi país, necesito descansar y por eso decidí irme a mi antigua casa de Múnich – respondió seriamente el moreno
– ¿Con Tom? – inquirió John sin irse por las ramas
Bill respiró fuertemente, visiblemente molesto por la insinuación.
– Sí – respondió secamente – Con Tom, quien no ha dejado este hospital ni por un segundo desde mi accidente hasta que llegaste… Con Georg y Gustav quienes se han preocupado por cuidarme desde que se enteraron de mi estado – continuó – Le he pedido a MI HERMANO que se encargue de preparar NUESTRA casa de Múnich y ya lo ha hecho
– Mi madre podría cuidarte en Londres – refutó el inglés
– ¡Jamás, John! ¿No lo entiendes? – protestó Bill – Ellos son MI familia, me siento más cómodo con ellos – se defendió – Quiero estar en MI país, con MI gente
– Si tanto quieres estar allí ¿por qué no te quedas en nuestra casa de Berlín? – le cuestionó de nuevo su esposo
Bill resopló nuevamente, sintiendo como la última gota de paciencia abandonaba su cuerpo.
– Descanso, necesito descanso, John – respondió sarcásticamente – ¿Crees que me dejarán en paz en Berlín? Es por eso que quiero ir a mi casa de Múnich
– Tienes que estar bromeándome – jadeó John con incredulidad mientras negaba con la cabeza
Bill le miró con rabia, pero sabía que ya había hablado de más y que John no era tonto. Si seguía hablando, podía ser que su esposo descubriera lo que en realidad estaba pasando entre él y su hermano. Tenía que volver a su papel de esposo abnegado si quería evitar algún malentendido.
– No quiero que te sientas culpable de no poder estar allí, amor – comenzó a decir con un tono cariñoso mientras le tomaba de la mano – Sé que si pudieras, estarías allí conmigo y nuestros bebés – sintió un vació en el estómago cuando dijo “nuestros” – Pero también sé que tienes un gran compromiso que cumplir con la disquera y no es fácil que te den tiempo fuera, créeme que lo comprendo, ya he estado en esa posición
– Debería ser yo quien te cuide y no ellos – dijo el inglés – Al menos tomaré un par de días para acompañarte y ayudarte a instalarte
Bill sonrió forzadamente ante la idea, pero sabía que tendría que aceptar para evitar levantar sospechas, aunque creía que ya había levantado las suficientes.
Continúa…
¡Jesus H. Christ! Se le ha juntado el ganado a Bill.
¿Qué creen que pase ahora? ¿Será que John sospecha? ¿Creen que se quede tranquilo?
No se pierdan la continuación 😊