
«As the lights go down» Temporada 2
Capítulo 30
7 años
– ¡Louis! – chilló agudamente Layla desde el segundo piso resonando por toda la casa
– ¡Louis John Taylor Kaulitz, deja de decirle a tu hermana que es adoptada! – gritó Bill desde el salón
– Pero es cierto, la encontraste en la basura y la recogiste – respondió el niño también desde el segundo piso
– ¡Papi! – chilló la niña nuevamente realmente ofendida
– ¡Louis! – gritaron Tom y Bill al unísono
Pronto escucharon unos pasos presurosos bajando a toda velocidad las escaleras y vieron al travieso Louis saltándose las últimas tres para llegar más rápido al primero piso, mientras huía de Layla, quien venía detrás de él dispuesta a golpearlo con el arco de su violín que traía en la mano.
– Hey, hey, hey – les llamó la atención Bill tomando a Layla por los hombros
– ¡Quieto! – dijo Tom deteniendo a Louis, frustrando su escape
– ¡Tío Tom! – jadeó el chico indignado – Creí que éramos del mismo bando
– No cuando molestas a tu hermana – dijo Tom cruzándose de brazos
– Pero ella empezó – se defendió el niño
– ¡No es cierto! – dijo la niña lanzando una débil patada que su hermano esquivó fácilmente
– ¡Ya, basta los dos! – mandó el pelinegro – Tu jovencito, le vas a pedir una disculpa a tu hermana, ya hemos hablado de esas bromas
– ¿Pero papá, cuál broma? – fingió el niño preguntar confundido, Bill en respuesta, le retorció la oreja – ¡Auch! Ok, ok… Layla, lo siento… te amamos aunque hayas sido reco… ¡AUCH!
– ¡Santo Cielo, Louis! Layla, princesa… – resopló el pelinegro arrodillándose a la altura de su hija – No le hagas caso a tu hermano, ya hemos hablado de esto… ustedes son casi idénticos, los tres tenemos el mismo lunar bajo el labio, incluso el tío Tom lo tiene en la mejilla, así que NADIE ES ADOPTADO – dijo esto último mirando a su inquieto hijo quien se acariciaba la oreja que había sido retorcida
– Ahora, los dos dense un abrazo y tú, Louis, le pedirás una disculpa SINCERA a tu hermana por mentirle y hacerle llorar – le mandó Tom
El niño hizo un puchero y luego miró a su hermana, quien lo veía con recelo. El pequeño se acercó a su hermanita y le dio un abrazo que la otra correspondió a regañadientes.
– Lo siento… Te daré mi postre de esta noche para que me perdones – murmuró Louis
A la niña inmediatamente se le iluminaron los ojitos de la felicidad – ¡Eres el mejor, Louis!
Luego de la pequeña discusión, los niños siguieron jugando juntos por toda la casa, mientras los gemelos Kaulitz bajaron al estudio que habían pedido construir en su nueva casa para ver si al fin, el álbum en el que habían trabajado intermitentemente 8 años, lograba salir a la luz.
Cuando los gemelos Kaulitz se mudaron a la nueva casa se embarcaron en una nueva etapa de sus vidas. Por todas las circunstancias, decidieron dejar de lado temporalmente la agitación de la fama y la música, optaron por establecerse en su tierra natal para criar a sus hijos y hallar un nuevo significado en la cotidianidad. Georg y Gustav entendieron y apoyaron la decisión de sus amigos, pues merecían tener un tiempo en calma y ellos también, luego de tanto tiempo en el gremio musical, aprovecharían este tiempo fuera para establecerse.
Los primeros meses en su nueva casa fueron un torbellino de noches sin dormir, pañales y tiernos momentos compartidos. Cada rincón de la casa se llenó de la risa y el llanto de los pequeños que llegaron para transformar por completo la vida de Bill y Tom.
Las noches se convirtieron en un vals de alimentación y arrullos. Los gemelos se turnaban para calmar los llantos nocturnos, desarrollando una sincronización perfecta en su cuidado. La rutina matutina se llenaba de risas y juegos, creando un vínculo indestructible entre los cuatro. Los primeros pasos, las primeras palabras, cada hito era un motivo de celebración para los orgullosos padres.
A medida que los bebés crecían, la etapa preescolar se vislumbraba en el horizonte. La elección de juguetes y libros educativos se convirtió en una prioridad, preparándolos para el siguiente capítulo. Los gemelos, ahora más experimentados como padres, acompañaron orgullosos a Layla y Louis en su primer día de clases. La separación fue todo un reto para Bill.
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El sol brillaba en el cielo azul cuando llegó el esperado primer día de clases para Layla y Louis. La mochila llena de lápices, cuadernos y meriendas estaba lista, y la emoción fluía en el aire. Sin embargo, en la casa de los Kaulitz, la escena era un tanto diferente.
Bill, con sus lentes de sol gigantes y un pañuelo a juego, estaba listo para acompañar a sus pequeños en su gran día. Pero, a medida que se acercaba la hora de la despedida, las lágrimas comenzaron a brotar como si fueran un caudal incontrolable.
– Mis bebés se van a la escuela… —sollozaba Bill, sosteniendo sus pañuelos como si fueran su única tabla de salvación
Layla y Louis, por otro lado, estaban más emocionados que nunca. Sus rostros radiaban felicidad y expectación. Saltaban de un pie a otro, ansiosos por empezar esta nueva aventura.
– Papi, ¡no llores tanto, tu maquillaje… ! —exclamó Layla con una sonrisa cómplice, intentando consolar a su padre
– Sí, papá, será divertido ¡Vamos a hacer muchos amigos! —añadió Louis, sin entender completamente la razón detrás de las lágrimas de su padre
Bill intentó contener sus emociones, pero las lágrimas continuaban fluyendo. Tom, que observaba la escena con una sonrisa, intentó consolar a su gemelo.
– Vamos, Bill… Van a estar bien. Mira lo emocionados que están. Además, podrás tener un poco de tiempo para ti mismo —Tom le dio un pequeño codazo juguetón
– Son mis bebés, Tom… —respondió Bill, en un tono dramático
Finalmente, llegó el momento de la despedida. El pelinegro abrazó a Layla y Louis como si no los fuera a ver nunca más. Les dio besos en la frente, en las mejillas y hasta en las narices. Los niños, entre divertidos y avergonzados, se soltaron de los abrazos de su padre y corrieron emocionados hacia la escuela.
Mientras observaban a sus hijos alejarse, Bill aún con lágrimas en los ojos, Tom le dio un suave apretón en el hombro.
– Te prometo que van a estar bien. Y tal vez… solo tal vez, podríamos disfrutar un poco del tiempo libre —Tom le guiñó un ojo antes de seguir a los niños hacia la escuela.
Bill, aunque con un nudo en la garganta, sonrió ante la proposición indecorosa de su hermano y es que desde que los niños crecieron, habían tenido que mantener a raya todas las muestras de cariño que pudieran ser consideradas extrañas para un par de hermanos. Incluso habían optado por dormir en habitaciones separadas y dar rienda suelta a la pasión solo cuando los niños no estaban en la casa por alguna razón. Ciertamente, no era lo que ellos habían imaginado o deseado, pero eran felices con ello y así lograban mantener a su familia unida.
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Con la entrada a la escuela primaria, los gemelos Kaulitz participaron activamente en la vida escolar de sus hijos. En esta fase, Layla mostró su amor innato por la música, especialmente por el violín, piano y canto, mientras que Louis se inclinó más hacia la guitarra, pues su tío Tom, el ser más prendido del planeta, según el niño, era su mayor influencia y ejemplo para seguir, por lo cual, le pidió que le enseñara a tocar el instrumento. Por supuesto, meses después tanto Bill como Tom se habían arrepentido, pues el niño utilizaba la guitarra para musicalizar las “canciones” que cantaba para molestar a su hermana.
Layla y Louis continuaron descubriendo sus talentos, con actuaciones musicales y teatrales que enriquecieron sus días. Las noches en la casa Kaulitz, solían transcurrir entre divertidos y fallidos ensayos de obras de teatro.
Durante esos años, aún seguían bajo el ojo público. Tom había estado involucrado en producción de álbumes de diversos artistas, mientras Bill, había explorado una faceta que siempre quiso, ser diseñador de modas. Ambas actividades les permitían ocuparse mientras sus hijos no estaban, pero también les daba la libertad de estar en casa para estar pendiente de ellos y disfrutar la mayor parte del tiempo juntos.
Ahora que los niños estaban un poco más grandes y eran más independientes, habían decidido retomar el álbum que habían dejado inconcluso años atrás. Luego de estar un rato en el estudio, Tom dejó a Bill a solas, pues el mayor se había comprometido a que jugaría con las nuevas NERF con Louis.
Así que el pelinegro se quedó un rato más en el estudio, mientras que en el piano comenzaba a tocar las notas que iniciaban la canción que había escrito desde hace años y hasta ahora, vería la luz en el nuevo álbum.
I should have never told you / Nunca debí decirte
That you were the only one / Que eras todo para mí
I should have never told you / Nunca debí decirte
That you’re the reason for this song / Que eres la razón de esta canción
Scars were never bleeding / Las heridas sangraban
Hearts were beating / El corazón palpitaba
Life was freezing / La vida de congelaba
When you were leaving / Mientras te alejabas
El suave sonido del piano llenaba la habitación, envolviendo a Bill en una melodía llena de emotividad. Sus dedos danzaban sobre las teclas, buscando las notas precisas que resonaban con la tristeza y el cariño que albergaba su corazón. Inmerso en la música, no notó la entrada de Layla hasta que escuchó su inocente voz.
¿Es esa la canción de mi papá? – preguntó Layla con ojos curiosos mientras se asomaba por la puerta.
La voz de su hija lo sacó de su trance musical, y Bill le ofreció una cálida sonrisa, invitándola a unirse a él en el piano.
– ¿Por qué no estás jugando con Tom y tu hermano? – preguntó el pelinegro acomodando un mechón de cabello de su hija
– Están jugando con sus tontas pistolas – respondió la niña – Estoy segura que pronto quebraran uno de tus hermosos adornos y no quiero estar involucrada – Bill rio ante la sinceridad de la menor – Además, prefiero estar contigo, eres más divertido para mí – añadió abrazándose fuertemente al brazo de su padre
“Toma eso, Thomas” – pensó triunfante el pelinegro al recordar que cuando eran bebés, Layla prefería estar en los brazos del guitarrista
– ¿Puedo tocar contigo? – preguntó la niña, Bill asintió suavemente con una sonrisa cálida – ¿Crees que le guste la canción?
Bill suspiró con un poco de tristeza y asintió – Estoy seguro que John amaría esta canción…
Desde temprana edad, Bill se esforzó por inculcar cariño y respeto hacia John en Layla y Louis. Aunque no había estado presente en sus vidas, el cantante hablaba de él como un ser querido, un hombre excepcional que los esperaba con ansias, pero que, lamentablemente, había fallecido antes de que ellos nacieran. Cuando le preguntaban por qué murió, Bill les prometía que, cuando fueran lo suficientemente mayores para entender, les contaría más detalles.
El pelinegro compartía historias positivas sobre él, destacando su amabilidad, generosidad y su amor por la música. Les mostraba fotografías y les hablaba de cómo John había sido un excelente esposo y un “Rock Star” en el ámbito musical, esto inspiró en sobremanera a los gemelos, quienes decían que cuando fueran grandes, serían estrellas de rock como sus padres.
Para los gemelos, John Taylor era su padre en todos los aspectos.
– Todas tus canciones son hermosas – afirmó Layla con una enorme sonrisa, sacando a Bill de sus pensamientos
El pelinegro rio y abrazó fuertemente a su hija quien chilló por la sorpresa.
– ¿Sabes? Antes de enterarme que te estaba esperando a ti y a tu hermano, escribí una de las mejores canciones ¿sabes cuál es? – preguntó el moreno
– ¿In die Nacht? – respondió Layla curiosa
El cantante asintió con una sonrisa – Después de esa canción, empecé a escribir muchas otras, de repente todas las canciones de amor eran sobre ustedes…
Layla sonrió y abrazó nuevamente a su padre, disfrutando de ese momento íntimo hasta que fueron interrumpidos por el sonido de cristales rompiéndose en el primer piso.
– ¡TOM! – exclamó Bill
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Con el pasar del tiempo y los años, Bill y Tom volvieron a las andanzas de la música, se unieron de nuevo con Georg y Gustav para lanzar un par de álbumes, volvieron a dar increíbles shows aunque los tours ya no eran tan extensos, pues el cantante no confiaba plenamente en las habilidades de cuidador de James, quien no solo se encargaba de cuidar a los gemelos cuando los Kaulitz andaban fuera, sino que también había sido elegido como el padrino.
Too Late Marlene, por razones obvias se había desintegrado. Los Jessie y Jaden siguieron incursionando en el mundo de la música pero por caminos separados, en cuanto James, se había asociado con Bill como diseñador y ambos crearon una exitosa marca de ropa “angloalemana”. Es por eso, que cada vez que los gemelos Kaulitz se iban de gira, James aceptaba gustosamente de cuidar a los dos “demonios”, como él les llamaba, que tenía por ahijados, pues así tenía oportunidad de mimarlos y malcriarlos. Ya Bill tendría que “enderezarlos” nuevamente cuando volviera.
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Era una noche especial, el escenario iluminado, la multitud ansiosa y la energía palpable en el aire de Hannover. Bill y Tom Kaulitz se encontraban en el centro del escenario, celebrando su cumpleaños en medio de un concierto lleno de fanáticos que coreaban sus éxitos.
De repente, en medio de la euforia del público que les cantaba cumpleaños, Georg y Gustav dieron pauta para que trajeran un enorme pastel al centro del escenario. Los gemelos Kaulitz quedaron boquiabiertos cuando vieron que quienes traían su pastel, era nada más y menos que Louis y Layla, quienes ahora ya atravesaban los terribles 13 años.
El público estalló en vítores al ver a los gemelos más jóvenes subir al escenario. Bill y Tom, sorprendidos y emocionados, observaron mientras sus hijos tomaban el centro de atención.
¡Feliz cumpleaños! – exclamaron ambos, mientras la multitud rugía con alegría
Los menores abrazaron a los homenajeados, quienes les recibieron con los brazos abiertos. Bill en especial, rompió a llorar, pues tenía algunas semanas de no poder ver a sus hijos en persona. Tom y Bill agradecieron a los niños y procedieron a soplar las velas mientras todos cantaban «Feliz Cumpleaños». Luego, los chicos menores anunciaron que tenían una sorpresa especial.
Louis, con su característica actitud relajada, comentó – Decidimos darles un regalo especial este año, ¡esperamos que les guste!
Layla y Louis se acomodaron frente al piano y la guitarra, respectivamente, mirándose con complicidad antes de dirigirse a los gemelos Kaulitz.
Layla sonrió con ternura y anunció – Esta canción es para la persona más especial, amorosa y perfecta persona… el mejor padre de este universo… mi papi – agregó señalando a Bill, ganándose una mirada llena de cariño y sentimiento por parte del mencionado
Y aunque no conocimos a nuestro verdadero papá – continuó Louis- Tío Tom, siempre has estado allí para nosotros, salvándonos de papá cuando cometemos alguna travesura, cuidándonos y amándonos, eres como un segundo papá… ¡Los amamos!
– ¡Son todo para nosotros! – exclamaron ambos al unísono
La audiencia se sumió en un silencio expectante mientras Layla comenzaba a tocar el piano y Louis ajustaba las cuerdas de su guitarra. La melodía empezó suavemente, y la voz melódica de Layla llenó el lugar.
La letra de la canción hablaba del amor incondicional, la increíble dedicación, del apoyo constante y de la familia que habían formado juntos. Cada palabra estaba impregnada de gratitud y cariño hacia Bill y Tom. Destacaba los momentos especiales, las risas compartidas y el vínculo inquebrantable que tenían como familia.
A medida que la canción avanzaba, la audiencia quedó cautivada por la actuación emotiva de los jóvenes Taylor Kaulitz. Bill y Tom, visiblemente conmovidos, intercambiaban miradas orgullosas mientras sus hijos expresaban gratitud y amor a través de la música.
Al final de la canción, la multitud estalló en aplausos y vítores. Layla y Louis se acercaron a los cumpleañeros, abrazándolos con cariño. Fue un momento mágico que quedó grabado en la memoria de todos, una celebración de familia, música y el amor duradero que definía a los Kaulitz desde el inicio de su historia.
F I N
¡No puedo creer que se haya acabado! Esta historia me ha acompañado por 5 largos años y hasta este, encontré la motivación para subir la segunda parte.
Un final agridulce, Bill y Tom quedaron juntos amándose, pero en secreto y con Layla y Louis ignorando quien es su verdadero padre.
¿Qué les ha parecido esta historia? Bill al fin podrá descansar de todo el drama que le he impuesto jajaja.
Agradezco muchísimo el apoyo, cada comentario. Cada lector forma parte esencial de esta historia. Me han hecho reír con cada comentario.
Gracias por esta gran historia, no me puedo creer lo que acabo de leer y lo que me a hecho sentir 💫 es mágico ✨️ lo has creado.
5 años de tu esfuerzo y yo solo me tome 3 días en terminar,y eso que lo leí despacio para disfrutar.
Te amoooo ya soy tu fan ♥️ espero leer más de tus historias
Hola Luna, me alegra tanto que te haya gustado.
Estas palabras hacen que el esfuerzo haya valido la pena.
Gracias por leer mi historia!!
Creo que es la vez número 7 que releo está hermosa creación,más la 1*… estoy más que agradecida… lloré, reí,me enojé… pero al final fui feliz, muchas gracias ☺️
La escritora es estupenda y me alegro mucho que pudieras disfrutar de la obra en nuestra web 🙂
Gracias por la visita y por comentar.
AMOOOO la historia me quedé enganchada en cuanto la empecé a leer, muchas gracias por este hermoso final 🥹✨💗