«Wünschen». Temporada III
Capítulo 5: Debo creer
— ¿Ya estás listo? —pregunté desde la cocina.
Esto era raro porque usualmente yo era quien tardaba más en arreglarse, Pumba estaba conmigo, él bebiendo agua y yo terminando mi taza de café.
— ¡En un momento estoy! —gritó desde la habitación.
Hoy era el día, al fin había llegado ese momento por el cual había estado esperando desde hace como dos meses. Antes de partir había estado llamando a todos para confirmar que no faltara nada, que estaba todo en orden y que las personas ya estaban esperando en el lugar. Andy y Eike se encargaban de eso y me dieron el Ok con respecto a la presencia de los invitados.
Estaba nervioso, y como ya me había acabado el paquete de cigarrillos andaba bebiendo café para quitarme la ansiedad.
— ¿Cómo estoy? —volteé a ver a Tom y estaba guapísimo.
Llevaba una camisa color azul pastel, un pantalón de vestir color negro al igual que sus zapatos. Me acerqué a él con una sonrisa y me miró de la misma manera.
— ¿Puedo salir contigo? Pero que no se entere mi novio —dije mientras le acomodaba el cuello de la camisa.
No me convencía que usara la camisa para afuera, así que sin pedirle permiso empecé a acomodarle y él solo observaba como lo hacía, luego de unos segundos el aspecto cambió bastante y estaba bien chulo.
—Te juro que te ves hermoso —dije tocándole el pecho y buscando sus labios para besarle.
—Pero no más que tú —correspondió al beso.
Pumba empezó a ponerse entre nosotros y quiso morder el pantalón de Tom, él lo sujetó entre sus brazos y le llenaba de besos, siempre que le hacía eso yo me moría de ternura, ambos eran tan bonitos que me daban ganas de comerlos a besos.
Tomé mi bolso y nuestras pertenencias, Pumba no se quedaría solo así que Tom lo cargó, tomó su abrigo y yo el mío y decidimos abandonar el apartamento. Bajamos por el ascensor y luego salimos para subirnos a su coche, nuestro bebé descansó en mis piernas y dejé los abrigos y el bolso en el asiento de atrás, Tom encendió el motor, nos pusimos el cinturón de seguridad y dio marcha al lugar.
— ¿Estás nervioso? —le pregunté.
—Un poco —aspiró el aire entre dientes y busqué su mano para poder entrelazar nuestros dedos.
—Todo saldrá bien —dije con una sonrisa, él me vio de reojo.
En el trayecto iba mandando mensajes a Andy avisándole que ya estaba en camino, menos mal que había podido llegar sino ya le hubiera ido a buscar de las orejas.
—Oye, estuve leyendo la letra de la canción que falta añadir —me habló y le miré con atención —Ya le he encontrado ritmo, así que cuando volvamos al estudio nos pondremos a grabar. También tenemos esa entrevista que te….
—Mi amor —le llamé y él suspiró — ¿Podemos dejar el trabajo por hoy? Vamos a festejar tu cumpleaños.
—Lo sé, lo siento —me observó un segundo. —Es que tengo todo el disco en la cabeza y créeme que estoy tan entusiasmado con ustedes por este debut.
—Ya tendremos tiempo para hablar de eso, por ahora solo nos concentraremos en celebrar tu cumpleaños.
Escuchamos un poco de música y hablamos de un mueble que habíamos visto a unas cuadras de casa, él quería reemplazar las mesitas de luz de la habitación por unas nuevas. A mi me gustaba las que tenía, eran blancas y las perillas doradas, no sé porqué querías sacarlas de casa, eran muy bonitas.
Tom detuvo el coche a un lado de la calle y yo le miré preocupado, encendió la luz del techo y pude ver su rostro, me miraba algo nervioso y yo me incliné un poco para poder verle mejor.
— ¿Sucede algo? —le preguntó, puse una mano sobre su rodilla. En un acto rápido él se quitó el cinturón de seguridad y me sujetó el rostro con sus manos. — Tom…
—No sabes cuánto te agradezco que hicieras esto para mí. —con sus pulgares acariciaba mis mejillas, nuestras frentes pronto hicieron contacto y cerré los ojos, mis manos se elevaron para poder tomar sus brazos, nuestras respiraciones se mezclaban.
—No tienes nada que agradecer, mi amor —le dije con una sonrisa —Te lo mereces, todo esto y mucho más.
Acercó su rostro y acortó la distancia de nuestros labios, me besó con suavidad, con ternura. Nos separamos luego de unos segundos y los dos nos reímos. Me dio un beso en la frente y después me abrazó con fuerza, frotó sus manos por mi espalda y yo lo sujeté con la misma intensidad que él.
—No sé qué sería mi vida sin ti —susurró a mi oído y me sentí estremecer. Nos separamos y nos miramos a los ojos —Eres muy importante para mí.
—Tú también lo eres —acaricie su brazo con mis manos —Te amo.
—Yo te amo mucho más —dijo y volvimos a besarnos.
Retomamos el camino y le avisé a Andy que estábamos cerca, joder que me sentía demasiado nervioso como para quedarme sentado, yo debía estar con ellos, preparando todo, fijándome si nada hacía falta. Era muy controlador y paranoico para los eventos, y cuando había algo que no me gustaba echaba gritos o me ponía irritable.
Agradecía mucho que Tom me soportara con mis mañas y mi aspecto horrible al enojarme. Hasta yo decía que no podía aguantarme pero llegaba él y todo se tranquilizaba, él era mi cable a tierra.
La espera había terminado, Tom aparcó el coche en una de las veredas habilitadas y reconocimos algunos vehículos de los que conocíamos. Cargué a Pumba con un brazo, con la restante busqué la mano de Tom y entrelazamos nuestros dedos. Fuimos caminando por el pequeño tramo, las puertas del lugar permanecían cerradas y vimos que Andy estaba fumando. Nos miró y arrojó el cigarrillo, ingresó adentro con rapidez.
Era el momento.
Llegamos a la entrada del restaurante, le dije a Tom que fuera el primero en entrar, cuando lo hicimos había como un pequeño vestíbulo y una jovencita nos recibió con una sonrisa, directamente nos dijo que ingresáramos, el interior se veía bien muy lindo, con la iluminación intensa.
Tom entró al lugar y vimos a todos los invitados observándonos, en ese momento se escucharon estruendos y las serpentinas cayeron sobre nosotros, pronto los aplausos y los gritos de emoción se hicieron notar y el rostro de mi novio fue de absoluta felicidad. Se acercaron a él y comenzaron a saludarle y a darle los regalos, yo me aparté un poco mientras no dejaba de verle con una sonrisa.
Su Padre y Sarah fueron los primeros en ir con él, los mellizos corrieron como locos en dirección a su hermano mayor y él los cargó a ambos y les llenó de besos.
Sus amigos fueron los siguientes y se fue sumando más gente al saludo y entrega de regalos, había una mesa cerca de él y fue dejando los obsequios que le daban. Andy se acercó a mi cuando terminó de darle el regalo.
— ¿Y? ¿Es como lo imaginabas? —me preguntó mientras me abrazaba y acariciaba a Pumba.
—Es mejor —decía sin abandonar la sonrisa de mi rostro. Estaba muy feliz porque veía a Tom rodeado de la gente que lo quería. Repartía abrazos y risas, le tomaban fotos y conversaba.
Después de los saludos, comimos unos aperitivos, aún no habían llegado casi todos, Devon y los de la banda no llegaron.
—Hey, tonto —me dijeron y me giré.
No pensé que vendría, de hecho solo la había invitado por teléfono. Ella estaba ocupada con sus proyectos también, andaba de Tour por Estados Unidos estás fechas y supuse que no iba a venir. Sin embargo aquí estaba.
Me saludó con un golpe en el hombro y se puso a mi lado, no llevaba un maquillaje cargado y ahora tenía el cabello por los hombros, aún conservaba el rojo.
—Gracias por haber venido —le dije mientras veía como Pumba iba detrás de Andy.
—No me iba a perder este hermoso momento, aunque es una pena que en un par de horas deba tomar mi avión de regreso —calculó el horario en su móvil. — ¿Tú como estás?
—Bien, descansando antes de ponerme en el escenario. —le miré y ella asintió.
— ¿Sabes una cosa? —su seriedad me intimidaba de alguna manera. Había pasado de comportarse como una caprichosa a alguien muy seria. —Realmente ustedes dos se merecen, y me siento un poco mal por haberme metido en el medio hace tiempo.
Se rascó la nuca, parecía estar nerviosa.
—También aproveché esta ocasión para decirte que… Eres una buena persona Bill —nos miramos. Estábamos muy apartados de las personas, en una esquina para ser específico. —No tuve la oportunidad de conocerte a fondo pero Tom siempre me habló mucho y muy bien de ti.
Lo busqué con la mirada y él bromeaba con algunos de sus amigos, mientras sostenía en sus brazos a uno de los mellizos; estaba con esa sonrisa tan bonita suya que me hacía estremecer.
—Estaba locamente enamorado, jamás conocí a alguien que amara tanto a pesar de todo —sonaba honesta, y viniendo de ella me producía un golpe en el pecho que amenazaba con sensibilizar mis emociones.
Otra vez nos miramos y ella sonrió, era linda cuando sonreía. Seguimos hablando de cualquier otra cosa y los gritos de emoción se presentaron… Eike y Jared habían llegado.
Andy abrazaba a su amigo muy animadamente, Jared y Tom se saludaban como si no se hubieran visto en millones de años. Eike chilló cuando me vio y me abrazó muy fuerte, también correspondí la acción y nos miramos alegres.
—Joder, que el auto de Jared se quedó a mitad de camino y tuvimos que subirnos a un taxi. —suspiró luego de hablar.
—Lo que importa es que hayan llegado —dije tomándole de las manos— Quedó todo muy lindo, muchas gracias por ayudarme, la verdad que…
—shh shh —alzó una mano en señal de que aguardara silencio. —Hablaremos de la paga después.
—Por supuesto.
— ¡Es una broma! —se echó a reír y me volvió a abrazar. En verdad me ayudó muchísimo y no sabría cómo devolverle este inmenso favor que hizo por mí.
Georg y Gustav también me ayudaron y les estaba eternamente agradecido. Ellos hablaban cómodamente y Tom iba a cada tanto a hacerle alguna broma o a hablar. Los aperitivos se presentaron y la música también.
—Estás más alto, ¿O yo me volví enano? —Jared me señaló y yo sonreí bajando la mirada. Extendió sus brazos y yo me acerqué, me abrazó por unos segundos, este acto no se sentía como los de aquella vez, más se asemejaba a un abrazo de amigos. — ¿Cómo estás?
—Muy bien, veo que tú estás mejor que yo.
—Eso no es cierto, tú sigues brillando mucho más que antes —me dijo y no supe qué mierda hacer.
— ¿El viaje fue muy largo? —pregunté, de reojo vi que Eike iba colgado del brazo de Tom mientras señalaba el techo como contándole algo fascinante.
—Un poco, no recuerdo porque me quedé dormido —dio un vistazo a su alrededor —Es muy lindo lo que hiciste Bill.
—Gracias —me rasqué la oreja. —No pude haberlo hecho sin Eike y los chicos, ellos me ayudaron mucho.
—Eike hablaba todo el tiempo sobre este día y ahora lo veo relajado.
Nos miramos y después a él, era obvio que estaba bromeando porque estaba muy enérgico como siempre. Entre él y Andy no hacía falta pagar alguna distracción porque con sus payasadas divertían a la gente, eran muy graciosos y hacían un acting bellísimo.
La hora de la cena se hizo presente, nos ubicamos todos en nuestros respectivos lugares, los de la banda fueron los últimos en llegar junto con Devon que traía a Erica de la mano y casi se pone a llorar al verme. Nos sirvieron los platos y comenzamos con la cena.
Pumba iba correteando con los mellizos, cuando quería ir al baño me venía a morder los tobillos y lo llevé dos veces afuera, hizo sus necesidades y mientras lo hacía yo fumaba tranquilo, mis pies iban de un lado a otro. Había terminado de comer hacía unos minutos y adentro todos estaban bebiendo sus copas, la cena finalizó y pasaba el momento de relajo escuchando música, tal vez y se animaban a bailar un poco.
— ¿Hace mucho frío, no? —Eike se frotó los brazos y chirrió los dientes, se acercó a mi con una expresión sufrida por el aire congelante del exterior.
—Pumba no aguantaba y me estoy helando mientras se toma su tiempo —le di una mirada y estaba haciendo su asunto.
—Oye, no conocía a ese Devon —me dijo serio y tiré la colilla del segundo cigarrillo. — ¿Son amigos desde hace cuánto?
—De secundaria, ¿Por qué?
—Es que… tal vez esté pensando mal o estoy loco pero hay algo raro, ¿No crees?
¿Raro? ¿Acaso Eike también veía lo mismo que yo? No era por ponerme paranoico pero las actitudes de Devon para con Tom eran muy extrañas. A veces era demasiado pegado a él, y otras como que lo trataba algo mal pero en broma, ya que siempre andaban riéndose. Tal vez así era su relación desde que se conocían pero con Georg y Gus su relación iba hasta un cierto límite; ellos bromeaban y todo, más era totalmente diferente el trato.
Sospechaba que Devon no era lo que en realidad decía ser, capaz yo solo estaba juzgando sin pruebas contundentes, podría ser que no entendía esa relación especial que solían tener los super amigos. Con Andy éramos inseparables pero cuando nos pusimos en pareja, y nuestras obligaciones fueron más intensas, el trato cambió, por supuesto, más yo me refería a las actitudes.
No quería preguntarle a Erica porque capaz se incomodaba y yo me ponía en ridículo ante una idea tan absurda.
—Nah —aparenté normalidad —Seguro es así de loco como nosotros pero a su manera.
— ¡Ay, qué tonto! —chilló y me dio un golpecito en el hombro. Los dos ingresamos después de que Pumba terminó de defecar.
Al entrar, Eike se fue con Andy y Blas, Jared estaba conversando con la pelirroja y Erica. Mi suegro hablaba animadamente con Sarah y unos compañeros de Tom de su junta, los mellis estaban sentados en sus sillitas y Pumba los molestaba. Seguí mirando y vi que Tom estaba hablando con Devon cerca del pasillo que conducía a la cocina del restaurante y a los baños.
Tom estaba cruzado de brazos, su hombro y cabeza apoyados en la pared, Devon hacía gestos con las manos y le miraba con una sonrisa. Su mano fue a parar al hombro de mi novio y lo masajeó con suavidad, parpadeé repetidas veces para confirmar si lo que había estado mirando fue cierto. Tom parecía no reaccionar, todo para él era normal.
¿Por qué de pronto me sentía raro? Tragué saliva, estaba incómodo y sentía una escalofrío recorrerme la nuca. Moví los hombros tratando de desvanecer ese malestar y fui a ver a mi suegro, necesitaba despejarme un poco con todo ese asunto en la cabeza.
No obstante, hablar con Jörg no me zafó de mirar de reojo a Tom, aún seguían en ese lugar y nadie parecía querer ir a molestarlos. Me metí de lleno en la conversación, Sarah estaba encantada con el lugar y hasta me ofreció ayudarle para el cumpleaños número tres de los mellizos.
—Bill…—mis ojos no se separaban de Devon, le estaba tocando el cabello y Tom ni siquiera se movía, ¿Era tonto o qué? — ¡Bill!
— ¡¿Qué?! —dije irritado, volví en sí y sonreí — ¿Qué pasa, Andy?
—Es hora del pastel y el brindis, me dijo la chica —señaló a la jovencita que estaba a su lado, era la recepcionista del restaurante.
—Iré a avisarle a Tom.
Me disculpé con mis suegros y me preparé para enfrentar a Tom. Inspiré hondo y caminé tranquilo, Devon se reía de forma cantarina y eso me molestó, avancé los pasos y me puse en el medio.
—Hola, mi amor. —sonreí de oreja a oreja. Tom se puso derecho y yo me coloqué a su lado, pasé mis manos por su torso y lo abracé, él rodeó un brazo por mi hombro y me dio un beso en la frente, yo sonreí más. — ¿Qué hacían tan alejados?
Devon seguía sonriendo pero no de la forma en la que lo hacía cuando yo no estaba presente, era una cínica, diría yo.
—Hablábamos de la salida del domingo, fuimos a los bolos —soltó y luego miró a Tom.
— ¿Fueron a los bolos? —miré a Tom — ¿Y lo de la humedad se arregló?
—Oh sí, era algo pequeño —se metió en la conversación. Mis ojos pasaron de él a Devon y así sucesivamente.
—Ah… —solté, parecía como si lo hubiera gritado —Pues qué bien que se haya arreglado, ¿No, mi amor?
Tom frotó su mano en mi hombro con suavidad y yo no paraba de sonreír, él me besó la mejilla y Devon solo nos miraba, se rascó la nuca y yo tenía que calmar mis celos, porque sí, estaba celoso.
—La verdad que Tom sabe arreglar esas cosas aunque diga que no se le da muy bien —se rió y Tom bajó la mirada, ¿Qué pasó aquí?
—Eh… Es la hora de cantar el Feliz Cumpleaños — dije sin pensarlo, Devon dijo que iría al baño un momento y yo me separé de Tom para ayudar a los de la cocina. No obstante, sentí el agarre de Tom y retrocedí, giré la cabeza para verle y él me sujetó por la cintura con ambas manos, su vista fue a mis labios y yo los mojé desviando la mirada. — ¿Qué pasa?
— ¿Estás bien? —me preguntó, yo asentí y no quería mirarle —Bill… No estés celoso.
—Yo no estoy celoso —dije con una sonrisa tratando de fingir absolutamente todo. —Anda, vamos.
—No te creo nada —trató de obtener mi atención siguiéndome con la mirada y yo no pude esconder una risa. — ¿Estás celoso?
—Que no —me crucé de brazos y le miré. —Basta, Tom. No me mires así.
Le tomé de las mejillas y le planté un beso, él lo aceptó pero me mordió el labio y yo me reí. Lo abracé luego de besarnos, sentí su perfume y su calor, él me acarició la espalda y me susurraba al oído que le causaba gracia que estuviera celoso, yo le repetía que no lo estaba y empezó una discusión interminable por quién tenía la razón.
—Hey, par de tontos —Miramos en la misma dirección y Georg nos hacia señas porque ya estaba todo listo para que le cantáramos el Feliz Cumpleaños.
Tomados de la mano fuimos hasta la mesa principal, todos se acercaron y rodearon a Tom, él me soltó para poder estar cómodo, Andy se me puso al lado, las luces se apagaron y todos nos pusimos a cantar.
—Tengo que hablar contigo sobre algo —me dijo mi mejor amigo al oído, volteé a verle mientras seguía aplaudiendo, él señaló con la mirada hacia alguna dirección, y cuando dirigí la vista hacia el lugar, Devon estaba ahí. Yo asentí y todo transcurrió con normalidad.
Al apagar las velas, las fotos y felicitaciones no se hicieron esperar, aproveché para ayudar a los mozos con el tema del reparto del pastel.
Trataba de pensar en eso que Andy tenía para decirme, ¿Qué había visto? ¿Acaso él también se dio cuenta de lo que Eike y yo vimos? No lo sé, tal vez estaba exagerando mucho y solo quería decirme algo que no tenía nada que ver con lo que yo sospechaba.
Es que, además, jamás lo había visto así a Devon, quiero decir, siempre se mostraba alegre y bromista como Tom. Sin embargo, ahora todo era muy raro, había algo en el ambiente que me hacía repensar las cosas. Necesitaba urgente hablar con Andy, algo no estaba bien en mí y requería de la ayuda de mi mejor amigo para poder quitarme esta molestia de encima.
No fue mucho ya que con la ayuda de tres personas terminamos de repartir en un período corto de tiempo, estaban sentados en sus lugares y la música sonaba por los parlantes.
Con mi porción me fui a sentar a una de las mesas más alejadas, Pumba andaba recostado a mis pies, al parecer los mellizos lo cansaron tanto de hacer correr de un lado a otro. Andy se sentó a mi lado masticando y le di una mirada mientras tomaba un sorbo de refresco.
—Tú no estás bien esta noche —me dijo sin más — ¿Peleaste con Tom?
— ¿Ehh? —le miré con sorpresa —No, estamos bien. Es solo que…
Suspiré apesadumbrado y dejé el pequeño plato sobre la mesa con la mitad de la porción. Me quedé mirando el suelo por unos instantes, mi mejor amigo seguía comiendo.
—… ¿Qué? —se inclinó ante mi.
—Yo sé que Devon es solo su amigo pero —miré hacia adelante —me siento tan estúpido al sentir unos absurdos celos.
Que va, tenía que reconocer que era celoso aunque decía que no. Gracias a Tom me estaba poniendo celoso pero no era por alguna cosa mínima, digo, él hablaba con muchas chicas a veces cuando salíamos ya que se le acercaban haciéndose las que no sabían las calles, le preguntaban si él conocía tal lugar y él muy amable les indicaba el camino. Podía ver el coqueteo en sus formas de hablar y hasta de expresarse pero él no hacía caso alguno; ahora esto era distinto, yo intuía que algo más rondaba por acá. Capaz era porque se trataba de un hombre y sentía esa rivalidad.
—Mi querido amigo —Andy me tomó la mano y nos miramos —Sabes que te quiero, y que si llegas a tener dudas de algo con respecto a él debes saberlo, aunque si Tom dice que no hay nada y que son solo amigos, pues entonces debes creerle porque lo amas, ¿Verdad?
Yo asentí. Sí, solo era un jueguito en mi cabeza, y era que había tanta armonía entre nosotros que le estaba buscando algún problema para joder la existencia otra vez.
—Pero también debes saber… yo estoy dudando —se rascó el mentón cuando me soltó la mano —No sé, ¿Por qué no hablas con Erica? Ella conoce a Devon más que nosotros. Te sacas dudas sobre si ellos fueron así de unidos, aunque viéndolo de otro lado eso es extraño.
— ¿Ves? Yo también lo creo —hice una pausa— Nosotros no andamos por la vida así, casi respirándonos y yo no te ando tocando el pelo ni la cara.
— ¡Wow! sí estás celoso —dijo con una risa que me fastidió en cierto punto, más ver a mi amigo sonriente lograba armonizarme un poco. —Mejor ve y habla con ella.
Y como yo siempre le hacía caso a mi mejor amigo busqué a Erica que, casualmente, salía del baño. Le hice señas con la mano a medio camino de alcanzarla y ella me sonrió, esa expresión me recordó a una de las fotografías de Reira, ambas tenían la misma sonrisa angelical. Mi mejor amigo nos dejó solos, así que nos sentamos cómodamente.
—Es muy pero muuuy hermoso de tu parte haber hecho esto para Tom —comentó con una expresión risueña, yo me sonrojé. —Está muy contento, mira nada más la sonrisota que tiene.
Yo no sé si a Tom le dolía la cara de tanto sonreír, de seguro de reírse tanto iba a dormir como un bebé.
—Tuve que decirle que era una sorpresa no-sorpresa —me reí.
—Sí, Devon me dijo algo así —se cruzó de piernas y ella dio justo donde quería estar.
—Amm, él me comentó que estaban saliendo hace… ¿Cuánto tiempo? —me hice el idiota.
—Ah, es una historia muy larga —se sonrojó ella y se tapó la cara con una mano. —Pero en resumen él me insistía tanto desde hace tiempo, aunque siempre nos encontrábamos por Tom, ya que ellos son amigos de secundaria como Geo y Gus. Pero no estuvo en contacto con ninguno de nosotros desde hace como tres años, porque él tenía sus proyectos en Estados Unidos, hasta hace unos…tres meses o cuatro, y bueno, esta vez le dije que sí de tanto que me insistía.
—Wow, jamás se rindió.
—No, hasta Reira quería que saliera con él pero ni haciendo caso —se rió. —Es una buena persona, tiene sus mañas como todos pero nos entendemos muy bien.
— ¿Tú estás viviendo con él? —se me prendió el foco. Bien, Bill.
—Am, no por ahora —dijo algo apenada —Pero esta semana estuve pensando en mudarme a su casa ya que él me lo pidió.
Suponía que no podría sacar mucho sobre él, pero me estaba calmando con las cosas que había dicho de Tom y él.
— ¿Sabes? Devon puede ser alguien arrogante a la primera pero es su forma de ser —dijo de la nada y obtuvo toda mi atención —, no es mala persona, solo es directa. Desde que lo conozco nunca se separó de Tom, y es que fue de mucha ayuda cuando falleció su abuela. Vivía con ella en aquel entonces y al perderla Tom fue quien más lo contuvo.
Ah… Por ahí era el asunto. Me sentí bastante estúpido, yo andaba juzgando sin conocerle bien. Era como si un baldazo de agua bien helada me caía sin piedad, pronto todo se me puso denso y este malestar se presentó de forma brusca.
—Ellos son como hermanos, no sé cómo hicieron en ese tiempo que estuvieron separados —buscó con la vista a Devon, yo también lo hice. Estaba bebiendo de su copa junto a Georg, Gustav y Tom, los cuatro se reían de alguna cosa que vaya a saber uno qué. —Claro que el clan estuvo presente también pero tu novio fue el que más le ayudó, lo introdujo al mundo de la música y ahí los proyectos le surgieron de repente.
Me sumergí en esos cuatro hombres, imaginándolos de pequeños, sus sonrisas y la picardía en sus rostros.
Los amigos eran para toda la vida, los verdaderos demostraban importancia y acudían al más mínimo problema que tuvieras. Tom fue de gran ayuda para Devon, al igual que yo, solo que en una etapa diferente de nuestras vidas y en distintas circunstancias.
Debo dejar de pensar en incoherencias, y ponerme al tanto antes de armar cosas que en realidad no son.
Continúa…
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