«Wünschen». Temporada III

Capítulo 16: Guerra pacífica

—Bueno, como saben —se puso frente a nosotros, que desayunábamos aún con cara de dormidos. Ni siquiera me había maquillado, llevaba gafas para ocultar mis ojeras y mi cara de cansado — tenemos muchos planes antes de Navidad. Nos han invitado a un programa de televisión, y hay una firma de discos esta semana.

— ¿Solo por esto nos levantaste temprano y nos citaste aquí? —preguntó Matt mientras alzaba la cabeza, bebí mi café y le di un golpe en el hombro, viró y tenía el ceño fruncido — ¿Qué? Tengo resaca.

— ¿Quién te manda a beber un Lunes? —dijo de adrede el bajista y Matt le enseñó el dedo mayor mientras golpeaba su frente contra la mesa.

—Los levantamos temprano porque hay que ensayar, y más tarde tendrán una sesión de fotos y una entrevista de una revista de Rock que saldrá el mes que viene —comentó Devon con una sonrisa — ¿¡No es eso genial!?

—Muy bien, señoritas —Tom aplaudió para que nos despertáramos de una vez por todas. —Terminen de desayunar y tenemos que ponernos a trabajar.

—ugh… desearía no haber firmado el contrato —Dijo Matt en un susurro mientras me observaba con su mejilla pegada a la mesa. Echó un extenso bostezo — ¿Cómo me veo?

—Como si te hubiera pasado un camión por encima y un elefante te hubiera vomitado luego —me reí tras beber nuevamente mi café — ¿No tomaste una aspirina? Deberías comer antes.

—Yo solo quiero enterrarme a veinte metros —se levantó despacio y dejó caer su cuerpo en el espaldar de la silla, se frotó los ojos —Juro que jamás voy a volver a beber.

—Si, eso dijiste la última vez —Me crucé de brazos, mirándole también. Tom se había ido con Devon y el otro productor, así que solo nos quedamos los de la banda desayunando.

Todos estábamos cansados, ayer dormí todo el día y aún así sentía que no había sido suficiente. En verdad estábamos agotados.

Pero lo compensaba el que nuestra banda haya tenido el éxito, una parte de mí decía que no iba a poder conseguirlo, más la realidad fue diferente a mi expectativa esta vez. Y toda esa buena vibra del público se transformó en el buen humor que tenía el día de hoy, nada me iba a quitar esto de encima.

— ¡Anda, desayuna algo! —le di una leve cachetada a Matt y éste reaccionó observándome de mala gana —Hay mucho que hacer y estoy de buenas.

—hmmm —me sonrió tan cínico pero luego adoptó una expresión contenta —está bien, solo porque hoy tienes una linda carita.

Me pellizcó la mejilla y cerré un solo ojo reaccionado a su acción, me quejé no tan fuerte y luego me reí, él también hizo lo mismo.

—Ah, ya ven —intervino el bajista —Bill es como la novia que Matt quisiera tener.

—Si, qué gracioso —dijo cínico Matt. —Bill es mi hermanito menor, yo debo cuidarlo y él me cuida, ¿No, cachorro?

—No soy un cachorro —le miré con indignación.

—Eres mi cachorro. —volvió a repetir y negué con la cabeza. Terminamos de desayunar y llevamos todo al fregadero, nos turnábamos para lavar las tazas y lo que usáramos, y para la mala suerte de Matt, le tocaba a él.

Una vez que estuvimos en la sala de pruebas nos acomodamos en nuestros lugares, me acerqué a Matt que tenía una cara larga, guardé las gafas y me crucé de brazos frente a él, ladeé la cabeza y él me observó.

—No me digas que estás enamorado —le miré con atención y él sonrió.

—No es eso, tonto, es que se me parte la cabeza de verdad —se frotó las sienes. — no quiero morir hoy.

—Si cambias la cara después de esto, te prometo que saldremos a ver películas —enarqué ambas cejas mirándole divertido.

—Bien, supongo que hay algo que debo contarte.

— ¡Perfecto! —le di un abrazo y luego nos miramos —Ahora ponte los malditos cascos.

— ¿Ya están listos? —escuchamos a Devon por la bocina y yo me di la vuelta para tomar el micrófono. Todos nos pusimos los cascos pero Matt pidió que le modificaran el suyo por el dolor de cabeza.

El ensayo no se había extendido como yo pensaba, apenas habíamos tocados solo unas cinco canciones, entre ajustes y eso, y nadie se hizo problema por eso ya que Tom daba las órdenes. El asistente le había traído unas medicinas a Matt porque no podía andar así todo el día, y rogaba porque mi novio no le regañara tan feo.

La mayor parte del tiempo me la pasaba observando a mis compañeros, no quería distraerme observando a Tom, porque siempre que lo hacía me ponía caras graciosas o me tiraba besos y eso me desconcertaba por completo. No sabía porque antes podía lidiar, pero ahora cada que lo veía me daban ganas de tirar el micrófono e ir a buscarlo. Suponía que el tema de la propuesta rondaba por mi cabeza, y era algo que me hacía poner más ansioso.

Le había dicho, o le hice entender, que yo no tenía apuro en casarme. En parte era porque tenía algo de miedo, no lo sé; era consciente de lo enamorado que estaba, más estaba ahí tratando de engancharse a mí ese temor al «casamiento».

—Supongo que hasta aquí llegamos—escuchamos a Tom hablar luego de terminar la última canción. —Muy bien chicos, pero Matt… Que sea la última vez que bebas en días de trabajo.

Nos dieron la señal y empezamos a quitarnos los cascos, vimos al asistente entrar con un vaso y se fue directo a Matt, yo me acerqué rápidamente.

—Dice Devon que si bebes esto, tus problemas se resolverán —comentó con una sonrisa.

—Vaya, sí que sabes alentar a las personas —dijo Matt sujetando el vaso.

—Y no preguntes qué es —le sugirió al ver su expresión confusa por el color llamativo.

—Anda, tómalo todo —le dije dándole un golpe en el hombro y él me observó no muy convencido. Inhaló y lo bebió de un solo estar hasta terminarlo, luego lo vi haciendo una cara extraña debido al gusto y sacudió la cabeza balbuceando incoherencias.

— ¡Esa porquería es horrible! —exclamó. —Espero que no haya sido vómito porque mataré a Devon.

Me reí por su cara y en ese momento sentí que alguien me abrazó por el hombro y me dio un beso en la frente. Observé a Tom y luego le di un beso en la mejilla.

— ¿Cuántas veces tengo que decirte que dejes de beber? —regañó a Matt mientras él trataba de recomponerse del trago. —Los tendré a base de dieta estricta si siguen así.

—Ya, mi amor —me miró y yo le pellizqué despacio la mejilla —Ya aprendió su lección, ¿Verdad, Matty?

—Si, mamá —dijo de mala gana — ¿Puedo descansar un rato, papá gruñón? Prometo estar fresco como lechuga antes de irnos.

Tom bufó y aceptó el descanso, Matt le devolvió el vaso al asistente, y antes de desaparecer el bajista le recordó que aún habían tazas que debía lavar.

—Realmente está muy mal —dije mientras veía como el guitarrista se iba casi arrastrando los pies, luego volteé a ver a Tom y él me observaba de forma extraña — ¿Qué?

—Nada, solo veía lo bonito que eres siendo tan natural —le sonreí y me acerqué para besarlo. Los besos eran cortos pero constantes y nos sonreíamos como dos idiotas, hacíamos un sonido gracioso al separar nuestros labios.

—No quiero interrumpir —los dos corrimos la cara para ver a Devon que estaba cerca de nosotros, solo enfocaba su vista en Tom —Pero tienes una llamada Tom.

—Está bien, ya voy —dijo sin más, su amigo asintió y luego se marchó. No supe por qué intuía algo raro nuevamente, yo había dicho que confiaría en Tom, que no armaría líos, y que repetiría todo esto siempre pero… algo me olía mal otra vez. —Mi amor, ¿En qué estábamos?

Me abrazó por la cintura y yo me reía, subía mis brazos y lo rodeé por el cuello, nos dimos una mirada antes de volver a besarnos. No nos intimidaba el hecho de que los demás estuvieran cerca, ya estábamos acostumbrados; aunque antes no nos mostrábamos así, teníamos tanto amor acumulado que no podíamos controlarnos.

Luego nos separamos y abrazados abandonamos la sala, pasamos por la siguiente y Devon le tendió el teléfono con mala cara, Tom se separó de mí y yo solo observé a su amigo, que me miró con expresión seria y luego se fue a quién sabe dónde. Mi novio me dio un beso corto antes de hablar por el teléfono y era mejor que yo me fuera, no quería que su querido amigo me estuviera apuñalando con la mirada.

Me dirigí a la cocina y vi que Matt bebía agua, me observó y luego fijé los ojos en las tazas que ya estaban limpias. Me acerqué a la silla y me senté, mirando la canasta de frutas, en silencio él se sentó a mi lado y dejó caer nuevamente su cabeza sobre la mesa, enfocando sus ojos en mí.

— ¿Estás bien? —Preguntó frunciendo el ceño, yo asentí jugando con una servilleta.

—Eso debería preguntarte yo a ti —dije relajado — ¿Está haciendo efecto ese trago?

—Pues la verdad ya no siento nauseas, y como que los mareos van cesando de a poco. —Echó un suspiro —No puedo aguantar hasta que salgamos a algún lado, tengo que contarte esto antes de que explote.

— ¿Qué sucedió? —Me crucé de brazos mostrándome preocupado.

—Bueno, ¿Recuerdas a la ex que rechacé porque me buscaba por interés? —yo asentí entrando en dudas —Ella tiene una hermana y… el otro día me llamó, estuvimos hablando. Y anoche salí con ella.

— ¡Ajá! ¡Por eso tienes resaca! —le señalé con el dedo y él se sentó erguido en la silla.

—No, eso viene después —no estaba entendiendo —Pasamos un buen rato, yo estuve sobrio. No sé, pero ella me cayó demasiado bien, no se parece en nada a la zorra de mi ex. El punto es que, empecé a beber porque… Ah, me da pena decirlo.

— ¿Qué? ¿Recordaste a tu ex? ¿Es menor de edad? ¡Habla de una vez! —Odiaba que hiciera eso, me hacía acordar a Andy cuando le ponía misterio a sus anécdotas.

—Estoy confundido —empezó —Hay algo extraño en mí, es algo que no había sentido desde hace muuuuucho tiempo.

—Oh, joder. Sí te estás enamorando —me acerqué más con la silla. —Mira, de eso es algo que nadie puede escapar, y mucho menos si es recíproco.

—Tengo miedo —confesó —Sé que suena patético pero así me siento.

—No te preocupes —le toqué la mejilla y le sonreí con ternura. En verdad que verlo así era algo realmente diferente —Así es el amor.

Vimos a Tom entrar y nos quedó mirando un tanto desorientado, aparte la mano del rostro de Matt y él se hizo hacia atrás. Le dediqué una nueva sonrisa y él entró a paso lento mirando al guitarrista.

—Ah, ¿Puedo hablar con mi novio un momento? —frunció el ceño y adoptó una pose que me hizo aguantar una carcajada — ¿Acaso no ibas a dormir, niño?

—No soy un niño —dijo levantándose de la silla —Ya me iba de todos modos.

Nos dejó solos y yo observaba como Tom lo veía desaparecer, en ningún momento le perdió el rastro y yo negué con la cabeza. Él era demasiado obvio con sus celos, al menos en eso yo podía controlarlo hasta que estallaba, él ya conocía esa parte fea de mí.

Caminó hasta sentarse en el lugar de Matt y me observó con curiosidad e incertidumbre, presioné mis labios esperando a que hablara, en verdad quería reírme pero era capaz de mandarme a la mierda, o tal vez yo exageraba.

— ¿Qué acaba de pasar? —me miró y yo le tomé de la mano.

—Nada, mi amor —dije seguro y con calma —Solo estábamos hablando de «Madre a hijo».

Elevó la curva de sus labios un instante y luego alzó la unión de nuestras manos y besó el dorso de la mía.

—Un compañero de la secundaria me llamó, están organizando una fiesta del décimo aniversario de nuestra graduación. ¿Quiere ir usted conmigo al Baile de graduación?

No pude evitar reírme por esa propuesta y vi su linda sonrisa y sus facciones admirándome. Eso me gustaba, eso me volvía idiota, el hecho de que me observara con esa carita tan tierna y hermosa me volvía loco de amor. Asentí mientras le dejaba un beso corto en los labios, luego apoyé mi cabeza sobre su hombro y nos quedamos un rato así, atesorando el momento.

Por un instante se me pasaron los prejuicios por la cabeza, pero a esta altura de la vida eso no me importaba. Había luchado contra ello cuando era adolescente, más ahora estaba seguro de mis decisiones y no me molestaba si a algunos les producía desconcierto o pena ajena; quienes no entienden de amor son ellos, no yo.

— ¿Y cuando es? —pregunté luego de un rato, nos separamos y nos miramos.

—Después de Año Nuevo, el 15 de Enero —me acarició la mejilla y me acomodaba una rasta después.

— ¿Crees que debería quitármelas? Ya están demasiado largas —toqué algunas para ponerlas hacia adelante — ¡Mira! ¡Ya me llegan al pecho!

—A mí me gustan, te quedan bonitas —dijo mirándome con ternura. Carajo, yo así no podía ser normal. —Pero si sientes que debes quitártelas, tú decides.

—Hmm, de hecho pienso quitarlas pero… tal vez lo haga el año entrante —dije convencido.

—Tom —miramos al asistente —Devon te necesita.

—Ya voy —el asistente asintió y yo le di una mirada, luego la deslicé al suelo. — ¿Quieres ir a cenar en la noche?

—Me encantaría —se puso de pie y me dio un beso en la frente. Vi como se marchaba de la cocina y yo volví a sumergirme en el silencio, más ahora lo disfrutaba solo.

&

Una vez que la sesión de fotos había finalizado, todos nos encontrábamos tumbados en un sofá con este chico de la revista. A esta altura ya estábamos algo preparados para las preguntas, Tom nos había dicho algunas cosas, por lo que esta vez no íbamos a meter la pata. A quien más le preguntaban era a Matt, claro, había destacado por el fanatismo de las chicas; eso era bueno porque no sabría qué hacer si todas las preguntas caían sobre mí.

Él ya se veía mucho mejor, bromeaba con los demás y siempre decía que yo era su hermano pequeño. La entrevista se tornaba graciosa, las preguntas siempre tenían su toque sexual, preferencias, también estaban las que se enfocaban en nuestro pasado y de como nos habíamos conocido.

Como siempre, Tom y su asistente estaban mirándonos de lejos, también escuchando la entrevista. A Devon no lo veía por ningún lado, y tampoco sabía por qué ahora me ponía tan pendiente de él. Lo único bueno era que me estaba aguantando bien su presencia, si no fuera por la voluntad que le ponía cada día esto ya se hubiera ido a la mierda. De todas formas no lo veo seguido, cada uno hacía su trabajo.

Al finalizar la entrevista, Tom se quedó hablando un rato con ellos mientras que nosotros nos cambiábamos para poder irnos a nuestras casas.

—Me debes la salida —sentí una palmada en la espalda cuando me estaba poniendo mi suéter, al terminar de colocarlo viré hacia atrás y Matt se estaba abrochando su pantalón. — ¡Estoy lúcido!

Extendió sus manos con una sonrisa, luego vi que su cara fue cubierta por una remera que le había arrojado el baterista y estallé en una carcajada.

—Entonces lava mi ropa —le dijo a modo de burla y él el devolvió la prenda arrojándosela con fuerza. —La quiero con suavizante de ropa y la pasaré a buscar mañana por la mañana.

—Ya, no sean así —dije acercándome a Matt. —Pasaste la prueba, ¿Qué quieres hacer? Ir al cine o… Ah, espera.

— ¿Qué pasó? —preguntó cuando vi que me di un golpe en la cabeza recordando lo que Tom me había dicho. Le estaba por decir sobre la cena pero en ese momento vi a mi novio entrar y se dirigió a mí.

—Ustedes se irán a casa en la van, yo debo ir al estudio con Devon, mi padre está en la discográfica y quiere hacer una reunión con los productores.

—Oh, está bien —miré a Matt y él me hizo una mueca sin entender.

— ¿Seguro? —se acercó más y me tocó las mejillas con sus manos, yo asentí sonriendo. —Cenaremos otro día, ¿De acuerdo?

Volví a asentir y él me dio un beso en la frente, nos dijo que en cinco minutos saldría la van, se retiró sin decir nada más y Matt se acercó disimuladamente, creía que no me había dado cuenta.

— ¿Eso quiere decir que podemos salir hoy? —preguntó como si fuera un niño, le di una mirada en buen plan y terminamos de arreglarnos.

Una vez listos, nos despedimos de los presentes y salimos al exterior, estaba Devon con el asistente y Tom, estaban fumando y parecían estar muy animados, su amigo se reía y fijé a Tom que tenía una expresión divertida. Ok, Bill, solo debes controlarte, venías bien haciéndolo.

No veíamos a la van, había estacionado a la vuelta de la esquina y seguramente no iban a por ella para recogernos. Mis compañeros aprovecharon para fumar en lo que esperaban y yo estaba cruzado de brazos, había bajado la temperatura bastante y empezaba a congelarme. La vista no se me apartaba de ese grupo de tres, más me enfocaba en esos dos que no sabía de qué se reían, y eso, en cierta parte, comenzaba a desprender en mi una molestia diminuta. Sí, solo era diminuta.

Devon consultó a su teléfono, al parecer alguien le estaba llamando, a lo que alcancé a oír de la conversación anterior era sobre una anécdota de uno de sus familiares. No lo sé, estaba más enfocado en sus actitudes; atendió la llamada y me exalté un poco al escuchar la palabra Jörg, era el padre de Tom, MI suegro.

Sin embargo, todo se me volvió extraño cuando veía como él le hablaba con tanta naturalidad como si lo conociera de toda la vida, y con razón, si Devon conocía a Tom mucho antes que yo.

Incomodidad, ahora si puedes venir.

Extendió su mano y sujetó del brazo a Tom, MI Tom. Él se dio la vuelta, dejando de hablarle al asistente, Devon aprovechó para darme un vistazo y en mí algo se accionó, por lo que abandoné a mi grupo, deshice la unión de mis brazos y decidí dirigirme a ellos. No lo pensé, solo actué. Al estar cerca, noté que Tom hablaba por su teléfono con mi suegro y entendí muy poco, le di una mirada amable al asistente y él me correspondió, entonces Tom colgó la llamada y vi cómo le devolvió el móvil a su amigo.

—Oh, aquí estabas —dijo él al verme a su lado, yo sonreí de forma tierna.

—Vámonos Tom —escuché decir a Devon. Le dio un golpe en el hombro, él estaba por irse pero yo me adelante.

—Oye —pude captar su atención, sujeté su rostro con mis manos y le di un beso —Te amo mucho.

—Yo también te amo, mi amor —me dijo con una sonrisa, de reojo vi a Devon y nos observaba sin expresión alguna, o al menos no podía calificarla. Esperaba en la puerta del copiloto.

Tragué saliva y nos separamos, lo vi irse, meterse en el coche con su amigo y lo último que él hizo fue darme una mirada ¿Indiferente?

—Julieta —me llamó Matt y volteé a verle, estaba por entrar a la van, que ni me había enterado de que ya estaba estacionada frente a nosotros. —Vamos a casa.

Eché un suspiro.

Bill, aleja esos malos pensamientos, no te dejes provocar.

Continúa…

Gracias por la visita. Los invitamos a continuar con la lectura.

por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

Un comentario en «III Wünschen 16»
  1. Pobre Bill, ha de ver a Devon hasta en la sopa. Tom y Bill tienen serios problemas de confianza que aunque ya pueden manejar de cierta forma, todavía les cuesta trabajo. Es de imaginar luego de todos esos años y situaciones por las que atravesaron y que dejaron cicatrices.
    Ya no quiero sufrir, solo quiero mi final feliz, por favor.
    En serio, gracias por compartir esta bella historia. Saludos.

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