III Wünschen 25

«Wünschen». Temporada III

Capítulo 25: Estoy perdido

No recordaba la última vez que había bailado tanto y me había reído hasta que me doliera el estómago, realmente el grupo de Tom era el más genial. Dana me enseñó fotografías y me contó anécdotas de mi novio que él jamás quiso contarme, por momentos se había puesto rojo de vergüenza y en verdad que verlo así me provocó una ternura, que daban ganas de apretarle las mejillas y hablarle como si fuera un bebito.

Después de que la mayoría se fue, Dana nos invitó a la cocina, donde con mi ayuda, preparamos bocadillos y compartimos con los hombres que conformaban el grupo. Ella dijo que siempre habían sido las dos chicas metidas en un grupo de siete chicos, en aquel entonces, como Tom era celoso, se había implementado una regla: de que todos debían cuidarlas, tanto a Dana como a Reira. Sin embargo, Víctor no pertenecía a dicho grupo, entonces quisieron resolver cómo era que nadie se dio cuenta de que se veían a escondidas, la anécdota fue muy graciosa y llena de amor, aunque claro había ciertas cosas ya que como eran de grupos diferentes, siempre había un tema de discusión.

Las tazas de café descansaban en la mesa, algunos cigarrillos también, Tom me sostenía de la mano mientras estábamos sentados juntos, podía sentir su perfume y a cada instante le observaba, y él ya me sonreía. Esta noche lo contemplaba más… ¿Joven? No lo sé, seguro todo lo que Dana había contado provocó que lo mirara con esos ojos de adolescente.

La música estaba muy baja, pero eso no importaba porque todos estaban muy entretenidos con su charla. Ni siquiera sabía qué hora era, más por el cántico lejano de algunos pájaros que se oían a lo lejos pude darme cuenta de que ya iba a amanecer en cualquier instante.

Un rato después la gente ya se disponía a ir a sus casas, nos despedimos todos, Dana y Víctor nos acompañaron a la puerta y los saludamos a lo lejos, como si ellos pertenecieran a esa típica escena de película. Nos subimos al coche con Tom en dirección a casa, hacía frío, pero adentro estábamos calentitos.

— ¿Quieres que yo conduzca? —le pregunté y me miró.

— ¿Tú quieres conducir? —alcé los hombros — ¿Estás seguro?

—Es que te veo cansado —dije y él empezó a manejar —bueno, tal vez no estás tan cansado.

—No pasa nada mi amor, estoy bien. —yo asentí y sonreí. Es que, aunque toda la noche estuvieron sentados, bailando un poco y riéndose, antes nosotros habíamos estado haciendo unas cosas con respecto a la banda, por ende nos habíamos levantado muy temprano.

Saqué mi teléfono luego de que vibró, le había mandado un mensaje a Devon preguntando si había llegado a su casa, porque al parecer estaba algo ebrio, según me había dicho Tom. Sin embargo, el mensaje no era de él sino de Andy, que me había contestado a un vídeo que le mandé de algo random que encontré en internet. Me enganché en la conversación, Tom puso música como siempre y le iba contando lo que Andy me decía.

Momentos después, cuando él frenó en el semáforo, me dio curiosidad por saber y le pregunté:

—Mi amor, ¿Devon se encontraba bien? Sé que estaba algo ebrio pero…

—Sí, solo estaba ebrio —me interrumpió y le observé, él hizo lo mismo —se le hace complicado con los recuerdos, digo, por más triste que suene él se juntaba con nosotros después de clases, porque solían molestarle.

—Oh, ¿Por eso no aparece en las fotos? —dije de forma descarada, fruncí el ceño, dándome cuenta de lo que había dicho.

—Si, pero había solo una foto en la que apareció —suspiró y miró un segundo hacia adelante —, salía con Reira, no sé si lograste verla. Estaban en el rincón del salón, mirando por la ventana, ella sí le hablaba dentro y fuera de clases; se burlaban de él porque sus padres eran de tener dinero, y lo enviaron a una escuela estatal, solo por eso.

—Qué pena, realmente no tenía idea de eso.

—A él no le importaba lo que pensaran de él, pero de todas formas le hacían la vida imposible. Siempre quisimos integrarlo al grupo, y él solo se apartaba.

Siendo sincero, yo jamás pensé que Devon sufriría algo así, digo, lo veía y era como si tratara con alguien que se llevaba bien, tal vez chocaba en ocasiones por su actitud, pero manteniendo la buena onda. Realmente no conocía nada de él, ni de Tom, y estaba muy intrigado por saber más sobre ellos y su trayecto por la vida.

Me acurruqué, tapándome con la chaqueta de Tom que tenía su perfume mezclado con el aroma del tabaco, cerré los ojos y dormité hasta llegar a casa. Lo sentí muy corto, considerando de que estábamos en los suburbios, o seguramente me dormí en serio y desperté justo cuando estábamos cerca de casa. Tom estacionó el coche y bajamos juntos, afuera hacía frío y nos apresuramos para entrar al departamento.

Subimos en el ascensor en silencio, claro, estábamos agotados, y todavía teníamos que hacer muchas cosas antes de comenzar el Tour; yo estaba ansioso, pero también estaba con miedo, no sabía qué iba a suceder en todas esas fechas y viajes, ahora la banda tenía su propio Tour, el disco ya hecho, presentaciones y ovaciones positivas, hasta ahora. Todo eso me estaba trabajando la cabeza y esperaba no volverme loco tan pronto, aunque comenzaba a agradarme esto de que formara parte de una banda.

Claro, no estaba diciendo que antes no me agradaba, sino que todo se me hacía tan extraño y nuevo, que ahora disfrutaba de todas las sesiones y entrevistas que teníamos.

Tom abrió la puerta y lancé un suspiro mientras caminaba directamente a la habitación arrastrando los pies, algo encorvado. Él llegó después porque lo vi entrar con un vaso de agua al cuarto, yo me senté en la cama.

— ¿Estás bien? —me preguntó mientras se sentaba a mi lado y se retiraba los zapatos con ayuda de sus pies. — ¿Quieres agua?

Me tendió el vaso y bebí, él se quitó las prendas y luego se fue al baño, me daba pereza hasta de ponerme el pijama y lavarme los dientes. El sueño había llegado muy rápido a mí. Me levanté y fui al armario a buscar el pijama, o algo cómodo, en un instante me cambié, y pasé al baño cuando Tom salió, que como de costumbre siempre salía en ropa interior.

— ¿A qué hora hay que levantarse mañana? Digo, en unas horas —pregunté mientras me mojaba la cara.

—Dentro de cuatro horas —me contestó.

Salí luego de unos instantes, Tom ya estaba acostado, con las sábanas esperándome para que me metiera con él, fui casi corriendo debido al frío que sentía en mis pies, apenas logré acostarme me acurruqué contra él y me abrazó mientras escuchaba su linda risita. Sentí sus labios en mi frente y sonreí mientras lo abrazaba.

—Estás muy frío, mi amor —me dijo cuando sentí su mano en mi brazo, lo frotó y yo lo abracé más.

— ¿Quieres sentir mis pies? —dije mirándole divertido y él negó con la cabeza haciendo una mueca graciosa. Yo siempre le ponía los pies en la espalda o en su abdomen y él se retorcía porque en verdad traigo los pies fríos.

Empezamos el juego y también las risas, por lógica él podía ganarme y terminó dejándome debajo de él. Tenía el cabello suelto y estaba ondulado debido al rodete, era tan hermoso verlo así, él se relajó y comenzó a acariciarme el rostro con sus dedos.

— ¿Por qué eres tan hermoso? —me preguntó y sonreí.

—Eso debería preguntar yo —le contesté y se acercó para besarme. Luego besó mi frente y nuevamente me acomodé sobre su pecho.

Cerré los ojos, ya relajando el cuerpo, esperando que el sueño ya me dominara. Creí caer en un sueño profundo, cuando de repente escuché que algo vibraba y que Tom se movía con cuidado, logré abrir los ojos y me separé. Él se arrastró un poco por la cama y logró sujetar su teléfono, yo le observaba con los ojos entre cerrados.

No entendí muy bien lo que hablaba, pero luego de unos segundos se levantó de la cama y yo volví a caer sobre la almohada. No sabía qué hora era, y si en realidad había dormido algo, solo escuchaba pasos y luego me desperté al notar que iba de un lado a otro hablando algo agitado, pude sentarme en la cama, viendo como se calzaba sus zapatos a la orilla de la cama. Me froté los ojos.

— ¿Sucede algo, mi amor? —dije mirándole con el ceño fruncido, me revolví el cabello, él giró su cabeza, mirándome como si estuviera aturdido. — ¿Todo bien?

—Devon tuvo un accidente, está en el hospital. Dana me llamó —dijo todo muido que me tomó un instante comprenderlo.

El sueño se me pasó de repente y me puse a su lado, queriendo saber más, ¿Qué había ocurrido?

— ¿Dónde está? Voy contigo —dije destapándome. — Pero, ¿Qué pasó?

—Dicen que chocó con su auto, después de dejarlo con el taxi, se subió al suyo y quiso conducir, pero a dos cuadras volcó el coche —me sujeté el pecho y exhalé el aire conmocionado por lo que acababa de decir, su teléfono volvió a sonar y escuché que se trataba de Georg. —… Sí, yo estoy yendo para allá… No puedo esperarte Georg, Dana también está yendo, pero tardará un poco…

—Yo lo espero —dije sin más, Tom me dio una mirada, estaba serio, realmente se le veía preocupado y con razón, vaya a saber uno cómo estaba Devon, ¿Estará grave?

Cuando tuvo la oportunidad de colgar, Tom buscaba su cartera y todas sus pertenencias, jamás lo había visto tan alterado, quería calmarlo y no sabía cómo, acto seguido me puse frente a él y lo sujeté del rostro.

—Mi amor, tranquilo, ¿Sí? Todo va a estar bien —le dije en tono bajito, tratando de transmitirle la calma. Él me sonrió y besé sus labios, luego se separó de mí y se fue rápido.

No podía negar que había un extraño sentimiento en mi pecho, pero también sabía que se trataban de unos pequeños celos. Y era que verlo así por Devon me producía esa sensación, pero de inmediato los disipé porque eran ocurrencias absurdas mías. Suspiré y busqué mi teléfono, le envié un mensaje a Georg preguntando en cuanto estaría por casa, así me daba tiempo de cambiarme.

Realmente estaba preocupado por Devon, ojalá todo sea leve, pero viendo la reacción de Tom empezaba a dudar sobre eso. Me cambié tan rápido como pude, esperé en la cocina mientras bebía un refresco, miraba constantemente el celular para ver si Georg me enviaba algo, o si Tom me llamaba. De pronto oí una melodía que reconocí al instante, y bajé la bebida de mis labios observando confundido a mi alrededor, ¿Tom se había olvidado el teléfono?

Me levanté de la silla buscando su móvil, caminé hasta la puerta del departamento y fue ahí que vi su móvil tirado en el suelo, de seguro se le cayó cuando se puso su abrigo, lo alcé y vi que se trataba de una llamada de Georg, le atendí de inmediato.

— ¡Georg! Tom se olvidó el móvil, ¿Dónde estás? —pregunté enseguida y me contestó que ya estaba a dos manzanas, le dije que me esperara que ya iba a bajar. Corté la llamada y tomé mi bolso, guardé las llaves y ambos móviles y bajé a esperar a Georg.

Nos fuimos directamente al hospital, ambos queriendo saber qué demonios había pasado, aunque era evidente porqué sucedió el accidente, más había algo que me incomodaba en el pecho y creía suponer que a Georg también.

— ¿Tú crees que se peleó con alguien en lo de Dana? —le pregunté y él me miró de reojo —Digo, lo vi raro en un momento y luego se fue.

—Pues no lo sé, pero lo que sí sé es que ya llegó al lugar ebrio. ¿No lo notaste? —negué con la cabeza, yo pensé que se había puesto así cuando había llegado.

—Solo que… Lo vi hablar con Tom afuera, y allí lo noté como tenso —dije sin pensarlo, Georg me quedó mirando, expresando algo que creí captar.

—Georg. —sentencié, ya conocía cuando sus expresiones decían más de lo que uno podía saber.

—De verdad, esta vez no sé qué pudo ser —dijo excusándose. —Además, ya sabes cómo es él.

Entendí perfectamente a lo que se refería, más no quería caer en eso, porque cuando se aclaró todo el asunto, ya no tenía por qué volver a tratarse. El mismo Devon me había dicho que todo estaba resuelto, que ya no había nada, Tom también lo había confirmado, y yo le creo a él.

Pero…

—Es aquí —dijo Georg, bajamos con prisa y nos adentramos al hospital.

Aún no amanecía, había una brisa fría y al adentrarnos no había tanta demanda. Georg se adelantó a preguntar sobre Devon, yo esperaba que no nos mandaran a terapia intensiva o algo más grave, lo veía de lejos hablando con la chica de recepción. No sé por qué se me dio por ver el celular de Tom, así que lo busqué en el bolso, cuando di con el dispositivo, salté a husmear los últimos mensajes, tal vez Devon le pidió ayuda o no sé, algún indicio de que algo andaba mal con él.

Caminé hasta dar con unos asientos vacíos y logré sentarme, miraba el móvil buscando algo. Entré a sus mensajes y me quedé sorprendido al encontrar uno de Devon.

«Te odio»

Me fijé en los anteriores, y no había algo extraño, digo, a excepción de este último mensaje. El mensaje se envió hace un rato, recordé en ese momento cuando me desperté, que había mirado el reloj de reojo… El mensaje había sido enviado cinco minutos antes. O sea, cuando escuché que Tom estaba exaltado e iba de un lado a otro, ¿Ya había leído el mensaje?

—Bill —levanté la cabeza y Georg me miraba — ¿Estás bien?

Asentí mientras guardaba el móvil de Tom, me dijo que ya sabía dónde estaba Devon, así que nos fuimos en el ascensor hasta el tercer piso, allí estaba en una habitación, por suerte estaba fuera de peligro si es que le habían asignado una. Hicimos el recorrido hasta la puerta, que estaba entre abierta, Georg ingresó primero y nos encontramos con Tom que estaba sentado en una de las sillas que había en la habitación, al vernos se puso de pie de inmediato y cambió su expresión.

—Tom, ¿Qué le pasó? —preguntó Georg, yo me centré en Devon que tenía un suero, y estaba dormido, creo.

—Chocó con el vehículo de frente, iba a contramano —todos miramos a Devon — Se fracturó el brazo y ahora tiene suero para que se le vaya el efecto del alcohol, ya cuando despierte le harán otros estudios por las dudas.

No sé si fue por impulso, o inconscientemente quería meter el dedo en la llaga, sabía que este era un mal momento, pero cuando algo me hacía confundir trataba de averiguar la verdad, o al menos buscar una forma indirecta de saberlo.

—Toma —dije sacando su móvil del bolso, le miré y él hizo lo mismo. No obstante, pude ver como se puso serio y tensó su mandíbula. —Lo olvidaste.

—Pensé que lo había perdido en el camino —dijo tomándolo rápidamente. —Eh… Iré a averiguar si Dana ya llegó.

Asentí mientras veía como pasaba por mi lado, podía notar su incomodidad y eso me hizo sentir lo mismo, miré como desaparecía de la habitación y me quedé pensando unos instantes.

Debería…

Habían transcurrido un par de horas, nos mandaron a todos a la sala de espera, solo una persona podía estar en la habitación, y Tom estaba ahí. Yo había dormitado un poco, ya que la mayor parte del tiempo había estado hablando con Dana sobre la situación, ambos pensamos que lo habían acompañado hasta su casa, pero sus compañeros solo le acompañaron a tomar un taxi. Georg dormía de brazos cruzados a mi lado, y en mi mente no dejaba de rondar ese último mensaje que le había enviado.

¿Qué significaba eso?

Bueno, sé que estaba ebrio, pero esto me hacía pensar, ¿Qué había sucedido antes? ¿Tenía que ver con esa situación de ellos afuera? Uff, necesitaba salir a tomar aire.

—Dana, ¿quieres café? —dije levantándome de la silla, ella asintió.

— ¿Quieres que te acompañe?

—No hace falta, quédate por si dicen algo, Georg está dormido. —ambos le miramos y ella asintió, le sonreí antes de marchar.

La realidad era que quería caminar un rato, había una cafetería en el primer piso del hospital, pero yo preferiría estirar las piernas un momento, y pensar en algo coherente antes de que mi cabeza empiece a cargar con cosas que no son. Fui al ascensor, por suerte pude abordarlo solo, presioné planta baja y apoyé la espalda contra la pared. Exhalé el aire y me quedé mirando el suelo en todo el trayecto. ¿Qué debería hacer? No puedo quedarme con esto, pero tampoco quiero hacerme malas ideas, porque no quiero discutir con Tom sobre algo que no es, no quiero que se enoje más conmigo.

Una gran parte de mí, quizás la mayoría diría, sentía que no era algo de lo que debería preocuparme. Sin embargo, ese porcentaje pequeño, ese gramo de inquietud amenazaba con ensancharse hasta desbordar en cualquier momento, y yo no quería que eso sucediera. Se sabía el por qué.

Al estar afuera, trataba de hacer memoria de un café cercano cuando vinimos con Georg. Me eché a andar, y mi mente ya empezaba a actuar sobre ese mensaje que contenía dos palabras, ¿Qué quería decir? Bueno, estaba ebrio para ese entonces, pero… ¿Afectaría en algo ese mensaje?

Su historia comenzó a girar en la mente, una y otra vez, al mismo tiempo que mis pasos iban acelerando en el trayecto vaya a saber uno dónde, pero no quería detenerme tampoco. ¿Qué estaba sucediendo? ¿Por qué Tom me había mirado de esa manera cuando le tendí el teléfono?

Aquí había una realidad que yo no quería ver, y no porque explotaría, sino porque no quería aceptar nada erróneo.

Me detuve en una esquina, no podía parar de pensar, era imposible, miles de cosas abordaban mi mente, ¿Podría ser que esa situación en el patio trasero, tuvo que ver con el accidente? ¿Qué estaban hablando? ¿Por qué Devon había cambiado tan de repente su actitud? ¿Qué es lo que no puedo ver ahora?

Negué con la cabeza y continúe el viaje, no era momento, no podía estar pensando en estas cosas cuando Devon había sufrido un accidente, era ser egoísta de mi parte.

Caminé dos manzanas y encontré una cafetería, aunque había uno en la esquina de dónde estaba el hospital, más en ese instante estaba inundado de pensamientos que no logré detenerme. Ingresé, fui paciente y pedí café para todos, por suerte me los embolsaban para llevar, también había pedido unos bocadillos por si había hambre.

Al regresar, vi que Georg y Dana estaban hablando, en cuando me vieron me hicieron una seña, Dana me ayudó con los vasos, nos sentamos.

—Devon despertó hace un rato —dijo Georg —El médico está ahí, ya le están haciendo los análisis.

—Le harán una multa también —comentó Dana —Unos policías también están en la habitación. Si bien no lastimó a nadie, conducir ebrio tiene sus consecuencias.

Tenía razón, solo esperaba que no pasara a mayores porque hoy mismo teníamos que empezar con el asunto del Tour y eso. No sabía cómo íbamos a proceder ahora, esperaba que no se extendiera demasiado.

¿Cómo estará Tom? ¿Cómo podía lidiar con todo esto?

Decidimos aguardar unos instantes, ellos bebieron el café y comieron unos bocadillos, yo miraba impaciente el pasillo, aguardando la aparición de Tom o de quien sea que nos dijera algo de Devon.

Luego de un rato, veía a dos policías que se retiraban, Dana dijo que eran los que habían ingresado entonces procedí a ponerme de pie, le dije que le llevaría el café y lo que sobró de bocadillos para Tom. Caminé por el pasillo con calma, viendo a algunos pacientes o visitantes que se dirigían o salían de las habitaciones, esperaba que no le hayan causado más problemas que esa multa, porque Devon era parte de nuestro equipo para el Tour, y si había un problema, Tom tenía que buscar una solución rápido a todo esto.

La puerta estaba entre abierta, escuché una risita que reconocí le pertenecía a Devon, me asomé un poco primero para verificar si estaba el doctor o alguna enfermera, no quería interrumpir algún chequeo. Observé por el pequeño espacio que Devon estaba sentado en la camilla, y Tom también estaba sentado al borde de la misma, su amigo estaba inclinado ante él.

— ¿Recuerdas esa vez en la que también te quedaste conmigo toda la noche en el hospital, hasta que tu padre viniera? —le dijo él con una sonrisa, vi que Tom asintió — ¿Recuerdas lo que sucedió después?

—Devon… fue hace tiempo, y ya no estábamos juntos en ese momento —le contestó serio, pero también en su voz había una tonalidad de nostalgia.

—Pero —suspiró, yo retrocedí un paso, más de repente me detuve para seguir escuchando — mírame, tú me besaste, dijiste que me querías.

Inspiré hondo, quise entrar y lo que ocurrió después me dejó completamente aturdido. Devon se acercó rápidamente a él y lo atrapó con su mano libre, ya que la otra tenía el yeso, lo besó y eso fue lo que me hizo retroceder bruscamente, sin importar lo que estaba sucediendo, sin reaccionar aun cuando mi cerebro sabía lo que estaba ocurriendo; retrocedí tan rápido que logré chocar con un tipo.

— ¿Estás bien? —me dijo cuando vio que uno de los vasos de café se me cayó encima, mojando mi abdomen y la pierna derecha por sobre las prendas. No pude reaccionar sino dos segundos después, cuando rescaté que algo me quemaba y no era la infusión.

— ¿Bill? —me giré y Dana me observaba confundida — ¿Qué sucedió?

Negué con la cabeza y me fui con ella a la sala, sentía una molestia en el pecho, no me dejaba tranquilo, me costaba respirar, era como si una piedra se hubiera estampado de lleno con tanta violencia que el impacto se escuchó en todo el lugar, ese golpe tan seco y desgarrador.

—Creo que mejor me iré a cambiar —dije sin más, Dana me quedó mirando y Georg estaba dormitando nuevamente.

— ¿No quieres que te acompañe? ¿Qué sucedió? —dijo mirándome preocupada. — ¿Ocurrió algo con Devon?

—No, no —dije para apaciguar, sentía que la voz se me estaba yendo —Es que no lo vi, soy un estúpido.

Me reí, pero no fue solo para disimular el malestar, sino que no quería creer que lo que había visto había sido real, que solo fue algo de mi mente. Dana miró por el pasillo y dijo que Tom estaba hablando con el doctor afuera de la habitación, fue entonces que decidí irme, algo en mí no estaba bien y quería pensar con claridad, convencerme de que no sucedió.

¿Por qué? O sea que todo lo que me dijo, ¿Fue una mentira? ¿Aún seguía pensando en Tom? ¿Aún no podía olvidarlo? Estaba completamente aturdido, cegado por lo que había observado instantes atrás. Mi corazón parecía estar anestesiado, ni siquiera sabía si estaba respirando, era algo difícil de explicar.

Al despedirme, de reojo vi que Tom ya iba acercándose, apresuré el paso y fui a tomar el ascensor, escuché la voz de Tom y no quise detenerme, algo no me hacía frenar mis pasos, mi corazón; mi mente. Pude ingresar al ascensor y me di la vuelta para ver de frente, las puertas lograron cerrarse en el momento que Tom intentaba frenar sus pasos, solo lo miré un segundo y no pude reconocer esa expresión, ¿Qué quería decirme?

Una vez que llegué a la planta baja, salí de inmediato caminando a ver si conseguía un taxi, y en ese entonces me di cuenta de que había olvidado algo: mi bolso.

— ¿Estás bien? —escuché y vi que Georg llegaba hasta mí con mi bolso. Me lo tendió y yo eché un suspiro agotador —… Bill.

—Estoy bien —dije mirando el interior de mi bolso —Gracias por alcanzármelo.

—Descuida yo también ya me iba a casa, ¿Quieres que te acompañe a tu apartamento?

—Pensaba comprar algo antes de ir a cambiarme — me miró un tanto confundido, en ese momento sonó su móvil y habló por unos segundos. Dijo que debía irse pero que le avisara cualquier cosa con Respecto a Devon. Ambos nos despedimos y yo empecé a caminar.

Mis pasos eran lentos, la ciudad seguía su ritmo habitual, con sus responsabilidades, con sus rollos y sus problemas, yo era uno más, pero no me sentía como ellos… me sentía totalmente perdido, exageradamente perdido. El sonido del motor de los autos, el caos, los pasos de las personas, las bocinas, lo típico ya no me importaba, y aunque quería que ellos me aturdieran los oídos, no podía escucharlos con claridad.

Algo familiar escuchaba, me tomó varios segundos darme cuenta de que se trataba de mi móvil. Me detuve y lo busqué, se trataba de una llamada de Tom; no quería escucharlo, no ahora. No me sentía capaz de contenerme, aun cuando fuera real o no lo que había visto, no sabría qué decir, ni tampoco sabía si él iba a comentar algo al respecto, tampoco quería oír eso. Rechacé su llamada y continué el camino con el móvil en la mano, tal vez con la esperanza de que insistiera, o porque quería mortificarme, sentir algo, porque en este momento no podía sentir absolutamente nada.

Nuevamente mi celular pedía atención, y al observar la pantalla, noté que no se trataba de Tom…

«Billy, ¿Cómo estás?»

Se trataba de un mensaje, ¿Cómo era que podía intuir que algo sucedía? Siempre aparecía en momentos indicados. Pensé durante un segundo, necesitaba hablar con alguien, no podía hacerlo con Eike o Georg, porque ya los conocía y sé que irían a los golpes.

«Nek, ¿Podemos vernos?»

Le contesté.

Continúa…

Gracias por la visita. Los invitamos a continuar con la lectura.

por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

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