Fanfic TWC / TOLL de lyra
Capítulo 26
De vuelta a Hillerska Tom paseaba por el internado con las manos cruzabas a su espalda. Siendo al día siguiente la celebración del aniversario Nolan había invitado a su padres a quedarse esa noche en el ala de invitados que contaba el internado así podían cenar junto a su hijo que en esos momentos paseaba como un león enjaulado mientras los esperaba.
Habían pasado dos horas desde la confesión de Alex y no tenía noticia alguna de Bill. No quería molestarle, sabía que necesitaba estar solo y que seguro que Clarisse le estaría tratando de consolarle. No se atrevía a llamarle o mandarle un mensaje de ánimo, o uno donde le confesara que le amaba con toda su alma.
El sonido de un coche frenando le hizo salir de sus tristes pensamientos. Habían llegado sus padres y tratando de recomponerse todo lo que podía fue a su encuentro.
La limusina de su padre paró ante la puerta de Hillerska y el chófer se dio prisa en abrirles las puerta. Su padre fue el primero en salir y le tendió la mano a su madre para ayudarla a salir del coche.
Tom trató de que en su cara no se reflejara lo mal que lo estaba pasando en esos momentos y tragándose las lágrimas esbozó la mejor de sus sonrisas y fue a saludar a sus padres.
Esa noche cenarían en otra parte del internado donde Tom no había estado nunca, era un ala privada que reservaban para algunas visitas de los padres que tenían allí a sus hijos y Tom pudo observar que toda la decoración era muy acogedora, le recordaba uno de los salones de su propia casa y sentados a la mesa escuchaba en silencio como sus padres comentaban lo nerviosos que estaban por la celebración del día siguiente.
—Han confirmado su presencia los Schneider—informó Jörg dirigiéndose a su hijo— ¿Te acuerdas de ellos?
Tom asintió con la cabeza, sabía que eran de la realeza, condes o algo así. Una de las familias más influyentes de toda Alemania, y una de las muchas amistades de sus padres.
—Franz Schneider estudió aquí cuando tenía tu edad y también lo han hecho sus 3 hijos—siguió diciendo Jörg—Terminaron con unas notas excelentes, lástima que no hayan podido venir a la celebración del centenario. Pero Franz y Eleanor no podrían faltar.
—Estoy segura de que Franz podría contarle muchas cosas a Thomas de Hillerska—intervino Simone dirigiendo una sonrisa a su silencioso hijo.
—Le pedí opinión cuando me informé de internados donde enviarte tras tu pelea—comentó Jörg—Me habló muy bien de Hillerska, con un gran nivel académico siempre y cuando no te distraigas con sus…fiestas privadas.
— ¿Qué fiestas privadas?—quiso saber Simone poniéndose tensa.
—Vamos cariño, son jóvenes y necesitan algo de diversión—contestó Jörg tratando de tranquilizar a su mujer—Corre el rumor de que en el bosque que rodea Hillerska hay un edificio abandonado, una antigua fábrica que siguen usando los alumnos de último curso para dar alguna que otra fiesta. Nolan lo sabe y se lo permite porque comprende de la necesidad de evadirse de sus estudios pero con responsabilidad.
— ¿Y tú has asistido a alguna de sus fiestas?—interrogó Simone a su hijo.
—Lo hará cuando esté en tercer curso—contestó Jörg por Thomas.
Thomas escuchaba en silencio la monótona conversación de sus padres, no tenía ganas de hablar y mucho menos de contarles que había asistido ya a 2 de sus fiestas siendo en la primera donde su camino se cruzó definitivamente con el de Bill.
— ¿Estás bien, cariño?—preguntó Simone preocupada por su hijo—Apenas has tocado tu cena y no participas en la conversación.
—No tengo hambre, lo siento—se disculpó Tom dejando a un lado los cubiertos.
— ¿Estás quizás un poco nervioso por dar tu discurso mañana?—quiso saber Jörg—Es normal, será el primero de muchos que tendrás que dar.
Tom negó con la cabeza clavando la mirada en la mesa, en esos momentos el discurso le parecía el menor de sus problemas.
—Por cierto, Nolan nos ha informado de que faltaste a la presentación oral de un trabajo—dijo de repente Jörg.
—No me sentía bien, tenía el estómago revuelto y…bueno, estuve vomitando—murmuró Tom.
— ¿Sigues encontrándote mal? ¿Por eso no puedes probar la cena? —preguntó Simone preocupándose.
Tom negó de nuevo con la cabeza.
—Son los nervios—dijo Jörg con firmeza—Lo que Thomas necesita es practicar el discurso con público, ahora con nosotros. Así podrá corregirte y darte unos consejos al escucharte.
—No hace falta, gracias—murmuró Tom cogiendo aire y mirando a su padres.
No podía permanecer callado más tiempo, ni guardarse para sí mismo todo lo que estaba sintiendo en esos momentos después de todo lo que había ocurrido. Lo último que deseaba era discutir con sus padres en esos momentos pero necesitaba hablarlo con alguien y sobre todo con ellos. Y no pensaba que pudiera tener otra oportunidad de encontrarles dispuestos a escucharle.
—Mi video con Bill no ha sido el mayor problema que ambos hemos tenido—empezó a decir Tom con voz firme—Han sido las mentiras y los secretos, sus consecuencias.
— ¿A qué te refieres , Thomas?—quiso saber Jörg.
—Siempre me has dicho que para protegernos todo tiene que quedar en la familia pero no funciona—se enfrentó Tom a su padre—Solo provoca muchos más problemas y más graves.
— ¿De dónde has sacado esa idea?—murmuró Jörg.
— ¿No me dijiste que fuera al psicólogo?—inquirió Tom.
Porque en las últimas sesiones se había abierto más que nunca y había podido hablar de cómo se sentía dentro de una familia tan asfixiante donde no podía hacer o decir nada sin que fuera examinado con lupa en busca de los más mínimos errores.
—Te mandé al psicólogo porque es importante aprender a hablar sobre de como se siente uno—explicó Jörg—De poder sacarlo al exterior para que no crezca dentro de ti convirtiéndose en una bola que cada vez se va haciendo más grande hasta que estalla. Pero puedes hablar de tus problemas también con tu madre y conmigo.
—Lo he intentado pero no me escucháis como yo lo necesito—apuntó Tom—Tenéis vuestra imagen de mi y no aceptáis que pueda ser otra persona, muy diferente a la que siempre habéis soñado.
Jörg escuchaba en silencio a su hijo, era la primera vez que podían hablar del tema sin terminar enfadados o elevando la voz. Le notaba más maduro, algo había cambiado en él.
—Lo siento, no quiero estropearos la cena—murmuró Tom levantándose—Disculpadme, necesito descansar.
Salió de la habitación dejando a sus padres terminar de cenar a solas, él también necesitaba un poco de espacio para poder respirar y poner en orden sus pensamientos, tratando de no pensar en si Bill se sentía tan derrotado como él y qué estaría haciendo en esos momentos…
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Sentado en la cocina Bill trataba de tomarse el té que le había preparado Clarisse. Le había llevado de vuelta a casa desde Hillerska, apenas habían hablado todo el trayecto y se negó a dejarle solo al verle en ese estado. Ninguno de los podía dejar de pensar en dónde podría estar Alex en esos momentos y qué estaría haciendo. O cómo se estaría sintiendo tras lo pasado, aunque la verdad eso era lo que menos les importaba a los dos. El se había metido en ese lío, que cargara él solo con las consecuencias.
—No termino de poder creerme que me haya podido hacer esto—soltó Bill suspirando.
—Hillerska le ha lavado el cerebro—apuntó Clarisse—Verse rodeado de chicos que lo tienen absolutamente todo y querer ser como ellos, disfrutar de sus tontos privilegios.
—Siento que ya no le conozco—confesó Bill en un susurro—Desde navidades nuestros caminos se separaron irremediablemente.
—Sigo pensando que deberías ir a la policía—dijo Clarisse con firmeza—No puedes permitir que Andreas se salga con la suya.
—Hay una cosa que no te he contado—empezó a decir Bill suspirando—Andreas engañó a Alex para que le llevara un paquete al internado, le dijo que era sólo tabaco. Ese día Alex no pudo entregárselo y me pidió que lo hiciera yo, que así Andreas le pagaría el dinero que te debía aún por el alcohol que nos conseguiste para la fiesta.
Clarisse le escuchaba con la respiración entre cortada, algo le decía que iba a escuchar otra barbaridad más cometida por el idiota de su hermano que una vez más había arrastrado a Bill en sus problemas.
—El paquete contenía ciertas pastillas—explicó Bill mirando a su amiga—Andreas y sus amigos se las toman para poder estudiar mejor. Y le ha chantajeado a Tom con contar a la policía que llevo tiempo traficando con ellas en Hillerska, cosa que es mentira.
Clarisse maldijo en bajo al escucharle, sabía que si Bill acudía a la policía a denunciar a Andreas sería él quien terminaría entre rejas y por un delito mucho peor que publicar un video.
—Tom tenía razón, es imposible ganar a Andreas denunciándole—dijo Bill dándose por vencido—Hizo bien en no contarme en su momento que fue él el autor del video, porque iría directo a la policía y sus abogados me destrozarían.
Dejó de hablar al escuchar que su padre llegaba a casa, tras lo ocurrido se había marchado del internado con Clarisse sin acordarse de que le iría a buscar su padre para acompañarle a la policía como habían acordado.
— ¿Dónde te habías metido?—preguntó Gordon entrando en la cocina—Llevo media hora esperándote en Hillerska y no me coges el móvil.
—Lo siento mucho papá, pero no puedo hacerlo—se disculpó Bill mirando a su padre—Estaba equivocado…no fue Andreas.
— ¿Pero sabes quien fue entonces?—quiso saber Gordon.
—No—contestó con firmeza Bill—Y creo que es mejor que lo olvidemos. Todo el mundo está haciendo lo que más le conviene para protegerse a sí mismo y a su familia. Y yo voy a hacer lo mismo.
Gordon no entendía lo que le estaba diciendo, pero pensó que sería mejor no insistir al ver el mal estado en el que se encontraba su hijo. Pálido y con los ojos hinchados de haber estado llorando, quizás había vuelto a discutir con Tom por el tema del video y de ahí su estado.
Se estaba cansando de que Tom fuera siempre el origen de los problemas de su hijo, esperaba que recapacitara y viera de una vez que por muy enamorado que estuviera de él, esa relación no iría a ningún lado y lo mejor para los dos sería tomar caminos separados.
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Esa noche en su cama Bill hablaba con Clarisse antes de tratar de dormir un poco. La cabeza le estaba matando y solo quería cerrar los ojos y despertarse cuando todo hubiera terminado.
Clarisse le contaba que su hermano había vuelto a casa también en muy mal estado, se le veía nervioso y alterado y ella había tratado de hablar con él para poder remediar las cosas, pero Alex se había negado a escucharla. Sólo le había pedido que le dejara un tiempo a solas para poder poner en orden sus pensamientos, y también que le ayudara a hacer las paces con Bill, que intercediera entre ellos.
Si Clarisse estaba hablando con Bill en esos momentos no era para obligarle a perdonar a su hermano, sabía que eso llevaría tiempo y algún día Bill lograría pasar página y podría perdonarle. Pero si eso no ocurría jamás, en el fondo Alex se lo tendría merecido pero a ella jamás la iba a perder como amiga.
—No sé que hacer con Tom—soltó Bill de repente.
— ¿Sigues sin perdonarle que te hubiera mentido?—preguntó Clarisse sin entender.
Porque horas antes le había entendido que le daba la razón a Tom en el tema del video y no haberle contado en su momento que había sido su primo.
—No, no es eso—contestó Bill acomodándose mejor en la cama—Es que…hemos vuelto…
— ¡Oh, Bill! Es la mejor noticia que podías darme hoy—dijo Clarisse muy emocionada.
Bill no pudo evitar sonreír al escucharla, más que nada porque estaba rememorando la maravillosa tarde que había pasado entre sus brazos.
—Ya verás como todo sale mejor esta vez—siguió animándole Clarisse—Y además…aún hay un tema pendiente…
—Ya no—susurró Bill sintiendo que se ruborizaba.
Escuchó una ahogada exclamación al otro lado del móvil, se imaginaba a su amiga con la boca abierta tras su confesión.
—Ha sido mejor de lo que me podía imaginar—empezó a decir Bill—No estaba planeado ni nada, esta mañana faltó a la exposición de un trabajo y tras la comida fui a su habitación a ver si se encontraba bien. Estábamos hablando, nos abrazamos…empezamos a besarnos y no pudimos parar.
—Ay Bill, estoy llorando de felicidad—dijo Clarisse con una amplia sonrisa—Sabía que al final terminaríais juntos. Pero pobre Markus, es un buen chico que no ha tenido suerte contigo.
—Fui a hablar con él esta tarde después de estar con Tom y no hacía falta que le dijera nada porque lo adivinó—explicó Bill resoplando—Y no se lo tomó nada bien, me dijo que al final yo era como todos los niños ricos de Hillerska y que él nada podía hacer compitiendo con alguien como Tom.
—Me da mucha pena Markus—murmuró Clarisse—Pero ya verás como lo superará con el tiempo. Era inevitable que tú y Tom os dierais otra oportunidad.
Bill asintió con la cabeza, pero aún quedaba otro problema más en su relación que Clarisse adivinó sin tener que mencionarlo.
— ¿Y va a salir del armario?—preguntó de repente, tomando el silencio de su amigo como un no rotundo—Ya veo, sigue con la idea de mantener vuestra relación en secreto aunque tú pienses todo lo contrario.
—Al menos durante 2 años, hasta que cumpla los 18—explicó Bill—Así se lo ha pedido su padre y yo no puedo exigirle que salga del armario si no está preparado. Lleva mucho tiempo manteniendo en secreto que le gustan los chicos, ya no sólo por el qué dirá el resto del mundo sino por no hacer daño a sus padres. Y eso lo tengo que respetar.
—Por supuesto—dijo con firmeza Clarisse—Y verás como poco a poco lo va haciendo público. Sus padres que ya lo saben, luego más familia, algunas amistades….cuando te quieras dar cuenta estarás paseando por la calle cogido de su mano sin que a nadie le sorprenda.
Bill sonrió al escucharla, no se imaginaba paseando por los jardines de Hillerska cogido de la mano de Tom, levantando las miradas de los compañeros con los que encontraran sin que se escandalizasen sólo porque se les ocurriera darse un simple beso.
—Es tarde, deberías estar ya durmiendo—dijo Clarisse suspirando—Mañana os espera un gran día y necesitas descansar para dar lo mejor de ti. Recuerda que la celebración será televisada, y tú deberás cantar como los ángeles para que te vea toda Alemania.
Bill se despidió de su amiga agradeciéndola que le hubiera hecho reír con sus palabras y ánimos. Colgó la llamada y dejando el móvil sobre la mesilla cerró los ojos suspirando sin poder evitar pensar en si Tom le echaba de menos tanto como él lo hacía en esos tristes momentos….
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El día siguiente llegó con mucha rapidez para el gusto de Tom. Aunque ansiaba volver a ver a Bill, el tener que dar un discurso delante de tanta gente hacía que deseara no salir de la cama en todo el día.
Pero no le quedaba más remedio, sus padres le estarán esperando para desayunar todos juntos y tras ponerse su nuevo uniforme hecho a medida se reunió con ellos, viendo con sorpresa que no estaban solos.
Nolan se había unido al desayuno, junto con Andreas y David. Tom resopló al verlos, no le quedaba más remedio que poner buena cara y forzar una sonrisa de lo más falsa.
Cruzó una fría mirada con su primo, quien lucía en su cuello la señal que él mismo le había dejado la tarde anterior cuando le amenazó con una botella rota.
Tomó asiento y empezó a desayunar en silencio mientras que David les iba poniendo al día de cómo sería la agenda de esa mañana.
—Después del desayuno habrá una pequeña recepción para saludar a todos los invitados que vayan llegando—empezó a explicar David—Padres de algunos alumnos y ex alumnos ilustres algunos como ya sabrán muy cercanos a la familia real. Habrá periodistas y fotógrafos, la recepción no se alargará más de 1 hora y luego pasaremos al patio central donde tendrá lugar la ceremonia.
Tom apenas le escuchaba, todo le parecía de lo más falso. Tenía que saludar a gente que no conocía de nada diciendo que hacía mucho que no se veían y que a ver si quedaban un día de esto, cuando después de ese día fijo que no los volvería a ver en la vida.
Andreas en cambio prestaba atención a cada palabra que decía David, emocionado por tener quizás la posibilidad de dar él el discurso si Tom se negaba a última hora ya fuera por querer rebelarse ante sus padres o porque como él bien sabía, le daba pánico hablar en público.
Terminado el desayuno se pusieron en marcha y empezó la recepción a la hora programada. De pie tras Tom David le iba chivando en voz baja el nombre de cada persona a la que tenía que saludar estrechando su mano y esbozando la mejor de su sonrisa aunque fuera de lo más falsa.
Tom tenía que reconocer que estaba haciendo un gran esfuerzo por mostrarse simpático y educado cuando sentía que se estaba muriendo por dentro.
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Por otro lado, Bill ya se encontraba también en Hillerska. Esa mañana Clarisse en persona había ido a buscarle para poder llevarle, tenía que estar 1 hora antes que el resto de sus compañeros para poder reunirse con el coro y calentar la voz mientras esperaban su turno para actuar.
A pesar de que asistiría también Alex, por respeto a Bill Clarisse no le había invitado a ir con ellos en el coche. Era muy pronto para que hablaran y sabiendo de lo importante que era ese día para Bill prefería que fuera tranquilo y no hubiera nada que lo alterara.
Al ser trabajadora de Hillerska Nolan había tenido la gentileza de invitarle también a la celebración y Clarisse se había arreglado como nunca, no quería que nadie pudiera mirarle por encima del hombro mientras pensaba qué demonios hacía allí alguien que no era de su misma clase.
En el baile de San Valentín no hubo problema alguno ya que iba disfrazada, pero ese día tendría que mostrarse como realmente era ante todo el mundo.
—Markus no va a asistir—comentó de repente Clarisse tras aparcar en Hillerska—Le llamé esta mañana y me dijo que estaba indispuesto.
Bill resopló al escucharla, por un lado tampoco le apetecía ver a Markus pero por otro le preocupaba que se sintiera así por su culpa.
Se despidió de Clarisse y entró en el internado reuniéndose con el resto del coro en el aula de música para ir calentando la voz mientras que en los jardines de Hillerska se celebraba la recepción de los invitados. Se imaginaba que estaría Tom con sus padres al ser por así decirlo los anfitriones ese día.
Estuvieron calentando hasta que Müller les indicó que había llegado la hora de ocupar su sitio en el patio central donde iba a tener lugar la ceremonia. Pero antes de ella tenían que recibir a los invitados, parte de la familia real incluido Tom y sus padres pasarían a saludarlos y saliendo del aula de música se colocaron en un amplio pasillo por el que pasarían los invitados.
De pie en su sitio Bill esperaba pacientemente mientras trataba de estirarse la chaqueta para que estuviera bien colocada. Ese día su aspecto tenía que ser mejor que nunca y aunque llevaba el pelo suelto y bien limpio y alisado, no había podido aplicarse ni una gota de ese maquillaje que tanto le gustaba. Por eso sus ojos parecían más apagados y al igual que sus labios. En otras circunstancias se habría saltado las normas aplicando algo de brillo en ellos pero sabía que ese día era muy especial para Nolan y mejor no hacer nada que luego tuviera consecuencias irreparables.
La puerta se abrió y al momento empezaron a entrar los invitados. Bill se puso todo lo derecho que pudo en su sitio y esbozó la mejor de su sonrisa ante toda esa gente que pasaba ante ellos. Tom estaba de los últimos justo detrás de sus padres y del maldito Andreas. También estaba David. Bill aún se acordaba del tono despectivo en el que le había hablado aquella lejana vez que se habían cruzado sus caminos por primera vez, y las palabras horribles que le había dedicado. Le tuvo que dar su opinión, aunque nadie se la había pedido y no se cortó un pelo dejando ver lo desagradable que podía ser con alguien que no le caía bien.
—Vamos a esperar unos minutos mientras terminan de sentarse el resto de los invitados y alumnos—informó Nolan dirigiéndose a los padres de Tom—Luego podrán ocupar su sitio en el escenario que les hemos preparado, el mejor lugar donde poder seguir con atención el discurso de su hijo.
Al escuchar que tendrían que esperar unos minutos más Bill no pudo evitarlo y haciéndole un gesto a Tom le pidió hablar un momento a solas. Tom asintió con la cabeza y se acercó a David que estaba justo delante de él.
—David, necesito ausentarme 5 minutos—pidió en un susurro.
David se volvió de inmediato para saber qué podía pasar que le hiciera retrasar lo planeado. No hacía falta que Tom le explicara nada, vio a Bill en silencio esperando y con los padres de Tom tan cerca no se atrevía a decir nada que luego lamentara, por mucho que lo estuviera deseando.
—Que sea rápido—murmuró con seriedad.
Tom asintió con la cabeza y le hizo una señal a Bill. Tras él había una puerta acristalada que daba a otro pasillo y se escabulló por el seguido de Tom.
Caminaron unos pasos y viendo que podían hablar sin ser escuchados pararon y Bill separó los labios dispuesto a ser el primero en hablar.
—No sabes lo mucho que odio a Andreas—soltó sin poder contenerse—Pero no vale la pena destrozar nuestras familias, o arruinarlo todo por eso. No voy a denunciarle porque no quiero destruir lo nuestro.
Tom asintió con la cabeza, sabía de la gran decisión que había tenido que tomar y por mucho que quisiera ver castigado a Andreas se iban a tener que conformar con dejarlo pasar con tal de que nada más se interpusiera entre ellos.
—Quiero estar contigo—confesó Bill en un susurro para alegría de Tom—Y…si tiene que ser un secreto entonces que así sea. Si es la única manera…pero basta de secretos entre nosotros.
—Se terminaron los secretos—prometió Tom con firmeza.
No podía evitar sentirse muy feliz en esos momentos, por fin estaba logrando lo que llevaba tiempo deseando.
Tampoco podía evitar coger a Bill de la mano, entrelazar los dedos con los suyos mientras se miraban los dos con una amplia sonrisa en los labios. Entonces se fundieron en un sincero abrazo, el que habían estado necesitando desde la tarde anterior.
Pero tenía que ser breve, tenían poco tiempo y no querían que nadie les molestara o pillara en esa situación. Se fueron separando poco a poco pero antes de alejarse de Tom Bill se inclinó un poco más rozando su cuello con los labios.
—Te quiero…—susurró con voz temblorosa.
Tom se estremeció al escucharle, era la primera vez que Bill se lo decía pues él mismo se lo había confesado en Navidad cuando se estaban despidiendo antes de separarse.
No podía describir lo feliz que se estaba sintiendo en esos momentos, con Bill tan cerca aún de él. Giró la cara haciendo que sus labios rozaran su mejilla, le sintió separarlos preparados para recibir en ellos el beso que tanto estaba deseando darle en esos momentos.
No se hizo de rogar, separó él también los labios sintiendo su aliento entrar en su cuerpo. Se fue inclinando hasta casi rozárselos, sintiendo como el corazón le golpeaba con fuerza en el pecho…
— ¿Thomas?
La voz de David les hizo separarse al momento.
—Se hace tarde—murmuró carraspeando David—Ya están todos sentados, es hora de tu sitio en el escenario. Debes salir con tus padres.
Tom asintió con la cabeza y aunque iban a ser unos minutos solos sintió mucho tener que despedirse de Bill de esa manera, sin haberle dado un beso de lo más esperado.
Continúa…
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