
«El asesino» Fic de MaiteKaulitz
Capítulo 4
¿Por qué la vos me temblaba? ¿Porque tenia tanto miedo en esos momentos? ¿Acaso todo esto era una horrible pesadilla? ¿Mi hermano estaba vivo? ¿O yo estaba demasiado aluciando con el ajenjo? ¿Qué diablos pasaba aquí?
Las lágrimas no dejaban de caer por mi rostro cuando una luz de esperanza vino a mi mente, pero se descartó al ver la risotada tan maliciosa de mi hermano al acercarse
– ¡Bill! – Grito acercándose y riendo de lo más campante – ¡joder! ¿Estas bien? ¡Nos tenias preocupado canijo!
Con la mano libre empecé a tocarle sin saber si creer que era el y estaba vivo, ¡dios! Era el, mi hermano
– ¿Tom? ¡Estas vivo! Pero yo…vi cuando el… – mi hermano empezó a reír de nuevo como un desquiciado, Gustav y Georg vinieron detrás de él.
– billy, billy, billy que ingenuo eres hermanito – levanto el cuello haciéndome palpar con la mano – estoy bien tontuelo solo es sangre falsa
– ¡¿Qué?! – la voz me tembló y sentí un ligero tic en el labio
– todo esto es mentira Bill, las catacumbas, el anticristo con mascara de cabra, no seas ingenuo por dios
-yo…yo… – ¿todo había sido una broma?
– te lo íbamos a decir, pero vino la policía y tu te separaste de nosotros, y solo huimos, te hemos estado buscando durante 12 horas… – sonrió mi hermano
-pero…Pero…- tartamudee torpemente shockeado
– ¿no me crees? Georg enséñale la mascara – Georg se acerco y saco de mochila esa horrenda mascara
– todo fue una mentira ¡Bill! – me sentí frustrado, cabreado, esta vez con ganas de hacer daño, mucho daño a alguien
– Andreas ¿Dónde esta? – pregunto Gustav
– Bill ¿tu lo has visto? – Pregunto mi hermano – el salio corriendo detrás de ti para alcanzarte ¿Dónde esta?
De repente mi mirada y la del resto se centro en aquel cadáver inerte que estaba tirado en el suelo, mis manos empezaron a sudar de nervios y las lagrimas empezaron a caer con mas aplomo por mis mejillas ¿Qué había echo?
-¡mierda! – grito mi hermano. Gustav y Georg fueron con el y voltearon el cuerpo, sus rostros palidecieron al ver a Andreas sangrando por la cabeza, con el cráneo destrozado por el hachazo que yo le había propinado
– ¡esta muerto! ¡Joder! – se desespero Gustav
– ¿aun respira? ¡Fíjate el pulso! – los gritos de Georg y Gustav hicieron eco por todo el lugar
Tom zarandeaba el cuerpo de Andreas, desesperado, cuando volteo a mirarme con los ojos llenos de furia.
Mi hermano se levantó del suelo con la sudadera manchada de sangre y me tiro una bofetada en la cara.
-¡eres un idiota! ¡Mira lo que has hecho! ¡Mira! – Me zarandeo y me jalo del cabello pero me resistí y no me moví – ¡eres un maldito enfermo! ¡Sabia que estabas loco por tu p*** depresión! ¡Pero no pensé que era para tanto!
-snif…yo… – balbucee torpemente
-¡imbécil! ¡Te odio! ¡Te odio! ¡Te odio con todas mis fuerzas Bill! ¡Lárgate maldito loco! – empezó a golpearme en la cien- ¡te odio! ¡Joder! ¡Ojala nunca hubieras nacido!
La mano me tembló estaba harto de llorar como una maldita nena, aun tenia el hacha en la mano y Tom no cerraba su jodida boca, yo aun seguía cabreado por esa maldita broma que había destrozado mi vida ¿de verdad estaba loco? ¿Me había vuelto un asesino sin saber? Había que comprobarlo una vez más
-¡cierra tu p*** boca! ¡estupido de mierda! – le grite levantando el hacha y lanzándoselo en la cabeza. La sangre de mi hermano me salpico en la cara y en la ropa y su cuerpo cayo flácido al suelo.
Sonreí como un maldito demente acercándome lentamente hacia mis siguientes victimas, ellos solo ladearon la cabeza suplicándome con la mirada de que no les haga daño, pero yo ya estaba loco ¿verdad?
No me importo sus lloriqueos de niños, los mate a sangre fría sin importarme nada, deje el hacha tirada en el suelo y camine hacia la salida, subiendo las escaleras.
Todo era de día, mire mi ropa totalmente empapada de sangre, la gente mi miraba estupefacta, cogi un taxi y subí en el.
– al aeropuerto por favor – el conductor me miro por el espejo retrovisor y condujo sin decir nada
Mi hermano me había mandado una postal solo decía “ven a Paris te hará bien” y a las 48 horas de llegar el y todos los que conocí estaban muertos…
No sabia que me deparaba ese día, y tampoco quería saberlo…
F I N
Gracias, una vez más, a Paolita por el archivo y a ustedes por la visita. Los invitamos a comentar.