«EL AMO» Fic Toll de Chris_twc
Capítulo 18
Los minutos pasaban y entre los dos nos entretuvimos charlando tonterías, riéndonos de cosas sin sentido como dos niños hablando de cosas infantiles. Me contaba las cosas tontas que a veces pasaba en su «trabajo» y yo le contaba las tonterías que sucedían en mi antigua escuela, las veces que aguanté mis ganas de carcajearme en clases al ver a mis compañeros equivocarse en las respuestas cada vez que el profesor les hacía contestar una simple pregunta. Debía admitir que él era un hombre inteligente, sabía mucho sobre todo. Podía fácilmente decir cualquier capital de cualquier país del mundo sin titubear o quedarse pensando más de cinco segundos, podía calcular cualquier problema matemático en un santiamén y debía admitir que sabía mucho sobre la historia y literatura universal. Era como un profesor de mi antigua escuela, ese profesor que podía sacar conclusión de cualquier cosa sin profundizar en el tema. Eso me hacía admirarlo cada vez más. No solo era guapo, era inteligente. Ojalá no tuviese que lidiar con su mal carácter, ignorando ese detalle él sería el hombre perfecto.
Terminó de cambiarse y se llevó el primer cigarrillo de la mañana a los labios, era señal de que debía retirarme, ya que el humo del cigarrillo me resultaba molesto. Sacó su teléfono y yo junté la bandeja para devolverla a la cocina, como se debía.
—Pequeño— me llamó antes de que pudiera caminar a la puerta—Hazme un favor. Ve a la lavandería esta tarde, retira mi ropa. No volveré hasta la madrugada, así que ten mucho cuidado y, en lo posible, no salgas solo. Dile a Grant que te acompañe a dónde vayas.
—Sí, amo— asentí y volví a girarme.
—Pequeño…— Me llamó nuevamente y lo miré— Voy a extrañarte, hermoso— reí y mordí mi labio inferior, conteniendo mis ganas de carcajearme como una niña enamorada.
No le contesté, estaba demasiado sonrojado para eso, solo salí de la habitación y bajé rápidamente las escaleras hasta la cocina, no gritaría pero sí soltaría las sonrisas que estuve conteniendo desde esta mañana.
Me senté y apoyé mi rostro en la mesa, sonreí como si estuviera drogado o algo así. Lo sé, ilusionarse con una persona es como tragar un veneno que luce bien, pero no sabes cuan letal puede ser. Yo había tragado ese veneno, pero las consecuencias me importaban poco a estas alturas. Cuando aquello sabe tan bien y no tienes nada que perder, no tienes nada a lo que temer tampoco. Solo disfrutar de aquello aún sabiendo que es peligroso, arriesgarte a algo que desconoces solo pasa saber cuan lejos puedes llegar.
&
Acababa de salir de la casa, la lavandería no estaba muy lejos así que decidí ir caminando. El día estaba precioso. Extrañaba ver el sol, extrañaba la brisa fresca en mi rostro, extrañaba salir y respirar aire puro. Las cosas marchaban bien por ahora, lo único malo era que tenía que volver a mis tareas de todos los días. No podía quejarme, él no pagaba nada mal y además, me permitía dormir con él, comer en su mesa y vivir bajo su techo, eso era suficiente para mí. Sin mencionar que me hacía volar a otro mundo con sus tonterías.
—¡Hey! ¡Bill!— me giré y vi a Grant correr hasta mí. Giré la mirada y seguí caminando por la acera— ¡Joder, espérame!— lo ignoré— ¡Vamos, no tienes que enojarte! ¡Me dijeron que debía acompañarte a todos lados, no me eches la culpa!
—¿Alguna vez me vas a dejar tranquilo? Ya te aguanté toda la jodida mañana, déjame solo— sus pasos estaban junto a los míos,pero yo no le dediqué ni una mirada, no se merecía en lo absoluto mi atención— ¡Vuelve a la casa, quiero estar solo!
—No puedes salir solo, ¿cómo es que te lo permite? Te van a matar si sigues tan confiado por estos lugares.
—Él confía en mí, es por eso que salgo solo. Ahora, si no te molesta…
—Me refiero a cómo es que te deja salir por ahí habiendo tantos peligros dando vuelta. Los enemigos de este tipo son incontables, ¿te das cuenta de eso? Cualquiera que te vea y te reconozca puede matarte sabiendo que vives con él. Por el amor de dios, cuídate. Si no quieres que hable, no la haré, pero déjame cuidarte al menos.
—No me interesa cuantos enemigos tenga. Me parece bien que quieras cuidarme, pero exageras. Ya he salido solo antes y todo salió bien.
—¿Dices que no te interesa cuántos enemigos tenga este tipo?— me tomó el brazo fuertemente, fue allí cuando le dediqué una mirada fulminante y detuve mis pasos, pero él no me soltó— ¿No te importa que te maten? ¿Eres un maldito suicida o algo así? ¡Joder, Bill, piensa un poco lo que haces, no puedes hacer esto!
—Grant, no eres mi madre, no eres mi padre, no eres mi jefe, así que suéltame o voy a golpearte en plena cara.
—Mi madre hubiese querido que estés bien y yo también lo quiero. Vamos, dame una oportunidad de ser tu amigo, quiero cuidarte.
—Yo no quiero ser tu amigo, ya te lo he dicho. Aléjate de mí, no me hables, no me mires y no te atrevas a tocarme de nuevo— de un solo jalón me libré de su agarre— vete y no te acerques a mí de nuevo.
—¿No entiendes que en serio necesito cuidar de ti? A mi madre le hubiese hecho muy feliz que nos lleváramos bien porque… somos como hermanos, ¿no? Ella te quería como a un hijo y yo te aprecio, hablo en serio.
—No, no eres mi hermano y Agatha no era mi madre. No quiero saber nada de ti, ¿comprendes?— puso los ojos en blanco ante mis palabras. Se estaba hartando de mi actitud, pero nada lo hacía entrar en razón.
—Eres lo más terco a lo que me he enfrentado— suspiró— ¿Qué debo hacer para que confíes en mí? ¿Qué debo hacer para que me des una oportunidad?
—Primero, respeta a mi amo. Empieza por ahí y tal vez haya una oportunidad de que sea tu amigo. Deja de molestarme con las mismas tonterías de siempre.
—Si dejo de hablar de él— me seguía— ¿Entonces serías mi amigo? No me importa cuanto me cueste, lo haré con tal de poder cuidarte.
—Posiblemente tengas una oportunidad si lo dejas tranquilo.
—Bien, intentaré no hablar de tu jefe a partir de ahora, voy a ignorar su existencia. Las cosas que debo hacer por una tonta amistad.
—Tú eres quien quiere esa amistad. Sinceramente, a mi me da igual ser o no tu amigo, me caíste mal desde un principio y me costará tomarme confianza contigo.
—No, te caí mal al momento en que dije que tu jefe era un idiota, ¿crees que no noté como te sonrojaste cuando te dije que eras hermoso aquel día?— Oh, joder, había olvidado eso…— ¿Yo te parecía atractivo acaso?
—Cierra la boca.
—Vamos, ¿crees que soy un tonto? Sé que te gusto, recuerdo como me mirabas la última vez, apostaría todo a que te gusto.
—Perderías.
—Vamos, sé sincero conmigo.
—Somos como hermanos, tú lo dijiste. Los hermanos no se pueden gustar entre sí— guardó silencio unos segundos.
—Somos como hermanos, pero no en ese sentido. De hecho, debo confesar que me resultas atractivo, eres jodidamente precioso.
—¡Cállate!— intenté ignorar aquellos comentarios, aunque viniendo de alguien tan atractivo… mierda, debía admitir que era algo halagador. No importa cuan estúpido sea, eso no le quitaba lo guapo.
—Tienes la piel más hermosa que he visto.
—Grant, te lo advierto…
—Y tu cabello… huele y se ve tan bien. Te lo juro, ahora mismo te comería la boca de un beso— ¿cómo ignorar sus tonterías? Me resultaban graciosas y a su vez halagadoras.
—Ya, hablo en serio, cállate— sin querer, solté una leve risa y él se percató de ello.
—Y luces cada vez más hermoso cuando sonríes, con razón tu amo te cela tanto. Yo estaría del mejor humor con un niño tan bonito a mi lado.
—¡Voy a golpearte, Grant!
—Apuesto a que estás sonrojado, déjame verte— aceleré el paso como si estuviese en una competencia— ¡Hey, hey, espera! ¡Vamos, solo estoy bromeando!
—¡Déjame tranquilo!
—Hablaba en serio cuando dije que eras hermoso y me encantaría besarte— intentó seguirme el paso, pero se quedaba atrás.
—¡Vuelve a la casa, por dios!
—¡No, no volveré a la casa, déjame ser tu amigo!— detuve mis pasos repentinamente antes de llegar a la esquina, me quedé helado—¿Oye, qué sucede? ¿Qué tanto miras?
—Da la vuelta, Grant— una mirada se cruzó con la mía, la mirada que me había hecho temblar como nunca en mi vida. Era él, era Downey. Estaba parado en la esquina, fumando y no dudaba en que seguramente estaba esperando por mí.
—¿Por qué?
—¡Da la puta vuelta y corre!— sin siquiera importarme nada, me di la vuelta y comencé a correr como nunca en mi vida, Grant corría junto a mí sin entender nada, solo corría.
—¿¡Qué sucede, Bill!?— no respondí, solo corrí sin mirar atrás, pero antes de llegar a la esquina contraria un gran auto se detuvo en nuestro camino y me vi obligado a frenar. Dos grandes tipos pararon de pronto y sacaron su arma.
—¡Levanta las manos!— obedecí al saber que no tenía escapatoria— Es bueno volver a verte— habló uno de ellos. Recordaba su rostro, era uno de los tipos del estacionamiento.
—¿¡Qué es lo que quieren ahora!?— hablé.
—Cálmate, muñeco, solo vinimos a llevarte a dar un paseo— me respondió— Te advertimos que volveríamos a verlos.
—¿¡Qué sucede!? ¿¡Quienes son estos tipos!?— preguntó Grant, alzando las manos mientras me miraba.
—Déjenlo ir, por favor, él no ha hecho nada— Hablé en referencia a Grant— yo ni siquiera lo conozco, dejen que se vaya.
—Nadie se va a ir de aquí— y de pronto oí su voz, Downey estaba detrás de mí. La colilla de su cigarrillo cayó junto a mis pies— súbanlos al auto, a los dos. Nadie se va de aquí hasta que yo hable con el pequeño.
—¡No, oigan! ¿¡Qué rayos hacen!?— Grant estaba paranoico, pero ambos terminamos subiendo al auto, mientras nos amenazaban con el cañón de arma en la cabeza. Downey se sentó en lado de la ventanilla, apuntándome con su arma. Del lado de Grant había otro tipo, apuntándole de la misma forma— Oigan, no sé que rayos pretenden, pero no tengo nada que ver con ustedes.
—Cierra la boca, van a matarte si sigues hablando— le advertí— no son simples tipos con armas de juguete, son asesinos y van a cortarte la garganta si insistes. Solo cállate y déjame arreglar esto. No te preocupes, todo va a estar bien— intenté calmarlo.
Esta vez supuse que lo harían. Si es que me perseguían, seguro pensaban en esperar el momento indicado para fusilarme y probablemente sería este. Mi amo se había ido, estaba lo suficientemente lejos de la casa como para llegar corriendo y por más que intentase escapar, ellos iban a matarme. Tenían armas y yo solo mis manos y a Grant aunque eso no ayudara en mucho. El tipo estaba calmado, pero confundido. Se notaba como intentaba mantener la calma, pero sus manos temblaban.
Downey me rodeó los hombros con un brazo, era lo último que faltaba para hacerme hervir la sangre de la pura rabia. No intenté moverme, no hice nada al respecto porque el tipo estaba armado y yo no era ningún idiota. El auto arrancó a los pocos segundos, con Grant y yo adentro.
Sentía su cálido aliento sobre mi oído y en más de una ocasión rozó sus labios contra mi mejilla. Sentí asco y miedo a su vez.
—Tanto tiempo, mi pequeño— habló, cerca de mi oído— ¿cómo has estado? ¿Ha cuidado bien de ti Thomas?— el cañón de su arma acarició mi mentón— ¿A caso no has extrañado a tu tío Robert? Porque yo si te he extrañado.
—¿Quieres que sea sincero?— hablé con cierto sarcasmo en mis palabras. No quise demostrarme débil ante él, eso era lo que él quería.
—Quiero que recuerdes lo que te dije la última vez que te vi. Te ordené que le dijeras algo a tu amo, ¿recuerdas lo que era?
—Sí, lo recuerdo y no lo he hecho. No permitiré que él se sienta preocupado por alguien como usted, no lo vale— presionó el arma contra mi cuello esta vez y amenazó con disparar. Cerré mis ojos fuertemente, pero el disparo no salió.
—¿Bill, quién es este tipo?— Preguntó Grant, comenzando a ponerse incómodo de pronto— ¿Qué mierda está pasando aquí?
—Cierra la boca— respondí.
—¿No has dicho nada?— Downey presionó el cañón del arma en mi mejilla hasta hacerme pegar mi mirada en la suya— ¿Sabes que eso tendrá graves consecuencias, no es así? Te pedí una sola cosa y no has cumplido. Tendré que acabar lo que empecé en el hospital— el cañón del arma apuntó en mi sien y comencé a temblar.
—¡No! ¡Oiga, baje el arma! ¿¡Qué es lo que quieres!? ¡Si es por dinero se puede solucionar, por dios!— habló Grant.
—Solamente quiero que lo dejes en paz— susurré— no pido más que eso— su sonrisa se expandió notablemente y bajó el arma, pero no la alejó de mi cuerpo— solo me importa él, no me interesa lo que hagas conmigo.
—si en realidad fueras tú quien me importa ya te hubiera matado, pero sabes como tocar mi fibra sensible. Debo admitir que me conmueves.
—¿Qué va a hacer conmigo?
—Haré algo diferente esta vez, precioso. Tengo una propuesta para ti, sé que no vas a negarte, pero mereces saberlo.
—¿Cuál propuesta?— esta vez, tenía toda mi atención. Lo miré, esperando que las palabras fluyeran de su boca.
—Hay una manera en la que puedo dejar a tu amo vivir su asquerosa vida en paz, ¿qué opinas de eso, pequeño?— definitivamente no le diría que no, pero sí me asustaban las intenciones de este tipo. Recordando lo mal que lo pasé la última vez, solo deseaba que las cosas no empeoraran.
—¿Qué es lo que debo hacer?
—¡Bill, no!— Downey apuntó a la cabeza de Grant cuando este se opuso e inmediatamente guardó silencio, alzando las manos.
—Algo muy sencillo. Si pasas una noche conmigo no volveré a molestar a tu amo. Tan solo una noche y al día siguiente, te devolveré sano y salvo a casa de tu jefe. Ambos podrán seguir su vida normalmente o, tal vez, no tanto.
—Bill, no vayas a creer lo que este tipo…
—¡Tú cierra el pico!— interrumpió Downey a Grant, nuevamente—¿qué me dices, pequeño? ¿Aceptas mi propuesta?
—No lo entiendo— hablé, bajando la mirada— ¿De qué te serviría una noche conmigo? Tú lo quieres a él, yo no te serviría de nada, ni mucho menos en una noche.
—Te explicaré, pequeño. Sé reconocer la debilidad de una persona cuando la veo y tu amo tiene una debilidad, esa debilidad eres tú— acarició mi mejilla suavemente— La única forma de destruirlo es atacando su punto débil, pero no seré yo quien vaya detrás de su debilidad.
Dejaré que él mismo ataque su propio punto débil hasta marchitarse y morir, pero lo hará solo él, yo me alejaré por siempre. Un trato es un trato.
—¿y si digo que no?
—Estamos en un auto, tengo un arma en la mano y no dudaré en usarla. Te llevaré fuera de la ciudad y te mataré sin más. No sé quien sea tu amigo, pero también lo mataré. Es mejor no tener testigos de lo que ha pasado. Luego iré por tu amo y todo habrá terminado entonces.
—Bill, piensa en lo que vas a decir— habló Grant— ¡Estos tipos están locos, pueden matarte o tu amo puede matarte sin accedes a semejante estupidez, joder! ¡Eres joven, tienes una vida por delante, no hagas esto!
—Lo haré.
—¡Bill, no!— habló Grant.
—Pero no puedo violar los sistemas de seguridad en la casa y menos a los guardias, van a atraparme en la noche.
—No lo harán. Esos guardias serán sobornados— me entregó un maletín que sacó de abajo del asiento—vas a sobornarlos y saldrás en la madrugada a buscarme. Al otro día te devolveré sano y salvo.
—¿Cómo puedo confiar en su palabra?
—¿Correrías el riesgo de ver a tu amo morir ante tus ojos?— moví mi cabeza negativamente— esta noche, doce y media en la esquina de la mansión. Sé puntual o no tendré piedad cuando atrape a tu amo.
El auto se detuvo en un callejón y allí nos obligaron a bajarnos del mismo, sin dejar de apuntarnos. Temí que en cualquier momento fuesen a disparar, hubiera preferido eso antes de que siguieren amenazándonos de esa forma.
—Recuerda nuestro trato, pequeño. Doce y media de la madrugada en la esquina de la mansión. Soborna a la seguridad. Nos vemos allí— la ventanilla se subió, permitiéndome ver mi rostro pálido en el vidrio polarizado.
Cuando el auto se fue, solo sentí la mano de Grant sobre mi hombro y una fría brisa subiéndome por la espalda. No sabía si estaría bien lo que iba a hacer, no sabía si saldría vivo de esta, pero si es que quería que dejaran a mi amo tranquilo no podía decir que no. Me arrepentiría, lo sé, pero estoy seguro de que valdría la pena.
&
—¿Estás seguro de lo que vas a hacer? Puedes no volver vivo a esta casa. Viste a esos tipos te, apuntaron con armas, estuvieron a nada de matarte.
—No me importa, Grant— acomodé mi collar mientras veía mi imagen en el espejo— solo te pido que no le digas a él a dónde he ido. Sé que se volvería loco.
—¿Y si me amenaza y me obliga a decirle?
—No le dirás. Me irá a buscar y me matará en el camino. Solo dile que no estabas enterado de esto, no sabes en donde estoy ni tampoco me viste salir.
—Esto es muy peligroso. Si ese tipo no te mata va a ser tu amo quien lo haga. Tu vida corre peligro de todas formas.
—Vale la pena si eso significa que van a dejar de complicarle la vida.
—No lo vale. Bill, no puedes arriesgarte de esa forma.
—Escucha, él es todo lo que tengo, ¿comprendes eso? No voy a dejar que nada malo le suceda y si eso implica dar mi vida por la suya, lo haré.
—¿Qué es lo que hizo para ganarse tu cariño de esa manera? Sé que te ha golpeado, te humilla y te usa como un sucio trapo— solté un largo suspiro, sabiendo que sus palabras eran ciertas— ¿qué es lo que te hace defenderlo de esa forma?
—Yo… yo no lo sé, créeme que a veces me siento tan confundido como tú lo estás ahora. Intento entender que es lo que sucede conmigo, te lo juro, pero… pero no obtengo respuesta.
Simplemente es él, no puedo… no puedo dejar que algo malo le pase, me preocupa que pueda estar en peligro y sé que haría hasta lo imposible por protegerlo.
—¿Cómo te sientes cada vez que él te habla? ¿Qué es lo que pasa por tu mente cuando él se te acerca o se queda mirándote fijo a los ojos?— no pude evitar soltar una sonrisa bobalicona ante aquellas preguntas.
—¿Nunca has sentido como tu mundo se detiene cuando observas los ojos de una persona?
Todos desaparecen y solo está esta persona, mirándote, sonriendo como… como si en verdad fuese feliz, como si olvidara cada uno de sus problemas. Aveces me siento así cuando lo veo.
Cada vez que me llama pequeño o me dice que me veo hermoso… joder, es algo que me hace sentir muy bien, es algo que nunca había sentido y tal vez por eso me resulta tan especial.
—Lo que sucede es que te has enamorado de él.
—No es cierto.
—Lo que tú sientes es amor— alcé una ceja y me giré para apoyar mi cintura contra el borde del escritorio. Fijé mi mirada en él, sin comprender cómo es que había sacado esa conclusión tan ridícula— Es amor cuando eres capaz de dar la vida por una persona que no hace nada por ti. Estás enamorado de él, definitivamente.
—¿Cómo estás tan seguro de que ese se el problema?
—Si yo estuviera a punto de matarlo y tuvieras un arma en tu mano, ¿qué harías con esa arma?— tragué saliva, sabiendo que él estaba pensando en la respuesta correcta— me matarías con tal de salvarlo, ¿no?— bajé la mirada y suspiré— no pondré el ejemplo de que darías tu vida por él porque es lo que estás por hacer ahora.
—Solo… solo siento un gran respeto por él.
—No es solo respeto. Amabas a tu madre, hubieses dado la vida por ella. Este tipo es un completo desconocido y aún así estás alistándote para entregarte a un tipo peligroso, solo por salvar su vida. Si eso no es amor, no sé que lo sea.
—¿Cómo sé si es en realidad amor y no miedo?
—Tú no le temes a tu amo. Al principio creí que temías a lo que pudiese llegar a pasarte pero me he dado cuenta de que no es así. No temes lo que te pueda llegar a hacerte a ti, temes lo que le puede llegar a hacer a otras personas, ¿me equivoco?— moví mi cabeza negativamente, dándole la razón al cien por ciento— No quieres aceptar que te has enamorado de una persona horrible y crees tener el poder de cambiarlo, pero no es así. Ese tipo de personas jamás cambian, su vida depende de cuan mierda sea con el resto del mundo y eso te incluye a ti.
—Tal vez no me importa cuan ruin sea conmigo, no me importa si no cambia. Seguiría dando mi vida por él.
—Eso, Bill, es amor. Estás enamorado, tienes que aceptarlo o no podrás vivir tranquilo el resto de tus días.
—Solo… solo procura no decirla nada, ni siquiera le digas que hemos hablado o va a enojarse. Lo digo más por tu bien que por el mío— me di la vuelta y continué maquillándome.
—No le diré nada, pero esto que estás haciendo es inútil. Personas como él no se enamoran, solo sienten odio. Creen que el amor es un invento de personas idiotas. Alguien que nunca se ha enamorado, nunca ha sido amado por nadie.
—No me importa, te dije que no estoy enamorado de él— mis ojos se llenaron de lágrimas en ese momento, apenas podía hablar con claridad, las palabras se agolparon en mi garganta y apenas podían oírse— por favor, sal de aquí— mi voz sonaba aguda y la primera lágrima cayó sobre el escritorio, una pequeña gota transparente en la que se reflejaba mi corazón roto.
—Oye, cálmate, no era para que te pusieras así— se me acercó y dejó una suave caricia en mi espalda—¿Qué es lo que te hace tanto mal de todo esto?
—Ni siquiera sé lo que me pasa, pero estoy seguro de que él no lo entendería. Estoy seguro de que se reiría en mi cara, me escupiría y me insultaría como siempre lo hace. He sido poca cosa para miles de personas y nunca me importó ser el niño más iluso de todo el mundo. Nunca me importó que me trataran como una basura, ni siquiera por mi padre… pero lo que él piense me importa y como sé lo que él piensa, me duele. Me duele que a mí me importe tanto y él me vea como una simple escoria más en este mundo. Detesto esto, detesto saber que no significo nada para él y lo peor de todo es que solo su decisión importa para mí.
—No tiene que ser así.
—No puede ser de otra forma. Solo él importa, solo lo que él piense de mí me importa. No puedo sentir aprecio por mí mismo si él no lo siente así, no puedo sentirme bien a menos que él me diga que yo le importo, no puedo sentirme hermoso si él no me dice que los yo, soy nada sin él y es por eso que decido ir y hacer todo lo posible por salvar su vida, ¿pero sabes algo? A él no le importaría. Cuando él se entere que me fui con otro hombre va a matarme, no tendrá piedad y simplemente… me va a hacer desaparecer porque, lo sabes, para él no soy más que eso.
—Puedes olvidarte de él. Conocerás mejores personas en tu vida.
—¿Tú crees que eso sea posible?
—Lo es. Algún día te darás cuenta de que ese tipo es una porquería y querrás huir de este lugar. Tendrás oportunidad de reconstruir tu vida con alguien más.
—¿Y si yo no quiero eso?— en verdad no podía ni siquiera pensar en la idea de irme y dejarlo— ¿Y si decido quedarme a su lado aunque me haga daño?
—Te deseo buena suerte en ese caso— se alejó de mí, dejando una caricia en mi cabello— luces hermoso, ¿lo sabes?
—gracias…— contesté, soltando un pesado suspiro— creo que ya es hora de irme. Recuerda, por favor, no decirle nada.
—Mejor te acompaño, por las dudas. No vaya a ser que te ataquen entre más de uno.
—No te preocupes, no pasará nada malo— Me despedí de él con un fuerte abrazo, temiendo que fuera la última vez que lo vería.
—A mi madre lo no hubiese gustado esto— me correspondió el abrazo— ten mucho cuidado, por favor.
—lo tendré— me alejé lentamente y salí de la habitación, para despedirme mentalmente de cada rincón de ella por si no llegase a volver.
—Así que al fin decidiste marcharte—giré mi cabeza al momento de alzar mi mano para girar el picaporte de la puerta principal— ¿qué te ha hecho cambiar de opinión tan repentinamente?— era Kate.
—No es asunto tuyo.
—¿A dónde vas? ¿Conseguiste otro millonario que te mantenga?
—Te dije que no es asunto tuyo. Tal vez regrese.
—¿Tal vez?
—No sé si regresaré, ¿bien?
—Entonces es verdad— rió— ¿vas a entregarle tu culo a Downey?
—¿Quién te lo dijo?
—Te oí hablar con Grant, pero no te preocupes yo no diré nada al amo. Prefiero que te saquen de aquí y te torturen en un prostíbulo por lo puta que eres, no que Thomas vaya detrás de ti a defenderte como si fueras su puto crío.
—¿Ya has terminado?
—No del todo. Sé que si el amo te encuentra va a matarte a golpes de todos modos, opto por no preocuparme por eso. Estás cavando tu propia tumba.
—Si es que no regreso en la mañana… cuida de él y dile que lo que hice no fue porque quise hacerlo. Estaré muerto así que no importaría.
—Solo por ganarme las puertas del cielo, digo que sí a tu tonto favor. Debo admitir que me gustaría que no regresaras.
—Probablemente eso suceda así que puedes ponerte feliz.
—No tendré un rival digno, supongo que esa no es una razón para ponerme del todo feliz. Pero eres un verdadero idiota al hacer lo que haces y más por él. ¿Cuántas son las personas que te hemos advertido de eso varias veces?
—Muchas.
—Exacto, ¿por qué no nos escuchas?
—Porque ustedes no sienten lo que yo siento, nunca lo comprenderían.
—Bill, te deseo la peor suerte del mundo en lo que sea que vayas a hacer. Te lo mereces— lo último que vi fue su sonrisa triunfante antes de salir de la mansión.
Tomé aire, todo el que pude, y me alejé de la casa para luego salir definitivamente. Los tipos a los que tuve que sobornar solo me miraron con una sonrisa de oreja a oreja y bajaron la mirada. Tal vez sabían que lo que estaba haciéndome iba a costar la vida, pero no les importó. Solo tomaron el dinero y me dieron un sí.
Caminé por la calle en silencio, al final de la esquina pude divisar el gran coche negro que esperaba por mí. Lo único que pude oír en el silencio infinito de la noche fueron mis tacones en la acera. No había ni un alma en el lugar, tan solo yo. Me quedé parado a unos metros de aquel auto negro que acababa de aparcar cerca de la acera, esperando que alguien saliera y así fue, el primero que bajó fue Downey, con una gran sonrisa en los labios.
—Esperaba que llegaras, te tardaste— se movió a un lado y me abrió la puerta— entra, sé que esta noche se pasará volando con lo mucho que me voy a divertir contigo— Sin más remedio, subí a su auto. Él se sentó a mi lado y abrazó mis hombros, acercando sus labios a mi oído— Quisiera estar presente cuando tu amo se entere de esto el día de mañana— dejó una suave caricia en mi mejilla y yo cerré los ojos, suspirando profundamente.
Lo hago por él, lo hago porque solo quiero que sienta que alguien es esta vida aprecia por lo que es. Él no es solo un asesino, él es una buena persona y yo aprecio las pocas veces en las que me lo demuestra, yo lo veo y lo reconozco. Yo lo hago por él porque, tal vez, lo quiero. Tal vez sí es amor. Tal vez estoy enamorado de él y el problema es que no quiero reconocerlo.
Pero si no fuese amor, ¿por qué me entrego a alguien más solo por salvar su vida?
Continúa…
Gracias por la visita. Te invitamos a comentar.