«EL AMO» Fic Toll de Chris_twc

Capítulo 26

Terminaba de limpiar la nueva mesa de cristal que mi amo acababa de comprar. La anterior la hizo pedazos tirando mi cuerpo sobre la misma en un ataque de rabia de los suyos. El solo recordarlo me hizo pensar que sería una buena idea dejar de comprar cosas de vidrio.

Limpiaba la estúpida mesa solo por no estar sentado porque él ya no me permitía hacer limpieza de ningún tipo, ni siquiera me permitía lavar mi propia ropa. No quería que yo fuese un empleado más y eso me resultaba adorable, pero no era lo mío. Yo no quería permanecer en esta casa sin mover ni un dedo. Debía darle algo a cambio y esas noches en su cama no eran suficientes para mí. Yo no era un maldito prostituto.

Lo peor de todo es que faltaban empleados, Kate casi no hacía su trabajo y Grant era el único que movía un dedo por mantener el lugar impecable. Yo no quería convertirme en un maldito inútil, prefería hacer algo porque este palacio luciera como lo que es. Grant no podía solo y no quería que se estresara demasiado y terminara como mi amo.

Las cosas estaban marchando bastante bien últimamente. El único error era que mi amo comenzaba a trabajar de nuevo en ese horrible lugar al cual me había llevado la última vez.

Seguía en ese horrible negocio al cual me oponía firmemente. Me enojaba que lo hiciera. Me enojaba que jugara con vidas de personas inocentes, me enojaba que las usara como objeto. A veces pensaba en esto y… y deseaba dejar de amarlo con todas mis fuerzas. Sigo sin entender cómo es que me convence de que no es lo que yo creo que es. Sigo sin comprender como es que lo amo tanto.

Grant me advirtió que él no era de fiar. Andy y Kate también lo habían hecho, pero yo preferí escuchar mi corazón e ir detrás de él como un cachorro. Ignoré cada señal de alerta que podría haber aparecido en mi camino, solo para estar a su lado y decirle que lo amo. Todos deben creer que soy un estúpido, el más grande de todos pero ellos no comprenden lo que es oír a la persona más fría del mundo expresar sus sentimientos de esa manera. Lo amo por confiarme cada pequeño recuerdo, lo amo por decirme que le importo. Lo amo por ser conmigo aquello que no es con nadie más. Lo amo por protegerme. Simplemente, lo amo.

Oí la puerta abrirse y corrí hasta la entrada, creyendo que encontraría a mi amo. Mientras corría pensaba en tirarme en sus brazos y darle una cálida bienvenida, pero no sucedería eso.

Vi a una persona totalmente diferente. Un uniforme de chofer, gafas negras y una figura enorme ante mis ojos. Cuando se sacó las gafas lo reconocí inmediatamente. No supe cómo reaccionar ya que fui corriendo hacia él, creyendo que era mi amo. Ahora sí me sentía un completo estúpido. Agradecí eternamente por no haberme tirado a sus brazos apenas lo vi.

—Vaya, que recibimiento— habló con una enorme sonrisa en sus labios— ¿Acaso no te vi ayer en la noche?— me quedé enmudecido, sin saber qué contestarle— ¿te acuerdas de mí, cierto?— asentí, sin saber si sonreír o salir corriendo a buscar a alguien— debes creer que es una casualidad, pero tu amo necesitaba un chofer y aquí estoy— simplemente, no comprendía nada. Claro que lo recordaba, ¿cómo olvidarlo? Había sido tan amable conmigo… ¡Pero, joder, estaba metido en la casa! ¡No podía confiar en él!— ahora trabajo para tu amo.

—¿Qué?

Tu amo me contrató anoche. Supo que necesitaba un empleo con desesperación y me lo dio. Debes pensar que es una locura, pero me alegra que nos volvamos a encontrar. Es un placer volver a verte, aunque es extraño, ¿no crees?

—¡Sí! Bueno… no, ¿quiere tomar algo?— retrocedí, sin saber si confiar en él o no. supe que debía mantenerme lejos de las visitas que mi amo traía. Uno nunca sabe cómo pueden terminar las cosas cuando te paras con confianza ante un desconocido.

—Un poco de agua estaría bien, muchas gracias— saludó con la cabeza y entró al living, para sentarse en un sofá tranquilamente.

Me dirigí a la cocina tan rápido como pude. Me quedé helado, sin poder creer que mi amo haya hecho eso. Sabía que lo iba a ayudar, ¿pero esto? ¿Lo había traído a la casa? ¡Joder!

¿¡Qué se supone que haría ahora!? Anoche me había obligado a charlar con él y era una persona sumamente agradable, eso no lo podía negar, pero… ¿y qué si no lo es del todo? ¿Y qué si solo quiere estar aquí para hacerle daño a mi amo? ¡Joder, no puedo confiar en él ni en nadie! ¡Incluso Grant era capaz de matar a mi amo! ¿Y si este tipo también quiere hacerlo? Yo no puedo dejar que alguien le haga daño a mi amo, ni siquiera este hombre. No me importaban las consecuencias mientras mi amo estuviera a salvo.

Lo peor de la situación era que mi amo no estaba en casa ahora. Había salido luego de contestar una llamada que me había dejado con la vena a punto de explotar. Esta mañana iba a tomarme entre sus brazos y a darme mi merecido castigo, pero no sucedió. Su teléfono sonó y aquello fue más importante que follarme. Me jodió, mucho, pero si era necesario no podía entrometerme en su camino y menos en el humor en el que se encontraba luego de saber que no podría follarme hasta el cansancio. No puedo negar que me hubiese encantado que así fuera.

En fin, ahora este tipo que apenas conozco viene, se sienta y me dice que mi amo lo contrató de un día para el otro. No puedo confiar en nadie, ¿cómo puedo saber que este tipo no intentará hacerle daño a él o a mí? Debía desconfiar hasta de mi sombra con tal de proteger a mi amo. Luego de Downey cualquier cosa podría pasar aquí.

Joder, solo debo respirar profundo y pensar en que todo estará bien. Este hombre no parecía violento, fue amable conmigo. ¡Joder, Bill, cálmate un poco y no te pongas paranoico! Puede ser un buen hombre, no juzgues antes de conocer.

Serví un vaso con agua fresca y solté el suspiro más largo de mi vida. Avancé hasta el living y lo dejé sobre la pequeña mesa de cristal a lo que el hombre sonrió como agradecimiento. Supuse que esperaría a mi amo, así que me alejé.

—Bill…— me detuve al oír mi nombre y me di la vuelta para mirarlo. Creí que ni siquiera lo recordaría, pero lo hizo— ¿Bill era tu nombre, no es verdad?— su sonrisa inspiraba demasiada confianza, en serio parecía amable y eso me asustaba demasiado.

—Así es, ¿se le ofrece algo, señor?

—¿Señor? ¡Deja esas tonterías de lado!— rió alegremente— No me trates de usted, sé que podemos ser buenos amigos. Vamos, ven aquí, siéntate y hablemos un poco. No es necesario que seamos tan formales, podemos llevarnos bien.

—Lo lamento, pero mi amo no me deja hablar con el resto de los empleados. Así que no creo que esto sea una buena idea.

—Te prometo que será solo un minuto. Yo no le contaré nada de nada, puedes estar seguro de eso— no supe qué mierda hacer en ese momento. El hombre parecía amable, pero sabía que no me podía fiar ni de la persona más buena del mundo— por favor— agregó— solo un minuto, te prometo que si te aburres puedes salir corriendo.

—Está bien— suspiré y me senté en el sillón, al otro lado de la mesa— ¿de qué quiere hablar, señor?— alzó una ceja y suspiró.

—Llámame Till y te dije que no me trates de usted. Podemos ser buenos amigos, no tienes que tratarme como un adulto solo por ser mayor que tú. La verdad es que interiormente tengo diez años— no pude evitar reír ante aquello, había sido muy tierno— Que el uniforme de trabajo no te engañe, apenas soy un niño— hizo una mueca graciosa que me sacó otra risa— ¿Qué edad tienes tú?

—Dieciocho— respondí con total confianza, sabiendo que él era realmente amable.

—¿Dieciocho?— mi miró con los ojos muy abiertos, casi como si no pudiera creerlo— ¿En serio?— Asentí— Pero eres un niño, ¿cuánto hace que vives en esta casa?

—Meses. Llegué aquí con diecisiete años. Creo que el tiempo se pasa volando, pero no podría haber parado en un lugar mejor.

—Bromeas— aseguró.

—No, no estoy bromeando. ¿Por qué le sorprende tanto?

—Thomas tiene treinta y siete años. Es una gran diferencia en la edad. Son casi veinte años— esta vez fui yo quien no pudo creer lo que oía. Abrí mi boca de par en par. Era la primera vez que oía su edad y mis creencias de sus veintitantos años había quedado destruida en un instante. Creí que el tipo estaba bromeando conmigo, simplemente no pude creerlo.

—¿Qué?— hablé, sin poder creerlo.

—Hay no…— él pareció preocuparse esta vez— no me digas que él nunca te lo había dicho— me quedé en silencio, fijando mi mirada en otro lugar— Creo que metí la pata. ¿Puedes olvidar lo que acabo de decirte? Me matará si se entera de esto.

—No se lo diré, no tienes que preocuparte. Te prometo que seré una tumba— hablé, con esperanzas de oír algo más sobre el hombre con el cual despertaba cada mañana— pero… ¿sabe algo más de él?— el tipo apretó los labios.

—¿A caso quieres que pierda el único trabajo que tengo? Niño, me meteré en problemas si te digo lo que sé— habló con preocupación.

—Por favor. Le prometo que lo diré ni una sola palabra, solo necesito saber más de él. No puedo vivir sin saber quién es mi amo realmente. Tengo miedo de hacer algo malo sin darme cuenta y que él se enfurezca. En serio necesito saber qué es lo que sucedió.

—Te juro que me encantaría contarte todo, pero…

—Por favor, Till— junté mis manos y observé sus ojos, rogándole— Por favor, en serio necesito saber— él sonrió y se acomodó en el sofá, inclinándose levemente hacia adelante.

—Solo con una condición.

—Cualquier cosa.

—Que no le cuentes absolutamente nada a tu amo. Entiende que él es la única fuente de dinero que tengo y no puedo hacer nada más. No quiero perder este trabajo también, es lo único que me queda. Solo no cuentes nada.

—Te lo prometo. No dejaré que pierdas tu trabajo ni tampoco pondré en riesgo tu vida. Solo… dime lo que sepas.

—Bien, supongo que hay muchas cosas que quieres saber de él. Estoy seguro de que mucho no te ha hablado. ¿Cuál es la más importante?— divagué en mi mente, buscando una de tantas preguntas que me moría por hacerle a mi amo.

—¿Alguna vez se ha enamorado?— él alzó una ceja y giró su mirada, intentando hacer memoria, pero no respondía. Eso me ponía incómodo.

—¿Tú te refieres a tener una relación romántica, públicamente? Que yo recuerde, él jamás salía de casa acompañado de nadie. El día en que los vi a ustedes dos, me resultó muy raro porque a pesar de que él nunca tuvo una relación fija, si ha estado con muchas mujeres.

Muchísimas. Es esa clase de personas que está con una mujer diferente todos los días, así que es raro.

—¿O sea que…?

—Que tienes un privilegio importante si te ha presentado a sus amistades. Pero no sé si se ha enamorado alguna vez, creo que hay que meterse en su mente para saber eso. Creo que podrías descubrirlo si pasas más tiempo con él y le lavas el cerebro un poco. Haciéndole un juego de palabras, podría existir la posibilidad de que te lo diga.

—¿Sabe usted por qué él es tan…?— intenté buscar una palabra para resumir todo lo que había visto en él desde que llegué a este lugar, —¿Pesimista, malvado, corrupto…?— esos términos lo definían bien, pero no me agradaba ninguno de ellos. Al final terminé asintiendo— Thomas no ha tenido una vida muy buena. Es decir, lo ha tenido todo, pero a su vez nunca he recibido apoyo o cariño por parte de sus seres queridos. Supongo que cuando eres un niño y no tienes amor que recibir, al crecer, no puedes darlo. Thomas, al no sentir afecto por nada ni nadie, las reglas no significan nada para él. Por eso hace lo que hace sin arrepentirse o pensar en las consecuencias.

—Creo que eso lo sé.

—¿En serio?

—Él me dijo que… que nadie nunca lo había querido. Me partió el corazón oírlo decir eso porque yo sí lo quiero— el hombre sonrió, entretenido en oír mis palabras— ¿estará bien quererlo? Yo sé que le cuesta amar, pero… ¿vale la pena?

—¿Por qué no lo valdría?

—Porque a él no le importa lo que siento. No quiero amar a alguien que me desprecia o que desprecia lo que siento. No creo que sea justo.

—Pero es lo que sientes. Sé que va a comprenderlo en algún momento de su vida. No puede vivir negando a alguien que lo quiere tanto.

—Es que tal vez él lo haga y es por eso que dudo de que esto sea algo bueno. No quiero sufrir por el resto de mis días y menos por alguien que nunca me querrá.

—Nunca está mal amara alguien.

—¿Cómo está tan seguro de eso?

—Creo que él lo necesitaba más que nadie. Es muy lindo de tu parte el apoyo emocional que le das, aunque estoy seguro de que él no lo siente del todo por ahora. Está tan acostumbrado a la soledad, que el cariño de algunas personas lo asusta y eso lo hace actuar instintivamente.

Teme que alguien le haga daño y su mente le juega una mala pasada. A veces hace daño a las personas, solo porque él cree que esta persona piensa en destruirlo. Solo un mecanismo de defensa.

—¿Cree que sea por eso que me ha hecho sufrir tanto?

—¿Qué te ha hecho?

—Prefiero no hablar de eso. No quiero hablar de mí ahora, quiero que me cuente de él. Quiero saberlo todo, necesito un porqué.

—No creo que exista una razón exacta. Thomas creció entre lujos. Todo lo que quería, lo tenía.

Vivía en una gran mansión, muy parecida a esta. Sus padres estaban fundidos en dinero, tenían tanto que nunca podrían gastarlo. Lástima que era dinero sucio. El dinero que tenían, su padre lo obtenía vendiendo personas. Secuestraban jovencitas y las vendían a proxenetas en todo el país. Era un negocio sucio, pero esas personas se hundían en su propia codicia. Thomas no supo de esto hasta que tuvo quince años. Luego de sufrir en su infancia, se enteró de esto. Tal vez ese fue el punto final a su sufrimiento.

—Pero mi amo se dedica a eso— él asintió— ¿Qué sentido tiene?

—Tu amo es capaz de todo por no perder sus lujos. Fue capaz de seguir esa horrible tradición familiar con tal de no perder el dinero. Yo sé que, en el fondo, él no desea hacerlo, solo lo hace para sobrevivir. Tengo que admitir que fue un niño mimado, nunca le faltó nada económicamente. Creo que solo le faltaba afecto. Thomas no tenía amigos, siempre estuvo solo. Nadie nunca lo quiso, ni siquiera en su casa. Todos en la ciudad lo odiaban, lo excluían como si fuese el mismo diablo. Nadie lo aceptaba ni lo respetaba, excepto una persona. Solo hubo una persona en su vida que le dio afecto.

—¿Quién?

—Seguro la recuerdas, ella trabajaba aquí. Su nombre era Agatha. Ella trabajaba en su casa como empleada doméstica. Su madre nunca estaba con él, se pasaba todo el día en casa de sus amantes, mientras su padre vendía y compraba mujeres. Agatha cuidaba de él, intentaba resolver sus inconvenientes y él adoraba a esta mujer más que a su propia madre.

—Entonces ellos se conocen desde hace años…

—Exacto. Es algo que comparten desde hace mucho tiempo. Esta mujer lo quería como a su propio hijo. Thomas, con solo quince años, no podía salir a la calle. Sus padres nunca se ocupaban de él, todo el mundo lo molestaba. Recuerdo, exactamente, una vez en la que él salió de la escuela y los niños lo golpearon. Le tiraban piedras, lo escupían y lo pateaban como si él hubiese hecho algo realmente malo. La verdad era que Thomas era un maldito pan de dios. Por la mala racha de su familia, todos se metían con el más débil. Era un pobre muchacho que quería alejarse de las desgracias de su familia, pero la gente no se lo permitía. A cada lugar que iba era rechazado.

—yo… ni siquiera puedo imaginarme algo así. No me lo imagino siendo pisoteado por nadie. Él parece tan fuerte y tan temerario.

—En esos momentos tan solo era un niño. Sé que hay personas que soportan abusos toda su vida, pero él no era de esas personas. Thomas explota si alguien intenta presionarlo. Tú no conoces esa lado suyo, ese momento en el que es capaz de matar sin siquiera ver a quién. Cuando explota, cosas horribles pueden ocurrir. Él está completamente desquiciado.

—¿Ha sido capaz de matar en esos momentos y a esa edad?

—A su padre.

—No…

—Su padre quiso obligarlo a acostarse con una prostituta. Thomas no era esa clase de muchachos, él… él de hecho era muy parecido a ti. Era adorable, realmente me recuerdas demasiado a él. Jamás resolvía sus problemas con violencia, pero nadie apreciaba lo bueno en su interior. Creo que todos preferían juzgar antes de conocerlo y no debieron. Esa noche en que su padre lo obligó a acostarse con esa mujer, él murió por envenenamiento. Thomas sintió que ya había tenido suficiente en su vida, decidió darle un fin a todo eso y alejarse de la mierda.

—¿Cómo pueden estar seguros de que él lo hizo? Es que… era su padre.

—Su padre… su padre era un monstruo, era mucho peor de lo que él es. Ese hombre era un verdadero mafioso. Era capaz de cualquier cosa con tal de no perder su dinero, pero lo peor era que su instinto no tenía límites. Era un violador. Un asqueroso y sucio pervertido y tanto Thomas como su madre fueron víctima de sus atrocidades. Yo sé que cualquiera de nosotros en su lugar hubiera hecho lo mismo que él hizo.

—No puede ser…

—La madre de Thomas nunca lo quiso. Estaba con él solo porque era tan codiciosa como ese hombre. Solo sé que él abusó de ella y quedó embarazada de Thomas. Ella odiaba a ese niño, jamás le daba el cariño que Thomas merecía, pero Thomas la amaba. La amaba como a nadie.

Esa mujer lo descuidaba hasta el punto de dejarlo encerrado en una habitación durante días, sin un gramo de alimento. A ella no le importaba su hijo y a su padre menos.

—No, no es posible…

—Lamento tener que ser yo quien te diga todo esto ahora, Bill, pero sé que cuando Thomas cumplió doce años, este tipo abusó de él. Al parecer a su padre tampoco le importaba mucho la seguridad de su hijo. Era un maldito enfermo y se encargó de que su hijo viviera lo peor que se le puede hacer a alguien en la vida— se formó un horrible nudo en mi garganta, las lágrimas cayeron solas al oír las palabras de Till— No llores, Bill, por favor.

—¿¡Cómo mierda puede existir gente así en este mundo!?— Hablé con las lágrimas cayendo por mi rostro, junto con la rabia golpeando fuerte en mi pecho— ¿Y su madre que hizo al respecto? Dime, por favor, que hizo algo por él.

—¿Qué podía hacer su madre por él? A ella no le importaba su hijo y… y ese hombre estaba enfermo. Era capaz de matarla si se metía en su camino. Recuerdo cuanto sufrió Agatha al enterarse de lo que ese hijo de puta había hecho. Tú no tienes una idea de las veces que Thomas ha llorado en soledad solo por ese simple momento.

—No, no, no…— susurré entre sollozos— no, no puede ser verdad. No puede ser verdad, dime que no es verdad.

—Lo lamento, sé cuánto lo quieres. Sé que duele saber todo esto tan de golpe. Pero algún día tenías que enterarte de esto.

—Yo lo amo. Le dije que él no comprendería jamás el dolor que yo había sentido, pero ha pasado por toda esa mierda. No puedo creerlo, de haberlo sabido antes jamás hubiera pensado que es un monstruo. Yo… no lo puedo creer.

—Estoy seguro de que él ha visto en ti algo que no encontró jamás en su familia ni en las personas que lo rodean. Estoy seguro de que él te aprecia por ser todo lo que nunca ha tenido. No llores, debes sentirte orgulloso. Lo estás haciendo feliz, él te adora. Yo sé que te quiere, sé que lo amas y él te ama a ti. Eres especial, Bill.

—No, él no me ama, sé que nunca me amará— cubrí mi rostro con mis manos temblorosas— no lo merezco, no merezco que me ame, siquiera. ¿Cómo puede una persona amar luego de que el amor le haya hecho daño de esa forma? ¿Cómo puede alguien sentir amor si nunca se lo han dado? Sé que si yo hubiese pasado por algo así no amaría a nadie.

—Bill…

—¿Es por eso que él no cree en el amor? ¿Es por eso que se negaba a que yo le diera mi cariño?— Till suspiró y yo limpié mis lágrimas, queriendo correr hasta donde mi amo y abrazarlo para no soltarlo jamás— yo… nunca me lo hubiera imaginado. Debí haber sabido que algo malo le había pasado. Sé que no debí juzgarlo.

—Yo sé cuánto quieres a tu amo. Estoy seguro de que él también te quiere, pero se niega a aceptarlo porque tiene miedo. Hasta la persona más fría tiene miedo a sentir amor alguna vez.

El teme que rompas su corazón, tal vez por eso lo evita. Recuerda que el amor es algo poderoso. Algo que puede llegar a matar. El amor es más poderoso que la ira.

—Pero él tan solo era un niño en ese entonces. Fue herido por la persona que más debía quererlo en el mundo. El amor lo destruyó de la peor manera, ¿cómo puede alguien soportar tanto dolor y luego volver a amar? Si tan solo pudiese haber estado allí… esto es… es horrible.

Yo creí que él no comprendería, pero ahora sé que ha pasado por semejante sufrimiento y me duele. Me duele no poder hacer nada para remediar aquello.

—Puedes hacer algo. Puedes intentar hacerle comprender lo que siente. Hazle sentir que no debe tener miedo a amar.

—¿Cómo?

—Como Agatha lo hizo. Acompáñalo en los momentos más difíciles y nunca lo abandones.

Creo que él apreciará el que tú estés a su lado. Ten confianza en ti mismo, sé que podrás hacer mucho por él. Ya no llores, Bill, puedes hacer mucho por él. Sé que puedes hacerlo creer en el amor una vez más. No es tu culpa lo que sucedió en su pasado. Puedes ayudarlo a vivir su presente de la mejor manera. Eres una persona encantadora, tú podrás hacer mucho por él.

—Pero por eso él es así. Me duele, Till. Me duele que le haya sucedido eso. Lo peor es que nunca me lo hubiese imaginado. Yo lo veía tan confiado cuando me contaba sobre su pasado.

Ahora no puedo evitar pensar en que me mentía cuando me contaba de lo bien que la pasaba con sus padres.

—Tal vez eso ya haya sido superado. Thomas siempre cuenta el lado bueno de la historia, jamás habla de lo sucedido y la verdad es que esto no lo saben muchas personas. Solo las pocas personas que han estado para él cuando más lo necesitó— alcé mi mirada hacia él, suspirando entre mi llanto.

—¿Quién eres tú realmente, Till?

—Fui guardaespaldas de su padre durante años. Conozco cada pequeña cosa que sucedía dentro de esas cuatro paredes. Thomas me conoce desde que era un niño. De hecho… cuando su padre murió…— hizo una pausa y bajó la mirada, como temiendo soltar aquellas palabras de su boca.

—¿Qué?— pregunté ante su silencio.

—Ese tipo abusaba de él siempre que podía. Yo tenía un hijo de seis años y no soportaba ver lo que ese tipo le hacía. Lo despreciaba tanto como Thomas. Nunca me atreví a hacer nada por esto, pero cuando él lo obligó a acostarse con esa mujer… fue suficiente. Fue la gota que rebalsó el vaso y no pude ni siquiera pensar. Ese mismo día, hablamos. Le dije a Thomas que eso debía terminar, que debía escaparse, pero él se negó. No quiso abandonar a su madre. Le dije que de alguna forma debíamos parar esto y él me respondió que debía matarlo. Pensó en matar a su propio padre.

—¿Eso quiere decir…?

—Yo ayudé a Thomas a matarlo. No pensé en perder mi trabajo o en ir a la cárcel. Solo quería que él dejara de sufrir de esa manera. Tan solo era un muchacho y… te veo a ti y lo recuerdo a él y me imagino esa situación— suspiró— A veces yo tampoco comprendo cómo puede haber tanta maldad en este mundo. Esa maldad al punto de hacer semejante cosa a tu hijo.

—Parece mentira…

—¿Qué?

—Que él sea tan bueno conmigo luego de esto. Que me permita estar a su lado. Yo sé que si hubiera pasado por esa situación nunca hubiera permitido que nadie me tocara un pelo. Él me dijo que yo era una persona valiente, pero él… pudiendo superar todo eso…

—¿Dices que no eres valiente? Duermes en la cama de alguien que asesina por obtener lo que desea. Le dices que lo quieres, sabiendo que él podría matar a cualquiera que le dé una mínima muestra de afecto y lo más importante: Estás despertando en él a un ser que nadie debería despertar, un alma sensible que podría desatar un desastre si sus emociones son destruidas. Estás en gran peligro, pero aun así no quieres abandonarlo. Eres la persona más valiente que he conocido y creo que te respeto como a nadie. Te sacrificas por el verdadero amor que sientes por él. Eso es admirable.

—¿Debería estar asustado por eso?

—Deberías estar orgulloso, Bill. Más que orgulloso que nunca. Has logrado algo que yo nunca creí que nadie lograría. Has logrado hacerlo sentir algo, aunque sea una mínima muestra de afecto, pero ese afecto existe. Mientras estés a su lado, crecerá y será algo mucho más grande. Tal vez él ve en ti a ese pequeño muchacho que no ha podido rescatar en su momento.

—¿Puedo preguntarle algo?

—Pregunta lo que quieras.

—¿Qué sucedió con su hijo?— Lindemann se cruzó de brazos y se acomodó en el sofá, pensando en lo que planeaba decirme— Usted dijo que tenía un hijo.

—Lo tenía. Luego de que el padre de Thomas muriera, me fui y decidí escapar con mi esposa y mi hijo. Pero me encontraron. Ante mis ojos los mataron. Vi a mi pequeño morir en manos de esos desalmados y a mi esposa llorar al momento en que lo hacían. Pero no me mataron, me hicieron ver aquello, rogarles que no les hicieran daño, pero no les importó en lo absoluto cuánto daño podían hacerle a mi familia— pude notar una lágrima rodar por su mejilla y mi corazón se hizo añicos en un instante— Lo siento— habló, limpiando esa lágrima— es que… era mi único hijo. Mi pequeño muchacho y… fue mi culpa, completamente. Yo no pude defenderlo y me sentí tan inútil… los amaba.

—Lo lamento tanto…— me levanté y me acerqué a él— En verdad…— él se levantó y me abrazó fuertemente. Recordé cada pequeño momento doloroso golpear mi mente, casi dándome una fuerte jaqueca— lamento todo lo que ha sucedido.

—Por favor, no te lamentes, Bill. No tienes idea de cuánto deseé morir en ese mismo instante— se separó y volvió a sentarse. Me senté a su lado para hacerle compañía— mi pequeño sería todo un hombre hoy día y yo estaría orgulloso de él.

—¿Puedo decirle algo?— lo miré y él asintió levemente, limpiando otra lágrima en su mejilla— yo estoy seguro de que ese niño está orgulloso de su padre. Sé que él estaría feliz de saber que salvó a alguien que en serio lo necesitaba.

—Eres una maravilla, muchacho— acarició mis cabellos, brindándome la tranquilidad que me hacía falta— ya entiendo por qué Thomas te aprecia tanto. Yo estaría orgulloso de ti si fuera él. De hecho, lo estoy ahora. Tienes una bondad infinita.

—No…

—Debes haber sufrido demasiado en tu vida— bajé la mirada— las personas como tú a veces son las que más sufren, pero salen adelante. Míralo a Thomas. Es una persona poderosa y puede hacer algo por quien lo ha ayudado alguna vez.

—Yo ya no puedo hacer nada por nadie. Todo lo que he tenido se me ha arrebatado. Mi madre, mi hermana menor… todo.

—Puedes superarlo.

—Pero me cuesta. Toda mi vida viví para darles lo mejor y que me las arrebaten de esa forma, que el destino decida sacarlas de mi vida… ¡Es injusto! ¡Es una mierda!— bajé la mirada, dejando las lágrimas caer en el suelo— Yo las amaba más que a nada en el mundo. Solo las tenía a ellas, nada más me importaba. Hubiera soportado cualquier cosa con tal de salvar su vida, pero no… ¿Por qué ellas y no yo? ¿Por qué, Till? ¿Por qué sucede esto?

—Supongo que el destino quiso que siguieras adelante. Aún hay algo que debes hacer y es importante. Yo pienso que todos tienen una misión en este mundo. Debes seguir adelante, sé que podrás— limpió una de mis lágrimas y sonrió— tal vez hacer feliz a Thomas es tu misión.

—Es una misión muy jugada.

—Pero no imposible— sonreí ante su optimismo. En verdad pude sentir que podía confiar en él. Me abrazó fuertemente contra su pecho y yo cerré mis ojos, dejando escapar las lágrimas que aún quedaban allí— sé que puedes hacerlo, Bill. Yo creo en ti— susurró.

Continúa… 

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