«EL AMO» Fic Toll de Chris_twc
Capítulo 37
By: Bill
—Ya deja de preocuparte tanto, niño tonto— Ronnie apretó mi mano con delicadeza, dándome un poco de apoyo—. Al igual que tú, él es un hombre muy valiente. Te aseguro que se levantará muy pronto de esa camilla y seguirá luchando para que ambos tengan una mejor vida— Suspiré con pesadez y sonreí delicadamente, intentando demostrar que confiaba en sus palabras, pero la verdad era que estaba destrozado por dentro—. Si tuvo el valor suficiente para ir a rescatarte y enfrentarse a todo eso solo para que estés a salvo, puede salir de esto.
—Gracias, Ronnie— él realmente comprendía que mis ánimos no eran los mejores, pero aun así intentó darme todo el apoyo que le fue posible en ese momento.
—Vamos, Bill, por favor— Suspiró—. No te preocupes. Confía en mis palabras. Todo va a salir más que bien y si tú estás a su lado, seguro hará hasta lo imposible por levantarse de allí y recuperarse.— Dejó una caricia en mi cabello, calmándome casi por completo—. Eso es lo que yo haría si estuviera en su lugar. Lucharía por lo que tengo y tú eres su posesión más valiosa— asentí, no muy convencido de aquello— ¿Y sabes algo?
—¿Qué?— alcé la mirada ante su gran sonrisa.
—Aquello no es una idea mía. Él mismo lo dijo, admitió ante mis ojos que te amaba y, siendo sincero contigo, este hombre no puede amar a nadie de la manera en la que te ama a ti. Sé que por ti y solo por ti él seguirá luchando toda la vida.
—Eso… eso es hermoso— no pude evitar soltar una enorme sonrisa ante aquello—. Yo lo amo. Hubiera hecho cualquier cosa con tal de que las cosas terminaran de otra manera. Me siento tan inútil por esto.
—No digas eso.
—Ronnie, esa maldita bala era para mí y eso es lo que me molesta más que nada. Él tendría que estar aquí sentado contigo. En dónde él se encuentra debería estar yo, ese era mi lugar. Sé que yo tendría que estar postrado en esa cama, a mí no me afectaría en lo absoluto pero a él… sé que esto le va a afectar más que a nadie y ya no quiero verlo sufrir.
—Todo pudo haber terminado de una peor forma. Él podría estar muerto, pero no lo está. Ambos están con vida y tienen otra oportunidad. Deberías estar feliz por eso.
—Yo estoy feliz de que esté con vida y estar a su lado por el resto de mis días es todo lo que quiero. También quisiera volver al principio y evitar que toda esta mierda pasara. Quisiera que todo regrese al pasado y no cometer el mismo jodido error. No merezco estar aquí, ¿sabes?
Nunca debí aceptar que me rescate en primer lugar. Él no estaría pasando por esto si yo hubiera hecho lo que me ordenaran. Me siento un verdadero idiota. Todo es mi maldita culpa. —¿Es en serio? ¡Joder! ¡No, no digas eso! Oye, estás libre y los dos están vivos, ¿no es eso lo que realmente importa?— realmente no estaba convencido de aquello y me entristecía el que las cosas no hubieran terminado al revés. Definitivamente, si pudiera cambiar de lugar con él ya lo habría hecho sin pararme a pensarlo—. No te preocupes. Él va a mejorar y todo volverá a ser como antes.
—¿Y si no resulta? Ronnie, en serio tengo mucho miedo. Él es todo lo que tengo, no sé qué haría si lo pierdo. Yo lo amo, solo quiero que se recupere. Quiero que sea feliz.
—No dudes en que se recuperará muy pronto. Está bajo supervisión médica, hay gente profesional que lo está atendiendo. Él está en buenas manos y muy pronto estarán de nuevo como al principio. Todo va a mejorar y podrán irse de este lugar de mierda y ser felices, tal como él te lo dijo.
—Gracias, de verdad— Ronnie posó su brazo sobre mis hombros, tratando de darme ánimos.
Al girar mi rostro pude ver su enorme sonrisa. No supe cómo hacía para sonreír luego de todo lo que había sucedido, pero lo hacía y aquello me conmovía. Después de todo era optimista y nada me reanimaba más que eso—. Lamento lo que pasó con Jake. Me hubiese gustado que cambiara de parecer.
—Está bien, tranquilo, Bill. Yo sé que tus intenciones no son malas. Lo que mi hermano hizo estuvo mal y… tal vez era lo mejor que se fuera.
—Perdiste a tu hermano y eso… yo no lo hubiera perdonado nunca. Aun así, sigues a mi lado. Me apoyas a pesar de toda la mierda que te he hecho pasar.
—Más allá de todo, creo que era lo mejor para los dos. Creo que… si tuviera que elegir, te hubiera salvado a ti— vi el movimiento de su nuez de Adán moverse tras tragar saliva—. Tú no eres Andrew, pero… te pareces mucho. Aprecio que una parte de mi hermano aún esté con vida en ti. Sé que si tú le hubieras dado una oportunidad yo estaría feliz por él. Sé que nada le faltaría a tu lado.
—Ojalá él siguiera aquí— Me acercó a su cuerpo y mi rostro quedó pegado a su hombro—. Él no era malo. Sé que todo podría haber tenido un mejor final. Todo podría haber salido más que bien entre nosotros. No comprendo por qué hizo lo que hizo, yo nunca me lo hubiese esperado de él.
—Las cosas suceden por algo. Es verdad que él podría seguir aquí, pero estoy seguro de que ahora está en un lugar mejor. Él ha sido el que más sufrió en mi familia. No encajaba con nosotros y siempre fue diferente, eso era lo mejor en él. Él no era malvado en lo absoluto y eso lo perjudicaba. Andrew tenía buenos sentimientos pero no supo lidiar con ellos.
—Recuerdo que una vez me contaba sus ideas. Quería salvar al mundo, hacer que este fuera un mejor lugar. No dejaba de mencionar sus ganas de ayudarme. Él era… único. Cuándo tú dijiste que querías ayudarme Andy vino a mi mente automáticamente. Lo primero que pensé fue: «Andy estaría orgulloso de él porque, si fuera mi hermano, yo lo estaría. Absolutamente».
—Él te amaba, ¿sabes? Desde el primer momento lo supe. No dejaba de mirarte y Andy nunca se había fijado tanto en alguien. Tal vez te envidio porque influías más en él que yo— reímos—. Él te apreciaba más que a nadie y tal vez, dónde sea que se encuentre en este momento, esté feliz de que estés con vida.
—Creo que arruiné todo por completo.
—No del todo. Solo un poco— rió levemente dándome un fuerte abrazo—. Mi avión sale en dos horas, creo que ya tengo que irme— se puso de pie, dejando la silla lejos de la camilla en la que yo me encontraba—. Fue un placer haberte conocido y me alegra de que estés bien. Ahora debes ser fuerte y seguir adelante.
—Voy a extrañarte— me dio un cálido abrazo—. Solo espero que no pase mucho tiempo para poder verte de nuevo. No sé cómo, pero te voy a encontrar en dónde sea que te hayas metido.
—No te preocupes. Considera que no será necesario que vayas por mí. Yo volveré para preocuparme más por ti. Conociéndote, no dejarás de meterte en problemas nunca. Eres imán de malas personas— rió—. Tengo que asegurarme de que estés a salvo, pequeño tonto— revolvió mi cabello—. Si no soy yo, ¿quién te regañaría?
—Probablemente Till lo haga— Miré hacia la puerta de la sala, allí se veía la figura de Lindemann a través del vidrio, vigilando cada maldita cosa que Ronnie y yo hablábamos—. Ten cuidado al salir, si llega a decirte algo solo ignóralo y dile que te irás lejos— le susurré. —¿Siempre es así? Creo que no eres el único al que le afectó lo que sucedió con tu amo. Está parado ahí desde que llegaron y dudo que vaya a moverse en algún momento.
—Solo intenta protegerme ahora que mi amo no puede. Solo ten cuidado, él no confía en ti y menos desde que le dijiste que Jake era tu hermano. Lindemann es un buen hombre, pero dudo que vaya a confiar en ti. Apenas si te conoce.
—Yo también estaría asustado. A veces le doy miedo a la gente. Creo que no me veo tan bueno como tú me ves.
—A mí ni me das miedo y sí eres una muy buena persona.
—¿En serio no te doy miedo? ¿Ni siquiera un poco?
—En lo absoluto— sonreímos. Me dio un último abrazo y se alejó.
—Cuídate y sé feliz.
—Te prometo que lo seré— con mis últimas palabras, se dio media vuelta y se fue de la sala—. Prometo que intentaré ser feliz— susurré para mí mismo, acomodándome en la camilla hasta sentarme. Tenía un yeso en la pierna a causa de ese jodido disparo, pero muy pronto podría caminar con muletas y eso era suficiente para mí.
«Hay pocas probabilidades de que él vuelva a caminar, pero definitivamente las hay. Necesita todo el apoyo que puedas darle y le espera una larga y dolorosa recuperación. Tendrás que darle esperanzas y esforzarte al ciento por ciento para que él quiera volver a estar de pie.».
Aquellas fueron las palabras del médico luego de salir de la sala de operaciones. No había visto el rostro de mi amo desde que fue intervenido por los médicos. Habían pasado más de tres horas y aún no sabía nada de él. No sabía si estaba con vida, si estaba bien o, siquiera, si aún debía volver a entrar la sala de operaciones. Lindemann me insistió en que nos fuéramos a casa pero no lo hice. Me quedé en la camilla hasta que los médicos lograron extraerme la bala de la pierna. Tuve suerte de que nada grave pasó. El verdadero problema ahora era él. Me preocupaba que todo esto fuese a empeorar la vida que queríamos para los dos. Temía que él perdiera esperanzas de hacer todo aquello que nos habíamos prometido.
—¿Ya te sientes mejor?— Lindemann entró en la sala y yo asentí ante su pregunta. En esos momentos solo quería estar calmado y el hecho de que Till esté sobre mí era un poco asfixiante—. ¿Puedes ponerte de pie? Tal vez nos permitan entrar a verlo un momento. Eso les hará bien a los dos— No pasó ni un segundo que ya intenté pararme. Lindemann me acercó las muletas con las cuales pude recargarme con su ayuda—. Bill, debo decirte algo antes— lo miré a los ojos—. Escúchame, sabes que Thomas no está pasando por el mejor de los momentos y que esto será difícil de superar, por eso si dice o hace algo que te disgusta no creas que es porque te odia, solo está dolido por todo lo sucedido. No es nada fácil todo por lo que están pasando, pero seguro lo superarán.
—Lo sé, eso… eso ha sido así siempre. Él me ha tratado como una mierda, pero eso no significa que yo deje de poyarlo y amarlo. Comprendo su temperamento y lo acepto tal cual es.— me alejé de él un poco hasta que pude manejarme solo con las muletas—. Podremos superar esto. Él es fuerte y sabe que yo no lo abandonaré en ningún momento. Lo amo.
—Por supuesto que lo amas. Él te ama también… bueno, eso es lo que me dijo. Creí que estaría un tanto confundido o, quizás, obsesionado. Nunca se ha enamorado y temí que tú fueras solo un capricho. Eso no hubiera estado bien para ninguno de los dos. Solo me gustaría preguntarte algo: ¿en verdad, alguna vez has dudado de sus palabras?— fue allí cuando desvié la mirada hacia la nada misma.
Pensé en aquella pregunta por un momento, sin saber qué responderle. Si lo había dudado, sí. Creía sus palabras, pero luego me decepcionaba. Siempre lo hacía. Me decía que todo iba a estar bien y las cosas nunca terminaban así. Fueron varias las veces en que dudé de él, pero cuando me dijo que estaba enamorado de mí… simplemente no tuve ni una sola duda al respecto. Tal vez sentí que fue sincero conmigo o, simplemente, mi mente quería que fuera así. Tal vez caería de nuevo en esas trampas… pero yo no quería que fuera así y por eso era capaz de creer cada pequeña cosa que él me murmurase al oído, podría ver cada pequeña lágrima suya y sentir compasión. Podría creer, por un momento, que yo he completado ese gran vacío en su destrozado corazón. Era así, yo quería creer que lo era todo para él porque sin él yo no soy nada. Solo quería que sintiera lo mismo que yo siento por él.
—Yo creo en él— dije, finalmente—. Me ha hecho daño, pero nunca dejará de ser todo para mí. No dudaría ni un segundo en sus palabras. Si me ama, así debe ser y así será. Mi amo nunca me mentiría con algo así— Aquella pregunta me había descolocado casi por completo, como si él supiera algo que yo no. ¿Debería preocuparme?— ¿Por qué de pronto preguntas eso?
—Luego de todo lo que ha pasado, pensé que te darías cuenta de que Thomas no siempre es sincero contigo. A veces dudo de que diga la verdad cuando se trata de ti. Temo que te deje solo en algún momento, que seas solo un capricho suyo.
—No creo que eso sea así. Yo no lo conozco tanto como tú, Till, pero confío en él. Lo amo. No puedo imaginar que todo aquello que me dijo no era verdad.
—No quiero que termines herido, Bill. Sabes cuanto quiero a Thomas, pero tú no podrías aguantar todo lo que él aguantó.
—¿Piensas que soy débil?
—Pienso que eres más débil que él. Acéptalo, estarías perdido si él no te hubiera encontrado. Estarías metido quién sabe en dónde, acostándote por dinero con tipos que no conoces.
—eso ya lo he hecho.
—No tienes ni mínima idea de toda la mierda que pasan los jóvenes en esta ciudad, Bill. Temo que tú termines así solo por ser un capricho de él.
—¿Dices que es capaz de abandonarme?— Till conocía perfectamente a mi amo, mucho más de lo que yo podía conocerlo. Lo que Till decía lo que decía porque sabía quién era mi amo realmente, lo que yo expresaba sobre mi amo era simplemente lo que yo quería creer que pasaría.
—Thomas es capaz de todo, Bill.
—Ni siquiera me detuve a pensar en eso. Siempre creí que era el hombre perfecto y estoy demasiado cegado para creer lo que me estás diciendo.
—¿No estás enojado con él?
—No, claro que no.
—¿Conmigo?
—Tú no has hecho nada malo. Me salvaste la vida y también salvaste la suya. Te estaré eternamente agradecido por eso, Till.
—Y yo me alegro de que estés mejor, enano— me dio un fuerte abrazo y me abrió la puerta amablemente—. Trata de guardar silencio, las enfermeras son muy aguafiestas. No quiero que una vieja gorda te rompa la otra pierna.
—Creo que ninguno delos dos quiere eso— reímos—. Espero que nos dejen en paz, no hay nada que quiera más que verlo en este momento. Saber que está a salvo y que él sepa que yo también lo estoy, y todo gracias él.
Un paso tras otro en ese enorme pasillo se sentía como caminar sobre vidrios rotos. Joder que era complicado andar con esas mierdas debajo del brazo. La última vez que las usé preferí apoyarme en los muebles antes que continuar sosteniéndolas. Desde que estuve encerrado he comido poco y nada, me sentía débil, pero podía resistir lo suficiente hasta verlo de nuevo. Mi pierna no dolía en lo absoluto, gracias a unos calmantes que había tomado hace una hora. Fui afortunado al haber recibido el disparo en la pierna. Podría haber terminado postrado en una cama, podría estar ahora mismo en una silla de ruedas o podría, directamente, ya no estar aquí.
Debía admitir que la maldita sala de mi amo parecía estar en otro mundo de tan lejos que estaba. Me costaba caminar con esas malditas muletas, el pasillo parecía infinito.
Al final llegamos, miré por la ventana antes de entrar y allí estaba él. Estaba recostado en esa camilla, se veía pacífico. Parecía no comprender absolutamente nada delo que estaba sucediendo en esa sala y aquello me resultaba muy incómodo. No sabía cómo reaccionaría cuando se enterara de que, tal vez, no podía volver a ponerse de pie. Joder, me dolía tener que verlo pasar por esta situación. Ver a la persona que amas y pensar en que, tal vez, destruirás sus ilusiones con unas simples palabras te hace desear desaparecer de este mundo. El tener que ver su rostro con esa decepción luego de haber peleado tanto por llegar a donde siempre quisimos… no creo que exista algo peor que eso. No creo que exista algo peor que ver destruido el mundo de la persona que amas, sabiendo que tú destruirías el tuyo por verla feliz. Lo peor era no poder hacer más que decirle que todo estaría bien, aunque en el fondo ni siquiera tú sabes si así será.
El verlo postrado en esa cama me hizo sentir la impotencia más grande de mi vida. Sentía impotencia por no poder ayudarlo como a mí me hubiera gustado. Impotencia de saber que lo único que podía hacer en ese momento era cerrar los ojos y olvidar por un momento todo lo que estaba pasando, pero ni así. No podía sacarme de la cabeza el hecho de que él, ahora, está sufriendo más delo que lo merece. Él se sacrificó por mí, como lo prometió pero… ¿a qué precio? Quiero decir, ¿de verdad valía la pena dar su vida por la mía? Él ha sufrido más de lo que yo pude aguantar y siendo tan solo un niño. Se ha fortalecido con los años, ¿y todo para qué? ¿Para tener que estar postrado en esa maldita cama quién sabe cuánto tiempo? Yo sé que se recuperará, tengo fe pero las posibilidades son pocas. Tengo miedo de que él pase el resto de su vida allí. Sé que él no será feliz a menos de que se ponga de pie y siga peleando por lo que ama. Ese es el hombre que yo conocí, el hombre del que me he enamorado. ¿Quién sabe si ese hombre esté aquí ahora?
—Nunca lo vi así, ¿sabes?— Till habló y yo alcé la mirada. Creo que era la primera vez que veía la tristeza misma en sus ojos, casi derramando lágrimas de compasión—. Tom siempre fue un niño energético. Sonreía por todo y siempre decía que todo podía ser peor. Hace mucho que no he vuelto a ver a ese joven muchacho que era. Verlo así me resulta aún peor. Postrado en esa cama, inútil y solo. Nunca hubiese esperado verlo de esta manera. Se ve tan frágil…— Till apoyó ambas manos en la ventana y suspiró profundamente. Se notaba a millas que quería a mi amo como un padre a un hijo y le dolía horrores en su interior el verlo de esa forma.
—El médico dijo que podría mejorar. Tal vez en menos tiempo del que esperemos él esté de pie, volviendo a ser el mismo de antes— Me sonrió—. Si lo ayudamos, puede que todo se vuelva más fácil para él y para nosotros. Estará bien, Till. Haremos todo lo que sea necesario.
—Eres un muchacho de oro, Bill, ¿lo sabes? Sé que nadie hubiese aguantad todo lo que tú aguantas solo por su bienestar. Él debe estar orgulloso de ti— posó su mano en mi hombro— y yo también lo estoy. Eres un muchacho maravilloso.
—¿Crees que él guardará rencor por todo lo que ha pasado? Sé que es mi culpa que él esté postrado en esa cama pero no quiero que me odie para toda la vida. No quiero arruinar todo lo que hemos logrado en todo este tiempo. Desearía volver el tiempo atrás y evitar lo todo. Lo que más me duele es el saber que le he hecho tanto daño y todo eso podría haberlo evitado.
—Él te ama, Bill. Es imposible que te odie después de todo lo bueno que has hecho por él. Es más, él ha dicho que te ama y lo ha dicho sinceramente. Si yo fuera tú, ni siquiera dudaría de los sentimientos de Thomas. Eres afortunado al tener el corazón de alguien como él.
—Claro que lo soy. Soy afortunado de haberlo conocido. Soy afortunado al haber conocido ese hermoso lado en él que nadie más puede ver. Soy afortunado de haber liberado el cariño de su corazón, aun cuando el resto del mundo me juraba que ese sentimiento no existía. Claro que él podía amar, solo le hacía falta alguien que creyera en él.
Lindemann se quedó sin palabras para responderme, probablemente me dio la razón porque no quería discutir en ese momento. Lo único que hizo fue abrir la puerta de la sala para que yo pudiera entrar sin problemas.
Mi amo estaba en la camilla, probablemente dormido. Solo podía verlo tan sereno cuando se acostaba a dormir luego de un largo día de «trabajo». Esos momentos eran en los que me acostaba en su cama y él me abrazaba como si en serio hubiera necesitado de mí en todo el día. Solo esos momentos valían completamente la pena luego de un largo día de imaginar las horribles cosas que él debía estar haciendo fuera de la casa.
Me senté junto a la camilla y me atreví a acariciar levemente su frente. Definitivamente estaba dormido. Su piel estaba más fría de lo normal, aquello me entristecía a montones. El no verlo reír me hacía el ser más infeliz de este mundo. Necesitaba que me dijera que todo estaría bien, necesitaba creer en sus palabras aunque no fueran ciertas. El me prometía que todo estaría bien y a pesar de que eso no siempre era cierto, yo prefería creerle y tenerlo a mi lado.
—Aquí estamos, mi amo— susurré—. Estamos juntos otra vez. Esto era lo que yo quería, lo que usted quería… ¿no es así? Nunca me importaron cuántas personas desaprobaran esto, siempre supe que valía la pena quedarme. No sé cómo seguirá esto, pero no quiero irme. No quiero alejarme nunca.
—No irás a ningún lado— Oí su voz y vi una leve sonrisa, (o eso fue lo que quise ver), en sus labios—. Me prometiste no alejarte y no lo harás— me aferré a su mano y la besé—. Mi pequeño… mi dulce pequeño, estás a salvo— sus ojos se abrieron suavemente y fijó su vista en mí— ¿Cómo te sientes?
—Bien… bien, amo— ni siquiera me atrevería a definir mi expresión en ese momento porque «felicidad» quedaba muy corto. Me ponía feliz el verlo con vida, sabiendo que estuve a nada de perderlo el día anterior—. Tenía miedo.
—No debes temerle a nada ni a nadie si yo estoy aquí, ¿cómo debo explicarte eso?— su mano acarició mi mejilla suavemente. Creo que por un momento sentí como todo mi dolor se convertía en buena vibra—. Estás feliz. Es todo lo que he deseado todo este tiempo— él hizo una pausa y suspiró— ¿Eres feliz, mi pequeño, no es cierto?— me acerqué, sosteniéndome del borde de la camilla y besé su frente. Tal vez las cosas no estaban tan bien como él lo creía, pero yo estaba contento al oírlo hablarme de esa manera tan tierna.
—Todo estará bien pronto— la expresión de su rostro cambió ante mis palabras, alzó la cabeza hacia el final de la camilla—. Amo, escúcheme…
—Mis piernas…
—Amo, por favor, cálmese.
—No siento mis piernas— Ya podía oler la desesperación en él— ¡Mis piernas!— su mirada comenzó a recorrer toda la habitación y su respiración se aceleró— ¿¡Qué ha pasado!? ¡No siento mis piernas!
—Amo, necesito que se calme. Le explicaré todo, pero por favor…
—¿Qué has hecho?— aquellas palabras, acompañadas del fuerte agarre de su mano a mi muñeca lograron impactarme. Aún, postrado en esa cama seguía causándome el mayor de los horrores— ¿Qué fue lo que hiciste, Bill?
—Bill no hizo nada— Oí la voz de Lindemann entrar a la habitación, salvándome por completo de cometer un gran error—. Jake te disparó. Bill no tiene nada que ver con esto— mi amo no me quitaba la mirada de encima, tampoco me soltaba y cada vez presionaba con más fuerza—. Suéltalo, tienes que mantener la calma, esto puede ser malo para tu salud.
—¡Me importa una maldita mierda! ¡Soy un jodido paralítico! ¡Soy un maldito inútil ahora! ¡Y tú, joder!— me acercó a su rostro con fuerza y yo solo bajé la mirada— ¿¡Tú pudiste evitarlo!? ¿¡Tú pudiste evitar que esto pasara!?
—Thomas, déjalo en paz.
—¡Cierra la boca!— gritó a su compañero esta vez— Bill, dime la verdad. Sabes que no debes mentirme o desobedecerme. No me importa si estoy en una jodida cama sin poder moverme, alguien más hará el trabajo que yo no puedo hacer y no querrás eso. No querrás que alguien más te golpee o abuse de ti, ¿no es verdad?— moví mi cabeza negativamente, sintiendo las primeras lágrimas caer— Bien, ahora nos entendemos, niño.
—Lo que sucedió fue…— suspiré antes de continuar. No soportaba que él me mirara así— yo… yo no quise que esto pasara. Usted me salvó la vida. Yo no quería que esto pasara, de verdad. No sabía que las cosas iban a terminar así, yo no quería.— entonces él me soltó y yo volví a incorporarme en la silla—. Lo siento mucho, amo.
—Thomas, te explicaremos todo— Lindemann se acercó antes de que algo más pudiera pasar—. Lamentamos esta situación, pero no puedes echarle la culpa a Bill, él no es más que una víctima en todo esto.
—Maldito sea el día en que te traje a mi jodida casa— soltó de pronto, cubriéndose el rostro— ¡Joder!
—No sabe lo que dice, se arrepentirá muy pronto— me susurró Till—. Tranquilo, ¿sí?— Asentí levemente y dejé que Till se encargara de hablarle a mi amo a partir de ahora—. Lo mejor será que salgas de aquí, al menos por ahora. No te preocupes, yo hablaré con él y solucionaré todo.
Me levanté de la silla y tomé las muletas. Till se alejó conmigo y abrió la puerta. Antes de cruzar me detuve a ver a mi amo. Ni siquiera me miraba, estaba enojado.
—Prométeme que no me odiará— susurré a Till, quien sonrió y asintió—. Gracias… sé que a mí nunca me comprendería.
—Nadie podría odiarte, Bill. Ni siquiera él puede— quedándome con aquellas palabras de aliento salí de la habitación y me senté a fuera, con esperanza de poder entrar nuevamente lo más pronto posible.
Si puede existir algo peor que saber que todo esto fue mi culpa es saber que él me odia por eso. Nunca fue mi intención hacerle daño, sino todo lo contrario. Pero de ahí a que él fuese a comprenderlo todo había un largo camino por recorrer. Lo único que deseaba en ese momento era que Till le hiciera entrar en razón.
Continúa…
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