Fic Toll de Miss Anunnaki

Capítulo 3

—Buenos días, ¿qué desea? —Dijo el de melena oscura sin mirar al nuevo cliente que se presentaba. No tenía ánimos de atender en caja, quería estar sirviendo café porque así solo tendría que decir el nombre del pedido y entregárselo.

—Un café amargo y bien cargado, es lo que te definiría. —Esa voz le provocó un remolino en su estómago, y aunque no tuviera nada, la sensación de nauseas no desaparecía. Con todo lo que había sucedido la noche anterior, no tenía ni ganas de ingerir un bocado. —Perdón, es lo que quiero.

Ahora se notaba la burla en la voz. No sabía porqué pero se imaginó que el cliente le estaba sonriendo, esperando a que él le mirara. Sin más rodeos, desvió sus ojos desmaquillados, cansados de no haber dormido por culpa de los malditos recuerdos y humillaciones que Matthew Jackson le había hecho cuando eran adolescentes. Los ubicó en el rostro del cliente. Y como él se lo esperaba, el tipo de voz seductora le estaba sonriendo.

—Mierda, Shannon. —Le habló un poco más de cerca. — ¿qué demonios haces aquí?

Observó hacia todos lados, corroborando que su jefe no lo estuviera viendo coquetear con un conocido. El de ojos color miel y mirada penetrante le sonrió al ver la expresión asustada de Bill sin maquillaje. Le divertía cuando lo ponía en aprietos, en aprietos en todos los sentidos que se podían imaginar, era como que lo emocionaba y, en cierta y extraña forma, lo excitaba.

—Quería verte —Se apoyó sobre la mesa de mármol, mirándole con esa sonrisa picara. El de melena oscura aún tenía miedo por si alguien venía a regañarle. Shannon mantuvo su sonrisa y pasó su lengua por su labio superior, Kaulitz balbuceó, distrayéndose con ese movimiento.

—Deja de hacer eso, estoy trabajando. —Le sermoneó. — ¿porqué no esperaste a que saliera? —Dijo mientras tomaba un vaso mediano y anotaba el nombre de Shannon, le había colocado un corazón a la derecha. Se lo mostró al cliente y éste extendió más su sonrisa.

—Esperaré aquí hasta que tu turno termine —Consultó el reloj de su muñeca. —Falta media hora. Dicho esto, le dio un billete. —Quédate con el cambio —Le guiñó el ojo y se dirigió a la sección de retiro de los pedidos.

Desde la parte de afuera, observando por el ventanal de cristal, Tom miraba atentamente a la tipa de la caja. Aquella sonrisa que le había brindado a uno de los clientes se le hacía familiar, entrecerró sus ojos y lo recordó, era la tipa de la noche anterior. La tal Lina trabajaba en el café, y él como un animal le había tratado para la mierda. Bueno, no era que la había tratado de mala manera, sino que no había sido lo suficientemente cortes como para saber un poco más de su nombre. Se sintió un completo idiota el saber qué Lina estaba allí, parada, sonriéndole a los extraños, anotando sus seudónimos en aquellos vasos con el logo del café.

Apretó sus labios, al tiempo que inspiraba y pensaba en ir y saludarla, o pasar de largo hacía las oficinas del enorme edificio de la empresa a la cual, día a día, insistía en mostrar sus proyectos. Su móvil vibró, y como un idiota en apuros, tanteó los bolsillos hasta encontrarlo, apretó la tecla verde sin consultar primero y se lo apoyó contra la oreja izquierda.

— ¿dónde mierda estás? —La voz de su amigo se hacía presente. Tom cerró sus párpados, recordando de que ya venía atrasado unos diez minutos a la entrevista número siete en lo que iba del mes.

—Ya, estoy a dos pasos de distancia —Intentó calmarle.

—Entonces date prisa —Sonaba fastidiado, como si hubiera gritado y ahora ya no tenía más voz para hablar. —Los estoy reteniendo.

No se despidió, en cambio, cortó la llamada. Tom echó un suspiro, abrió los parpados y se enfocó nuevamente en la tipa que observaba de reojo al sujeto que había atendido hacia unos momentos atrás. Negó con la cabeza, sabía que era una pérdida de tiempo hablar con la tipa, apenas se conocían y ni siquiera habían hablado la noche anterior porque la otra decidió irse. Concluyó en abandonar el lugar e irse a la entrevista que ya iba doce minutos atrasados.

Shannon estaba cómodo en su silla de madera, tenía el codo apoyado sobre la mesa, y sobre la palma de su mano estaba su mentón, sus ojos color miel, pero a veces verdes, a veces avellana, estaban postrados en el tipo de melena oscura. Siempre le había agradado Bill, desde que lo conoció hacía un tiempo atrás, sabía que él era un tipo realmente bueno y alguien con quien se podía tratar perfectamente.

Recordó aquella vez, cuando solo se animaba a hablarle cada dos por tres, y él ya sentía algo más que una simple atracción.

<<— ¡déjame en paz! —Chilló el de ojos color miel. Salió de la habitación dando un portazo, ya no quería aguantar ni una mentira más. Estaba devastado, aturdido, pero por sobre todas las cosas, estaba confundido, por que no entendía muy bien por qué, de la nada, su novio le había cortado.

¡Entonces que te jodan! —Le respondió su ex.

El de melena oscura caminó con lágrimas en los ojos bajando las escaleras de manera veloz, no se había percatado de que alguien estaba siguiendo todos sus pasos, así que continuó de largo y fue directamente hacia la puerta para salir al exterior.

¡Espera! —Oyó cuando estaba por cerrar, se detuvo y vio a Shannon. En toda su jodida vida, solo lo había visto unas cinco veces, y siempre él se comportaba raro cuando estaba cerca, era algo que el inocente y adolescente Bill no entendía.

¿qué sucede? —Intentó sonar normal, pero la lágrima en su mejilla y la voz rasposa le delataron. El de ojos similares a los suyos, pero los de él tenían una intensidad que mataban, lo llevó hasta fuera de la casa. Sin decirle nada lo condujo hasta la acera, en donde ambos se sentaron. Al estar cómodos, Shannon sacó su paquete de cigarrillos y el otro tan solo se secaba las lágrimas con la manga de su campera deportiva.

¿quieres uno? —Le tendió el paquete. Bill negó, una presión en el pecho no le permitía hablar. —Lamento lo sucedido —Dijo Shannon. —En verdad lo lamento, es una pena que ese sea el fin definitivo.

Sé que lo vas a defender —Habló el menor. Aún seguía secándose las lágrimas, sollozaba e intentaba componerse pero era inútil. Ya era la segunda vez que el mismo tipo le rompía el corazón, y la verdad que se sentía tan horrible como cuando Liam lo había dejado en año nuevo.

No hablaba de él —Le interrumpió el otro. —Hablaba de ti.

El de melena oscura se giró a verle, no entendía absolutamente nada de lo que estaba pasando. Decidió mirarle a los ojos, por primera vez hacían contacto visual por más de tres segundos, ambos exploraban la mirada del otro, buscaban más allá de las lágrimas de Bill, y más allá de la penetrante mirada de Shannon.

No debes sufrir, Jimmy —Le dijo mientras deslizaba su pulgar sobre la mejilla derecha del menor barriendo la lágrima. Bill no podía evitar sonreír ante aquel seudónimo. La primera vez que se habían visto Shannon le dijo Jimmy por su cabello, porque estaba tan al estilo de Jimmy Neutrón. —Y él no te merecía, bien sabes cómo lo conociste, lo sé porque estuve ahí.

Pero… —El menor no tuvo tiempo de concretar la oración. Shannon se apoderó rápido de sus labios, devorándolo con esas ganas que se venía aguantando desde aquella vez que lo vio, hacía como tres meses atrás. Los labios de Bill temblaron al sentir los del mayor, no podía apartarse pero tampoco quería alejarse, era como una necesidad besarlo, así que continuó saboreando la boca de Shannon, probando la intensidad con que éste besaba. >>

— ¿Hola? —Shannon corrió su cabeza para encontrarse con un Bill inclinado y con una expresión de incertidumbre en su rostro. — ¿estás bien?

Éste asintió y se acercó para besar los labios de Kaulitz a modo de respuesta. Se fijó que ya tenía su bolso amarrado al hombro y que estaba listo para irse con él a quién sabía dónde. Se levantó y bebió lo que le quedaba de café, al terminar, ambos se dirigieron hacia la salida. En ese momento, Tom estaba en la esquina del café, luego de haber pasado casi media hora en la entrevista y de que le dijeran, como siempre, que lo iban a llamar, se había tomado la iniciativa de pasar, pedir un cappuccino moca y de paso entablar una conversación con la tipa, la tal Lina.

Sonrió ante las posibilidades de que ella aceptara sus disculpas por haberle dicho que se fuera a la mierda, en forma literal. Su sonrisa perduró hasta que estuvo a un local de distancia, y vio que Lina salía agarrada de la mano con un tipo mucho mayor que ella, y que él. Los dos iban riéndose, sintió como si la suerte se burlara de él, como si el mismo destino pasaba por su nariz y se reía. Él se quedó seco, quieto en su lugar, observando cómo la chica y el sujeto se dirigían a la motocicleta de éste que estaba estacionada frente al café. Tom frunció el ceño, fijó que el hombre le tendió el casco y se subió, Lina se colocó la protección en su cabeza y acomodó bien el bolso a su hombro, se sentó detrás del tipo y lo abrazó por el torso.

«Lina» fijó de reojo a Tom y enfocó sus ojos en la oreja de Shannon, pero retrocedió su vista lentamente, desvaneciendo la sonrisa, poniendo cara de pánico. Detrás del casco, empezó a sudar. No sabía por qué mierda Tom, el chico de sus sueños, su crush, le miraba de esa forma. Era como si luciera atontado, como si no pudiera creer lo que estaba viendo, y así era. Los nervios no tardaron en venir, estaba por ponerse paranoico, así que casi le gritó a Shannon:

—Arranca de una vez.

Dicho eso, Shannon aflojó el pedal y el motor rugió, apretó el acelerador y arrancó. La motocicleta siguió su transcurso, la mirada de Tom no abandonaba la de Lina. Y Bill no apartaba la suya del tipo, los dos se vieron por última vez, los dos ni siquiera habían parpadeado, los dos sabían que cada uno había descubierto un secreto del otro, uno que dolía y otro que confundía; era todo un maldito desastre.

Reaccionó exactamente un minuto después de que la chica con el tipo abandonaran el lugar, aclaró su garganta, realmente estaba por cometer el error más grande de su vida si perdía la dignidad intentando sacarle algo de información con tal de saber algo más de su privacidad. Sin hacer una mueca, sin ni siquiera respirar de forma exagerada, volteó para irse a su departamento, para volver a su cama, dormir y recuperar las energías gastadas en aquella entrevista del demonio. Estaba cansado, y no quería saber nada de nadie, así que solo quería llegar y acostarse. Dormir y olvidarse de todo lo que ocurrió ese día, y la noche anterior. Lina estaba maquineando su mente, y no quería permitirlo, no quería que le comieran cada parte del cerebro con su mirada, sus ojos y su andar tan particular. Tom estaba sintiéndose demasiado meloso con la situación, lo detestaba, odiaba ponerse tan cursi a la hora de pensar en qué mierda estaba diciendo al hacerse la idea de que, tal vez, la chica estuviera soltera y le daría una oportunidad para poder conquistarla.

Continúa…

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por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

Un comentario en «Café 3»

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