
Fic Toll de Miss Anunnaki
Capítulo 15
Habían quedado en juntarse en el departamento de Tom porque estaba más cerca del club nocturno. A él no le molestó en lo absoluto, quería conocer a todos sus amigos, quería saber mucho más del entorno de su compañero de habitación. Organizaron sushi y cocteles para la noche, al de rastas le pareció bastante extraño esa combinación, el sushi no le llenaba demasiado y hacer una mezcla de diversas bebidas de alcohol no le era bueno. Estaba acostumbrado a las pizzas y cervezas que compartía con sus amigos, pero esto iba a ser una excepción.
Ellos terminaron de organizar la mesa de la cocina, porque allí tenían los utensilios que iban a utilizar en cuanto los amigos gays de Bill llegaran. El pelinegro le explicó que no iban a asistir a un club nocturno común y corriente, le dejó en claro que iban a pisar un club especialmente dedicado a gente homosexual, bisexual y todos sus derivados.
A Trümper no le incomodó en lo absoluto esa propuesta, él quería saber la manera de divertirse que tenían esas personas, claro, después de estar diez minutos intentando convencerle, él tuvo que ceder a la petición. El de rastas encendió su equipo de audio y una canción electrónica reinó en el lugar. Al mismo tiempo, el timbre anunciaba la llegada de los amigos del pelinegro.
— ¡Yo voy! —increpó el de melena bicolor, tomó sus llaves y salió disparando del departamento para recibir a sus amigos de parranda.
Mientras el de rastas esperaba, se fijó si faltaba algo en la cocina, luego volvió al living para verificar que todo estuviera en orden para recibir a la visita. No sabía cómo eran los amigos de Bill pero se hacía una idea: todos con sus modales refinados, ropa cara y la piel mejor cuidada que las mujeres ricas con miles de sesiones en el spa.
Se quedó parado en el umbral de la entrada a la cocina. Segundos después escuchó que en el pasillo, tacos y botas resonaban en el mismo, se preparó para la bienvenida y esperó a que abrieran la puerta. Observó con determinación la entrada, fijaba con tanta curiosidad por ver a los amigos de Kaulitz. Achinó sus ojos, instantes después la puerta se abrió y él se irguió.
—Y yo le dije… O la sacas de ahí o te la corto…
Todos se quedaron mirando al heterosexual Tom, que los observaba con una expresión indefinida. A los amigos de Bill casi se les caía la mandíbula al ver al chico de rastas con las manos en sus bolsillos, observándoles con esa carita que te hacía derretir en cuestión de segundos.
—Ah… —Bill empujó a sus amigos para poder mostrarse delante de todos. —Bueno chicas, él es Tom, un amigo mío que me está ayudando en el proceso de mi separación con el imbécil de Shannon.
Dijo esto último con indiferencia y énfasis. El de rastas le sonrió y luego volteó a ver a los amigos. Era como se lo esperaba, todos muy lindos, con actitudes que eran detectadas de aquí a la china.
—Tom, ellas son Jojo, Mike, Jack, Romeo y mi mejor amiga, la única idiota heterosexual Lissa, que ya la conoces.
Todos le saludaron a coro, mientras que el de rastas se acercaba para saludarlos con un apretón de manos, todos estaban fascinados por la amabilidad de Trümper al recibirlos. Pronto comenzaron a sacarle conversación, y cuando hablaban en códigos, Bill interfería diciendo que no se aprovecharan de él ya que era cien por ciento heterosexual, y que no perdieran el tiempo.
Prosiguieron con el sushi, Lissa era la que más hablaba con Tom, claro, ya se habían conocido desde antes, de paso el de rastas aprovechó para pedirle disculpas por haberle dicho zorra días antes. Se amigaron y hablaron de centenares de cosas, a Bill pareció no molestarle, pero más vigilaba que sus otros amigos no intentaran hacerse los listos con Trümper.
—Shannon no merece otra oportunidad —Comentó Jojo, fumaba un cigarrillo delgado que era para mujer, tenía las piernas cruzadas y observaba al pelinegro con cierto interés. —Sabemos que no la pasaste nada bien estos últimos años con él, ya sabes, las drogas, las mujeres, esas… Estúpidas giras por todo el mundo. No y no, tú debes seguir adelante y él que se joda.
Tom escuchaba atentamente esa conversación, al parecer todos sus amigos sabían las relaciones que el de melena bicolor había tenido.
—Concuerdo con Jojo. —Habló Mike, un tipo rubio de ojos claros, alto y pálido como una hoja. —Tú no viniste al mundo para sufrir, linda.
—Lo que ustedes no entienden es la posición de Shannon en todo esto —Todos observaron a Romeo. El tipo era moreno y tenía esos cautivantes ojos color café que te hipnotizaban, su cabello lo llevaba alto, convirtiéndolo en un copete.
— ¿Estás escuchando lo que estás diciendo, Romeo? —Le preguntó Lissa. — ¿Acaso no sabes todo el puto daño que le hicieron esos par de hermanos a nuestro Billy?
El moreno se quedó callado, pero luego habló:
—La presión de la música, la constante tarea de tocar ese instrumento de mierda y el arduo trabajo de trasladarse de un lado a otro lo tiene así, es por eso que realiza ese tipo de cosas. No digo que esté bien, pero hay que entenderlo también.
— ¿Entonces eso también se aplica al hermanito ese, el cantante? —Espetó Jack mirándole con el ceño fruncido. El pelirrojo era el más grande de todos.
—Bueno, tienen dos tareas diferentes, uno canta y el otro toca… el… esa cosa, ¿Cómo se llama? —Miró al pelinegro.
—La batería —Respondió mirando a su amigo. —Él toca la batería.
—Bueno, esa porquería —Dijo Romeo. —Entonces, lo que intento decirles es que la presión y esas chorradas que hacen los músicos, tal vez lo agota y por eso hace lo que hace.
El pelinegro suspiró, Tom le miró, sabía que recordarlo le ponía mal y lo hacía peor si recordaba a los dos.
Quería levantarse de su lugar y darle un abrazo, decirle que podía contar con él para lo que fuera, el de rastas podía ser amable en ocasiones, no era tan mierda como el resto de los hombres. Claro, él tenía su lado de pillo, pero no lo era del todo.
Sabía que esos dos tipos eran una mierda, porque no podían hacerle eso al pelinegro. Él lo había dado todo y a cambio recibía el corazón roto, le dolía demasiado, le dolía en el alma estar así, pero siempre estaban sus amigos para alentarlo y animarlo cuando lo necesitara.
—Bueno, dejemos de hablar de esos idiotas. —Se puso de pie la mejor amiga. —Vamos preparándonos que en unos minutos tenemos que salir a ese lugar.
Continúa…
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