Fic Toll de Miss Anunnaki

Capítulo 29

Bill miraba el suelo del ascensor, se preguntaba: ¿En qué momento había descuidado tanto al que ahora era su amigo? Tal vez la separación de ambos le había afectado bastante como para cometer aquello, aunque él no sabía la verdadera razón de lo ocurrido, y era por eso que había decidido ir a verlo nuevamente, porque quería saber la razón de realizar semejante hazaña.

Alzó sus ojos para ver el indicador de pisos, pensaba en las miles de respuestas que podría darle Shannon, pensaba en las miles de posibilidades que, tal vez, él había intentado quitarse la vida. ¿Acaso un amor tenía que ser así? Si realmente amabas a alguien no tenías por qué hacer estupideces para obligar a que se quedara contigo. En parte, si uno de los dos había hecho algo malo, no tenía por qué lamentarse luego, cuando sabía las consecuencias que vendrían después.

Las puertas se abrieron y él salió, caminó apresurado por el pasillo hasta llegar a recepción, recordaba la primera vez que Shannon había ingresado a un hospital cuando ellos salían, pero en aquel entonces, no era tan grave.

¿¡Qué demonios querías hacer, eh!? —Le gritaba y lloraba cuando se encontraban solos en la habitación. El pelinegro tenía todo el maquillaje corrido de haber llorado tanto, pensando que su chico estaba muerto en el trayecto al hospital. — ¿Acaso no sabes lo que te amo? ¿Acaso no sabes lo importante que eres para mí?

Se limpió la nariz con el dorso de su mano, observaba a Leto mayor que estaba sentado en la camilla y con la vista clavada en las sabanas. Se mostraba serio pero escuchaba atentamente a las palabras que el otro le decía, cada palabra, todos los insultos.

¿Piensas que voy a dejarte? —Le preguntó, el otro no le contestó. — ¿Piensas que voy a dejarte, Shannon?

Se acercó a él y se inclinó para poder mirarle a los ojos, Leto tan solo podía oírlo, por dentro le dolía escucharle así, sabía que el pelinegro se esforzaba por mantener la relación, por permanecer a su lado; pero el baterista se ponía celoso de cualquier persona que se le acercara y eso le hacía cometer cosas estúpidas.

¡Pues no! —Dijo y se apartó. —Quiero estar contigo siempre, quiero que despiertes conmigo, que te rías conmigo, que te vea en el escenario deslumbrándote con la batería y que yo esté orgulloso de eso, quiero que me ames, Shannon; quiero que lo hagas sin tener que preocuparme de que te vas a lastimar luego.

—Por aquí, por favor. —Le dijo la enfermera. El pelinegro le siguió mientras observaba las luces del techo. Llegaron a la habitación de Shannon y le agradeció a la muchacha. Tomó aire y puso la mano sobre el pomo de la puerta, lo giró.

¡Shannon! —Exclamó el pelinegro cuando vio que su novio se desplomó en el suelo de la nada.

Corrió a él y se puso de rodillas, tomó el cuerpo entre sus brazos y le tocaba el rostro para que reaccionara, las lágrimas aparecieron y eso le dificultaba la vista. Se sentía desesperado, no sabía que le estaba sucediendo a su novio, tenía miedo de que le hubieran envenenado la comida o de que algún enemigo, envidioso de su talento, lo quisiera mandar al otro mundo.

Mi amor, reacciona. —Le dijo sollozando, tomó su celular y marcó a emergencias, llamó y habló llorando, luego colgó y tiró el teléfono por el suelo. —Ya vendrán a socorrerte, Shann. Tú solo aguanta.

Sus manos temblaban, su corazón latía rápidamente. El pelinegro no sabía que hacer, tan solo lloraba y le decía que todo iba a estar bien. Habían estado discutiendo la noche anterior, y cuando volvieron a tocar el tema el pelinegro había descubierto en el baño unas jeringas y ahí comenzó lo peor. Se odiaba por dentro, quería que todo fuera normal, quería evitar ese momento de discusión y no estaría en esas circunstancias.

Cuando ingresó, vio que Shannon estaba mirando la televisión. Volteó su mirada al pelinegro y le sonrió, aún seguía con el suero y el tubo para respirar. Cerró la puerta tras su paso y se sentó a su lado.

— ¿Cómo estás? —Le preguntó el pelinegro con una sonrisa de compasión.

—La comida es una porquería pero voy a estar bien. —Le contestó alegre el baterista. —Jared me avisó que venías.

El pelinegro asintió, comenzaron a hablar un poco sobre la situación de cada uno. Shannon le comentó que andaba con una rubia pero que sabía que en algún momento ella lo iba a abandonar, como siempre lo hacían.

—Ya encontraras a alguien. —Le dijo el pelinegro.

—Tú si lo encontraste. —Dijo Shannon refiriéndose al chico de rastas. El pelinegro le miró y bufó, negó con la cabeza y el otro le miraba serio.

—Shannon, no empieces. —Dijo casi en un susurro. —Él y yo apenas vivimos juntos, nos queremos sí, pero aún no es algo oficial.

— ¿Alguna vez te imaginaste con otro, además de mí? —Le preguntó mirando las sábanas. —Sé sincero.

— ¿Por qué quieres tener esta conversación? —Frunció el ceño el pelinegro, se puso derecho en su asiento y esperó paciente a que el otro le contestara. No quería meter más leña al fuego si Shannon iba a perder la cabeza en cualquier momento, preferiría parar la hemorragia antes de que se desangrara más. Se cruzó de piernas y tragó saliva, observó fijamente a su amigo.

— ¿Y por qué no tenerla? —Dijo el baterista divertido, aún estando moribundo conservaba su lado bromista. Suspiró hondo el chico del café, tragó saliva y miró para otro lado. No quería lastimarlo más, no quería herirlo con sus palabras pero si el otro insistía, entonces daba por sentado de que lo superaría, o se arrojaría por la ventana en el intento.

—Siendo sincero, nunca lo he imaginado —Le respondió la primera pregunta. —Siempre pensé que íbamos a ser tú y yo, que íbamos a ser felices.

—Lo fuimos. —Le corrigió Shannon con énfasis. —Lo fuimos, Bill.

El otro asintió, le dio una punzada en el pecho, recordar por qué habían terminado no le sentó nada bien. Tampoco le había pedido una explicación sobre eso, no sabía si ese era el momento correcto de hacerle esa pregunta, tenía ganas de saber de ese día.

—Dime, Shann… ¿Por qué lo hiciste? —Dijo con las cejas fruncidas y la voz casi ronca. — ¿Por qué ese día? ¿Por qué con él? ¿¡Por qué con un hombre!?

Hubo un silencio, tal vez Shannon no quería responder, o si respondía lo iba a ser con una respuesta que nadie quería oír. Bill le quedaba mirando, esperando, aguantando las ganas de llorar, de rememorar ese recuerdo, ese día, esas ropas en el suelo, esos gemidos, esa cama, ese sujeto que había sido su hombre y el otro su amigo.

Asintió mirándolo, comprendiendo que nunca sabría la respuesta, estaba en Leto decirle o no, era su decisión y el pelinegro entendió que era negativo. Se relamió los labios y decidió marcharse. Se puso de pie y tomó sus cosas.Caminó por la habitación hasta encontrarse con la puerta, pero la voz de su ex lo detuvo.

—Quería cerciorarme de que te amaba. —Escuchó. —Quería saber si era capaz de superar eso, quería darme cuenta si en realidad eras para mí. Sí, estaba con tu amigo, lo besé y hubo uno que otro toqueteo, pero cuando estaba por… Ya sabes, no pude, no pude porque me di cuenta de que era una prueba, algo que me había puesto a mí mismo, necesitaba pasar un obstáculo para hacerte la pregunta que tanto anhelaba hacer desde el día en que te había visto.

Kaulitz miraba el color blanco de la puerta mientras oía lo que el otro le decía, de espaldas no podía ver la expresión del pelinegro pero se hacía la idea de que estuviera con una indefinida.

—No entré en él, lo juro. No lo hice. —Decía Leto en un tono de arrepentimiento. —Si quieres le puedes preguntar.

— ¿Y por qué lo hiciste? —Preguntó Bill con lágrimas en los ojos, no sabía si creer lo que estaba escuchando. Giró su cabeza para mirar sobre su hombro. — ¿Por qué, Shannon?

—Quería estar seguro de saber si podía casarme contigo, quería ver si pasaba la prueba de la lujuria pero no la pasé, no, no podía estar dentro de alguien a quién no amaba.

Los labios de Bill temblaban, sus ojos se llenaban de agua salda, su nariz se congestionaba. ¿Acaso Shannon le iba a pedir matrimonio? Habían hablado de eso días antes de lo sucedido, los dos estaban entusiasmados, incluso Shannon había ido a averiguar fechas para casarse pero no habían dado la confirmación.

Sintió que algo se le cayó encima, pensaba que solo era un broma por parte del baterista pero resultaba que no lo era, le iba a pedir que se casara con él pero debido a que no quería oír explicaciones no pudo ser concretado su argumento. Aunque igual estaba mal ponerse ese tipo de pruebas, pero Shannon lo creía necesario si en verdad amaba a alguien.

Y lo amaba, amaba a Bill mucho más de lo que él mismo se imaginaba; pero ya era tarde, era muy tarde.

Continúa…

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por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

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