Fic Toll de Miss Anunnaki
Capítulo 60
Ella le pasó un sobre, lo deslizó por la mesa hasta hacerlo llegar al pelinegro, él quedó mirando sin entender porque lo hacía. Alzó la vista y la chica asintió, desvió sus ojos a Thomas y él le miraba fijamente; lo agarró con sus manos y le dio un vistazo, se dio cuenta que venía de una clínica, el sobre ya estaba abierto entonces él retiró el contenido del interior. Miró todo lo que había, no entendía casi nada.
— ¿Negativo? —preguntó y decidió mirarlos. — ¿Qué es esto?
Gema tomó un gran respiro, parecía que estaba al borde del llanto, tenía los ojos llorosos. Se mojó los labios y le contestó.
—El resultado de los análisis. —le dijo ella en un hilo de voz, estaba quebrada, volver a confirmarlo era algo duro, no porque no estaba en cinta, sino por todo el escándalo que se había generado en vano. —No estoy embarazada. Tengo amenorrea.
— ¿Qué? —dijo riéndose pero no lo hacía a modo de burla, no quería lucir histérico o nervioso, intentaba esfumarlo con esa risita estúpida. Miró a Thomas y él se encontraba serio, se notaba que se sentía bastante apenado por lo que Gema acababa de decir. — ¿Me pueden explicar mejor?
—Yo, hace dos meses que no tengo el período, calculando pensé que estaba embarazada, bien, no lo estoy, tengo las defensas bajas y por eso no me viene el período. —decía con algo de culpa, se rascó el mentón con sus uñas sin pintar, miraba la mesa mientras lo hacía. El pelinegro enarcó ambas cejas, estaba perplejo de la respuesta. ¿Acaso no sabía lo que eso significaba? ¿Acaso no quería creerlo que decía que le explicaran mejor?
Thomas se rascó la frente, no sabía qué carajo hacer ahora, miraba al pelinegro. La cara de póquer extremo era infartante, aclaró su garganta y exhaló el aire más perplejo que de costumbre, apoyó ambas manos sobre la mesa y ladeó la cabeza en un intento por pensar algo para decir. Pero no tenía palabras para contestar a eso, no entendía, ¿Todo el puto berrinche fue en vano? ¿Todo el despecho, todo el griterío y la separación fue un desperdicio? Gema no estaba esperando un hijo de Tom, no tenía en mente ese plan maligno de separarlos, no era de esas rubias succiona hombres que querían quedarse con el más guapo del barrio. Lo que Gema tenía, y lo que otras no, era dignidad y tolerancia, algo que la mayoría de las mujeres no tendría si estuviera enamorada de un hombre, y ese mismo, estuviera saliendo con otro de su mismo sexo.
Exhaló el aire, de apoco caía en la realidad y sentía un fuerte peso sobre sus hombros. Se levantó y ambas personas le miraron, parecía que iba a desmayarse o algo por el estilo, y antes de que eso sucediera, si llegara a suceder, Gema habló.
—Bill, sé que por esa falsa alarma logré que ustedes dos ya no estén más juntos. —suspiró. —Quiero decirte que esa no fue mi intención, en serio, pero si llegaba a estar embarazada no quería criar a un bebé sin la presencia de un padre, ¿Entiendes?
Él asintió, aunque en realidad no entendía eso. Él jamás podría sentir lo que una mujer embarazada, era hombre, pero de igual manera hacía que lo comprendía solo para no generar más conversación. No dijo nada y decidió salir, tenía el shock sobre su cara, estaba desconcertado, no podía creer aquello, ¡Se negaba a creerlo! Antes se negaba a creer la falsedad y ahora se negaba a la verdad; era tan irónico.
Al salir de ese Bar, el viento congelante le dio en la cara y entrecerró los ojos, se abrazó a sí mismo y no sabía para donde ir. Bajó la mirada al suelo y sintió una mano apoyarse sobre su brazo, decidió girar y se encontró con Thomas; tragó saliva y el otro suspiró.
— ¿Qué quieres que diga ahora? —preguntó con una mirada a punto de quebrarse. — ¿Qué soy un idiota? ¿Un exagerado? ¿Quieres que te perdone? ¿Me quieres echar todo en cara?
—No te pido eso, tampoco lo voy a conseguir tan fácil. —le contestó el chico de rastas, se mojó los labios, no podía controlar la situación, sentía que en cualquier momento iba a explotar. También era difícil para él aceptar esa nueva noticia, el saber que no iba a ser padre era un alivio, porque no era que sonaba egoísta, pero no se veía en un futuro con Gema; esa era la verdad. Thomas amaba al pelinegro, más allá que le dijo miles de cosas que le hicieron llorar, y a su vez, le destruyó pero le quería, le amaba, y eso jamás dejaría de sentirlo. —Solo quiero que tú me perdones, que me perdones por todo lo que dije, ambos sabemos que en ese momento no éramos nosotros; dijimos cosas que no eran ciertas, hablamos sin pensar. Bueno, hablé sin pensar.
Dijo eso último con énfasis y decidió mirar para otro lado. ¿Qué iba a pasar ahora? ¿Cómo iba a continuar la vida de los dos? Había muchos sentimientos en el medio, estaba el amor primero, estaban todos esos recuerdos, estaban ellos.
—Hablamos. —le corrigió el pelinegro. Thomas volteó a verlo y se miraron intensamente.
Exhaló el aire, negó con la cabeza y empezó a reírse de los nervios, tampoco sabía porqué lo estaba. Por otro lado, Thomas se moría por abrazarlo, sentir su perfume; quería tener aunque sea un mínimo contacto con él, un roce, una caricia, algo que le dijera que no era el fin definitivo.
—Me tengo que ir, si estoy aquí corres el riesgo… —decía aún con esa sonrisa nerviosa, Thomas frunció el entrecejo.
— ¿El riesgo de qué? —preguntó tan inocente. El pelinegro le miró con cara de culo, pero era porque no captaba el mensaje subliminal que había colocado en esas palabras, negó con la cabeza y revoleó los ojos antes de reírse.
Lo amaba, no podía negarlo. Aún cuando habían sucedido tantas cosas entre ellos, sabía perfectamente que él era la persona indicada para su vida; no podrían haber tres más dos, o dos sin tres, la regla establecida por uno de los ex novios del pelinegro era «tres más uno». Y él era el número uno, Thomas era ese número tan especial para el chico del café; capaz la vida le había puesto esos obstáculos para saber si llegaban a sobrevivir a las crisis de parejas, al parecer lo estaban logrando, solo faltaba que ellos aceptaran sus errores y volver a empezar de nuevo.
Si era que se daban la oportunidad.
Continúa…
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