Fic TOLL de Sira483
Capítulo 14
¡Mierda!
¿Como se atreve a soltarlo así como así? Ni siquiera me da tiempo para pensar con coherencia. Mi pulso esta disparado y los nervios me comen vivo.
¡¿Como, diablos, se respiraba?!
¡Vamos, Bill! ¡Di algo, coño!
—Ehh.. yo… creo que.. ehh.. — ¿en serio me ponía a balbucear? Seré patético. Por suerte el sonido del teléfono me «interrumpió»
¡Bendito, sea ese aparato!
Respire tranquilamente cuando, luego de algunos segundos, Tom se movió para agarrar el teléfono, vio el número y luego contesto.
—Hola, mamá — lo mire, esta tarde habiamos tratado de contactar con ella pero solo respondió Katherine diciendo que mamá estaba durmiendo, luego llamamos una segunda vez pero obtuvimos la misma respuesta — si, bueno, Bill y yo te tenemos que contar algo importante… Espera pongo el altavoz.
Me hizo una señal para que me acercara a él y así lo hice.
—Hola, mamá — salude.
—Hola, hijo. Y, bien, ¿que me tienen que decir, eh?
—Alice dijo sus primeras palabras — solto Tom.
—¡Oh, pero que emoción! ¡Debió ser tan tierna la escena! Me encantaría haber estado ahí con ustedes ¡No me lo puedo creer! Que ternura..
Tom y yo sonreímos escuchando a mamá.
—La escena más que tierna fue cómica… — Tom se rió pero a mi no me causo ninguna gracia. Sabia a que se refería. ¿Por que no lo supera ya?
—¿Por que?
—Porque Alice le dijo mamá a Bill — mi cara la sentí enrojecer y pronto escuche la risotada de Tom pero luego de algunos segundos me di cuenta que era él el único que se estaba riendo. Pronto Tom dejo de reír.
—¿Mamá? ¿Sigues ahí? — pregunte. Pasaron segundos en donde no había contestación.
—¿Mamá?
—Si, si aquí.. estoy — la escuche extraña y Tom también pareció darse cuenta.
—¿Todo bien?
—Si, es solo que no me esperaba que ella dijera eso.
—Bueno, no es extraño, supongo que Alice siempre escucha cuando nosotros te decimos así ¿no? — dije y mire a Tom.
—Claro, es solo que me preocupa que te diga así, Bill. No será que necesita el amor de una…
—El amor le sobra aquí, mamá — interrumpío Tom — Ella no necesita de Lauren si eso es lo que insinúas — mi hermano parecía algo molesto.
—Tom, no me mal interpretes. Con el amor que le brindamos todos, es más que suficiente. Pero un bebé siempre necesita un calor maternal..
—Ella tiene a Bill — no supe si sentirme ofendido o alagado. De todos modos no dije nada, pues Tom no lo decía con mala intención o algo por el estilo… creo.
—¡Tom, tu hermano no es una mujer!
—¡Claro, que no! Pero él la cuida bastante bien, además Alice ya le tomo mucho cariño.
—Pero no es lo mismo, Tom — es obvio que ellos hablaban como si yo no estuviera aquí y a pesar de que me molestara un poco, no dije nada, sentía que yo incluso sobraba en la conversación.
—Pero con Bill y conmigo le basta y sobra.
—Tom, por favor, ese no es el punto y yo no quiero discutir…
—Ni yo, mamá. Pero solo quiero que entiendas que a Alice no le hace falta esa mujer — Tom se giró hacia mi, como dándose cuenta de mi presencia y yo le sonreí.
¿Que más podía hacer? En parte sé que, tal vez, mamá tenga un poco de razón. Los niños necesitan de una madre. Sin embargo, Alice no necesita de una madre como Lauren, no sé bien la historia pero sí sé que esa mujer abandono a su propia hija y con eso me basta y sobra para decir que Alice no necesitara de ella, nunca.
—Esta bien, Tom. Lo entiendo.. Yo sé que pronto te repondras y que encontraras a una mujer buena y educada quien te querrá bastante al igual que a Alice, te casaras con ella y harás tu vida, le darás una madre a tu hija y tendrás una buena familia…
Me sentí mal.
Eso era lo que mamá esperaba ¿no?
Tenía un pequeño nudo formándose en mi garganta. Quería llorar..
¿La razón?
Fácil; y es que nuevamente la realidad golpeaba con fuerza y como ya era costumbre mía, me volvía a preguntar internamente:
¿Que estaba haciendo?
—Eso no pasara, mamá.
—Tom, no seas negativo. Te sigue doliendo el abandono de Lauren pero la herida sanara y entonces…
— Y entonces; nada, mamá. Por favor, no quiero hablar de eso — me negué a alzar la vista, que había descendido al suelo, por la simple razón de que sabía que Tom me estaba mirando. Y no quería parecer débil o afectado porque sinceramente no sabría como explicarle mi situación.
—Esta bien..
—¿Sabes? Lo grabe todo, así que lo puedes ver mañana.
—¡Oh, que bien! Pero, bueno, cuéntame que sentiste…¿y Bill?
—Aquí estoy, ma’ — conteste.
—¡Pero, vamos, cuéntenme! — no me atreví hablar, solo escuche con atención lo que decía mi gemelo, colaborando con algunas que otras palabra para no parecer ausente.
—¿Te molestó lo que dijo mamá?
—No, claro que no — negué y me metí en mi habitación siendo seguido por Tom.
—Bill, cambiaste totalmente de actitud y de semblante en cuanto comenzó con lo de «encontraras a una mujer… «
—Tú te haces ideas en la cabeza, Tom. Yo solo… — piensa, Bill, piensa — .. solo.. estaba… distraído ¡Si, eso! Me distraje.
—¿Te han dicho, que eres pésimo mintiendo?
—Sinceramente, si — debia admitirlo.
—Bill, no debes preocuparte, «eso» nunca pasará — lo escuche decir mientras me quitaba la remera para luego ponerme otra más ligera. Lo mire de soslayo y lo vi sentándose plácidamente sobre mi cama — Mamá esta delirando…
Me quite rápidamente el pantalón y me puse otro con el que suelo dormir. Cuando mire a Tom él se estaba quitando los calzados.
—Eso no es, exactamente, lo que me preocupa.
—Entonces ¿que? — me acerca un poco a él.
—Es todo eso que mamá piensa que sucederá. Toda esas expectativas que tiene sobre tí y también sobre mi.
—No entiendo, Bill.
—Ella cree que formaremos nuestras familias y a pesar de que tú ya tienes una hija, ella cree que… — me sentí frustrado, nunca sabia como expresarme con claridad. Suspire — Ella no sabe lo que esta pasando entre nosotros…
Ese era el punto central de lo que quería expresar.
Tom me miro entre confundido y sorprendido.
—¿Tú.. quieres decirle?
Abrí los ojos en sobre manera.
—¡Por supuesto, que no! ¡¿Estas loco?! — pareció aliviado cuando se lo dije.
—Bueno, pero no podemos hacer nada con eso. Es obvio que no iremos y le soltaremos algo como «Oye, mamá, Bill y yo nós andamos filtrando juntos»
—Ya lo sé — rodé los ojos, ni que estuvieramos locos — Solo que me parece que estamos siendo crueles.
—Seriamos crueles si se lo dijéramos.
Bufe. No pensaba que la solución era decírselo ¡La matariamos de un infarto!
Decidí dejar el tema de lado y me acosté sobre la cama, tapándome con las frazadas.
—Apaga la luz cuando te vallas — le dije, pasaron unos segundos y la luz principal fue apagada, excepto la del velador que se encontraba sobre la mesita de noche.
Creí que Tom ya se iría pero grande fue mi sorpresa cuando sentí que las frazadas eran retiradas hacia el lado vacío de la cama luego lo sentí acostarse en ese sitio. Me giré hacia él y lo mire con incertidumbre.
—¿Qué? ¿Acaso no puedo dormir contigo? — pregunto. Cuando le rose la pierna sin querer, me percate que solo tenía puesto su calzoncillo, junto con la remera que traia puesta desde el principio.
—No es eso, solo que… no lo esperaba — confesé.
—Pues, ya ves. Pero ven, acércate, que yo no muerdo — rodé los ojos y sonreí. Le hice caso y me acerqué más a él y no dude en abrasarle por la cintura — duerme bien, Bill.
—Tú también.
Sin embargo, los minutos fueron pasando y el sueño no llego a mi y Tom se dió cuenta.
—¿En que andas pensando, eh?
—En nada — mentí.
—Ya, dilo — ¡oh, claro! Olvide que no soy muy bueno en eso.
Me acomode mejor y lo abrasé un poco más fuerte.
—Estaba pensado en un posible futuro.
—¿Y como es ese futuro?
—Pues, uno en donde tú encuentras a una odiosa mujer buena y educada, que te quiera mucho al igual que a Alice, pero no más que yo, eh — señale — en fin, los dos se casan y tienen un bello matrimonio, le dan hermanitos a Alice, y son todos felices. Luego estoy yo; qué me caso con una mujer pero después de un año mi matrimonio se va en picada, nós peleamos y ella me pide el divorcio, yo le digo que intentaré ser alguien mejor pero como no sé mentir… Me termino divorciando. Ya después me quita los bienes y la casa, dejándome sin nada y termino viviendo en algún lugar apartado de la ciudad y de una sola vez adopto diez perritos, porque no me gustan los gatos. Sólo, viejo, deprimido y feo el gobierno me obliga a asistir a un acilo en donde estaré condenado a pasar todo lo que me queda de vida, sin nadie que vaya siquiera a ver si ya me morí o si sigo desperdiciando el oxígeno — finalice.
—No parece tan malo — levante la cabeza, rápidamente, viéndole con mala cara. El muy estúpido estaba sonriendo.
—Claro, como a mi me toca la parte mala ¿no?
—No es tan malo, Bill.
—¿Cuál, se supone, que es la parte buena?
—La parte en donde te divorcias — me miro sonriendo aun más — solo debemos cambiarle un poquito el final — me sente para poder verle y prestarle más atención — Luego de que te divorcias te vienes a vivir conmigo y con la odiosa mujer buena y educada, y mientras ella cree que yo posiblemente le engaño con alguna de sus amigas ni siquiera sé dará cuenta de que la engaño contigo, podríamos incluso salir juntos e irnos a algún motel cercano ¡Ella ni cuanta se daría! — se rió levemente — no sospecharía nada ¿que te parece, eh?
—¿Planeas que sea «la otra«? — pregunte indignado.
—No, exactamente, porque sería a tí a quien quiera, no a ella. Ella sería «la otra»
—Ella me cae mal.
—A mi también.
—¿Y por que no te divorcias?
—Porque ella no existe — se me había ido la cordura por un instante ¿no les suele pasar? A mi si.
—Cierto, buen punto.
Tom sonrió y me hizo volver a recostarme, lo volví a abrazar y él a mi.
—Duerme, Bill. Que ya ni siquiera sabes lo que estas diciendo — bromeó.
Esta vez, el sueño no tardo en llegar. Me dormí escuchando los latidos de Tom y con su mano frotando delicadamente mi espalda.
&
—No te daré mi tarjeta si no me dices para que la quieres, Bill.
Bufe.
—Es para ir al centro comercial a comprarle ropa a Alice.
—Ella tiene mucha ropa.
—Ropa decente.
—Su ropa es decente — afirmó.
—¡Aissh! Solo dame la maldita tarjeta. Se supone que soy algo asi como tu pareja o ¿acaso no confías en mi? — le intente manipular. Nunca dijimos que eramos pareja ni nada por el estilo. Solo quería la tarjeta para poder comprarle ropa a Alice, ya hasta me daba vergüenza sacarla al exterior con esas ropas rosas, parecía un pastelito andante.
—¿Pareja? ¿Bill, acaso intentas manipularme emocionalmente? En estos momentos me siento como un viejo que se casó con una jovencita que solo lo quiere por su dinero..
Siempre tan exagerado..
—En primer lugar, tú no eres ningún viejo y yo no soy una jovencita. En segundo lugar ¿que te cuesta? De todos modos iras junto a mamá a mostrarle la grabación de Alice, ni vas a usar la tarjeta hoy.
Tom suspiro ruidosamente.
—Bien, te la presto — abrío su billetera y saco la tarjeta de crédito para luego pasármela. La agarre.
—Ya era hora, el taxi me ha de estar esperando, iré por Alice y me llevare el carrito — me dirigí hacia la niña que estaba sentada en su silla para comer, le quite el seguro y la cargue.
—O sea, que ya hasta llamaste un taxi. ¿Muy convencido estabas de que si te la prestaría? — pregunto refiriendose a la tarjeta.
—Claro, Tom. Yo sé que tú eres una muy buena persona.
Tom negó con la cabeza y suspiro frustrado.
—Te acompaño hasta a fuera — asentí cargando el bolso de Alice.
—¿Sabes? Si somos «algo así como pareja» tú vendrías a ser como el segundo papá de Alice ¿no?
—Efectivamente — sonreí y le di un pequeño beso en la mejilla a la niña, quien sonrió para luego reír y seguir jalándome de una rasta (como me molestaba eso, pera ya me acostumbre)
—¿Entonces, eso quiere decir que ya no debo pagarte?
—¡Tom! No seas abusivo y aprovechado — me hice el indignado.
—¿Yo debo seguir pagándote pero tú puedes pedirme la tarjeta?
— Te la pedí para comprarle ropa a Alice no a mi — asegure.
—Si, claro y yo soy el rey de narnia.
—Narnia no existe, Tom.
—Como sea. Procura no dejarnos en banca rota.
—Lo intentaré — bromeé.
El conductor metió el carrito en el porta equipaje, subí con Alice en el taxi y me despedi de Tom con la mano.
—Bien, si. Lo acepto se ve muy linda con esas ropas.
—¿Verdad, que si? — le di lo último que sobraba de su puré de bananas a Alice, dejando vacío el pequeño plato que usaba ella y le seque la boca con su babero.
Había llegado a las 10:45 de la mañana, después de comprarle todo lo necesario a Alice y algunas que otras cosas para mi (solo una hermosa chaqueta y un par de botas preciosas) le prepare el almuerzo a mi sobrina y pedí algo para comer. Tom llego primero que la comida, por suerte había pedido también algo para él. Almormazamos los tres juntos.
Y claro que Tom no paso desapercibido el atuendo de la niña, que consistía en una remera de mangas largas blanca y un pantalóncito negro que parecía de cuero, el poco cabello que tenía se lo amarre con una goma que tenia un pequeño moño negro con motitas blancas, en fin estaba muy linda.
—Si, luego me muestras todo lo que compraste, eh — asenti — Por cierto, mamá te quiere matar..
—¿Y eso, por que?
—En la grabación también estaba la parte en la que Alice dijo «Puto» Creo que ya no eres su favorito — se rió.
—¿Y no pudiste haberlo editado?
—Edite las otras partes menos esa, cariño — lo había hecho a propósito. Estúpido, Tom.
Le mostré el dedo vulgar sonriendo sarcásticamente.
— Igual me quiere más a mi que a tí — asegure.
—Ahora no apostaría a eso.
Lo fulmine con la mirada y el me guiño el ojo.
Se aprovecha porque sabe que es lindo.
—Oye, ¿Por que te has tardado mucho? — pregunte.
—Oh, bueno, es que aproveche para llevar a mamá al hospital para hacerse los estudios.
—¿Y como les fue?
—Supongo que bien. Posiblemente, mañana podré retirar los resultados.
—Espero todo esté en orden.
—También yo.
&
—¿Eso es un auto? — me refería al ruido de un motor que escuche.
—Si, Bill. Los vecinos también tienen autos.. — lo vi sonreír para luego volver a besarme y correspondí nuevamente. Estábamos en pleno pasillo de la segunda planta, acabábamos de salir del cuarto de Alice, quien se encontraba ya durmiendo.
Sentí la pared detrás de mi, así que me pegue a esta, para evitar caer. Sentía que me faltaba las fuerzas cada vez que Tom me besaba el cuello, como lo hacia ahora.
—Eres un idiota — insulté. En ningún momento dejo de atacar mi cuello con su lengua, sentí como su mano bajo a mi muslo y lo levanto quedando él entre mis piernas, restregandonos de vez en cuando. Me volvió a besar en los labios.
—Si, pero igual me sigues queriendo ¿no? — nunca le respondí el » Te amo » que me lanzo pero si podía responder esto con toda la certeza del mundo.
—Desgraciadamente, si. Aún te quiero con todo lo idiota que puedes llagar a ser — conteste. Nos reímos levemente.
Nós besamos de forma profunda, había todo tipo de toqueteo y algunos que otros gemidos escapaban de nuestras gargantas.
De repente escuchamos un ruido en el exterior y el sonido de un auto salir disparado, incluso se escucho que las llantas chillaron.
—¿Eso fue aquí? — pregunte.
—No, fue en frente. ¿Quieres salir a ver?
—No, quiero otra cosa… — sonreí picaramente.
Y el beso dió inicio nuevamente.
Continúa…
Gracias por la visita.