Notas de la autora: Pues aqui estoy otra vez yo su fiel amiga Michelle483 con otro fic, decidi arriesgarme porque considero que me arriesgo con éste, pero igual lo haré, me arriesgaré y espero que les guste.
Si han leido algunos fics mios, saben que escribo sobre cosas tiernas, como «El internado de amor» y este es un fic fuerte, muy contrario a lo que escribo, así que espero que lo acepten y lo comenten, y me animen a seguirlo, es fuerte y romantico :3
Fic TOLL de Michelle483
Capítulo 1: Inhalando de más
El Polvo estaba cortado sobre la pequeña mesa café que estaba situada en medio del cuarto las pequeñas líneas bien acomodadas y muy bien alineadas están listas para ser absorbidas por el enrollado billete de cien dólares que sostenía un chico trenzado de veintitrés años quien la vida le había pegado duro pero a la vez la recompenso dándole otro paraíso que el mismo arruino. No pensó más e inhalo aquella sustancia que lo “ayudaba” a superar todo a sentirse bien con sí mismo y sentirse el amo y señor de todo objeto o…persona alguna.
Levanto la cabeza enderezo su espalda y con una torcida de cuello salió corriendo de su habitación bajando a la mitad de las escaleras para luego saltarlas, la droga lo ponía con demasiada energía, no podía cerrar los ojos ni por un segundo, todos sus sentidos estaban al mil porciento sus pupilas de movían de un lado para otro como buscando una salida en cualquier espacio de la casa; se sentó en el sofá por unos segundos y luego se levantó sintiendo un cosquilleo de salir corriendo por todos lados, cuando iba corriendo por el pasillo choco con la sirvienta bruscamente, el agacho la cabeza y luego la levanto y volteo a verla podría decirse que también….la cocaína lo ponía más agresivo de lo normal.
— ¡Que te pasa no vez por donde caminas! —grito, la muchacha tenía una orden muy estricta de no tener ¡Nunca! Contacto visual con él y contestarle de inmediato cada pregunta que le hacía—Te hice una pregunta—dijo sujetando el cuello de su uniforme.
—No lo vi joven Tom, disculpe… —dijo entre dientes mirando hacia abajo, El chico trono la lengua y la soltó del mismo modo.
—Sirvientas…—susurro antes de darse la vuelta y salir corriendo para su habitación sin escuchar el ultimo comentario de la chica “Drogadictos…”, Sin ninguna advertencia el trenzado callo a la cama totalmente choqueado. Al día siguiente despertó con algo que faltaba siempre a todo sirviente que contrataba tenía que despertarlo a tiempo aunque aún estuviera bajo el efecto de la cocaína o de goma. Bajo con la misma ropa de ayer y vio como la sirvienta se iba con todo y maleta cerrando la puerta sonoramente al segundo se volvió abrir viendo a un joven castaño pelilargo entrar.
— ¿Otra sirviente?….no es novedad Tom—le dijo sonriendo.
—Cállate Georg—rodo los ojos— ¿Qué haces aquí?
— ¿Tan descortés Tom?….deberías agradecerme que yo si te visito de vez en cuanto—decía metiendo un palillo de dientes en la boca—Tu no lo haces. —Reclamo.
—Déjame en paz, que seas mi medio hermano no me hace de responsable de verte siempre te veo en el trabajo y te veo en mi casa…creo que te veré en mi funeral—dijo sonriendo.
—Eso no va a tardar—le contesto sonriendo atacando su adicción, el trenzado lo fulmino con la mirada y cruzo los brazos—Tranquilo además deberías de dejar de espantar a los sirvientes—se sentó en el sofá de la sala—Deberías estar agradecido conmigo yo te consigo a todos esos empleados que no duran ni un mes en este lugar….solo las aquellas gemelas, la menor fue la más valiente y se quedó otra semana contigo… ¡va! Pobrecita.
— ¡Bueno ya! —Alzo la voz— ¿Puedes conseguirme otro u otra? —dijo ya más calmado.
—Lo intentare…no es fácil encontrar buen servicio y más si está contigo.
—Silencio—le callo
(Rio un poco, le gustaba molestar un poco a su hermanastro) —Mi amiga que trabaja en un restaurante menciono que acaba de renunciar un sirviente que tenía el chef tal vez te lo puedo traer….pero no prometo nada—dijo levantándose y saliendo de la casa.
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(En un algún restaurante en Hamburgo)
—Te vamos a extrañar Bill—decía una chica castaña quien abrazaba a un chico cabello negro liso hasta los codos, maquillado perfectamente una hermosa y suave piel blanca y ropas grises y negras.
—Yo también los extrañare chicos—decía tratando de que sus brazos alcanzaran para abrazarlos a todos, el chico se despidió de todos y tuvo que inclinarse para abrazar al bajo chef quien lloraba por la ida del chico.
—Te extrañare Bill, te extrañare no nos olvides—decía estrujándolo en sus brazos.
—Gracias…yo también—trato de decir, mientras arreglaba su ropa y sujetaba bien su bolsa y caminaba fuera del restaurante, al momento de salir se encontró con un castaño que le sonrió tiernamente.
— ¿Tu eres el que acaba de renunciar aquí? —pregunto.
— ¿ah?…si…soy yo
— ¡Bien!, ¿te puedo invitar a un café?
—Bueno yo…—puso un mecho de cabello detrás de su oreja—, está bien—dijo aceptando la invitación de aquel chico extraño. Al llegar al café lo primero que le pregunto fue que quería de el— ¿Para qué quieres hablar conmigo?
—Te ofrezco trabajo… ¿Has trabajado en casas? —pregunto viéndolo directamente
—Si…pero… —rodo los ojos— ¿Quiere que trabaje para usted? —achino la mirada.
—No para mí, para mi hermanastro—dijo al momento de que trajeron los cafés— ¿aceptas?
—Claro…porque no—contesto con una nerviosa sonrisa.
—Pero te advierto que debes aguantarle el genio emm… ¿tu nombre?
— ¡Oh! Que malos modales tengo, no me había presentado, soy Bill
—Soy Georg, te llevare a la casa de Tom—dijo al momento de sacar su billetera y dejar el dinero en la mesa—vamos puedes llevarte el café contigo—menciono después de levantarse y ponerse unas gafas de sol y bajar hacia el auto que muy inteligentemente lo estaciono en ese lugar, el pelinegro se levantó llevándose el vaso de café en la mano tratando de seguir a Georg.
—Oye, pero tengo que ir a mi departamento a traer mis cosas
—Está bien vamos—Contesto al momento que ambos entraran al auto y de que el pelinegro lo guiara hasta su departamento para sacar todas sus pertenencias ya que ahora le tocaría vivir en la casa de su nuevo jefe—¿aquí es? —pregunto al momento de parar
— ¡Sí!, ya bajo si no es mucho—le indico, bajo del auto y subió rápido a su habitación— ¡casimir ya llegue! —Grito— ¿Dónde estás? —Pregunto buscando con la mirada— ¡ahí estas gato travieso! —Sonrió al levantar al minino en sus manos—tenemos que empacar casimir—lo soltó, saco dos maletas negras, acto seguido comenzó metiendo rápidamente la ropa del closet los zapatos y cosas personales—, creo que es todo—concluyo, levanto las maletas llevando al gato en una de ellas, bajo rápidamente y vio a Georg con la maletera del auto ya abierta.
—Ven, te ayudare con eso—dijo ayudándolo con las maletas
—Gracias—se ruborizo un poco— ¡Espera! —Lo detuvo antes de que cerrara la cajuela—mi gato—saco al animal de una de ella.
—Oh por dios…. —exclamo sorprendido cerrando la cajuela.
—Nos vamos a una nueva casa casimir muy bonita—dijo acariciando la cabeza del animalito
<<No te confíes tanto Bill>>—Pensó Georg al escuchar el comentario del chico, no sabía cómo iba a reaccionar ante la caja de sorpresas que tenía por Hermanastro.
Continúa…
Gracias por la visita.
